El documento describe cómo Israel cometió dos grandes males según Jeremías 2:13: 1) abandonaron a Dios, su fuente de agua viva, y 2) cavó cisternas rotas para sí mismas que no podían retener el agua, refiriéndose a los ídolos falsos. Advierte que también hoy en día podemos ser culpables de dejar a Dios por sustitutos falsos.