Índice
Prefacio, 3
Capítulo I.-Callejón sin salida, 6
Capítulo II- El desconocido, 35
Capitulo III.- Una mirada al pasado, 51
Capítulo IV.- Grave error, 68
Capítulo V.- deducción inteligente, 89
Capítulo VI.-El hospital, 107
Capítulo VII.- El rastro, 126
Capítulo VIII.- La trampa, 145
Capítulo IX .-Aliados, 157
Capítulo X.- Despedidas, 174
Capítulo XI.- Estrategia, 186
Capítulo XII.- Emboscada, 209

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But first, on earth as vampire sent,
Thy corse shall from its tomb be rent:
Then ghastly haunt thy native place,
And suck the blood of all thy race;
There from thy daughter, sister, wife,
At midnight drain the stream of life;
Yet loathe the banquet which perforce
Must feed thy livid living corse:
Thy victims ere they yet expire
Shall know the demon for their sire,
As cursing thee, thou cursing them,
Thy flowers are withered on the stem.

Lord Byron 1813 ( El Giaour, fragmento de un cuento turco)

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Prefacio
La noche había llegado, las calles desiertas pobremente iluminadas
por las farolas, las aceras y el asfalto húmedos por la lluvia intermitente de
todo el día, y las luces de las viviendas poco a poco se apagaban, dando
el inicio al sueño de la ciudad.
Algunos transeúntes cambiaban de acera al amparo de la poca luz
de estas evitando así el oscuro callejón. Los comercios de la esquina con
las verjas cerradas y maniquís dormidos en sus incomodas posturas
cerraban los ojos a lo que dentro de el mismo sucedía. Nadie oía ni veía
nada.
Agachada detrás de un cubo de desperdicios, una bonita niña de
unos ocho años de edad se refugiaba de la espeluznante sombra. No
lloraba, ni se movía, por miedo a ser descubierta y ser la siguiente víctima.
Un instinto de supervivencia le decía dentro de su pequeña cabeza que
debería permanecer escondida, oculta, aunque estaba segura de que
sentía su presencia. Si conseguía mantenerse lo suficientemente callada,
tendría una oportunidad de salir viva de aquella situación. Sus ojos abiertos
por el pánico, observaban cada movimiento de la danza de muerte que
se bailaba ante ella. Los alaridos de terror, las suplicas de la víctima y los
gemidos de dolor entraban por cada poro de su piel haciéndola
estremecer.
Sabía que no podía hacer nada más que estarse muy quieta y
callada bajo las sombras. Con sus delgados brazos alrededor de sus rodillas
y con la espalda pegada a la pared se mantenía alerta. Ni el olor a

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putrefacción, ni la humedad que la rodeaba la nublaban sus sentidos, no
sentía ni frío ni nauseas, tan solo miedo. Deseaba que terminara lo que
estaba sucediendo ante sus inocentes ojos, a sabiendas del resultado final.
Pero albergaba la esperanza de seguir viva, “sola” pero viva.
Los gritos cesaron y la oscura figura se ocultó bajo las sobras del
callejón desolado, dejando tras de sí un silencio aún más sobrecogedor.
Tendido en el suelo dejó un cuerpo desmadejado, en una postura
antinatural, en su cara se reflejaba el sufrimiento y el horror. Sus ojos
inyectados en sangre seguían aún abiertos, sin vida, miraban en la
dirección de la niña. No quedaba nada en ella, tan solo era una carcasa
vacía y seca… le habían usurpado lo más valioso de un ser humano…. su
SANGRE… su ALMA
La niña comprendiendo que todo había concluido, aún así, siguió sin
moverse con la mirada fija sobre aquello. Su frágil cuerpo no respondía,
agarrotada y entumecida observaba incrédula. No reconocía lo que veía,
aquella cara dulce y cariñosa que veía todas las mañanas cuando se
levantaba había desaparecido, la sonrisa que iluminaba su vida, se había
convertido en un grito ahogado. Esos ojos que la miraban con adoración
ahora reflejaban súplica… aquello que tenía antes sí, ya no era su
Madre….
Sola, sin nadie a su alrededor, sin saber que hacer…poco a poco su
cuerpo tomo constancia de todo lo que la rodeaba, comenzando a
temblar. De sus pequeños pulmones luchó por salir el poco aire que había
contenido en un sollozo y finalmente se desmayó.

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Capítulo I.-Callejón sin salida
Seis de la mañana, por las persianas semi-bajadas de la ventana
entraba algo de claridad, inundando la habitación de un dorado cálido.
Un pequeño despertador negro y con el cristal roto comenzó a sonar. Bajo
las cálidas sabanas Carla se debatía con despertarse, se tapó con la
almohada en un intentó de sofocar aquel estrepitoso pitido. A tientas lo
buscó por la mesilla, sin levantar la cabeza del almohadón, como
resultado volvió a caerse, pero eso no bastó para silenciarlo. A la vez, un
gordo y viejo gato salto a la cama en busca de su ama, ronroneando se
acercaba al cuerpo de la mujer, lamiéndole los brazos para que se
despertara. Todo se ponía en su contra, por mucho que luchara contra el
reloj, había llegado la hora de levantarse. Se incorporó en la cama y cogió
el despertador de suelo colocándolo de nuevo en su lugar. El gato se
acercó a su mano con la cabeza pidiéndole sus minutos de atención. Le
acarició como solía hacer, aún un poco aturdida y somnolienta.
Sintiendo la necesidad de aliviar su vejiga, se levantó al cuarto de
baño. Abrió el agua caliente y se despojo de su rota y vieja sudadera.
Antes de salir de la ducha giró el grifo del todo y un torrente de agua fría la
despejó completamente. Se enfundó sus viejos vaqueros, una camisa
blanca limpia y su chaqueta de cuero con corte de americana. En la
cocina, el gato la esperaba en la encimera pacientemente junto a su
cuenco vacío. Se lo rellenó y lo bajo al suelo, mientras él desayunaba

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colocó su taza con un poco de café del día anterior en el microondas.
Parecía que la mañana transcurriría como un día corriente, aburrido para
ella y tranquilo para el bienestar de la ciudad. Busco sus llaves y sacó el
arma con su cinturón del cajón de los cubiertos de la cocina. Sabía que no
era el mejor sitio para dejar el “Arma reglamentaria” pero como vivía sola
en ese pequeño apartamento, no le preocupaba la seguridad de nadie
excepto la de ella.
-

¡Mierda! ¿Quién será a estas malditas horas?- cogió su móvil de la mesa
aún cargando cuando sonó. – Si, diga….

-

Entiendo… si… estoy a un par de manzanas, llego en diez minutos.

-

Si, avise a mi compañero… han enviado algún otro efectivo…

-

¿Por qué no?

-

Está bien, seré la primera en llegar. Esperare al equipo forense, pero
mande un par de patrullas para que acordonen la zona... y que nadie
se acerque ni toque nada, entendido.

Colgó y se lo guardó en unos de sus bolsillos.
-

¡Bueno Gordo! Al fin parece que voy a tener un poco de movimiento. Te
dejo la ventana abierta pero vuelve a casa luego ¡Golfo!- se dirigió al
gato.
A veces se sentía estúpida hablando al gato como si realmente le

entendiera, pero como llevaba tanto tiempo sola, se había convertido en
un hábito tratarle como un ser humano. Era su compañero de piso y no
necesitaba a nadie más. Cerró la puerta tras de sí y corrió hasta el
ascensor. Justo cuando llegaba, se cerraban las puertas en sus narices. Sin
pensárselo dos veces corrió hasta la puerta de emergencia situada a la
izquierda de éste y, de un solo manotazo, la abrió de par en par
haciéndola golpear contra la pared. Bajo las escaleras corriendo y
saltando en los últimos tramos. Cuando llego al portal el ascensor todavía
no había llegado. - ¡Ja!, ¡Gane!- Todo para ella era una competición, en

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todo tenía que ser la mejor. Era la pequeña de cinco hermanos, todos ellos
varones, y aunque el estereotipo de familia dictamina que la pequeña
debiera ser la más mimada, en su caso fue diferente, siempre tuvo que
competir con sus hermanos para ganarse la aprobación y el orgullo de su
padre: Sacar las mejores notas, ser la más hábil, sin dejar de ayudar a su
madre con todas las tareas y compromisos que ha de tener una mujer.
Respecto a su familia se podría considerar que vivían un par de siglos
por detrás del sufragio universal. Pero su madre era feliz, al menos eso es lo
que ella prefería creer. Cuando entró en la policía su padre armó un gran
revuelo, por mucho que le explicó que los tiempos habían cambiado y que
las mujeres eran tratadas como una más incluso en el ejército o en la
Guardia Civil. Él no era capaz de verlo así, había vivido muchos años bajo
una dictadura y en un pueblo, con lo que su educación y creencias eran
algo machistas para la época actual. Luchaba día a día por convertirse
en la mejor, intentaba ganarse el respeto de su padre con sus logros. Tenía
la esperanza de cambiarle si veía que su propia hija podía triunfar en un
mundo que él, consideraba exclusivo de los hombres. Sentía que era una
lucha perdida pero, día a día, seguía intentado superarse para
demostrárselo.
Aprobó las oposiciones sin ningún tipo de problema, y no le puso
muchas objeciones ya que tenía la esperanza que no pasaría las pruebas
físicas. Albergaba la esperanza de que llegara a casa cabizbaja porque
no podía tener ni la menor oportunidad de ingresar en el Cuerpo. Pero
subestimaba la perseverancia de su hija, nunca se fijó en como ella, día a
día, se preparaba para esa prueba. Ni siquiera sabía que entrenaba en un
gimnasio. Pero ella sabía muy bien como era su padre y cuando llegó a
casa ni siquiera le comentó el resultado de las pruebas, esperaría a tener la
notificación oficial. De ese modo él no podría objetar nada. Unas semanas
después, cuando ya conocía la comisaria a la que se la destinaba, se lo

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comunicó en la comida. Fue un duro golpe para él, había estado seguro
de que el silencio de su hija era para no reconocer su fracaso y se
regocijaba de ello, nunca se imaginó que él motivo fuera otro distinto. En
menos de tres meses ya se había ganado el respeto de todos sus
compañeros, pero no el de su padre, que le había retirado la palabra. Su
carrera dentro de la policía parecía meteórica, y estaba completamente
volcada en su profesión. En casa, las cosas eran diferentes, cada día le
resultaba más duro permanecer allí. Aunque contaba con la ayuda de sus
hermanos que no pensaban de la misma manera que su padre, finalmente
se independizó para no sufrir más el agravio comparativo ni la ignorancia
en la que la había envuelto su padre. Tenía ochenta y siete años, y era
muy tarde para poder reeducarle.
En menos de diez minutos se encontraba en la calle señalada por la
Central. Aunque había corrido toda la distancia entre su casa y la escena,
no parecía sofocada ni acalorada. Su estado físico era impresionante. Un
grupo de curiosos se encontraban en la entrada de un callejón, sin duda,
aquella era la dirección. Varios coches patrulla llegaron al mismo tiempo
que ella, cuatro agentes se bajaron de los ellos. Carla se acercó
mostrándoles su identificación y comenzó a coordinarlos.
-

-¡Acordonen inmediatamente la zona! ¡Vosotros dos separad a los
curiosos de los testigos! – después de dar las primeras ordenes a los
chicos uniformados se dirigió a la multitud.

-

¡Perdone! ¿Quién de ustedes nos ha avisado?

-

Yo…- Un chico menudo y joven de unos veinte años, levantó la mano a
la vez que se acercaba hasta Carla

-

Soy la inspectora Sánchez. ¿Cuándo y cómo descubrió el cadáver?

-

Esta mañana de camino a la Universidad. Todos los días atravieso este
callejón para coger el metro.

-

¿Ha tocado algo? El cuerpo, la pared, algún objeto del suelo….

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-

No… he salido inmediatamente del callejón y les he llamado. En las
series siempre dicen que no hay que tocar nada… Tampoco he dejado
que nadie se acercara.

-

¡perfecto! ¡Gracias!- le sonrió amablemente agradecida por los
esfuerzos del muchacho-, por favor dele todos sus datos a mi
compañero...- Hizo un señal para que se acercara uno de los policías
uniformados- Por si necesitamos contactar con usted. Gracias de
nuevo.
>> Cuando termine con él- le dijo al agente- pregunte a toda esa gente
si han visto u oído algo. Y tomen declaración al personal de las dos
tiendas…

-

¡De acuerdo!
Carla se encaminó al cuerpo que yacía en medio del estrecho pasillo.

Mirando por donde pisaba para no poner en peligro la escena del crimen.
Todo estaba excesivamente limpio, teniendo en cuenta donde se
encontraba, la ropa de la víctima no tenía ni desgarros, ni signos de
agresión o lucha. La postura del cadáver, era anti natural… como el que
deja caer al suelo una camisa sucia. Miró hacia el cielo buscando una
referencia desde donde había podido caer… aunque eso parecía
improbable, ya que tendría que haber materia gris en el asfalto o cualquier
otro indicio. Pero la postura era similar a los que se arrojan desde las alturas
precipitados.
Cuando se acercó más comprobó, que tenía el cuello completamente
desgarrado, como si un animal enorme la hubiera movido y zarandeado.
Pero no había ni una gota de sangre por ninguna parte. Rodeó el cuerpo
manteniendo una distancia prudencial y en espiral, buscando más
pruebas de lo ocurrido. La cara de la víctima estaba totalmente
desencajada, sus ojos aún seguían abiertos y fuera de sus órbitas.
-

¿Carla, que tenemos? –Su compañero acababa de llegar

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-

No hay nada…. No lo entiendo… tendría que estar esto lleno de sangre
con esa herida, ¿Has visto alguna vez una expresión igual en algún
cadáver?

-

¡Dios!!!! No…. ¡Es horrible!

-

¿Sabes algo del forense y del equipo?

-

Si, están de camino, no creo que tarden en llegar…

-

¡Mama!

-

¿Qué has dicho Jorge?

-

Yo nada….

-

-Shssss! – Le silenció, lentamente se incorporó.
Colocó su mano en la funda de su pistola, desabrochando el seguro y

preparando el arma. Busco con la mirada donde podría haber salido ese
sollozo. Su compañero se preparó del mismo modo, colocándose junto a
ella.
Detrás de ella se encontraba un cubo de desperdicios, y apoyado en
su lateral un par de cajas de cartón desarmadas. Según se acercaba a la
basura lentamente, le pareció oír más gemidos, más bien era susurros y
provenían de las cajas. Suavemente los levantó….
-

¡Jorge! ¡Llama a una ambulancia!....
Este inmediatamente guardó su arma y sacó el móvil del bolsillo

llamando al servicio de urgencias. En muy pocos minutos tendrían una
ambulancia, ya que había un retén de descanso cerca de donde se
encontraban.
-

¡tranquila pequeña! Ya paso todo…
Levantó sus manos enseñándoselas a la pequeña que se encontraba

escondida. Ésta la miraba sin poder reaccionar, pendiente de cada
movimiento de la agente. Luchaba por intentar escuchar su voz, estaba a
salvo…pero le llegaba como un eco lejano y no podía entenderla.

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-

¡tranquila pequeña! ¡no tengas miedo! No voy hacerte daño…

Al agacharse Carla ante ella, pudo ver el cuerpo de su madre con mayor
claridad.
-

mi ...ma...má… - tartamudeó señalando con su débil mano el cadáver.
Miró a los ojos a Carla y en un acto reflejo se lanzo a ella.
Carla recibió en su regazo a la niña, que ahora lloraba y gritaba con

desesperación. Su cuerpo se convulsionaba en sus brazos. Aparentemente
la niña debió permanecer escondida durante toda la noche, en estado de
Shock. Sus palabras se volvían ininteligibles, la abrazó lo más fuerte que
pudo intentando transmitirle seguridad… pero como podía hacer eso a
una niña que habría visto con sus propios ojos un episodio que… la
perseguiría durante el resto de su vida. Como, en cuestión de minutos,
podría reconfortarla, hacerla olvidar su dolor… Esa era la peor parte de su
trabajo… la más dura… enfrentarse a las víctimas aún vivas o a los
familiares.
Sin dejar de acariciarle el pelo y la espalda, la reconoció con la mirada
buscando alguna herida. Pero al parecer solo las tenía y muy graves en su
cabeza. No conseguía serenarla, su llanto era cada vez más fuerte. Un par
de sanitarios llegaron hasta la mujer y la niña, intentaron deshacer su
abrazó, pero esta se aferraba con las pocas fuerzas que aún la quedaban.
Su cuerpo seguía convulsionando, no respondía a ninguna de las
preguntas que le estaban formulando. Era como si ya no estuviera con
ellos. Aún seguía en estado de shock.
El médico que acompañaba a los técnicos sanitarios, decidió inyectarle
un tranquilizante. Controlando su pulso, vieron como poco a poco se
relajaba, sus manos crispadas alrededor de Carla, fueron soltándose y
recuperando el color habitual al volver la circulación por ellas. Los sollozos
fueron aminorando hasta convertirse en una respiración lenta y pausada. El

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tranquilizante la sedó completamente, envolviéndola en un sueño
profundo y tranquilo.
Sin soltarla, se levantó con ayuda del personal sanitario y la depositó
cuidadosamente sobre la camilla. Agarró las manos de la niña que aún
seguían en su cuello y se las colocó sobre su regazo. Inmediatamente la
taparon con una manta térmica dorada y la suministraron suero por vía
intravenosa.
El médico, la reconoció ya dentro de la ambulancia para valorar los
daños que podría haber sufrido, llegando a la misma conclusión de Carla.
Milagrosamente estaba completamente ilesa, teniendo en cuenta las
extrañas circunstancias en las que había perecido su madre. El agresor, no
parecía haberla tocado. Pero las secuelas psicológicas podrían ser mucho
peores. Comunicaron a los agentes a que hospital la llevaban para dejarla
bajo observación y hacerle un estudio más detallado.
El forense ya se encontraba en la escena, había reconocido el cadáver
y dado la certificación junto con el Juez, por lo que procedían al
levantamiento del cuerpo. Su compañero Jorge se había encargado de
recabar toda la información de este, mientras ella había estado
atendiendo a la niña. Después de ese episodio, veía con otros ojos muy
diferentes aquel cuerpo desmadejado. Ahora, le parecía todo mucho más
atroz.
-

¿Estás bien Carla?- se le acercó Jorge tocándole el hombro para
reconfortarla.

-

Si…. ¡eso creo! ¿Qué ha dicho el forense?
Jorge, la miraba intentando analizar si realmente se encontraba bien.

