El texto se define como una unidad lingüística estructurada intencionadamente por un hablante en una situación comunicativa específica, y la gramática textual estudia su formación a partir de enunciados. Las propiedades del texto, como la adecuación, coherencia y cohesión, son fundamentales para garantizar su eficacia comunicativa. La coherencia se manifiesta en diferentes niveles, asegurando que los enunciados estén interrelacionados y que el texto se perciba como una unidad significativa.