El documento reflexiona sobre la autodestrucción de los médicos, quienes a pesar de aconsejar a sus pacientes llevar un estilo de vida saludable, a menudo descuidan su propia salud. Critica el sistema que obliga a los médicos a trabajar excesivamente, desatendiendo su bienestar personal y familiar, y plantea la duda sobre la real recompensa de ser médico en términos de felicidad y calidad de vida. Se insta a los colegas a reconsiderar sus prioridades y a buscar un equilibrio que les permita vivir plenamente en lugar de ser esclavos del trabajo.