Sabia con absoluta certeza que era una mujer fuerte, y en muchas
situaciones, había demostrado una entereza incluso imposible para un ser
humano. Pero encontrar a la niña, fue un duro golpe, él mismo se había

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sentido tambalear. La impotencia y la congoja se habían apoderado de
él, incluso siendo un mero observador. Comprendía que su compañera
habría tenido que sufrir mucho más, pero ella nunca demostraba sus
flaquezas, nunca se quitaba la máscara de dureza. Pero aquello había sido
demasiado y esperaba que se viniera abajo, no sucedió. Retiró su mano
del hombro de Carla y volvió hacia atrás un par de hojas de la libreta que
sostenía con la izquierda.
-

Bien…veamos…- Volvió asegurarse mirándola a los ojos- Al parecer, el
cuerpo no presenta ningún signo de abuso sexual. Ni tiene más heridas,
que esa monstruosidad del cuello. Sobre eso… la piel parece haber sido
arrancada de un mordisco, por el tipo de cortes irregulares y desgarros
en los bordes. Pero no estará seguro hasta que le hagan la autopsia, y
compruebe como ha podido ser realizado.
>> Por la rigidez cadavérica y el signo de sommer1 en sus ojos lleva
muerta de 5 a 11 horas. No puede concretar mucho más…

-

Anoche hizo algo de frío…y el suelo esta húmedo...

-

¡En efecto!- Continuó Jorge- Pero teniendo en cuenta los horarios de los
comercios y la hora a la que ha sido encontrada…

-

Podemos reducir dos horas… ¿no?

-

Si… eso hace de 5 a 8 horas.

-

¿Cuál cree que es la causa de la muerte?

-

Cree que la víctima se desangró, la herida está en la yugular. El cuerpo
está totalmente exangüe. La hipótesis que baraja, es que al no haber
incidíos de sangre en el cuerpo, ni en el suelo posiblemente fue lavado,
vestido y trasladado. Lo que indica premeditación. Pero no muestra
ningún tipo de señales habituales en este tipo de casos, como son las
marcas de haber sido amordazada o golpeada.

1 1Signo de sommer* o mancha negra esclorocotical: Mancha irregular debido a la
oxidación de la hemoglobina de los vasos coroideos. Se presenta a las 5 horas Post
Mortem, si los parpados se encuentran abiertos

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-

Si conocía a su agresor… no había motivo para amordazarla. También
la podía haber drogado, para que no se resistiera...

-

Sí, lo veremos en el análisis de tóxicos. Pero desde luego no estaba ni
atada, ni dormida cuando fue atacada.

-

¿Por?

-

En las palmas de las manos muestra unos pequeños hematomas “ante
mortem” como si hubiera golpeado una pared o algo similar. Nos dará
más datos con el informe, cuando concluya en análisis en el
laboratorio… ¡no sé!.. ¡pero creo que no me ha dicho todo!

-

¿Por qué?

-

Lo conozco hace bastante tiempo y lo he visto muy nervioso… no muy
seguro de sus conclusiones… Tal vez sea por lo que ha sucedido con la
niña…a todo esto… ¿Qué han dicho sobre ella? ¿Estaba herida?

-

No.- Su cara palideció, pero mantuvo el control sobre sus emociones y
continuó informando al compañero- No, a simple vista no han
encontrado nada. Pero la han llevado al hospital para reconocerla más
a fondo. Han tenido que sedarla, y lo más seguro es que la mantenga
un par de días con esa medicación hasta que puedan evaluar los
daños. No sé cuanto habrá visto, y si nos podrá contar algo.

-

Hay algo que no me encaja en todo esto con la niña… ¿cómo alguien
es capaz de hacer algo como esto y dejar ilesa a una niña?…¡¡¡se da
de tortas!!! ¡Y si ha sido trasladado el cuerpo!… ¿Los siguió o qué?

-

¡No lo sé!… puede que le gustara tener espectadores…o que hubiera
mostrado compasión hacia ella,… oooohhhh!…..

-

¿O qué?

-

Y… ¿si huyó antes de que la atacarán y luego volviera en busca de su
madre? o como tú has dicho al principio, que los siguiera hasta aquí.

-

Eso tendría más lógica. En todos los años que llevo en el cuerpo, ningún
asesino deja un testigo tan evidente. No al menos en la escena… ¿Pero
como los seguiría? Tuvo que desplazarlo en algún vehículo…

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Durante unos minutos ambos pensaron en aquella posibilidad. Sin la
declaración de la niña no tenían mucho por dónde empezar, y era muy
prematuro hacer conjeturas al respecto, esperarían el análisis de la policía
científica y del forense.
Nadie había visto ni oído nada en la noche anterior, lo cual no era de
extrañar ya que en ese callejón no había viviendas, tan sólo almacenes y
locales comerciales. Tomaba más fuerza la teoría del traslado del cuerpo, y
si eso era cierto ¿Dónde se encontraba realmente la escena? No tenían
nada con lo que empezar a buscar.
-

Tendremos que preguntar en las viviendas de enfrente. Hay distancia
suficiente para que puedan haber escuchado algo o ver alguna
furgoneta.- señaló con la cabeza a las patrullas de la entrada- Qué
pregunten a los vecinos si vieron u oyeron algo inusual

-

De acuerdo… ¿Diste alguna orden cuando llegaste de que peinar la
zona?

-

Si, pregúntales si encontraron algo. Creo recordar que eran Martínez y
Díaz a quienes les di la orden.
Jorge se acercó a las patrullas que estaban esperando, pasó por

debajo del cordón policial dirigiéndose al de más alto rango. Dio las
instrucciones necesarias e intercambió con él información. Éste le entregó
un objeto, encontrado por los dos agentes, metido en una bolsa
trasparente y una tarjeta de memoria. Firmó unos impresos y regresó junto a
su compañera. Ésta se encontraba observando y analizado el hueco
vacío dejado por la víctima. Su cuerpo ya había sido depositado en una
bolsa negra y estaba siendo introducido en el coche forense para
trasladarlo al laboratorio.
Carla paseó minuciosamente buscando alguna pista, a la vez que la
policía científica fotografiaba y medía cada palmo de la escena
recogiendo todas las pruebas que pudiesen encontrar.

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-

¿Han visto algo?

-

No inspectora… no hay huellas, ni marcas de neumáticos, no hay nada.
Está todo limpio.

-

¡Maldita sea! ¿Cómo es posible?

-

¡No sé qué decirle!, por muy cuidadosos que sean, siempre hay algo.
Pero esta vez, no hemos encontrado nada. El cuerpo estaba lo
suficientemente alejado para que el agresor no tocara ninguna de las
paredes en un descuido. No había ni cigarrillos ni nada cerca del
cuerpo, tan solo en aquellas escaleras, pero estaban en un charco de
agua por lo que dudamos que contengan alguna traza de ADN, aún así
las analizaremos.

-

Bien, gracias. Manténgame informada si encuentran algo- miró a su
alrededor- El callejón es estrecho para que entrara un vehículo.

-

Si, tendría que haber recorrido 300 metros con el cuerpo. Si ha habido
alguna transferencia, en el laboratorio se encontrará… Mi compañera,
también va hacía el hospital para recoger lo que encuentren en la niña

-

Eso sería de gran ayuda… No creo que ella pueda decirnos nada por
ahora…

-

¡Carla! Ya he mandado a los agentes a aquellos edificios, uno de ellos
había encontrado el bolso de la víctima y dio la orden a Central para
que buscaran información. Lo entregaré a laboratorio.- le comentó al
técnico.

-

No se preocupe, ya lo custodio yo. Espere un momento y le entregó el
impreso relleno…

-

Aggg! Como odio tanta burocracia….

-

Ya… pero es necesaria… el juez puede desestimar una prueba si
encuentra alguna laguna en la custodia… ¿Has hablado con Central?

-

Acabo de hablar con Susana, la víctima se llamaba Allison Brown, con
nacionalidad Española y Americana; la niña, Verónica, tiene 8 años,
asuntos sociales se dirige al hospital para atenderla y ayudarla. Vivian

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con el hermano de esta a otro lado de la ciudad. Tengo la dirección
introducida en el GPS. ¿Vamos?
El policía de científica entregó el albarán y recogió las pruebas.
-

¿Alguno de los chicos ha tocado algo?

-

No, tenían los guantes… ¿Puede haber huellas?

-

-Eso comprobaremos…

-

Llámeme con lo que sea- concluyó Carla. Este asintió con la cabeza y
reanudó su labor.
Ambos investigadores se encaminaron al vehículo estacionado al otro

lado de la calle. La vivienda de pariente de Allison, se encontraba a las
afueras de Madrid, en un barrio residencial de nueva construcción. Las
grandes comunidades se alternaban con unos pequeños chalets adosados
de dos plantas. Aparcaron frente a estos últimos buscando el número 23.
La pequeña casa no tenía patio delantero, tan solo unas enormes
jardineras adornaban los cuatro escalones que llevaban a la puerta.
Llamaron y esperaron pacientemente a que les abriera. Mentalmente no
estaban muy preparados para darle la noticia, pero nunca se está, es algo
que no entra en el temario de la oposición. Al menos había una noticia
buena y era que Verónica seguía con vida. Se oyó un ruido detrás de la
puerta, los dos compañeros llenaron sus pulmones intentando serenar sus
emociones.
- ¿Quién es?
- Buenos días, somos de la Policía Nacional. ¡Nos permite hablar con
usted unos minutos!
- Buenos días agentes ¿Sucede algo?- Un corpulento hombre abrió la
puerta lacada en blanco. La camiseta azul de manga larga, le
marcaba sus anchos hombros y pronunciada barriga. Su cara redonda
y barba de cuatro días pelirroja, recalcaba más lo sonrosado de sus
mejillas. Era el estereotipo del bonachón americano

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- ¿Es usted Peter Brown?
- Si soy yo... pero… ¿qué sucede?- tenía un fuerte acento, pero su
castellano era muy claro.
- ¿Podemos entrar caballero…?
El hombre, aturdido por la presencia de los dos agentes, les hizo pasar al
salón que se encontraba justo a la entrada.
-

Señor Brown, antes que nada mi nombre en Jorge Vidal y ella es Carla
Sánchez. Ambos pertenecemos a la “Brigada de homicidios” de la
Policía Nacional. Aquí tiene nuestras identificaciones.

-

¡¡HOMICIDE!!... What happened?.... ¿queee sucede?

-

Sr. Brown, esta mañana hemos encontrado a su hermana. Al parecer
fue brutalmente agredida, lo lamento mucho…- La voz de Carla se
cortó varias veces al comunicárselo. La expresión de aquel hombre
pasó de la profunda incomprensión al dolor….

-

¡Verónica!!- gritó.

-

Esta viva, Sr Brown. La encontramos junto a su madre. No tiene heridas
de ningún tipo, tan solo se encontraba en estado de shock. La
trasladaron al Gregorio Marañón, para tenerla en observación hasta
que recupere la consciencia. Aún no hemos podido hablar con ella,
pero aparentemente ha debido de sufrir mucho.

-

Oh my God!....stupid stupid….. Why?

-

Señor, no podemos decirle nada al respecto. No sabemos por qué las
atacaron. Sabemos que no es el mejor momento, pero necesitamos
hacerle algunas preguntas. Queremos atrapar al que lo hizo, pero
necesitamos su colaboración.

-

¿Puedo ver a la niña?

-

Si, en cuanto terminemos le acompañaremos al hospital. También a
nosotros nos gustaría saber cómo se encuentra...

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Peter Brown era un hombre fuerte en apariencia. Aunque no había
terminado de encajar la muerte de su hermana, sabía que era su deber
colaborar con los agentes. En Estados Unidos estaban bastante
concienciados con ese hecho. Por lo que pocas veces cuestionaban a la
autoridad. Se levantó del sillón donde se había sentado al recibir la noticia,
se sirvió un vaso de Whisky de la camarera que había junto al sofá de tres
plazas, y se lo bebió de un solo trago.
-

Está bien, ¿Que desean saber?

-

¿Tenía su hermana pareja?

-

No, ella enviudó hace unos años. Su marido era español por lo que
conservó el apellido familiar.

-

¿Actualmente se veía con alguien?

-

No, era una mujer bastante tímida y no se relacionaba con nadie.

-

¿Por qué vivían con usted?

-

Cuando Marcos falleció, vendió su casa y se traslado aquí. De eso hace
dos años más o menos.

-

¿Sabe a dónde salió anoche?

-

Si...,- Se sirvió otro vaso de whisky y se sentó de nuevo en el sillón- es
complicado de explicar y sé que me tomaran por un loco, como hace
tiempo le pasó a ella - calló durante unos instantes, intentando ordenar
las palabras en su mente-. Pero no me importa lo que piensen… Antes
de poder decirles donde fue Allison, he de explicarles algo referente a
ella y mi sobrina…

-

Tranquilo… no le vamos a juzgar… queremos resolver esto y cuanta más
información, más nos ayudará.- (O más le comprometerá) pensó Carla
para sí misma.

-

Mi hermana…. –dudó si continuar-… tiene visiones desde pequeña, son
como sueños o más bien pesadillas. Mis padres nunca la creyeron y
acabo interna en un psiquiátrico. Su encierro duro cinco largos años bebió un trago y se aclaró la garganta-. Cuando los médicos pensaron

24
que estaba recuperada la dejaron marchar a casa. Para ese entonces
era mayor de edad y nunca más volvió. Todo lo que supimos de ella es
que vino directamente a España. Mis padres nunca supieron la verdad,
ella… no dejó de tener nunca esas visiones, Tal vez por eso no huyó…
para que no la volvieran a ingresar...¡no lo sé!… Yo mantuve el
contacto con ella, pero nunca me contó nada, hasta que vine a
España al poco de nacer Verónica. Vine a conocer a mi sobrina y con
un golpe de suerte, encontré trabajo y me instalé de un modo definitivo,
por lo que pude comprobar que ella nunca mintió al respecto y que no
estaba loca.
>>Marcos era psicólogo y la estaba ayudando a vivir con ello, ya que
ambos sabían que era casi imposible curarla de ello... Al fallecer él, no
sólo perdió a su marido sino a una gran ayuda. Sin saber a quién más
recurrir, fuimos dejando el asunto de sus visiones. No retomamos el tema
hasta hace unos meses.
>>Verónica se despertó una noche sobresaltada… Pensábamos que
había sido una pesadilla normal, como la de cualquier otro niño en
edad de desarrollo. Hasta que le relató a su madre como había sido el
sueño, eso la alteró mucho… por experiencia sabía cómo se
presentaban aquellas visiones… A la mañana siguiente, apareció en los
telediarios que había desaparecido una joven, tal y como ella nos
había descrito. Un par de noches más tarde soñó que encontraban su
cuerpo, completamente exangüe, a unos pocos kilómetros de su casa.
Y, tal y como había ocurrido la vez anterior, comunicaron la aparición
de la joven. Se sospechaba de su pareja, pero Verónica estaba
convencida de que era inocente, y eso trastornaba a la niña… si no
podía ayudar… por qué tenía que tener aquellas visiones…
>>Las visiones de mi hermana no eran tan horribles, no había muertes, ni
horror como ella describía. Volvimos a buscar ayuda. Pero como se

25
imaginan… nadie nos creyó. Un buen día alguien la llamó y le dijo que
podía ayudarnos. Anoche habían quedado para verse. Me pidió que
me quedara con la pequeña, pero tuve una reunión hasta tarde y me
llamó diciendo que se la llevaba…
-

Sr. Brown ¿Sabe el nombre de esa persona y el lugar de la cita?preguntó Jorge.

-

Creo que lo podrán encontrar en su agenda. Esperen un segundo se la
entregaré.

El Sr. Brown salió de la habitación. Jorge y Carla se miraron extrañados.
-

¿Qué te parece la historia?- preguntó Jorge

-

De lo más surrealista… no sé qué pensar, pero tenemos que buscar el
caso que nos ha comentado.

-

¡Aquí tienen! Ella anotaba todo. Perdonen, ¿Como murió mi hermana?

-

No podemos decirle nada. El cuerpo ha sido trasladado para su
autopsia. Hasta que no se decida que parte del informe se puede hacer
pública no le podemos decir nada. Lo siento.

-

Entiendo… y su cuerpo. Cuando podré darle sepultura.

-

Lo siento Sr. Brown. Pero no está en nuestras manos. Cuando el juez
dictamine, se le entregará. ¿Qué puede decirme del caso que ha
comentado anteriormente?

-

¿El que visiono la niña?- Carla asintió- creo recordar que se llamaba
Anabel… Anabel Rodríguez.

-

¡Gracias! Hoy no le haremos más preguntas, ha sido usted muy amable.
Cuando esté preparado le llevaremos al Hospital.

-

¡Gracias! Voy por un par de cosas para la niña y para mí. Si me
disculpan enseguida termino.

-

No se preocupe le esperaremos… ¿Podemos ver la habitación de Allison
y de Verónica?

-

Por supuesto. Acompáñenme.

26
Subieron los tres por las escaleras hasta el segundo piso. La casa tenía
tan solo dos habitaciones por lo que la niña y su madre compartían cuarto.
Peter abrió la puerta y en ese mismo momento, mirando las dos camas si
deshacer, fue consciente que no volvería a ver a su hermana, sus piernas
flaquearon cayendo al suelo roto en dolor. Jorge apoyo su mano en el
hombro de aquel grandullón americano. La escena era incomoda, ambos
compañeros esperaron a que aquel hombre recobrara la compostura, se
había mantenido bastante entero después de recibir la noticia y ambos
sabían, que más tarde o más temprano sucedería.
Carla, mantenía el rostro sereno, pero en su cabeza se agolpaban las
miles de preguntas que tendrían que hacerle, obviamente no era el
momento. Tendrían que llevarle a la comisaría en algún momento, con el
pretexto de más preguntas rutinarias. Ahora tan solo podían observar su
reacción y comentárselo al psicólogo de la brigada. Éste, también le
tendría preparado una batería de preguntas para evaluarle. Jorge sin
embargo era más visceral, y ver a un hombre llorar le partía el alma. Pero
era un profesional y no se dejaba llevar, ni tomaba ninguna valoración. Ya
había visto muchas veces como los culpables, representaban a la
perfección el melodrama. Pero era inevitable, cada vez que daban una
noticia de esa índole a un familiar de la víctima, algo les desgarraba por
dentro.
Transcurridos unos minutos, Peter se fue recobrando y levantando del
suelo, se disculpó ante los agentes y entró en la habitación contigua.
Jorge y Carla revisaron la habitación, pulcramente ordenada y limpia.
La habitación era amplia, a cada lado de la ventana que daba al jardín
trasero, se encontraban dos camas, la más cercana a la pared estaba
repleta de muñecos. Esa debía ser la cama de la niña, junto a ella un
pequeño escritorio de estudio. En él, se encontraba un cuaderno de dibujo
y unas cuantas ceras de colores. Carla lo ojeó distraídamente, pasados los

27
primeros dibujos típicos de una niña de esa edad; con princesas y flores por
todos los rincones, paso al otros más oscuros. En todos ellos parecía una
figura negra, sin rostro y en el suelo resaltaba otra más clara, con una
pequeña raya de color rojo en el cuello. Esto captó su atención y los miró
con mucho más detalle.
En el último dibujo, las figuras estaban igual que los anteriores, pero
mostraba muchos más detalles. Con unos trazos muy seguros para haber
sido dibujados por una niña, los personajes se encontraban entre dos
paredes oscuras. Al lado izquierdo, había dibujado una especie de caja…
A Carla se le escapó un suspiro.
-

¿Qué pasa?- le pregunto sobresaltado su compañero.

