Los juegos de roles son una metodología activa que promueve el aprendizaje significativo al involucrar a los estudiantes en narrativas que desarrollan habilidades como el trabajo en equipo y la creatividad. Esta técnica, introducida en 1960 por William A. Gamson, se adapta a diferentes edades y áreas, permitiendo a los estudiantes investigar y representar personajes en situaciones relevantes. Aunque presenta ventajas como la mejora de la empatía y la comunicación, también puede tener desventajas si no se planifica adecuadamente, lo que podría afectar la seriedad y el control del grupo.