Este documento presenta una parábola que compara la vida a un viaje en tren, donde se suben y bajan diferentes personas a lo largo del trayecto. Se destaca que aunque algunos pasajeros queridos se bajan temprano, nuevas personas llegan, y aunque a veces es difícil, se puede visitar a los que están en otros vagones. Al final, aunque sea triste despedirse, la esperanza es que al bajar del tren se haya contribuido positivamente y dejado buenos recuerdos.