-

¿Qué ves en este dibujo?
Jorge cogió el cuaderno que le tendía, según descubría más detalles

del dibujo, más se reflejaba en su cara el desconcierto y el asombro.
-

¡Es la escena de esta mañana!

-

Eso, me ha parecido a mi…Jorge, si ponemos esto en el informe no van
a tachar de estar locos… pero empiezo a creer muy en serio la historia
que nos ha contado su tío.

-

¡No podemos ocultar pruebas!

-

¿Crees realmente que esto lo van a tomar como una prueba? ¡vamos
hombre!…. En el siglo que vivimos, es más creíble que un ordenador te
conteste racionalmente a que una niña tenga algún tipo de poder…

-

Ufff!!… no sé qué decirte….supongo que tienes razón…- comenzó a
caminar por la habitación pensando en lo que su compañera acababa
de decirle.- ¿Crees que esto nos puede ayudar?- Finalmente le
pregunto señalando al dibujo.

-

¡No lo sé!… pero desde luego la niña lo dibujó antes de que sucediera.

-

Si tomamos en cuenta ese dibujo como una predicción… La hipótesis
del traslado del cuerpo queda anulada, ¿verdad?

28
-

Sí... creo que sí. Si tomamos esta “predicción” en cuenta…. Ocurrió en
ese callejón, y hasta es posible que la niña pudiera esconderse antes de
ser atacada.

-

¡Pero no había indicios de pelea!

-

Eso es lo que más me bloquea… no le encuentro la lógica a nada de
esto.

-

¡Está bien!, llevémonos los cuadernos para estudiarlos en comisaría.

-

Mejor aún, cojamos el expediente de Ángela y pidamos unas pizzas
desde mi casa.

-

O.k.
En esos momentos Peter asomó por la habitación, los tres bajaron las

escaleras y se encaminaron al hospital. El recorrido no duro más de
veinticinco minutos, y en ese tiempo, ninguno fue capaz de hablar. En el
asiento trasero Peter Brown, se mantenía cabizbajo intentando mantener a
raya sus emociones. Ahora lo más importante era la pequeña, ya lloraría a
su hermana más tarde.
-

¡Jorge!, ¡espérame en el coche! Acompañaré al Sr. Brown y preguntaré
por la niña. No tardo nada.

-

Vale, voy llamando para saber si hay algo nuevo. ¿sigues teniendo ese
destartalado fax prehistórico?

-

¡¡ja ja!!… hasta ahora.
Peter ya estaba fuera del coche esperando a la agente, ésta cerró la

puerta y anduvieron hasta la puerta de “Materno-Infantil”. Le pidió que le
esperara junto a los ascensores y le preguntó a la funcionaria. Una vez
obtenida la información, subieron a la habitación donde estaba la niña.
Verónica se encontraba aún sedada, y asuntos sociales se encontraba
con ella en la habitación. Una vez hechas las presentaciones, y ver que la
niña estaba ya con un pariente cercano, salieron para poder hablar
tranquilamente.

29
-

¿Creé que es sospechoso?

-

Todavía no le hemos descartado, aunque todo apunta a que es
inocente. No estaremos seguros hasta que no avancemos en la
investigación.

-

¡De acuerdo!, de momento le dejaremos que esté con la niña, ya que
los médicos y psicólogos afirman que es lo mejor para su recuperación.
Pero nos mantendremos con ellos hasta que nos notifiquen lo contrario.

-

¡Perfecto!. Cuando podamos dar un informe al juez, les informaremos.
¿Qué han dicho los médicos?

-

Físicamente está bien, pero emocionalmente… - Negó con la cabeza -.
No han encontrado nada en su cuerpo en el reconocimiento, no hay
heridas, ni hematomas.... ¡gracias a Dios! Presentaba algo de hipotermia
y entumecimiento muscular…

-

¡Pobre criatura! Supongo que pasó allí toda la noche.

-

¿Fue usted quien la encontró?

-

si…fue...uff!

-

Me imagino. La niña tuvo que presenciar algo, y lo tuvo que pasar muy
mal, ya que sus ropas estaban manchadas de orín y heces.

-

¡Pobre cría!... La tengo que dejar… si hubiese algo nuevo... ¿le
importaría llamarme?

-

Sabe de sobra que lo haré… pillen a ese hi….-Se mordió los labios para
no pronunciar la palabra

-

Descuide. ¡Hasta pronto!
Cuando llegó al coche ya había recuperado el color en la cara. Ver de

nuevo a la niña había removido los sentimientos que, un par de horas
antes, casi la noquean. Jorge seguía estacionado en el mismo lugar. Se
sentó y le contó lo que la había dicho la funcionaria de Asuntos Sociales.
Durante el recorrido desde el Gregorio Marañón, no hablaron más sobre la
investigación. Acababan de empezar, pero era todo demasiado misterioso

30
y oscuro. Carla abrió la agenda que le había entregado el hermano de la
víctima y comenzó a examinarla desde el día de ayer hacia atrás.
Allison Brown, parecía ser una mujer muy organizada, tenía anotaciones
de todo; actividades de la niña, revisiones medicas, citas con los
profesores…etc. Unas cantidades y el nombre de un fármaco aparecían
cada dos días. Tendría que buscar en la “Wiki pedía” que era, y para que
se utilizaba. Sobre la cita que había comentado Peter Brown, solo había
un teléfono y una dirección. La calle le sonaba bastante, posiblemente
estuviera cerca de su domicilio, pero no estaba segura de ello. No conocía
mucho su barrio, ella se ubicaba mejor tomando como referencia las
bocas de metro. Así había sabido donde se encontraba la escena esa
misma mañana.
Al llegar al pequeño apartamento de Carla, comprobaron que uno de
sus compañeros les había mandado algunos documentos por fax y otros
por e-mail. Mientras Jorge pedía unas pizzas para comer, Carla imprimió la
documentación para que fuera más fácil su lectura. En el “prehistórico
fax” como lo había denominado su compañero, había un par de
documentos manuscritos que se adjuntaban al informe, eran algunas de
las declaraciones del caso de Anabel.
“Anabel Rodríguez, de unos 17 años de edad, desapareció del
domicilio familiar el 27 de noviembre del pasado año. Fue vista por última
vez alrededor de las 10 de la noche, cuando salía del polideportivo donde
practicaba “Aqua-Gim”. Según informaban los familiares, nunca se
retrasaba a la salida, sino que directamente se dirigía a su casa. Esa
noche, la llamarón insistentemente a su móvil sin obtener respuesta.
Llamarón a su pareja actual, Ricardo Santamaría, que se encontraba ebrio
y no pudo contestarles nada concreto. Sus amigas, tampoco conocían su
paradero. Asustados por la falta de información sobre su hija, dieron aviso

31
a la policía. Transcurridas las horas protocolarias para este tipo de casos, se
levantó una denuncia oficial y comenzó la investigación.
Dos días más tarde, un vecino de la calle Camarena en Aluche, dio la
voz de alarma sobre el cuerpo de una mujer semi-desnuda en uno de los
jardines de su urbanización.
Según el informe de la policía científica, la escena estaba
completamente limpia, sin indicios de lucha. Según la autopsia, Anabel
Rodríguez llevaba muerta dos días. Su cuerpo oculto por la vegetación del
jardín y las bajas temperaturas de esos días, habían impedido ser
descubierta con anterioridad. Pero no se descartaba la hipótesis de que
hubiera sido trasladado y colocado en ese lugar unas pocas horas antes.
No había indicios de agresión sexual, no tenía hematomas, por lo que se
descarta que hubiera algún tipo de lucha o forcejeo. En la parte derecha
de su cuello, justo en la carótida, se presentaba una herida profunda en
forma de desgarro. En una posterior observación se confirmó que podía
haber sido mordida.
Se realizó un molde de la dentadura para una identificación dental, sin
aparecer ninguna ficha ni expediente sobre la misma. En el molde se ven
que los colmillos superiores son algo más largos de lo habitual, pero se
descarta por las mediciones y el resto de los dientes, que pudiera
pertenecer a un animal.
La víctima se había desangrado hasta morir, esa era la causa de la muerte.
En las primeras conjeturas se barajo la hipótesis de que su actual pareja
“Ricardo Santamaría” fuera el agresor, ya que no recordaba
“aparentemente” nada de la noche de la desaparición de la víctima. Se
registro su domicilio sin encontrar evidencias ni rastros de Anabel en él.

32
Manteniendo al principal sospechoso bajo vigilancia, finalmente es
liberado por falta de pruebas. …”
-

¡Jorge! Este caso y el nuestro tienen demasiadas similitudes.

-

Ya, veo... el cuerpo, la falta de pruebas... desde luego están
relacionados en el

“Modus Operandi” pero no veo nada entre

las dos víctimas.
-

Salvo que eran mujeres… ¡y muy guapas!

-

Sí, pero no hay muchas más semejanzas entre ellas… Una era joven y
Rubia la otra madura y morena. ¿Has visto algo en la agenda que te
haya llamado la atención?

-

La cita que supuestamente tenía Allison Brown está marcada en la
agenda. Pero solo aparece un teléfono y una dirección. ¡Ahh!.. y cada
dos días tiene marcado un medicamento “ketoprofeno”... no sé qué
es… lo iba a buscar en internet…

-

No hace falta… lo conozco… es para las migrañas.

-

¿Cómo lo sabes?

-

María, las padece y a veces el ibuprofeno no le hace efecto

-

¿Cómo esta ella? ¿Sigue obsesionada con quedarse embarazada?

-

¡Agg! No me lo recuerdes vale!- Puso los ojos en blanco- A veces pienso
que solo me quiere por mi cuerpo

-

¡Vaya! ¡Un hombre que está disgustado con esa idea!

-

¡Carla! Eres mi amiga y mi compañera… pero no me es fácil hablar de
mi vida sexual...

-

¡Vale! ¡Vale! Lo pillo… centrémonos en el caso.

-

Eso está mejor… Supongo que “ Ketoprofeno” lo tomaría por las visiones.
Aunque teniendo en cuenta lo que nos ha dicho su hermano…
aventuraría a decir que se lo daba más bien a la niña. ¿Me acercas la
agenda para ver esas cantidades?

-

¡Toma!

33
Jorge, abrió la agenda y tal y como Carla había empezado a leerla en
el coche lo hizo hacia atrás.
-

¡Aquí esta!.. Sí, creo estar en lo cierto, las cantidades son muy pequeñas
para un adulto.

-

¡Vaya don tan incomodo! ¿no?, no solo ves cosas horribles, sino que te
dejan un dolor horrible de cabeza.

-

Lo que me parece extraño, es que no es un medicamento que tengas
que mantener una continuidad, es algo que te tomas cuando
aparece… como una aspirina.

-

A lo mejor…., - Jorge levantó la cabeza de la agenda y la miró
esperando a que continuara- ¿Y si solo apuntara cuando se las había
suministrado? Eso nos diría cuantas visiones habría tenida la niña…

-

Una para el asesinato y otra para el descubrimiento…

-

Ajá, - afirmó- cuenta todos los días; yo voy a ver de nuevo los dibujos de
la niña.
Transcurridos unos minutos ambos se miraron con pánico en los ojos.

-

¡¡¡¡SIETE!!!!- Exclamaron a la vez.

-

¡Maldita sea! Concuerdan…

-

¡Carla te das cuenta que si esto es verdad!… ¡que si las visiones de
Verónica son reales…!

-

Sé, por donde quieres ir… ¡Un asesino en serie!

-

¡¡Si!!

-

Tenemos que buscar en los archivos.

-

¿Cómo? No veo relación ninguna.

-

No… entre las victimas no. Pero si en los cuerpos. Tendremos que buscar
todos los cuerpos que presenten las mismas características. Desgarro o
mordedura en el cuello, cuerpo exangüe, y ausencias de pruebas.

34
-

¡Vale, dividámonos! Yo voy a comisaria en busca de la información y
voy preparando el dosier… ¿te acercas a esta dirección? – concluyó
mostrándole de nuevo la agenda.

-

Sí, creo que esta cerca de aquí…

-

No seas imprudente… echa solo un vistazo y pide refuerzos si tienes que
entrar.

-

¡Ehhh… tranquilo! Se cuidarme solita…
Jorge cogió toda la documentación de la mesa y salió disparado por la

puerta, si estaban en lo cierto, el problema era más grave, pero cabría la
posibilidad de encontrar algún hilo para poder tirar de la madeja. Carla se
quedó en su apartamento hasta que encontró la dirección exacta en el
Google Maps. Efectivamente se encontraba muy cerca de su domicilio.
Esa misma mañana había pasado por ella de camino a la escena.

35
Capítulo II- El desconocido
Una vez en la calle, comenzó a andar tranquilamente, pensando en
todo lo que sabían del caso. Tenían muy poca información y tampoco era
muy fiable. Pero seguiría su instinto. Cuando finalmente llegó, hizo una
inspección ocular. No encontró en ningún portal alguna placa significativa,
no sabía muy bien lo que buscar.
Intuía que podía ser el nombre de algún Psiquiatra o Psicólogo, ya
que la victima buscaba alguna manera de poder ayudar a su hija. Entre
dos portales había una pequeña cafetería con el mismo número que
rezaba en la agenda. Entró para preguntar a los camareros si habían visto
a alguien con la descripción de Allison y Verónica la noche anterior.
Ninguno pudo darle información.
Carla miró a su alrededor, la cafetería estaba casi vacía. Una mesa
le llamó la atención. Junto al gran ventanal que daba a la calle, un
hombre de unos treinta y muchos años la miraba fijamente. Era alto y de
complexión atlética, vestido completamente de negro y con un
guardapolvo, sujetaba entre sus manos una taza blanca de cerámica. Su
piel parecía de la misma tonalidad. Sus ojos negros, clavados en ella,
parecían estar estudiándola. O más bien parecía que querían leer en ella.

36
Algo la impulsó a andar ante aquel desconocido. Su cuerpo no
respondía antes las sencillas órdenes que intentaba dar su cerebro. Incluso
sentía como si dos voces lucharán en su cabeza. Una le decía que huyera,
la otra que se acercara. En ningún momento perdió el contacto con sus
“hechiceros ojos”. Cuando se encontraba frente él, un escalofrío le recorrió
el cuerpo. Sabía que era un aviso de su subconsciente que le decía que
aquella persona era peligrosa. Todo lo que desprendía aquel cuerpo era
“muerte”. Pero aún siendo un hemisferio de su cerebro consciente, el otro
la hizo sentarse en la silla que tenía ante ella.
>>Tranquila! ¡No corres peligro!- Parecían decirle aquellos ojos negros.Yo tengo la información que necesitas… ahora, sonríe como si me
conocieras de toda la vida y pide un café.<<
Consciente de que aquellas palabras solo habían tenido lugar en su
mente, bloqueada y confusa hizo lo que esa voz le ordenó.
-

¡Camarero! Un café con leche.
Poco a poco, noto como su cuerpo se relajaba, sentía como si se

cortaran los hilos invisibles que la habían hecho comportarse de esa
manera. Prudentemente, esperó a que el desconocido hablara primero.
-

¿Se encuentra algo menos aturdida?

-

Eso creo….¿pero qué hago aquí..?

-

Ahora, no se lo puedo explicar. ¿Por qué busca a Allison Brown y a su
hija?

-

No las busco a ellas… sino a alguien que las conozca…

-

Yo soy esa persona…

-

¿Cómo?

-

Las conozco, las estoy esperando desde anoche.

-

Bien, pues no creo que aparezcan. Al menos Allison Brown… Soy de la
brigada de homicidios.

37
-

Ha fallecido Allison

-

Si, por eso estoy aquí.

-

¿Y cree que encontrará al culpable en esta cafetería?

-

Puede que sí, o puede que no ¿lo tengo delante?

-

No… yo solo trataba de ayudarlas…. Llevo mucho esperandolas.

-

¿No había dicho que las esperaba desde anoche?

-

Si, había quedado con ellas. Pero desafortunadamente no entraron.

-

Explíquese.

-

Algo asustó a Allison cuando me vio por el cristal y salieron corriendo. No
hizo caso a su hija, que le aseguro que conmigo estarían a salvo. Creo
que corrieron sin rumbo y sin mucha suerte ¿Dónde?

-

Esta mañana la han encontrado a unas calles de esta cafetería.

-

¿Y la niña?

-

A salvo. Estaba junto a su madre, escondida.

-

¡Chica lista!
El camarero se acercó con el café de Carla algo temeroso. La

compañía de la mujer no le inspiraba mucha confianza.
-

¿Por qué sigue usted aquí?

-

Tenía la esperanza que la niña volviera a buscarme, pero ha llegado
algo mucho mejor.

-

¡No le entiendo!

-

Usted es policía y cuenta con unos medios que me serán muy útiles.

-

¿Cree que le voy a dar información? No se equivoque… no sé cómo ha
conseguido que me siente con usted, pero un barato truco de salón no
hará que desvele nada…

-

¡No sea niña! ¿Truco de salón?... usted no me va a decir nada, porque
no saben nada. Igual que he conseguido que se siente en esta mesa,
puedo leer en su mente como un libro abierto.

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>>Usted y su compañero están completamente desorientados, tienen
una información que no saben cómo manejar, porque se les escapa de
sus estrechas mentes. Verónica les ha ofrecido mucha más información
de la que ustedes piensan. Le voy a dar un consejo: Haga más caso a la
intuición de él. Usted es demasiado fría y calculadora.
-

¡No tiene ni idea de lo que está hablando!.

-

¿Cree eso realmente? Vamos… no se engañe a si misma…
Carla abrumada bajó la cabeza pensando en aquellas palabras. No

sabía a qué se refería respecto a Jorge, ambos habían sido muy cautelosos
en expresar lo que habían sentido o pensado respecto a la declaración de
Peter Brown, y más en lo referente al cuaderno de dibujo. Pero estaba
claro que aquel extraño personaje sabía lo que se decía. ¿Cómo podía ser
así? Pensó para sí misma. Levantó su mirada de la mesa y como si lo viera
por primera vez, analizó su rostro ahora algo más relajado y bello.
-

No se torture… ya le he dicho que he leído su mente… tengo una idea,
¿Qué le parece si empezamos de nuevo? Creo que nuestra pequeña
charla, se ha tornado algo hostil, y mi intención no es esa.- Carla asintió.Empezaré yo. Mi nombre es Jean-Paul Bousset.

