Este documento narra la historia de un hombre que recuerda su infancia en el pueblo de su abuelo. Su tío Juan le advirtió que los colchones "chupan el alma" de quienes duermen en ellos, por lo que no podía dormir en la cama del abuelo después de que falleciera. Años más tarde, su madre y tía quemaron el colchón del abuelo en el patio, aunque no le dieron una explicación clara. El documento también describe a un compañero de celda llamado Sebas y los recuerdos