El uso de teléfonos móviles se ha generalizado ampliamente, especialmente entre los niños, aunque esto puede generar dependencia. Los teléfonos ahora tienen múltiples funciones como cámaras y acceso a Internet, permitiendo la comunicación y el intercambio de información desde cualquier lugar. La tecnología WiFi también se ha extendido y permite el control remoto de dispositivos, compartir impresoras e intercambiar archivos entre dispositivos de forma inalámbrica.