-

Yo soy Carla. ¿Por qué necesita mi ayuda?

-

Por qué ustedes pueden acceder a lugares, donde yo no puedo entrar
sin ser invitado.

-

Ehhhh!

-

Le parece absurdo…

-

¡Bastante, la verdad!

-

Mire Carla, Ahora no lo va a entender, ni puedo explicárselo. Lo que si le
digo, es que estoy dispuesto ayudarle con su investigación y atrapar al
asesino. Pero desde luego pongo una condición…

-

¡Una condición!... ¿Por qué se cree que necesitamos su ayuda?

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-

Porque…, cómo ha podido comprobar todo este caso está envuelto en
un halo de misterio… y yo, sobre temas ocultos y rarezas… soy un
experto.

-

Sabe lo que le digo… ¡exactamente esto es muy raro!... y usted sobre
todo. ¡Buenas Tardes!
Carla se levantó de su asiento, no comprendía en absoluto a donde

quería llegar Jean-Paul. Pero no tenía ni tiempo, ni le gustaban esos juegos
de palabras para entretenerse más con al aquel desconocido. Justo
cuando llegaba a la puerta de salida, sintió una presión suave y fría en su
hombro, a pesar de llevar puesta la chaqueta de cuero. Sin girarse a
mirarle a la cara, por miedo a que volviera a conducirla a la mesa, esperó
a que hablara.
-

Es usted muy testaruda… - aseguro él

-

Y usted muy críptico… ¿Por qué no habla claro de una vez? Jean-Paul.
No sé quién es, ni por qué parece saber tanto de este caso… parece
que esconde algo que no quiere decir, pero sin embargo intenta
averiguar de mi mucho más de lo que usted dice.- Se giró para poder
concluir mirándole a los ojos.- Le admito que el block de Verónica, y lo
de sus visiones, nos ha pillado por sorpresa y no sabemos cómo tratar
eso. ¡Pero no confío en usted!. Algo en mi interior me dice que me aleje,
y eso es lo que voy hacer...

-

Yo no soy peligroso, no tiene que tener miedo…. Pero hay otros a los
que sí…

-

¿Ve?… ¡ya estamos…!.- le interrumpió.- ¿Que leñe quiere decir?. Si no
empieza hablar claro, nuestra conversación acaba aquí. Señor Bousset.

Más decidida que antes, abrió la puerta de un empujón y salió a la
calle. Tenía la impresión de que él las siguió, pero no miró para averiguarlo.
Tomo camino a su apartamento, desde allí llamaría a su compañero para

40
averiguar si había descubierto algo. Se imaginaba que estaría preocupado
por ella, pero no quería hablar con él desde la calle por si era escuchada.
A escasos metros de su portal, la sensación de que era seguida fue más
fuerte. Miró a sus espaldas, pero no consiguió ver nada. Ya había
anochecido, y la escasa iluminación de la calle, no le permitía ver más que
sombras. Asegurándose durante unos minutos de que no había nadie más
con ella en la calle, sacó las llaves del su bolsillo y entró en el portal.
Una vez en casa, se despojó de su chaqueta, pero no se quitó el cinto
con él arma como era su costumbre. Sin encender las luces, anduvo por la
habitación hasta la ventana que daba a la calle, y miró tras las cortinas.
La calle estaba desierta, pero la sensación de que la observaban era muy
fuerte. Aún así, con esa certeza, no conseguía ver a nadie. Marcó el
número de su compañero y se sentó en el sofá a oscuras.
-

Jorge! ¿Cómo ha ido la búsqueda?

-

¿Estás bien? Estaba preocupado, ¿Por qué no has llamado antes?

-

Si, tranquilo… se cuidarme sola… ¿Has encontrado algo?

-

He podido encontrar tres casos más. Aún sigo buscando en los archivos.
Pero todos tienen el mismo Modus Operandi.

-

O.K, déjalo si quieres, mañana te echaré un cable a buscar.

-

Ya había terminado. Estaba esperando tu llamada, todavía no me has
contestado...

-

Mañana hablamos, vale… no hay nada importante que no pueda
esperar.

-

Está bien, mañana hablamos…
Se recostó en su sofá, pensando en aquellas palabras del desconocido.

¿Por qué sabía tanto? ¿Por qué la conocía? ¿Qué quería decir con lo de
Jorge?. A la mañana siguiente intentaría sondear a su compañero. Alargó
la mano para coger su chaqueta que había dejado en el respaldo, y
buscó en los bolsillos su paquete de tabaco. Junto a él encontró una

41
tarjeta de visita con una nota. Se inclino hacía la luz que entraba por la
ventana y la leyó.

“Cuando esté preparada para escuchar,
llámeme…
¡No tarde!, no hay mucho tiempo.
Jean-Paul Bousset”
A la mañana siguiente, después de su rutina matinal se encaminó a
la comisaría. Se había quedado dormida en el sofá, y el cuerpo lo tenía
dolorido por la incómoda postura.
La oficina era un hervidero de policías. Aún siendo temprano, sus
compañeros parecían llevar horas despiertos y trabajando. Los teléfonos
sonando, las teclas de los ordenadores marcaban una música sin compas
definido, la gente iba y venía con documentación de una mesa a otra.
Se acercó a su mesa, Jorge ya la esperaba en su escritorio con la
cabeza metida en un dossier. Dejó su chaqueta en la silla y se encaminó
al “office” a por un café. Abstraída, dándole vueltas a un pequeño palillo
transparente, no se percató de que tenía compañía.
-

¡Buenos días! No parece que hayas tenido una buena noche….

-

¡Ahhh! ¡mierda!- se derramó su café con el sobresalto- ¡joder, Jorge…
me has asustado!.

-

¡Mmm…! ¡perdona! – se rio- ya veo que no te has levantado con el pie
derecho…

-

¡Perdona tío!. Me quede frita, en el salón… tengo el cuello destrozado.
Ya sabes, que cuando no duermo bien estoy más susceptible.

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-

Yo no lo diría así…eso es muy “fino”… para la “mala leche” que gastasse burló

-

¡Vale… lo que tú digas! ¿A qué hora has llegado?.

-

Pronto… quería comprobar algunas cosas antes de que llegaras…
cuando estés lista, pasamos a la sala de reuniones y te explico lo que he
encontrado.

-

¡Venga vamos! Controlaré mi “mala leche”…
Ya en la sala, Jorge le expuso todo lo que había encontrado la

noche anterior. Los tres casos que había encontrado se remontaban tan
solo a unos meses, las fechas coincidían con las marcadas en la agenda
de “Allison” y eran posteriores al cuerpo encontrado en la calle Camarena.
En total, junto con el de su madre, había relacionados cinco casos, con la
medicación y los dibujos. Estos últimos describían a la perfección los lugares
donde habían sido encontrado los cuerpos, tal y como detallaban los
informes. La niña, en todos ellos había dibujado la sombra de un cuerpo,
sobre las que parecían ser las víctimas.
Aparentemente, ninguna de las víctimas se conocían ni había una
relación entre ellas. Cada una era diferente, rubias, morenas, deportistas,
madres… solo tenían en común que eran mujeres de una edad
comprendida entre los diecisiete a los treinta y pocos años. Ninguna
mostraba signo alguno de agresión sexual, o de violencia. Todas ellas
habían sido atacadas de noche y se les había extraído toda la sangre.
Se encontraban en un callejón sin salida. El atacante, no había
dejado el menor rastro de sí, ni en las víctimas, ni en la escena. Tampoco
tenían un patrón de conducta, ni siquiera, la disposición de los cuerpos en
el mapa, les decía nada. Solo una cosa quedaba clara, ante sí tenían un
homicida en serie y no sabían ni como, ni cuando, ni a quién atacaría.
Pero atacaría de nuevo.

43
Después de horas y horas, dándole vueltas a la misma información,
exasperados por no encontrar nada. Carla, se decidió a hablar con Jorge,
sobre Jean-Paul y sus comentarios.
-

Jorge, ayer tarde, en la dirección en la que supuestamente “Allison
Brown” debía encontrarse con alguien… encontré una cafetería. Ante
todo, se cómo eres y no quiero que me eches un sermón por lo
imprudente que fui…

-

¡¡¡¡Carlaaaaaaaaa!!!…¡¡¡ De que narices estás hablando….!!!¿¿¿ No
correrías peligro alguno, verdad???- la interrumpió

-

¡¡Jorge.!!

-

Vale, vale… desembucha… pero ya decidiré yo si bronquear te o no.

-

O.k. Al parecer nuestra víctima, tenía que encontrarse con un tal…
Jean-Paul Bousset. – Analizó el rostro de su compañero y decidió no
contarle todos los detalles.- Él aún se encontraba en la cafetería. Estuve
hablando con él… es un tipo bastante curioso, pero más aún lo que me
dijo.

-

¿Pudo decirte algo sobre la víctima?

-

No exactamente, - no sabía cómo plantearle la pregunta, así que
decidió hacerlo directamente.- ¿Qué piensas tu de todo esto? Sobre los
cuerpos… la niña… todo.

-

¡Ehhh!.... ¿A qué viene esa pregunta?

-

Es una duda que me surgió durante esa conversación.

-

Bueno…no sé cómo explicarte esto, sin que me tomes por un chiflado.
Lo de la niña y su madre, está claro que es real. Esa pobre criatura, soñó
como asesinaban a la madre y no solo eso… sino que también lo
presenció. Estoy seguro de ello. – Caviló unos momentos como seguir.
Cogió aire, llenando sus pulmones y miró fijamente a su compañera.Sobre los cuerpos, después de leer las autopsias y ver con mis propios
ojos a “Allison Brown”… estoy convencido de que nos enfrentamos a un
asesino… algo peculiar.

44
-

¿Cómo de “peculiar”?

-

Un “Vampiro”

-

¡Ja! ¡¡¡Estas de coña…!!!- intentó reprimir la risa, pero la absurda idea de
Jorge le parecía lo más cómico que había oído en años.- ¡No es bueno
que veas tantas películas de terror!

-

¡No lo estoy! .- Su voz fue ruda y seca. A él no le parecía ninguna broma,
y desde luego el comportamiento de su compañera no le agradó.- Tú
me has preguntado y yo te he contestado sinceramente. ¿Por qué no
puedes abrir tu mente? Tenía claro que no creerías ni una de mis
palabras… ya me di cuenta de ello en la habitación de la niña, con ese
comentario sarcástico con los ordenadores. – Resopló e intentó
calmarse antes de continuar.- Mira Carla, puede parecer estúpido,
infantil o como lo quieras llamar.
>> Se que tu mente, siempre busca una razón lógica a todo, y si no lo
ves por tus propios ojos… te niegas a creer. Pero nada de lo que
tenemos aquí, tiene lógica… Como me has preguntado, te diré por qué
opino de este modo.
>>Primero, las victimas no tenían ni una gota de sangre en su cuerpo. Ni
siquiera estaban manchadas sus ropas.
>>Segundo, la herida en el cuello coincide con un mordisco. Y así lo han
revelado las autopsias.
>>Tercero, en los moldes de las dentaduras, en todas ellas, los colmillos
eran más pronunciados de lo normal y no coinciden con ningún animal.
Si

cotejamos

todas

esas

muestras,

estoy

convencido

de

que

coincidirían….
-

¡Perdona! Mirándolo así, incluso tendríamos una línea que seguir. Pero
entiende que parece una conclusión absurda. Parece un guión de
película gore de serie B….

-

Puede… ¿Pero qué pierdes con barajar esa posibilidad?

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-

Tal vez nada… Ese tipo, el de la cafetería… me dijo que hiciera caso a
tus instintos…

-

¿Qué más te dijo?

-

Nada claro, era como si hablara en un lenguaje incomprensible…

-

O tal vez, tú tenías la mente tan cerrada que no le quisiste entender.
Carla se encontraba realmente abrumada. Tal y como le acababa

de decir su compañero, no había querido entenderle, ni si quiera lo había
escuchado. Ahora que tenía claro lo que pensaba su compañero, la
conversación del día anterior tomaba un color diferente. Ambos, le habían
dicho que debía abrir la mente, y eso haría, pero estaba convencida de
que la explicación para todo lo expuesto por Jorge, tenía otro significado.
Pero… ¿Cuál?. Jorge algo enojado,

había dado por finalizada la

conversación, recogió todos los informes y fotografías que estaban
esparcidas por la mesa. Antes de salir de la sala, miró a su compañera la
cual seguía absorta en sus pensamientos. La conocía bastante bien para
saber que lo mejor, era dejarla sola para que procesara toda la
información. Salió cerrando tras de sí.
Sola, sentada frente a una larga mesa, con el block de la niña aún
en la mano, analizó cada uno de los dibujos. Aunque le resultaba muy
difícil tomarse en serio aquella suposición de su compañero, intentó
mirarlos desde ese nuevo punto de vista.
Increíblemente, tomaban más sentido los trazos irregulares de la niña.
El cuerpo oscuro no tenía siempre la misma postura, como al principio
creía, y las víctimas poseían rasgos y gestos diferentes. Incluso ahora,
admiraba el talento de la niña para dibujar.
Recordó en esos momentos lo que Jean – Paul le había dicho:
“Verónica les ha ofrecido mucha más información de las que ustedes
piensan.” Se centro en el último dibujo, el de la madre de la criatura. Ella
había sido la primera en llegar a la escena y la recordaba nítidamente.

46
Miró todos los detalles: el cubo de basura, los cartones en el lateral,
las escaleras de emergencia de una de las naves… “El cuerpo estaba lo
suficientemente alejado... No había ni cigarrillos ni nada cerca del cuerpo,
tan solo en aquellas escaleras, pero estaban en un charco de agua por lo
que dudamos que contengan alguna traza de ADN, aún así las
analizaremos.” Le había dicho el técnico.
-

¿Por qué había colillas en unas escaleras de una nave abandonada?
Le entró una súbita necesidad de volver al escenario, agarró el block

y su chaqueta con tal ímpetu que casi tira la silla al suelo. Como un
vendaval salió en busca de su compañero.
-

¡Jorge! ¡Vamos, tengo una corazonada… volvamos a la escena!
Al llegar encontraron todo igual. Ya no estaba el precinto policial,

pero no habían pasado los camiones de basuras, por lo que todo
permanecía exactamente en su sitio. Carla se colocó en la posición que
intuía desde donde la niña había visto la escena. Agachándose para
conseguir una altura aproximada a la de Verónica, comprobó que la
perspectiva era idéntica. Jorge la miraba a su lado extrañado, durante el
trayecto no le había comentado nada de sus planes. Verla arrodillada en
el suelo, mirando el dibujo y la escena de un modo intermitente y rápido, le
resultaba más desconcertante.
-

¿Se puede saber que haces?

-

Ayer, ese tipo… me dijo que Verónica nos había dado más información
de la que éramos capaces de ver.

-

Todavía no me has contado nada de esa conversación…

-

Lo sé, pero ambos teníais razón… tenía la mente tan cerrada que no
estaba mirando con los ojos correctos…

-

¡Qué sorpresa! ¡La inspectora Sánchez reconociendo un error!.

47
-

Si y no… - Contestó sin mirar a su compañero, este había puesto los ojos
en blanco.- Mira…- señalo en el block- Verónica dibujo con exactitud
estas escaleras, las ves… un técnico me comento que habían
encontrado rastros, pero que posiblemente fueran inútiles.
>> En el resto de dibujos, la escena se difumina marcando solo a las dos
figuras. ¿Por qué dibujo todo el callejón en este? Estoy convencida de
que algo quería que decir con ello…

-

¿Subieron las escaleras buscando huellas?

-

¡No!.. creo que no… todo estaba mojado, así que cualquier rastro se
podía haber borrado.
Se encaminaron a las escaleras, la barandilla oxidada aún estaba

mojada. Jorge, que avanzaba el primero, llegó al rellano de la puerta de
emergencia.
-

¡Carla! – susurro- ¡Esta abierta!
Sacó su arma reglamentaría y espero a que su compañera se

preparará. Tomando posiciones, Jorge abrió de un movimiento rápido la
pesada puerta apuntando al interior oscuro. Carla paso la primera
haciendo lo mismo, espero a que se le habituarán lo ojos a la nueva luz y
aseguro la zona, él le cubrió las espaldas. Por las sucias ventanas entraba
una mortecina luz, dejando ver la diáfana superficie de la nave. Algunas
cajas se apilaban en una pared, cercanas a la puerta. En la posición
opuesta se encontraba un ascensor con las puertas abiertas. Unas huellas
destacaban en el polvoriento suelo. La dirección que tenían era justo
hacia donde ellos se encontraban.
-

Deberíamos llamar a la científica, estas huellas parecen muy recientes.

-

Si, salgamos antes de contaminar la escena. Ya la revisaremos después
de ellos.

48
Carla, aviso inmediatamente y se sentó a esperarlos en un húmedo
escalón. Su compañero la imitó.
-

¿Y bien? ¿No tienes algo que contarme?
Carla le miró detenidamente, había tardado mucho en contarle a su

compañero la conversación de la tarde anterior. Así que comenzó a
relatarle todo, sin ocultarle el más mínimo detalle. Cuando le contaba
como se vio impulsada a caminar y sentarse en aquella mesa, esperaba
que su compañero mostrara la preocupación a la que la tenía
acostumbrada. Pero sin embargo, la expresión de él era más bien como si
le confirmara o ratificara algo que ya había dado él por supuesto.
Espero pacientemente a que su compañera terminara su relato, sin
interrumpirla ni una sola vez con alguna pregunta. Cuando ella concluyó
esa historia, continuó explicándole sus devaneos mentales en la sala de la
comisaría. Según hablaba, sus propias palabras comenzaban a tener más
significado para ella.
-

Después de todo eso… ¿tienes dudas sobre los que yo opino?

-

Entiéndelo Jorge, nunca he creído en esas historias. Y un buen día, me
encuentro con un caso que me hace plantearme muchas cosas… Tú
eres una persona más creyente que yo. Eres católico, piensas que no
estamos solos en el universo y si me dijeras que crees en los fantasmas,
hasta me parecería de lo más coherente viniendo de ti y sabiendo
cómo eres y piensas. Pero yo…- negó con la cabeza.- soy escéptica en
todo y con todo, lo reconozco. Ni siquiera me gustaban los magos de
pequeña…

-

¡Ni tú a los magos!- bromeó.-… seguro que eras de las típicas niñas, que
disfrutabas evidenciándolos contando como habían hecho el truco.

-

¡Efectivamente! …Esto es mucho para mí. Pero te reconozco… que
empiezo a creer… ¡Mira! Ya han llegado.

-

¡Buenas tardes inspectores! ¿Qué han encontrado?

