La depresión en adolescentes es cada vez más común, afectando aproximadamente al 0,4 - 8,3% de esta población, con un gasto anual en Europa de 118 billones de euros. Factores como la desintegración familiar, la competitividad y la presión de los medios contribuyen a su aumento, mientras que síntomas como la tristeza, cambios en el sueño y el apetito, así como pensamientos suicidas son indicadores clave. El tratamiento implica terapia farmacológica y psicoterapia, con un enfoque en la identificación temprana y la atención a la salud mental juvenil.