El maltrato hacia la mujer a menudo comienza con agresiones psicológicas sutiles que deterioran su autoestima y la aíslan socialmente. Los signos de maltrato incluyen insultos, control excesivo, y comentarios negativos sobre su físico, los cuales, si no se identifican a tiempo, pueden escalar a agresiones físicas. La falta de respeto y la dependencia emocional son trampas que perpetúan el ciclo del maltrato, dificultando la salida de la víctima de esta situación.