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Jorge se puso en pie y los acompañó hasta la puerta. Carla,
permanecía sentada al final de la escalera. Buscó en su bolsillo la tarjeta y
la volvió a leer.
-

¿Estás preparada para escuchar?.- le pregunto Jorge por encima de su
hombro

-

No lo sé, pero creo que debo intentarlo…

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Capítulo III.- Una mirada al pasado
Al ver la nave completamente diáfana y vacía, lo primero que
pensaron los científicos es que la cosa se haría bastante rápida. Empezaron
reconociendo las huellas dejadas por los dos inspectores, y recogieron las
desconocidas. Avanzaron por separado, para poder abarcar más
territorio. Pero según avanzaban, encontraban muchos rastros de que esa
nave, estaba siendo utilizada. Posiblemente los últimos inquilinos fueran tan
solo vagabundos, pero no podían descartarlo hasta analizar todo más
detenidamente en el laboratorio. A su paso encontraban: Botellas de
whisky y ginebra, con bastante polvo en el exterior; colillas, jeringuillas,
envoltorios de caramelos y bollería industrial.
Nada de ello parecía relevante para la investigación. Cuando
llegaron cerca del ascensor, al mayor de los dos técnicos le llamó la
atención un destello. Esté venia de una pequeña puerta oculta tras unas
vigas de sujeción. Desde la puerta de emergencia, no podía ser vista.
Llamo a su compañero, que en seguida se colocó a su lado. Entraron muy
despacio a la oscura estancia, mirando donde colocaban sus pies, para
no contaminar nada. Con el pequeño haz de luz que desprendían las
linternas, recorrieron la habitación. Aquello era sobrecogedor.
-

Llama, inmediatamente a los inspectores, y suminístrales protectores de
calzado y guantes. Esto tienen que verlo con sus propios ojos….¡corre!.

52
Miguel, que es como se llamaba el más joven y de menor rango de los
técnicos, obedeció inmediatamente la orden. Los inspectores, aún seguían
sentados en las escaleras, mientras almorzaban unas hamburguesas.
-

¡¡Inspectores!! Hemos encontrado algo…. Pero esperen a que les de
material y les conduciré hasta dentro.
No dio tiempo de respuesta, corrió hasta al coche oficial y sacó del

maletero lo necesario. Una vez delante de los inspectores, les apremio a
que terminaran su comida.
-

¿Qué habéis encontrado muchacho?- le interrogo Jorge, mientras se
limpiaba las manos de Kétchup

-

Cerca del ascensor, hay un pequeño cuarto. No se ve desde la puerta
por estar oculta por una viga. Lo que hay dentro….¡ Mejor que lo vean!.
Una vez entrado en el almacén, Carla y Jorge se colocaron los

protectores y los guantes. Miguel los condujo hasta su compañero. Este
había encontrado el interruptor de la luz, dejando a la vista un
espeluznante retablo.
El cuarto no tendría más de ocho o nueve metros cuadrados, y no
había más mobiliario que una pequeña mesa de aluminio. Sobre esta,
descansaban unos viejos cuadernos con las tapas de cuero, ennegrecidas
por el uso y el tiempo. Una cámara digital réflex , de última generación,
descansaba junto a ellos. En la repisa posterior de la mesa, una impresora
de fotografías. Lo que faltaba en aquella imagen era sin duda un
ordenador.
Las paredes del angosto cuarto estaban repletas de fotografías de
mujeres muy bellas de diferentes edades. Madres en la puerta de un
colegio, otras cargadas con bolsas al salir de un supermercado, en un
parque… junto a esas fotos que redactaban las vidas cotidianas y

53
normales de todas ellas, colgaban la de los cuerpos desmadejados e
inertes de seis de ellas. Carla reconoció de inmediato algunas.
-

¡Jorge!- no era capaz de articular palabra – ¡Esta es Anabel Rodríguez…!

-

¡Y estas son Cristina, Victoria y Almudena!… los tres casos que encontré
ayer…

-

¿Saben que es esto?- pregunto el técnico.

-

Si- Contesto Carla en un suspiro de angustia.- Es el “cuartel” de nuestro
asesino…

-

¡mierda Carla!

-

¿Qué sucede?

-

¡Acabamos de joder una oportunidad muy buena de atraparle!…

-

Aún podemos esperarle y atraparle…

-

Piénsalo bien…, si tenemos en cuenta la naturaleza de ese asesino… evitó llamarlo “vampiro” delante de los dos científicos.- no se acercara
a este almacén.

-

¿Ni dejando las cosas como las encontramos?

-

Ni aún así. Aunque le esperáramos un ejército al completo aquí dentro,
estoy convencido de que nos detectaría y huiría…

-

¿Quién sería capaz de darse cuenta? .- intervino Miguel

-

¿Cómo te llamas?.- preguntó Jorge.

-

Miguel

-

¡Bien Miguel!, mira estas fotografías. Es una persona muy meticulosa, y
observadora. Ha estado vigilando a sus víctimas, las ha seguido y
fotografiado antes y después… Pero no hay ni una sola foto de la última
víctima… Por alguna extraña razón, el ataque de la otra noche no
estaba en sus planes. Y estoy convencido de que sospecha, que al estar
tan cerca de donde dejo el cuerpo, esta nave se llenaría de policías.
Ponte en su pellejo ¿Volverías a un lugar intuyendo que podrían
tenderte una trampa?

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Los dos técnicos y Carla atendieron a la disertación de Jorge. Carla,
pudo leer entre líneas, además de lo evidente que reflejaba su
compañero, aquella persona no era un humano propiamente dicho o al
menos eso creía Jorge, así que con más razón sabría que habían estado
allí.
-

¿Qué te parece si hago ahora esa llamada pendiente?

-

Deberías, pero yo te acompañare.
Salió del cuarto marcando el número de la tarjeta en su móvil,

mientras esperaba la señal escuchaba a su compañero que le mandarán
a la oficina, lo antes posible esas fotos. Sabía que el laboratorio tardaría un
par de días en analizarlas, pero no los teníamos. Cabía la posibilidad de
que la siguiente víctima estuviera en esas paredes. Y eran muchas mujeres
anónimas las que había allí retratadas. El tiempo era un bien muy valioso y
muy escaso.
- Me alegro de que se haya decidido a llamarme.
- Tenemos que hablar
- Lo sé, ¿Me ha hecho caso respecto a su compañero?
- Si… y de hecho, él también quiere hablar con usted Jean –Paul.
- Lo celebro… ¿Cuándo?
- ¿Dentro de…- Miró a su compañero que se había situado a su lado, le
pregunto con señas .- ¡30 min!, ¿en la misma cafetería?
- Es un lugar demasiado público para hablar de estas cosas
- ¿Prefiere la comisaría?- espetó.
- Relajeseeee! No hay porque alterarse. Si va a estar más cómoda en la
cafetería, no hay problema… en la comisaria hay demasiados…
oídos… 30 min. ¡hasta ahora!
- ¡Aggg! ¡será…… arrogante el tipejo este!
- ¡Bueno! No le he oído a él… pero tú tampoco parecías muy amable…
Vamos, ya he avisado a unos compañeros para que les ayude – señalo

55
con la cabeza a los dos técnicos- me gustaría que habláramos
primero.
La cafetería se encontraba a cinco minutos de la escena del crimen,
por lo que perfectamente podían haber ido andando, pero decidieron ir
en coche por si tenían que salir con urgencia de aquel local. Aparcaron en
la misma puerta, un hecho que en otras circunstancias habrían alabado a
su buena suerte. Entraron y se sentaron en la misma mesa del día anterior.
-

¡Dos cafés cortados!¡ Por favor! – gritó Jorge al camarero de la barra,
mientras se sentaba al lado de su compañera.

-

¿Nos mandarán las fotografías?

-

Sí, me han asegurado que las analizarían esta noche. Mañana por la
mañana las tendré en mi mesa.

-

¿Por qué Allison Brown, no figuraba en ninguna de ellas?

-

No lo sé… creo firmemente que fue un acto fortuito, y con las otras fue
premeditado.

-

Tiene su lógica. ¿Crees realmente que se trata de un…?

-

¿Vampiro?

-

Si

-

Bueno, el estado de los cuerpos me dicen que sí, pero lo que he visto
hoy no me cuadra con nada de lo que haya oído o visto nunca… En los
libros no dicen que actúen así…

-

No me digas que sacas tus conclusiones de las novelas de terror…

-

Carla… Hay más de un siglo de literatura vampírica empezando por el
poema de “Lenore” de G.A. Bugër en 1773 o “The Vampyre” de J.W
Polidori en 1819”2, incluso antes había baladas y cantos que hablaban
de ellos, sin olvidar que algunos grabados egipcios mostraban que un

Datos reales:
“The Vampyre”.- John William Polidori, retomo un relato de su amigo escritor Lord
Byron, siendo la primera aparición literaria de vampiros en el año 1819.
“Lenore”.- poema de 1773, escrito por Gohfried August Büger de donde Stoker saca la
popular frase “Porque los muertos viajan deprisa” que utiliza en su famosa obra “Drácula”
2

56
bebedor de sangre. Pueden que solo sean un mito sacado del folkore
de algunos países… pero al igual que los gallegos creen en sus
“meigas”, porque no creer que han existido o existen en la actualidad…
>>Desde que existen las religiones, estas nos han hecho olvidarnos de
todas nuestras leyendas, si creías en algo que no fuera dictado por ello,
eras considerado un hereje, y a su vez utilizaban esos mismos monstruos
para meternos en el redil…
-

Y mientras tenían a la humanidad ajena a todo y sumisa en la mayor de
las ignorancias...- Continuó Jean- Paul que se encontraba a la espalda
de los dos inspectores, estos se giraron a mirarle asustados por su
silenciosa presencia.- Nosotros éramos perseguidos, capturados y
quemados en las hogueras, junto a brujas e inocentes que fueron
juzgados erróneamente.
>>No le conocía, y me es grato saber, que no solo posee una mente
más abierta que la de su compañera… sino que también es muy culto.

-

¡Gracias! Supongo que es Jean-Paul Bousset.

-

Así es amigo, ¿Qué sabe a cerca de los vampiros? Y no me refiero a la
literatura, ya veo que en ese terreno está usted muy bien
documentado.

-

No mucho, se que su alimentación es Sangre, que son nocturnos e
inmortales…

-

Ya veo, si le digo que yo soy uno… ¿qué opinaría?

-

¡Es imposible! Aún no ha anochecido.

-

Entiendo…- Le miró fijamente y le analizo.- Sin embargo, puedo ver que
si se lo confirmo, usted me creería sin necesitar probarle nada…
>>¿ Y usted Carla?… ¿Ha cambiado de parecer? No… veo que no…
pero se encuentra tan perdida, que prefiere seguir la corriente a su
compañero… pues escúcheme… la única que se equivoca en esta
mesa, es usted…

57
-

¡Ya está bien! No sé qué narices se cree que está haciendo…, nadie
puede sabe lo que otro piensa, y tenga claro que conmigo se
equivoca… así que déjese de jueguecitos y empiece a hablar claro.
¿Cómo sabía que la niña había dibujado alguna pista?

-

¿Siempre tiene ese genio?.- le preguntó a Jorge ignorando a Carla y a
su pregunta

-

Siempre que no le salen las cosas como quiere…

-

Entiendo, habrá que tener paciencia con ella…

-

¡Estoy aquí!... así que puede decírmelo a la cara…
El rostro de Jean- Paul llameo durante unos segundos, la miró

fijamente y poco a poco el acaloramiento de Carla se fue desvaneciendo.
Una sensación de tranquilidad y serenidad la recorrió toda la medula
espinal, su mente se fue serenando, hasta no recordar porque estaba
enojada. La inspectora de un temperamento fuerte se torno en una dulce
y dócil muchacha.
Jorge observo cómo se producían todos los cambios: como se le
relajaba el rostro y el cuerpo, ansió en su foro interno tener ese don. Que
útil le habría sido a lo largo de su vida con su compañera y con su mujer,
cuantas discusiones y malos ratos se habría ahorrado.
-

No le durara mucho..- le contestó a una pregunta que no había
formulado.- Es demasiado fuerte para que un control mental…, la
mantenga calladita mucho tiempo.

-

Aún así… es muy provechoso…

-

Bueno, ahora que esta relajada.- le hablo a Carla.- y antes de que
empiecen a hacerme preguntas, que contestare con mucho agrado.
Les contare a que se enfrentan. Aunque ya lo he dicho con anterioridad
y valga la redundancia, han de tener la mente muy abierta a lo que le
voy a relatar.

58
>>Por supuesto, esto ha de quedar en confidencia, no se debe reflejar
en ningún informe…por eso, el motivo de rechazar la comisaria… les
ayudare a atrapar a Vladimir, que es así como se llama su asesino, pero
han de camuflarlo. Nunca se debe saber su naturaleza.
>> Cuando todo esto finalice, yo mismo me encargare de borrarles
todos los recuerdos en base a los vampiros, y no volverán a acordarse ni
de mi nombre. ¿Entendieron?
-

¡Sí! .- contestaron al unisonó.

-

Comenzare por hablarles de mi, y verán por si solos la relación que
tengo con esa niña. Han de prometerme que ante todo la mantendrán
a salvo.- Ambos afirmaron con la cabeza.
Antes de comenzar su historia, llamo al camero y le pidió que trajera

una botella de whisky, una jarra de agua y vasos. Cuando este los depositó
en la mesa, junto a unos refrescos solicitados por Carla, Jean-Paul le pido
que no se acercara a la mesa si no era llamado por él. Con el miedo
metido en el cuerpo por ese extraño cliente, accedió de inmediato a
seguir sus órdenes y avisó a sus compañeros que hicieran lo mismo.
El dueño de la cafetería al oír a su empleado las instrucciones dadas
por aquel extraño, se acercó a la mesa pidiendo autorización antes con la
mirada, les ofreció una sala privada.
Jean- Paul accedió a trasladarse a esa sala, al notar la inquietud del
dueño, muy amablemente le explicó que la compañía que tenía eran de
la policía, y que no se realizaría nada ilegal en su establecimiento. Jorge le
mostró la identificación apaciguándole por completo.
La salita de cerámica verde, a la que se accedía por un estrecho y
oscuro corredor junto a la cocina, hacia tanto las funciones de comedor
para los empleados como sala de timba. No había ninguna puerta, tan
solo una cortinilla de juncos de madera. Pero estaba lo suficientemente
alejada del salón y la barra, para que nadie escuchara nada.

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Una mesa de madera maciza se encontraba en el centro de la sala,
y dispuesto en los laterales, unas cámaras industriales de hostelería. Encima
de una de ellas, el camarero que les seguía colocó diversas botellas de
alcohol, como whisky, ron, ginebra y una gran cubitera con hielo.
-

En estas cámaras, encontraran, tanto agua como refrescos… sírvanse a
su gusto, así no tendrán que avisar a nadie. Si quieren algo de comer,
tienen este telefonillo que se comunica con la barra, yo les atenderé y
se lo pasare por esta ventana de acceso a la cocina. ¡Espero que sea
de su agrado!

-

Es perfecto caballero, muchas gracias y perdone si he asustado a su
empleado.

-

¡Tranquilo! Ya se sabe como es la gente joven… enseguida se ponen a
especular y se asustan ellos solos… ¡Están en su casa caballeros!
El anciano salió por el corredor dejando tras de sí a los dos policías

con Jean- Paul. A Jorge le invadió el terror al pensar, que estaban a solas
con un monstruo mítico y legendario. Nada más terminar sus palabras en su
mente, una sensación de alivio y tranquilidad le recorrió el cuerpo. Intuyo
que le estaba sucediendo lo mismo que había visto, unos minutos antes, en
su compañera. Se sirvieron algo de beber y tomaron asiento.
-

Tal y como has comentado, Jorge- comenzó Jean- Paul a hablar.- la
historia de los vampiros es tan vieja como el mundo. Las desventuras de
mis antepasados pasaron de boca en boca, a través de los siglos. Pero
la naturaleza humana siempre tiende a disfrazar la verdad, por lo que
vistieron la realizad con gran parte de imaginación, creando los mitos.
>> Muchos de los escritores del siglo XVIII, escribieron sus libros en base a
esas supersticiones y leyendas, siendo en cada país, en cada ciudad
criaturas diferentes. Algunos de los rasgos eran iguales, y las únicas que
se podrían decir que eran ciertas. Los vampiros son bebedores de

60
sangre, siempre ha sido así y siempre lo será. Pero como en todas las
razas, los ha habido buenos y malos.
>> Referente a lo literario, muchos han querido marcar nuestro lado más
cruel y asesino, y en otros el más romántico y galán. El mundo ha sido
ajeno a nosotros, a nuestra realidad, durante toda su existencia, y por el
bien mismo de la humanidad ha de seguir siendo así. Se podría cambiar
la historia, si se conociera la naturaleza de muchos de los ídolos y
personalidades de la sociedad.
>> Se han ganado guerras, gracias a la fuerza e inteligencia de los
vampiros, y aunque fueran o no equivocadas, han sido importantes
para el desarrollo del hoy. Yo mismo desconocía, como Napoleón
Bonaparte, tuvo tanto éxito en muchas batallas difíciles de ganar, hasta
que forme parte de una de ellas…
>> A finales de 1812 nada más cumplir los dieciocho años, lo único que
ansiaba pertenecer a las fuerzas Napoleónicas, alistándome a filas ese
mismo año. Participe en la famosa “Batalla de Leipzig”, y si conocéis la
historia… no fue de las más afortunadas.
>>El 19 de Octubre de 1813, sufrimos una terrible derrota, y aún
contando con la ayuda de los aliados, no éramos suficientes
combatientes para ganar. No solo nos ganaban en número, que nos
rebasaban en con más de 200 o 300 soldados sino que algunos de ellos
tenían una fuerza inusual. Yo juraría que maté al mismo soldado unas
diez veces, y como yo… mis compañeros tenían esa misma duda, esos
nos aturdía y nos angustiaba, mermando nuestras defensas.
>>Esa noche, Napoleón, ordenó la retirada, heridos en cuerpo y en
alma, partimos rumbo a casa, rezando al menos por llegar. Pero la
estupidez humana rompe todas las barreras. En Elster, se derruyó un
puente por error, quedando todavía por cruzar la retaguardia, posición
en la que yo me encontraba. Nos tiramos al rio para cruzarlo a nado,

