El documento aborda la espera del regreso del Señor y la importancia de llevar una vida en santidad, destacando que todos deben convertirse y no perecer. Se menciona el papel del Consolador, el Espíritu Santo, que será enviado para guiar y recordar a los creyentes las enseñanzas de Jesucristo. También se hace eco de la promesa de nuevos cielos y nueva tierra donde habitará la justicia.