El documento analiza las enseñanzas del apóstol Pablo en 1 Corintios sobre la división de la iglesia, la inmoralidad y el litigio, destacando la necesidad de resolver disputas internamente. También aborda el matrimonio, recomendando la permanencia en el estado en el que uno fue llamado y haciendo énfasis en la reciprocidad en las relaciones conyugales. Se discute la soltería como una opción válida, resaltando que casarse no es pecado, y se exploran las razones para la dedicación exclusiva al servicio del Señor.