61
pero nuestros esfuerzos fueron inútiles. El “enemigo” nos apresó en el
intentó.
>> Jóvenes y estúpidos como éramos en ese tiempo, nos aferramos a
nuestras armas y contraatacamos. Pero fue inútil, nos redujeron
brutalmente, al menos muchos murieron con honor, intentando
defenderse. Ahora, lo veo absurdo…
>>Acabe preso junto con cientos de soldados, uno de ellos “Marco”,
había compartido conmigo más de una noche de trinchera. Lo
consideraba mi amigo, y durante batalla, siempre peleábamos juntos,
hombro con hombro. Era un soldado asombroso, siempre salía ileso y
con una larga lista en su ballesta.
>>Soy consciente y aún hoy le agradezco, que siendo capaz de huir de
aquella masacre, se quedara a mi lado. Yo estaba herido de gravedad,
sabía que no me quedaba mucho tiempo de vida, y le insté con todas
las fuerzas que me quedaban que escapara de aquel infierno. Pues no
sabíamos que nos depararía el futuro, si seguíamos vivos para verlo.
>>Una noche, en el campamento donde nos tenían presos, mientras
curaba mi mal logrado cuerpo, me contó que era un vampiro. No me
asusté, sino que al fin comprendí muchas de las cosas que había visto
en esos días de guerra. Comprendí al momento que si él era un
vampiro, podía haber más en el otro bando. Recordé como le había
visto luchar, y las veces que había visto la misma persona atravesada
por mi ballesta una y otra vez. Él me lo confirmo.
>> Marco, era de origen español, fue convertido por un vampiro
nómada Húngaro. Él se alió con la esperanza de encontrárselo en el
frente y darle muerte, ya que había asesinado a su madre y a su
hermana, la misma noche que le convirtió a él por error. Pero no lo
halló, y sabía que si no había perecido en manos de algún otro vampiro

62
que luchaba en nuestras filas, ningún humano le habría conseguido dar
muerte.
>> Me habló de todos los pormenores de su vida, dándome la opción
de poder salvar la mía si accedía a ello.
>> Durante la semana que duro mi conversión, Marco no me
abandono. Me cuidaba y aleccionaba, para no convertirme en un ser
despiadado y cruel. Concluido ese tiempo, debía alimentarme y para
ello utilice a los centinelas que nos retenían. Gracias a ello, conseguimos
escapar unos pocos soldados.
>>El camino a casa, fue largo y tedioso. No para nosotros, que
contábamos con una fortaleza inagotable aparentemente, sino porque
nos dolía dejar a nuestros compañeros tras nosotros. He de
agradecerles que nos sirvieran de alimento antes de que sus corazones
se paralizaran por el hambre, las heridas o alguna que otra enfermedad.
>> Desde que llegáramos a Francia, nuestra labor ha sido intentar
destruir a todos aquellos nómadas asesinos. Marco pensaba que había
otras formas de vivir, al menos eso había comprobado en sus 120 años
de vida. Y hasta hace bien poco hemos conseguido ayudar y mostrar
nuestra filosofía a muchos vampiros.
>> Hace unas décadas, Marco y yo nos separamos. El volvió a España y
creó un gabinete de psicología, mediante el cual ayudaba a los
humanos con algún tipo de don y a los híbridos o semi-vampiros, como
prefiráis llamarlos. Fue en ese gabinete donde conoció a Allison. Ella
nunca supo su naturaleza. Hace dos años y medio aproximadamente,
me llamó pidiéndome ayuda… Llegué tarde, había sido asesinado. Solo
pude camuflar su muerte como si se tratase de un accidente... pero no
solo cometí ese error, sino que por mi imprudencia, también asesinaron
a Allison….

63
Ninguno de los presentes, fue capaz de articular palabra. Veían
conmovidos como Jean- Paul estaba roto de dolor, no podían ni sabían
que decir. Toda aquella información era muy difícil de asimilar, y más aún
no sabían cómo deberían de actuar. Esperarían a que se recobrase para
realizarle todas las preguntas que les martilleaban la cabeza.
Transcurridos unos minutos, alzó la mirada para contemplar a sus
oyentes. Sus mentes eran un hervidero de preguntas, no les dio tiempo a
formularlas y siguió con su discurso.
-

Cuando Marco abrió su gabinete en Madrid, adoptó la identidad de
Marcos García, bajo ese nombre se casó con Allison Brown. Como ya
saben, ella tenía el “don” de la precognición, pero era limitado. Veía
con poca antelación los sucesos, y estas visiones la llegaban cuando
tocaba directamente al individuo en cuestión. Si la hubiesen ayudado
en su juventud, el poder podría haber evolucionado, pero con el
tratamiento psiquiátrico que recibió, lo volvieron un “don” bastante
agresivo para ella. Bloqueándole incluso el sueño. Marco o mejor dicho
Marcos, intentó reeducarla. Durante el tiempo que estuvieron juntos,
Allison mejoró bastante, al menos conseguía dormir más de seis horas
seguidas.
>> Cuando Marcos me llamó para solicitar mi ayuda, me habló sobre la
investigación que había estado llevando acerca del húngaro que le
transformó. Estaba bastante cerca de encontrarlo, lo sabía porque
Allison pudo verle una noche al tocar a su marido. Pero como les he
dicho, no eran muy claras para ella, pero si lo suficiente para que él
supiera donde buscar. Le rogué que me esperara, pero era impaciente,
el vivir 497 años no había mejorado ese rasgo. Ni siquiera se despidió de
su familia, estaba tan cegado por la venganza que infravaloró a

64
Vladimir. Cuando lo encontró en Barcelona, ya había sembrado la
muerte de veinte mujeres, y se cobró la suya también.
>> Antes de enfrentarse a él, me llamó desde su hotel, por lo que me fue
fácil localizarle. Pero llegué demasiado tarde. La única norma que
tenemos los vampiros es pasar desapercibidos, Vladimir no la lleva a
cabo. Dejó su cuerpo decapitado en el puerto, junto con el de una
víctima. Arrojé la mujer al mar y recogí a Marcos, cogí su coche y lo
conduje por la AP7 a toda velocidad. Me aseguré de que los radares
captaran la matrícula y estampé el coche contra la mediana. Después
de dar varias vueltas de campana, salí disparado por el parabrisas en la
última e inmediatamente me levanté y saqué el cuerpo del maletero. Al
quedar el coche boca abajo, me fue fácil colocar el cuerpo y su
cabeza de modo que pareciese que el propio cristal, junto con la fuerza
centrifuga del giro le había decapitado, e inmediatamente incendié el
depósito del coche.
>> Mientras esperaba que la Guardia Civil se presentara, observé como
el cuerpo de mi amigo ardía dentro de su coche. En las sombras, pude
oír como llamaban a Allison, e incluso como ella sollozaba.
>> Esta es mi historia, que está lejos de haber contestado a todas sus
preguntas, pues veo que tienen muchas más. Pero creo que
deberíamos descansar un poco. Leo en la mente de Jorge que tiene
hambre y que desea llamar a su mujer. ¿Cierto?
-

Ahhh! Si.. – contestó sorprendido.- ¡Gracias!. ¿lees la mente verdad?

-

Si, ¿No te lo comentó Carla?

-

No, lo siento…- se adelanto ella- pensé que solo era una forma de
hablar.

-

Si me disculpáis voy a llamar a María, tiene que estar de los nervios. ¿Te
pido algo de comer Carla?

65
-

Si, gracias… pídeme lo mismo que tú.
Jorge salió de la salita, todo lo que Jean-Paul había contado era

fascinante. Por mucho que había leído sobre ello, nunca se había podido
imaginar algo así. Pidió en la barra al dueño algo de cenar y salió a la calle
para hablar tranquilamente.
Mientras, en aquel cuarto, seguían Carla y él solos. Uno enfrente de
otro, sin mirarse, sin hablarse. Carla sabía que podía leerle la mente, e
intentaba bloquear todos sus pensamientos. Jean- Paul tan solo la
observaba… Tras unos minutos de incomodo silencio, él se decidió a
hablar.
-

Siento haberla presionado! Creo que he sido algo arrogante con usted.

-

¡No se disculpe! Yo tampoco he sido muy diplomática.

-

¿Puedo tutearla?

-

Si, será mejor dejar tanto formalismo si vamos a trabajar juntos.

-

Ummm, ¿Intuyo un cambio de mentalidad?

-

Es lo menos que puedo hacer, después de escucharte…Pero esto me
parece… no sé cómo decirlo… demasiado fantástico y aterrador. Me
cuesta creer que llevéis tantos años a nuestro alrededor. Me da miedo,
hasta planteármelo.

-

Por eso pasamos desapercibidos. No nos ocultamos físicamente,
podemos llevar una cierta apariencia que se asemeja a la normalidad.
Pero nunca desvelamos nuestra naturaleza, por ese mismo motivo.

-

¿A qué te refieres con “apariencia”? Sí necesitáis sangre para vivir,
como podéis pasar desapercibidos…

-

Carla, somos muchos los que no cazamos para alimentarnos. No
sentimos el instinto de mataros, porque hemos abandonado ese instinto
depredador. Podemos hacerlo como una diversión, tal y como cazáis
vosotros. Pero preferimos la sangre donada. O si nos apremia la
necesidad, la de algún animal carnívoro.

66
-

Ohm!

-

Carla, se que tienes miles de preguntas, y todas ellas son para saber
hasta qué punto puedes confiar en mí. Solo te puedo decir… que no lo
hagas, no confíes. Soy un “asesino”, alguna vez maté hombres y en
otras ocasiones a vampiros, pero el hecho es el mismo. No te
compadezcas de mi sufrimiento, me lo merezco, es el precio que he de
pagar por haber elegido este tipo de vida. Por haber vendido mi alma.
Como te dije cuando nos conocimos, no soy peligroso… ahora no…Te
necesito para terminar esta labor… pero después, ni yo mismo se que
podría sucederte. No lo olvides
Pero Carla, no sentía compasión, ni miedo ni duda. Ya no era un

desconocido para ella, y le miraba con otros ojos. Un igual que cada día
se esforzaba por ser mejor, que luchaba contra los dictámenes marcados
por la sociedad o en su caso por su naturaleza.

67
Capítulo IV.- Grave error
-

¡Hola cielo! ¿Cómo estás?...

-

¡Preocupada!… hace media hora que tenías que haber llegado a la
clínica…

-

Ya, ya … sé que me he retraso, lo siento, pero no he podido avisarte.
Esto es muy importante.

-

¡Siempre hay algo más importante, Jorge!, ¿No deseas ser padre, o
qué?

-

¡No seas tonta! Claro que quiero tener un hijo… ¿Qué te ha dicho el
médico?

-

No ve nada fuera de lo común, me ha dicho que muchas parejas, sin
tener ningún tipo de problema pueden tardar un año o más en
quedarse embarazados…

-

Entonces ¿Por qué te preocupas?

-

¡Porque ya llevamos ese año, Jorge!... Me ha mandado unas hormonas,
de vuelta a casa las compré. Cuando llegues te explicaré como
debemos seguir el tratamiento…

-

Vale cari, termino aquí y voy para casa…

-

¿Cuánto tiempo es eso? Tengo la cena preparada

-

Ahh!- Suspiró- veinte minutos si el trafico está bien. ¿De acuerdo?

-

Si, te quiero

-

Yo también, nena.

68
Jorge regresó junto a su compañera, habían servido ya la cena que
había solicitado. Carla le esperaba para comenzar a cenar. Notaba el
ambiente algo extraño, no sabía de qué habrían hablado durante su
ausencia, pero notaba a Carla algo extraña, también a Jean-Paul. Se
figuró, conociendo a su compañera, que habrían discutido por algún
absurdo comentario. Pero no tenía tiempo de averiguarlo, se acercó a su
silla recogiendo su chaqueta y se excuso.
-

Lo siento chicos, pero no me puedo quedar a cenar. María… bueno…
tú la conoces Carla, ya sabes cómo se pone.

-

Tranquilo, - le repuso Jean-Paul.- Nos quedaremos hasta que termine de
cenar y yo mismo la acompañare a casa.- La preocupación de Jorge al
oír su palabras se reflejo en su rostro.- ¡Te juro que no le pasará nada!
Cené antes de salir.- bromeó.

-

¿Estás de acuerdo?

-

Vete… o se pondrá peor… se cuidarme yo solita. ¿Tienes alguna bala
de plata que prestarme?

-

¡Querida! -interpeló Jean- Paul, mientras Jorge ponía los ojos en blanco.¡Eso es para los hombres lobo y siento decirte que con ellos dudo que
funcionara realmente!.
Carla se encogió de hombros ante el comentario, nunca le habían

interesado los mitos pero su intención era distraer a su compañero, y lo
había conseguido. Este se marchó con una sonrisa. Se quedaron solos y
con un silencio tortuoso entre ambos. Ella comenzó a picotear de su plato
de comida, Jean –Paul, arrastró ante él, el otro plato y la imitó. Carla
estaba tan ensimismada en ella misma, que en un principio no se dio
cuenta del gesto de su compañía, quedándose sorprendida mirándole,
con la boca abierta literalmente hablando.
Jean- Paul, la miró, estallando en una sonora carcajada. Carla parecía
sacada de un comic manga. Los ojos abiertos por el desconcierto, la

69
mandíbula desencajada, la mano derecha con el tenedor vacio a medio
camino de su boca y la pieza de carne que debía haber sujetado el
cubierto, estampado en la mesa.
-

¿Por favor? Dime en que estas pensando, que no sacó nada en claro
de ese galimatías que tienes en la cabeza.

-

Ah.. esto…yo..-tartamudeó- ¿Estas comiendo? .- Su voz se alzo un par de
octavas

-

¡Claro! ¡Si dejo el plato intacto, el dueño se podría mosquear! O pensar
que no era de nuestro agrado…

-

¿Pero los Va…- la palabra aún no le salía de la boca- o sea, ¿Vosotros
podéis comer?

-

Sí, pero no asimilamos los alimentos, ni siquiera sabría decirte si esta
sabroso…

-

¿Có…mo?

-

Carla, podemos hacer lo mismo que antes de convertirnos, de esa
manera pasamos desapercibidos… o prefieres que pida una copa de
“Sangre”…

-

Bueno… ¡NO!..- reacción finalmente a la última palabra.

-

Tenías que haberte visto la cara… - rio- hace mucho que no veía algo
tan divertido.

-

¡No te burles! .-Ahora Carla participaba de la gracia.- ¿Cómo crees que
habría reaccionado Jorge?

-

Peor que tú… le habría descolocado todas sus creencias mitológicas
sobre nosotros… aunque ya tambaleaban antes…

-

Te refieres a lo de la luz del sol…

-

Si, ya le oíste… pensaba que éramos seres “nocturnos”

-

Eso le pasa por ser un adicto a las novelas y al cine de terror…

-

¿Nunca te han interesado a ti?

-

No, ya tenía suficiente con las historias de mi padre, sobre la guerra civil
y las tontunas de mis hermanos.

70
-

¿En qué bando lucho?

-

No… el no luchó… pero lo defiende como si hubiera estado en el frente.
Era muy pequeño cuando estalló la guerra, pero vivía en Buitrago de
Lozoya, donde se encontraba uno de los frentes. Sus historias de terror se
basaban en cómo había escapado en dos ocasiones a las bombas.
Libreándose de la muerte, al no haber estallado ninguna de ellas.

-

Todas las guerras son terroríficas, he vivido demasiadas… ¿Has
terminado de cenar? Vamos, te acompañare a casa.
Pagaron la cuenta de lo consumido durante su larga reunión, y dieron

las gracias al propietario por su amabilidad y discreción. Le pregunto más
por la historia de su familia, y que la había llevado a convertirse en Policía.
Se podía decir que Carla era una mujer muy reservada, ni si quiera su
compañero sabía tantas cosas de su vida, como aquel desconocido. Pero
se sentía a gusto en su compañía, y por una vez en muchos años, no tuvo
la necesidad de ocultar nada. Le habló con total sinceridad, explicándole
todos los pormenores de su vida. El interrogatorio al que estaba sometida
no concluía y después de una pregunta, venia otra más. Las contestó
todas.
Jean-Paul, había intentado con esa técnica distraer a la inspectora.
Pero poco a poco el se veía bajo el influjo de ella, sintiendo cada vez más
necesidad de conocerla y entenderla. Analizaba cada movimiento, cada
palabra y comprobaba la sinceridad de ellas en su mente. Aunque no
hubiera podido leerle los pensamientos, cada gesto que ella realizaba,
acentuaban la sinceridad con la que hablaba. Sabía que había abierto un
baúl prohibido, y lejos de cerrarlo ansiaba cada vez más, ver los tesoros del
interior.
Tardaron en recorrer el corto espació el doble de lo normal. Al llegar al
portal, ambos sentían que el camino no hubiera sido más largo. Ella no
había podido formular sus preguntas, y él las estaba evitando, pero le

71
gustaba la compañía. Callados, mirándose a los ojos, no sabían cómo
despedirse.
-

He de marcharme… mañana os veré en la comisaria.

-

Espera! La otra noche…

-

Si…

-

Me seguiste a casa, ¿verdad?

-

¿Por qué preguntas?

-

Bueno, cuando nos despedimos.- bajo la cabeza.- por decirlo de una
manera… sentí que me seguían durante todo el camino, pero no
conseguí ver a nadie. Y bueno, después de lo que nos has contado…
me supongo que es muy fácil para ti permanecer en las sombras. De
hecho, mire por la ventana bastante tiempo, porque tenía la sensación
de que estabas observándome, pero no te vi…

-

Carla! No era yo…- Su piel palideció más de lo normal.- ¡Sube
inmediatamente!,¡ entra en casa de algún vecino… no pienses en cual
hasta estar en la puerta! Has entendido.- afirmó con la cabeza tan
asustada que no pudo articular palabra.- espera a que te llame a tu
móvil… ¡¡¡Corre!!!
Las manos de Carla, comenzaron a temblar y las llaves se le cayeron al

suelo incapaces de hacer su trabajo. Él las recogió abriendo la puerta de
hierro de un movimiento suave y rápido, la observó hasta que entro en el
ascensor, y comenzó a rastrear por los alrededores.
Sabía que rastro seguir, ya se había encontrado con él en Barcelona. No
se había acercado al portal, pero eso no le eximia de que hubiera
intentado o al menos estudiado la posibilidad de acceder a la vivienda de
ella, por cualquier otro lugar. Comprobó a ambos lados de la calle si
alguien podía verle, la calle estaba desierta. Se agachó para tomar un
pequeño impulso y saltó hasta el primer balcón. De pie, en la barandilla,
olfateó el aire encontrando el primer resquicio del aroma de Vladimir.

