El Informe Iron Mountain explora la necesidad de la guerra en las sociedades modernas, argumentando que cumple funciones cruciales económicas, políticas, sociales y culturales, necesarias para el equilibrio y estabilidad social. A pesar de su autenticidad debatida, sus conclusiones sugieren que la guerra es esencial para la supervivencia de la civilización y que cualquier intento de lograr una paz duradera debe abordar las funciones actualmente cumplidas por ella. El informe propone la creación de una agencia dedicada a investigar la guerra y la paz, con el fin de definir niveles de destrucción considerados necesarios para mantener una amenaza que asegure la estabilidad social.