El documento analiza el concepto bíblico del "hombre de doble ánimo" descrito en Santiago 1:8. Explica que este hombre es inconstante e inestable, con la mente y voluntad divididas entre Dios y el mundo. Usa a Juan Marcos como ejemplo de alguien que inicialmente desertó de su vocación misionera pero luego maduró y dejó de ser un hombre de doble ánimo. El propósito es diagnosticar esta actitud para corregirla y ser la persona espiritual que Dios quiere.