72
Siguió saltando con movimientos agiles, hasta la balaustrada del balcón de
Carla. El rastro era mucho más fuerte, sin duda había estado observándola
durante la noche, planeando cómo y cuándo podría atacarla.
Una vez confirmada su sospecha de que había estado observándola,
salto al árbol más cercano, divisando desde él toda la avenida. Si estaba
escondido en las sombras, solo se escaparía a la visión humana. Pero no
localizó nada sospechoso.
Bajo a la acera, y aseguró más el terreno mirando en cada escondrijo,
que la poca luz de las farolas proporcionaba. Como un si de un fantasma
se tratara, recorrió de nuevo la distancia hasta el local donde se había
reunido las dos veces con Carla. Una estela muy fuerte, camuflada por
otras tantas, hacía ese mismo recorrido. No se había percatado de ello en
su camino junto a ella. A unos 100 metros de las ventanas del Bar, el rastro
se detenía y se hacía mucho más intenso. Lo sentía como si hubiera
permanecido allí, durante mucho tiempo. Posiblemente durante días.
Jean- Paul, cayó entonces en la cuenta, no entendía como podía
haber dado con Allison, ahora lo tenía claro. Le había estado siguiendo,
posiblemente porque le creyera una amenaza, o solo curiosidad por saber
quien había limpiado su escena en el puerto. Así las había visto, y así había
conocido a Carla. Seguramente la seguiría para saber más de ella.
Una congoja recorrió su cuerpo, una sensación que no había tenido en
siglos, tal vez solo la habría sentido siendo humano, pero no lo recordaba.
El miedo de sentir y saber que ella estaba en peligro, sacó de su interior la
rabia más violenta de entre sus instintos más enterrados.
-

A ella no! ¡no lo consentiré! ¡te mataré antes de que puedas intentarlo!

Carla, salió de ascensor aterrada, sabía cómo enfrentarse a un mortal…
pero no tenía ni idea de cómo salir ilesa ante un enfrentamiento con un

73
vampiro. Se lamentó de no haber leído más sobre ellos, aunque viendo
como los conocimientos que parecía tener su compañero, se habían
desvanecido ante una sola frase de Jean-Paul, no estaba muy convencida
de que hubiera sacado alguna conclusión real de cómo matar a uno. Sin
pensárselo dos veces, llamó a la puerta de su vecino. Este la había estado
persiguiendo durante mucho tiempo para que se tomara una copa con él.
No era de su agrado, pero sabía que la permitiría entrar en su casa sin
necesidad de muchos pretextos. En otro momento, para sé exactos tres
días antes, no habría tomado en consideración una orden de ese tipo.
Pero por alguna extraña razón, sabía que debía obedecerle. Llenó sus
pulmones de aire, soltándolo poco a poco por la boca para mantener el
control de sus emociones, llamó al timbre de la puerta ensayando una
sonrisa convincente.
Un extraño personaje abrió la puerta, vestido con un chándal pasado
de moda y raido por los años. Carla se arrepintió de haber llamado a esa
puerta, no había recordado la repulsión que aquel hombre le causaba.
-

¡Buenas noches Carlos!

-

¡Que sorpresa Carla!, a que debo el honor
En su mente se barajaron varias mentiras, pero no le perecían los

suficiente convincentes, y desde luego no quería darle esperanzas. Le
había costado mucho quitárselo de encima, para que un pequeño error lo
estropeara todo.
-

Veras!... yo… me acabo de acordar de que no he comprado huevos, al
venir de camino. Tengo una cena esta noche…. Y ya es tarde para
buscar una tienda abierta.- Mintió… pero hasta ella le resulto
convincente y poco comprometida.

-

Ahh… huevos…

-

Si, - en ese momento se acordó de una fiesta en la comunidad, en la
que todos bajaron al jardín algo de picar.- Bueno, también me

74
preguntaba, si podrías explicarme la receta de ese pastel tan fabuloso
del año pasado… sabes! He intentado hacerlo varias veces, pero no lo
he conseguido… .- Al hombre se le iluminó la cara, había preparado ese
pastel para sorprenderla y agradarla, y al parecer funcionó.
-

¡Claro! Si tienes tiempo ahora, te lo explicaré… pero con una condición

-

¿Cuál?.- mantuvo la respiración

-

Que me des a probar un poco cuando lo hagas…

-

Por… supuesto… .- contestó aliviada ante la respuesta.
Entró en el pequeño apartamento, para ser un hombre solo, lo tenía

bastante arreglado, le indicó con la mano que se sentara en el sofá y
desapareció en la cocina. A los pocos minutos, entro de nuevo con un
paquete de huevos y un libro de recetas.
-

¿sabes? Hay muchos compañeros que se burlan de mi, por saber
cocinar

-

No entiendo porque, a las mujeres nos gustan los hombres que saben
hacerlo.

-

Pues eso les digo yo… bueno aquí tienes los huevos y deja que te
apunte la receta…
Fueron los veinte minutos más largos de su vida, ni siquiera le estaba

escuchando, de vez en cuando asentía con la cabeza o con una sonrisa.
Carlos, no ceso de hablar. Olvidándose de los motivos por los que se
encontraba en ese descolorido sofá, su imaginación voló imaginándose
mil maneras de callar a su vecino…a punta de pistola, ahogándolo con los
papeles que tenía en la mano.
Sus manos se movían nerviosas entorno a su móvil, contaba los minutos
a la espera de que sonara. Al principio suponía que para saber que estaba
a salvo, y podía huir de Carlos, pero también estaba sintiendo miedo por
él. “¿Y si lo ha encontrado? ¿Y si lo mataba?...” cuando formulo esa
pregunta, se estremeció, no solo porque si el moría acababan las

75
esperanzas de atrapar a ese asesino, sino por él… “mierda Carla, NO… él
te ha advertido… no es de fiar, es peligroso”. Pero esa advertencia lejos
de ahuyentarla, había despertado en ella otras inquietudes, otros
sentimientos. Es un hecho constatado de que las mujeres se sienten
atraídas a lo peligroso y misterioso, y él, poseía ambas cosas. Su teléfono
sonó entre sus manos.
-

¡Dime!. – respondió ansiosa.

-

¿Dónde estás?

-

En el 4º C …¿has…
La comunicación se cortó en el mismo momento que llamaban a la

puerta. Carlos miró a Carla, que le devolvió una sonrisa amable…
-

Creo que es mi invitado, estaba tan a gusto, que me olvide del tiempo..
– Hasta a ella le sonó fatal.

Se incorporaron de sus asientos encaminándose al recibidor. Carlos abrió la
puerta de muy mala gana.
-

¿Quién es?

-

¿Busco a Carla? Había quedado con ella para cenar…
Para la decepción de Carlos, el visitante que esperaba detrás de la

puerta era infinitamente más atractivo que él. Y además constataba la
pobre escusa de ella. Todas las esperanzas, de que la presencia de ella
tuviera otras intenciones, se evaporo. Adiós a su sueño de conquistar a la
bonita y joven policía de la puerta de enfrente.
-

¡Gracias por todo! ¡has sido muy amable!
En un ágil movimiento, salió por la puerta sin rozarle. Jean –Paul, la

rodeo con su brazo y la encaminó a su puerta. Carlos permanecía
observando.

76
-

¿Me invitas a entrar?- le susurró tan bajo, que solo ella pudo escucharle,
a los ojos del abatido e irritado vecino, pareció un dulce beso.

-

¡Por supuesto! ¿Por qué preguntas?

-

Chusssss, ahora no.- Una vez dentro, oyeron un fuerte portazo en el
pasillo.- No le ha sentado nada bien, pobre hombre

-

¿Cómo sabías lo de la cena?

-

Fue muy útil, tú última frase… por cierto, mientes de pena.

-

Lo sé, es una de las razones por lo que normalmente no lo hago. ¿Por
qué me has preguntado lo de la invitación?

-

Mira, que eres preguntona!

-

Ehhhh! Hasta ahora no me has contestado a ninguna…. No a las
verbales.

-

Buena observación… pero aún así… todas cuentas.

-

Pues va otra… ¿Por qué he tenido que entrar en esa casa? ¿Qué has
visto? ¿Estaba ese… Vlamir aquí?

-

Con esa son cuatro….- Se tiró sobre el sofá con un tono jocoso, miró a
Carla que estaba esperando sus respuestas con los brazos cruzados
ante él.- Es Vladimir, y si ha estado aquí, te siguió desde la cafetería.
Creo que realmente me estaba siguiendo a mí, y si estoy en lo cierto,
fue cuando se encontró con Allison y contigo.
>>Segundo: y con esto contesto a todas tus preguntas. No podemos
entrar en una casa sin ser invitados, una vez dentro, podemos salir y
entrar a nuestro antojo. Muchos de estos nómadas, se ayudan de
disfraces para entrar por primera vez, y volver posteriormente. Quería
asegurarme que él no estaba esperándote, mientras yo estaba
buscándole.

-

Siguiendo esa teoría… yo no he invitado a nadie últimamente… eres el
primero… y me estoy arrepintiendo de haberlo hecho…

-

¡Tranquilla! Te pediré autorización antes…

77
-

¡Jean- Paul! ¿Sabes lo molesto que resulta lo que haces? Ahggg! ¡Al
menos, deja que termine las frases!

-

¡Lo siento!.- dijo entre risas y levantando las manos en forma de
disculpa.- ¡Pero es que chillas mucho!

-

Pues si te parece que mi mente chilla mucho… veras como lo hace mi
garganta como vuelvas hacerlo… ¿No intentáis pasar desapercibidos?
Pues compórtate como un Humano.

-

Veo, que llevas mejor lo de que haya vampiros en el mundo…

-

Lo intentó, de veras…. Pero si todos son como tu….

-

¿Qué?

-

¿Qué?... Que los aniquilaría….- Se volvió de espaldas.-ME SACAS DE MIS
CASILLAS….- pensó para sus adentros...Se volvió de nuevo a él y comprobó que reprimía una risa, al verle

contenerse empezó a reír a carcajadas, la tensión acumulada salió de su
cuerpo en una risa nerviosa. Él la acompaño, le agradó como utilizo ella su
don de lectura de mentes. Realmente había gritado, y eso le pilló
desprevenido. Una vez relajada la tensión, Jean-Paul se incorporó del sofá,
quedándose sentado en un borde. Carla se sentó junto a él.
-

¿Vives sola?

-

Sí, bueno.. mejor dicho, comparto piso con mi viejo gato.

-

¿Dónde está?

-

No lo sé, desde ayer no lo he visto, a veces desaparece durante un par
de días.

-

Bueno, seguro que esta noche no vendrá a casa.

-

¿por qué lo dices?

-

Los gatos, notan nuestra presencia, algunos son listos y no nos atacan.
Así que imagino que me olerá y regresara por la mañana. Si lo
encuentras nervioso o ariscos, será debido a mi olor.

-

Entiendo, ¿Vas a marcharte?

78
En su fuero interno, sabía que lo mejor era poner distancia entre él y
aquella débil humana. Pero tenía miedo por su seguridad, conociendo a
su contrincante posiblemente intentaría acercarse a ella. No podía dejarla
sola, si al menos tuviera una imagen suya para decirle con quien no tendría
que cruzarse. Debería permanecer junto a ella, hasta que lo atraparán, o
al menos hasta que estuviera convencido de que no correría peligro.
-

Pasaré la noche, entre tu balcón y la calle… puedes dormir tranquila.

-

También podrías quedarte aquí.- bajo la mirada.- El sofá es bastante
cómodo… no sé si…necesitas dormir, pero estaré más tranquila si
permaneces más cerca.

-

Carla, no es buena idea. Aunque odies que te lea la mente…

-

Espera.. vale… no saques ideas precipitadas, por favor…

-

Yo no lo hago… tu estas pensando en ello.

-

Sí, estoy pensando en que me siento segura, teniéndote a mi lado..
¿qué hay de malo?.

-

Dicho así… nada… Pero como le has dicho a tu compañero.. tú sabes
cuidarte solita…

-

Pero no ante vosotros… ni siquiera sé como matar a un vampiro de
ciencia ficción.

-

Pocos humanos han conseguido destruirnos…

-

Entonces me das la razón… ¡quédate, por favor!

-

Está bien, me quedaré esta noche.

-

¡Gracias!.El silencio se hizo en la habitación, Carla intentó pensar en Vladimir, y en

cómo podían enfrentarse a él. Mientras mantuviera su mente ocupada
con el caso y con el asesino, olvidaría la creciente ansiedad que sentía
estando tan cerca de Jean- Paul. No había sentido esa atracción por
ningún hombre, su madre se había preocupado más de una vez, si esa
falta de interés hacía el sexo contrario, no sería por algún tipo de

79
desviación sexual. Eso hubiera sido tanto para ella como para su padre un
duro golpe. Pero Carla, no era lesbiana, no le atraía lo más mínimo las
mujeres, solo que no había encontrado un hombre que la atrajera
realmente. Había tenido sus aventuras, con algún que otro compañero del
gimnasio o la comisaria, pero nada relevante. Tampoco eran cosas que
pudiera contar a su madre, ella tenía la esperanza de verla vestida de
blanco, sin macula, en el altar. Y justamente ahora, que tenían entre
manos un caso muy importante, que su vida corría peligro, encuentra un
hombre que la atrae.
Teniendo miedo de no poder contener más sus pensamientos, y que
este la descubriera, comenzó a interrogarle.
-

Jean- Paul, no me tomes como una tonta, pero me gustaría saber más
de vosotros. Conocer vuestra naturaleza, para saber exactamente a
que me estoy enfrentando.

-

No eres ninguna tonta, Carla. Es lógico que tengas tus dudas. Pregunta
sin miedo.

-

¿Por qué sois así? O mejor dicho ¿Qué sois exactamente?

-

Buena pregunta…- Meditó su respuesta y comenzó a explicarle lo que él
sabía.- No sé cómo empezamos, y nadie ha sabido discernir nuestro
origen. No sabemos si provenimos de una enfermedad o de un fallo
genético. Todo lo que sabemos es que nuestra sangre se encuentra
infectada. Ésta afecta a todo nuestro sistema, confiriéndonos una
actividad mental y física cinco veces superior a vosotros. Si miraras por
un microscopio verías como nuestro sistema muscular, linfático, nervioso
y cada célula que contiene el cuerpo humano, trabaja a una
velocidad inusual. Esto hace que nuestra sangre se consuma con
mayor rapidez, y la única manera que tenemos de regenerarla es
alimentándonos de eso mismo, de sangre. No solo, la renovamos sino
que cogemos los nutrientes necesarios de esa nueva sangre.

80
-

¿Es por lo rápido que trabaja tu organismo por lo que no asimiláis los
alimentos?

-

Más o menos. Nuestros cuerpos han cambiado, la comida humana
pasa por nuestro organismo sin que se pueda recoger nada de ellos, de
la misma manera que vuestro cuerpo, no asimilaría la sangre si la
bebieras. Desde un punto médico, es algo incomprensible, pero es así.

-

¿Cómo os alimentáis “los buenos”? ¿matáis a personas?

-

Carla, en este mundo, o mejor dicho, en mi mundo no existen buenos y
malos. Todos somos asesinos de un modo u otro. Pero se a que te
refieres, para que tu lo entiendas, lo explicaré con vuestra historia. El
hombre siempre ha necesitado cazar para alimentarse, ¿cierto?... para
ello creaban armas que evolucionaban con el paso de los siglos. Un
buen día dejaron de cazar, y empezaron a criar a los animales, hasta
llegar al día de hoy, que ya no hay necesidad de cazar. Simplemente
vais al supermercado y compráis lo que necesitáis. En nuestro caso es
similar, no tenemos la necesidad de cazar, ya que podemos comprar la
sangre donada. Pero algunos, no la han abandonado. Se divierten con
ella, o simplemente son sádicos por naturaleza.

-

Vladimir es su sádico, ¿Verdad?

-

Sí. Caza por diversión y por propia satisfacción. Tuvo una buena maestra
y siglos de experiencia.

-

Tal vez, mañana deberías hablarnos más de él. Hoy encontramos una
especie de guarida.

-

¿Seguiste los dibujos de Verónica?

-

Si, tenías razón, esa niña nos guio con ellos. Nos conducía a una nave
abandonada, En un pequeño cuarto encontramos innumerables
fotografías, seguramente ya han terminado de analizarlas. Nos
prometieron que las tendríamos mañana.

81
-

No os servirán de mucho para atraparlo, pero al menos os ayudaran a
preparar el dosier. Podréis argumentar algún tipo de enfermedad
sicótica o algo similar.

-

Es tarde, me voy a la cama…. Necesitas algo para descansar.

-

No, tranquila… Puedo permanecer en vela muchos días. Vete a dormir.

-

Hasta mañana entonces.- Antes de desaparecer en su habitación y sin
mirarle a la cara concluyó.- ¡Gracias por quedarte!
Él ni siquiera contestó. Desde el sofá donde continuaba sentado, pudo

escuchar con toda nitidez como Carla se desnudaba y se preparaba para
acostarse. No podía leerle los pensamientos tan lejos, para ello la
necesitaba delante. Agudizó más sus sentidos esperando a que se
durmiera. La respiración de Carla, se fue haciendo más lenta, hasta llegar
a la primera fase del sueño. Jean- Paul, se levantó con un movimiento
rápido y silencioso, entrando en la oscura habitación. En los sueños de
Carla, pudo ver como recordaba todas las conversaciones de esa misma
tarde. Vio como soñaba con la pequeña y en la manera que la encontró.
Una vez se aseguró que estaba profundamente dormida, salió por la
ventana para realizar una primera ronda.
Ya en la calle, comprobó que no había ningún rastro reciente de
Vladimir. Algo más seguro de que no correría riesgo alguno, se encaminó
en busca de algo de comida. No se había alimentado en unas semanas, y
preveía que tendría que pasar mucho tiempo, sin poder invernar unas
horas. No es que necesitara dormir, pero cuando descansaba en algún
lugar frío, sus funciones se ralentizaban aplacando la sed unas semanas.
No podía ir al hospital donde trabajaba su amigo, a que le suministrara
sangre o descansar en el depósito. Estaba a demasiada distancia de la
casa de Carla. Ni tampoco al gabinete de Marcos. Donde este tenía
oculta una pequeña sala refrigerada con un diván y bolsas de sangre.

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Tendría que hacer lo que más odiaba. Por desgracia Madrid, contaba
con una elevada tasa de crímenes y homicidios. No se encontraría en el
ranking de las más peligrosas, pero como toda ciudad cosmopolita, en sus
calles también habitaban las “ratas”. Como él los llamaba. Sin alejarse
demasiado, busco por las calles oscuras, algún individuo indeseable para
la sociedad. Internamente se decía que si mataba a un criminal, no
estaba haciendo nada más que limpiar las calles. Pero eso solo le
funcionaba en el momento de la búsqueda, cuando se deshacía del
cuerpo, le entraban los remordimientos.
Al cabo de unos minutos, encontró un hombre de unos treinta y muchos
años, que estaba golpeando brutalmente a otro, algo más joven. Esté en
el suelo, se protegía la cabeza de los golpes.
-

¡No tengo nada!… ¡ya se lo he dicho!… ¡tome la cartera, pero por favor
no me mate!
El agresor no le escuchaba, cegado como se encontraba no le

interesaba ya lo más mínimo el dinero. Estaba disfrutando… el ruido de los
huesos rotos de aquel infeliz, le provocaban cierta excitación. Cuanto más
lloraba suplicando que le dejara vivo. Más disfrutaba golpeándolo. Le
propinó una patada en las costillas de nuevo, y de puro dolor el hombre
mal herido se desmayo.
-

¡Despierta Cobarde! ¡Aún no he acabado contigo… no me jodas la
diversión! Capullo!

