El documento argumenta que la juventud es una disposición del espíritu más que una etapa de la vida. La juventud se mantiene a través de la pasión por los ideales, la imaginación y la aventura en lugar del miedo y la duda. Incluso a los 60 años se puede sentir la misma curiosidad y asombro que a los 16 si se mantiene la comunicación con la belleza, la grandeza y lo infinito. Solo cuando se pierde la conexión con esos ideales una persona puede considerarse realmente vieja.