El poema describe la esperanza como una mujer embarazada que espera dar a luz a un mundo diverso. Solo las mujeres conocen la verdadera espera porque está inscrita en sus cuerpos mientras esperan, no por carencia sino por plenitud, no por ausencia sino por sobreabundancia de vida que ya presiona por nacer. Se espera para engendrar nueva vida, llenada por el espíritu.