En el último capítulo, los oficiales llegan a la casa de Marilí pero ella ya se ha ido. Sus padres temen por su seguridad y van a buscarla junto a los periodistas. Llegan a la intendencia justo a tiempo para evitar que el intendente le quite el monstruo a Marilí. Ante las cámaras, el monstruo muestra su rostro desmintiendo que sea peligroso, dándole la razón a Marilí.