El documento habla sobre la sencillez como una disciplina espiritual que implica renunciar a la extravagancia y las riquezas. Menciona que la cultura actual promueve la acumulación de bienes, lo cual va en contra de los valores cristianos de la sencillez y el servicio a Dios sobre el servicio al dinero. Finalmente, enfatiza la necesidad de buscar primero el reino de Dios y no preocuparse por las cosas materiales de este mundo.