El consumo excesivo de alcohol puede causar daños a largo plazo como la pérdida de coordinación, dificultad para hablar y problemas de salud como arrugas prematuras, acné y sobrepeso. Tomar demasiado alcohol también puede dañar el cerebro al privarlo de oxígeno y causar accidentes cerebrovasculares. Las personas con adicción al alcohol generalmente muestran síntomas como un fuerte deseo de beber, falta de control sobre la cantidad consumida y síntomas físicos de abstinencia.