El presidente Peña Nieto reconoció que el problema de inseguridad en México puede tardar varias administraciones en resolverse. Afirmó que se han reducido las tasas de delitos pero que aún queda mucho por hacer, requiriéndose mayores recursos y esfuerzos coordinados entre los diferentes niveles de gobierno y la sociedad civil. También se discutió la necesidad de mejorar la profesionalización de las policías a través de una evaluación constante y modelos de verificación mejorados.