La Biblia enseña que el matrimonio es una unión permanente entre un hombre y una mujer. Los esposos deben amarse y honrarse mutuamente, así como Cristo amó a la iglesia. La esposa debe someterse a su esposo, pero el matrimonio requiere sumisión de ambos. La sociedad debe honrar el matrimonio y Dios protege esta institución a través de los mandamientos contra el adulterio y la codicia.