El documento aborda el concepto del pecado no perdonado, específicamente la blasfemia contra el Espíritu Santo, enfatizando que este pecado es irreparable y sugiere que muchos están blafemando debido a interpretaciones erróneas de la fe. Se critica el uso de títulos como 'padre espiritual' en la comunidad cristiana, argumentando que esto es una forma de blasfemia que merece condenación. Finalmente, se insta a los lectores a reconocer estas prácticas y buscar el perdón de Dios por su ignorancia respecto a estas enseñanzas.