Las unidades de CD-ROM permiten leer discos ópticos con una capacidad mayor que los disquetes, hasta 700 MB, lo que las ha convertido en el estándar para distribuir sistemas operativos y aplicaciones. Estas unidades tienen una bandeja que se abre con un botón para insertar el disco y también pueden leer discos de audio, además de contar con controles de reproducción. La velocidad de lectura se mide en múltiplos de 128 kB/s.