El capítulo 5 de Romanos expone los beneficios de la justificación por la fe, destacando la paz con Dios, el acceso a su gracia, y la gloria de la esperanza, a pesar de las tribulaciones que generan paciencia y carácter. Se presenta la figura de Adán como el origen del pecado y la muerte, contrastándola con Cristo, quien trae la justificación y la vida eterna a todos los hombres a través de su gracia. En conclusión, solo quienes acepten esta gracia serán justificados y vivirán en la justicia eterna.