El documento resume el caso de un hombre llamado Raúl Santos Macías que apuñaló fatalmente a Liborio Hernández después de una discusión sobre la homosexualidad de Hernández. Macías alega que no era responsable de sus acciones porque estaba borracho y poseído por un espíritu. Sin embargo, el documento concluye que Macías actuó voluntariamente en un acto de libertad, aunque influenciado por el alcohol y creencias irracionales.