-

¿No crees que ya te has divertido suficiente?- le espetó Jean-Paul

-

¿Y a ti qué coño te importa? A caso quieres que me divierta contigo

-

Ya veo que tu madre, ni te enseño modales ni hablar en condiciones….

-

¡Deja a mi vieja, tranquila!

-

Supongo que no te echara de menos cuando faltes…

-

¿De qué vas?.- Dejó de golpear al muchacho mal herido y se enfrento a
Jean-Paul.

83
-

Contéstame a una pregunta… ¿Te espera alguien en casa?

-

A ti que cojones te importa…

-

Contesta!!!.
Pero no le hizo falta oír la respuesta. No tenía nada ni a nadie. Se

acercó a él, manteniéndoles inmóvil con la mirada, comprobó que el
cuerpo tendido estaba aún desmayado, y agarrando al agresor se lo llevó
de aquella calle a otra más oscura. Una vez saciada su sed, sacó de un
bolsillo de su chaqueta, un machete de caza desgarrándoles todo el
cuello. Con los siglos había aprendido a no dejar vació a un cuerpo, por lo
que la poca sangre que le quedaba salió a borbotones. Finalmente, su
corazón se paralizó.
Lo colocó en el suelo, simulando con todo lo que tenía alrededor un
asesinato por ajuste de cuentas. Inmediatamente volvió con el otro joven,
estaba muy mal herido, pero sobreviviría. Busco el móvil de la victima que
estaba en el suelo junto a él y marco emergencias. Mientras se oía a una
operadora preguntar, se lo colocó en la mano. Esperaba que realmente
eso fuera suficiente para salvarle la vida.
De regreso, sintió como su cuerpo adquiría nuevas fuerzas. Su piel se
tornaba rojiza y la temperatura le subía, en unas horas adquiriría un tono
más normal. No necesito subir de balcón en balcón hasta el cuarto. Sino
que de un solo esfuerzo, subió directamente hasta el segundo, y de ahí al
cuarto. Cuando entro en la vivienda, Carla seguía aún dormida. Se
acomodó de nuevo en el sofá, lamentándose de su naturaleza asesina.
-

¡Hipócrita!, te vanaglorias de cazar asesinos y tú mismo eres uno…
Sobre las cuatro de la mañana, Jean – Paul se encontraba distraído con

un viejo libro que había cogido de la estantería del salón. Un fuerte golpe
seco y ruido de cristales se oyó en el dormitorio. Carla comenzó a gritar.

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Antes de que el último cristal de la ventana rota cayera al suelo. JeanPaul, la tenía abrazada en el rincón opuesto a la ventana.
Un bulto largo y negro la había atravesado rompiendo los cristales en mil
añicos. Colocándola a sus espaldas para protegerla, rodearon la cama
para comprobar que era. Al aproximarse lo suficiente, Carla se asomó por
el hombro de aquel fuerte vampiro que la protegía. Su gato se encontraba
tendido en la alfombra con el cuello desgarrado. El miedo se apoderó de
ella. Era un aviso para ambos. Jean-Paul se arrodillo recogiendo del suelo
la nota, que llevaba consigo el gato atada a la pata.

>> El juego va ha ser mucho más
interesante, si tu participas… ¿Te
agrado la cena de esta noche?…Lástima
que tus esfuerzos fueran inútiles…
Tú amigo. Vladimir <<
Arrugo la nota, antes de que ella la pudiera leer. Sabía a qué se refería,
le había seguido y seguramente liquidaría a aquel pobre muchacho que
dejó en el suelo. Pero tenía que ocultarle a ella la horrible abominación
que había cometido aquella noche. Ella se sentiría culpable, y él era el
único realmente que debería castigarse. Había accedido a quedarse con
ella toda la noche, a sabiendas que tenía que cubrir sus necesidades. Pero
Vladimir se había aprovechado de ello.
Una cosa, quedaba clara… el no podía acceder a la vivienda, por eso
utilizó al gato de mensajero.
Carla, ajena a la nota y a los pensamientos de su invitado, estaba
concentrada en la figura de su pobre gato. La congoja, el miedo, la
frustración e incluso el dolor que había sentido en esos días y que reprimía,

85
salieron a flote. Odiaba sentirse débil, pero no pudo evitarlo. Hundió la
cabeza su espalda, aferrándose a su camisa para no caer, y comenzó a
llorar. No recordaba cuando fue la última vez que lo hizo, pero sus lágrimas
se derramaron por todas aquellas ocasiones que debería haber hecho.
Suavemente, él agarró una de sus manos ofreciéndole su regazo para
que se desahogara. No hizo faltas palabras de consuelo, sabía que
necesitaba desahogarse y la consoló mientras ella lloraba. Lentamente, la
acercó hasta la cama. Mientras la sostenía con su brazo izquierdo, con la
otra mano, busco la cobija de la cama. Con un enérgico golpe, la sacudió
limpiándola de posibles cristales. La sostuvo en vilo, mientras ella seguía
llorando manchando y arrugando su camisa azulona, la tumbo
suavemente. Él permaneció a su lado. Poco a poco, Carla se fue
tranquilizando.
-

¡Tranquila Carla! Te protegeré aunque sea lo último que haga...
Le juró en un suave susurro en su pelo. Sus palabras la reconfortaron.

Sentir la presencia de aquel vampiro la reconfortaba, realmente se sentía
segura. La sensación de advertencia que su cuerpo la había lanzado el día
que le conoció, se había esfumado junto con las dudas sobre aquellas
míticas criaturas.
Le miró con los ojos hinchados del llanto, viendo en ellos la sinceridad
de cada una de sus palabras. Entendía que podía ser un asesino, pero su
mirada le decía otra cosa. Acostumbrada a leer los gestos de las personas,
veía como Jean-Paul, luchaba consigo mismo. Entendió que al igual que
ella, algo irracional e incompresible, crecía entre los dos.
Mientras le acariciaba el pelo, ahora suelto y enredado de haber
dormido. Leía en la mente de ella la misma lucha que él estaba
manteniendo. Realmente no quería que la sucediera nada. Los grandes

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ojos marrones de Carla, seguían clavados en los suyos, pero eso ya no le
incomodaba.
Carla acerco su mano a su piel, la sintió algo más fría que la suya. Su
tacto era suave, las tenues ojeras que le vio la primera vez, habían
desaparecido. Le resulto mucho más guapo. Pero sobre todo le atraía de
él, esa seguridad que emanaba.
Durante unos minutos, ambos se reconocieron las manos y los ojos. El
incidente del gato había perdido todo interés para ellos. Ni el frio que
entraba por la ventana rota, era capaz de enfriar los ardientes estímulos
que sentía Carla ante sus caricias. Poco a poco, sus cuerpos se
acercaban más y más, desando sentir el contacto del otro.
De sus mentes, desaparecieron todas las dudas, miedos o recélelos que
pudieran albergar, dejándose se llevar completamente por las nuevas
sensaciones que ambos sentían. Finalmente, se unieron en un largo y
cálido beso.

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88
Capítulo V.- deducción inteligente
Tan solo habían pasado un par de horas desde el desafortunado
incidente del gato, cuando el despertador de la mesilla sonó. Carla se
sentía extraña, con todo lo que había sucedido esa noche,
permaneciendo aún los cristales y el gato en el suelo de su habitación,
irradiaba felicidad. Apagó el estrepitoso ruido, y giro sobre su costado
buscándole. No había sido un dulce sueño en medio de toda esa locura, él
seguía allí ofreciéndole su regazo.
-

¡Buenos Días!.- Le deseó a la vez que se recostaba en su pecho.
Él no contesto, aunque si le respondió con una caricia. Esté parecía

completamente ausente.
-

¿En qué piensas?

-

Esto es un error, Carla. No deberíamos…

-

A caso no sientes lo mismo que yo…

-

Ese, es el problema…- la miró a los ojos.- que si lo siento.

-

Entonces…

-

Carla, soy un asesino… no soy muy diferente a Vladimir. Te lo aseguro.
Se levantó angustiado de la cama, aún le atormentaba lo que hizo la

noche anterior. Busco sus pantalones y se vistió.
-

¡No olvides que soy un vampiro!

-

Lo sé, pero presiento que eres diferente…

89
-

No me conoces, ni has conocido a nadie con quien compararme.

-

Puede… pero veo en tus ojos tu Alma, y te aseguro que he visto muchos
ojos vacios sin ella.

-

No debí quedarme anoche… leí tus sentimientos y debería haberme
alejado… esto no es bueno para ti…. Rectificó…¡ yo no soy bueno para
ti!.- le dijo mirándole a los ojos.
Carla se arrodillo en la cama acercándose al borde de la misma, donde

él se encontraba de pie. Le agarró de la camisa atrayéndole hacía su
cuerpo.
-

¡Deja que eso lo decida yo! De acuerdo… y antes de que me contestes
con alguna otra memez o evasiva. ¡ni una palabra a Jorge de que ayer
me vistes llorar!
Tanto el comentario como el beso de Carla, le sorprendieron. No estaba

acostumbrado a esa sensación. Sus instintos permanecían siempre alertas,
sin embargo cuando estaba con ella, se sentía como un humano normal y
corriente. Todo a en su en rededor desaparecía, le bloqueaba
completamente. ¿Qué droga tendría aquella mujer que lo despojaba de
su naturaleza?. Se dejó arrastrar completamente por ella. Carla, con la
miel de la victoria en sus labios, se separó de él riéndose y se levantó de la
cama corriendo a la ducha.
-

¡Si nos entretenemos más llegaremos tarde!...
Mientras se duchaba, el sacó de su pantalón la nota de Vladimir. La

rabia se apoderó de él unos segundos. Recogió el gato y los cristales,
bajando las persianas para tapar la ventana rota.
-

A la salida, le diré al portero que suban a arreglar la ventana.- grito
desde la ducha.

-

No creo que debas, seguramente el aproveche esa oportunidad para
ser invitado a tu casa.

90
-

¿Crees que haría eso?.- le preguntó desde la puerta del baño
tapándose con una toalla por debajo de los brazos.

-

Si, como te comenté… suelen utilizar ese tipo de disfraces para entrar
una primera vez…

-

¿Pero no puedo dejar la ventana así?

-

Lo tendrás que hacer… es más… deberías recoger algo de ropa. No
creo que pasemos otra noche en tu casa. Él está al acecho, y en
cuanto comentamos un error, jugará sus cartas.

-

Lo dices como si se hubiera convertido en un “juego”

-

Para él es eso exactamente, “un juego”. No tiene ninguna estima por la
vida humana, sois simples fichas que se pueden destruir fácilmente.

-

¿Y qué pintas tú en todo eso? Estoy convencida de que nos aviso a los
dos…

-

¡Casi aciertas!, el aviso era para mí.

-

¿Cómo estás tan seguro?

-

Confía en mis instintos.- Pero según lo decía, más arrugaba el papel que
tenía escondido en su bolsillo.
Una vez vestida y guardada un poco de ropa en una bolsa de deporte,

le instó para que se marchasen. Carla normalmente solía ir a la comisaría
en transporte público, pero ante la negativa de Jean- Paul. Busco las llaves
de su moto en la mesilla.
-

¡Sorprendente! Poli, dura y motorista… no hay nada de femenino en ti.

-

Eso piensas…

-

En lo referente a la imagen que quieres representar… ¡SI!... en tu
interior…

-

Jean-Paul…. Como digas a alguien lo que lees en mi mente…

-

Si, si… me matarías… pero me pregunto cómo lo…. Ops! .- Exclamó ante
el comentario mudo de ella.- ¡Me gustaría probarlo! .- bromeó.- Puede
ser muy interesante…

91
En el garaje de le edificio, esperaba bajo una funda gris mugrienta, una
reluciente Honda VFR roja. En un pequeño arcón, situado en la parte
posterior de la plaza, Carla guardaba varios cascos, le pasó uno a JeanPaul y se subió a la moto.
-

¿Qué haces?.- le pregunto…

-

¡Subirme y arrancar la moto! .- comentó con cierto sarcasmo.

-

Ya lo veo… ¿pero no pensaras que voy a dejarte conducir?... ni lo
intentes, sabes que puedo obligarte. Por mucho que pelearas conmigo,
siempre venceré…
Sabía que estaba en lo cierto, ya había comprobado su control en la

cafetería. Se colgó la bolsa y se agarró a su espalda. Cuando llegaron a la
comisaría Jorge acababa de aparcar su coche. La imagen le sorprendió,
no por ver la moto de su compañera puesto que el la había acompañado
a comprarla, sino por el hecho de aparecer los dos juntos. No quiso pensar
más en el asunto, ella era mayorcita para saber lo que se traían entre
manos. Los esperó en la puerta para entrar juntos en el edificio.
Un gran sobre marrón de burbujas, destacaba encima de la
desordenada mesa de Jorge. Las fotos ya habían sido analizadas, como
de costumbre en todas las pruebas encontradas en esos días, no tenían
nada. Recogieron toda la documentación del caso y guiaron a Jean- Paul
a una de las salas. En una gran pizarra de imán, comenzaron a colocar las
fotografías. En primer lugar todas aquellas que aparecían tanto vivas como
muertas, en segundo lugar todas las demás por orden cronológico. En el
reverso de todas ellas aparecían escritos a mano la fecha, hora y lugar
donde fueron hechas.
Las fotos de las víctimas habían sido tomadas el mismo día. En todas
ellas coincidían. Las seguía por la mañana fotografiándolas en una franja
horaria de nueve a once, atacándolas de once a una de la madrugada.
También relacionaron la fotos con los dibujo de Verónica. Estos últimos

92
coincidían a la perfección con la fotografía del cadáver tomada por
Vladimir. Y por supuesto, lo que ya habían dilucidado… coincidían con la
medicación anotada en la agenda.
-

¿Os dais cuenta de la similitud del dibujo y de la foto?. Parece que la
niña dibujaba lo que él estaba viendo.- Comento Carla

-

Son exactamente iguales! ¿Sabes algo sobre el don de la niña JeanPaul?

-

No. ¿Ni siquiera conozco a Verónica?

-

¿Cómo sabias entonces lo de los dibujos?

-

Chillas demasiado, Carla. – bromeó.- A parte de eso, el día que las
estaba esperando, cuando las vi en la acera de enfrente antes de que
asesinara a Allison. Mentalmente me indicó que siguiéramos sus dibujos.
Estoy convencido que sabía qué o quién era yo. No la entendí, hasta
que me encontré contigo. Te tenían muy desconcertada, así que
imaginé que los habríais encontrado.

-

Chicos! Sigue una pauta… ¡mirad!.- colocó delante de ellos un papel
con todas las fechas, las recitó mientras ellos las miraban: -27 noviembre,
6 diciembre, 27 Diciembre, 8 Enero, 25 de Enero, 12 febrero y por último
20 de febrero. Ataca aproximadamente cada dos semanas.

-

Es su pausa alimenticia, no debe de descansar, por eso el cortó
espacio…

-

¡Explícate, por favor!

-

Veamos, como te conté anoche, nuestra sangre se quema
rápidamente por nuestro metabolismo acelerado, ¿te acuerdas?. Bien,
pues la sangre con la que nos alimentamos puede durar en nuestros
sistemas unas tres semanas, si no nos exponemos a los acelerantes y si
descansamos. No es que necesitemos dormir, pero si lo hacemos en
lugares fríos, nuestras funciones se ralentizan…

-

¿Como si invernaras? – Pregunto Jorge.

93
-

Exactamente. Al contrario de eso, un acelerante es exponernos a
temperaturas elevadas. Como salir al sol en la horas más altas,
habitaciones calurosas o con hornos… etc. Si el frío las contiene el
calor… las acelera.

-

¿Por eso preferís la noche?.- volvió a preguntar.

-

Si, de ahí proviene el mito de seres nocturnos, además de que es
mucho más fácil para nosotros pasar desapercibidos sin tener que
aparentar normalidad.

-

Te refieres a la velocidad. A noche me dio la sensación de que me
movía como el aire.- Jorge la miró extrañado ante ese comentario.

-

Obviamente a la luz del sol, no podemos mostrar todos nuestros
atributos. Pero volviendo a Vladimir… por el tiempo entre las víctimas,
creo que no tiene ningún lugar para descansar, por lo que ha de pasar
todo el día en la calle.

-

¿Y la guarida que encontramos?

-

¿Había algún congelador, ventiladores o algo similar?.

-

No, ¿Marcos como lo hacía?

-

El tenía en su gabinete una sala privada acondicionada y oculta….
Espera… eso sería posible.

-

¿Perdonar? Pero que me he perdido.

-

Lo siento Jorge… Carla estaba pensando en si no estaría él utilizando el
gabinete. Y creo que puede tener razón. No es una vivienda, por lo que
no tendría restricción alguna para entrar, y si lo hubiera… podría
habérselas ingeniado fácilmente.

-

¿De qué nos sirve eso?.

-

Si fuera así, podríamos tenderle una emboscada….- se adelanto Carla

-

Realmente, lo dudo… tenemos un olfato y un oído, bastante agudo…
podría sentiros a un kilometro de distancia. Sobre todo a ti, que tiene tu
aroma.

94
-

¿Qué es eso de que tiene su aroma?.- su voz reflejaba la preocupación
que sentía por su compañera.

-

¡Respira vale!...te lo explicare, pero ante todo contrólate… .- Aunque
sabía cómo se pondría intentó contárselo lo más escueto posible.- Antes
de ayer me siguió desde la cafetería y esta madrugada nos ha
mandado un mensajito… eso es todo…- le contó rápidamente.

-

¡ESO ES TODO!.- su voz traspasó las paredes callando a los compañeros
que permanecía fuera de la sala.- ¿Cómo que te siguió? ¿Un
mensaje?... .- con la cara de color purpura los miró a los dos, atónito.

-

Solo nos hizo saber que estaba al tanto de mi colaboración… eso es
todo… no ha corrido ningún peligro….
Pero no solo le hablo con una voz tranquilizadora, sino que fuere

relajándole tal y como había hecho delante de él con Carla.
-

¿Estabas con ella?.- pregunto más sereno

-

Si, tranquilo… hasta que pase todo esto, no la dejare sola… así que
relájate y volvamos a nuestro asunto.
Volvieron a mirar la pizarra, ya habían encontrado varias similitudes y

siguieron buscando más. Lo siguiente fueron las calles donde se habían
encontrado los cuerpos. Jorge mando imprimir un mapa de Madrid desde
su portátil, a la impresora que había junto a la puerta de la sala. Marcaron
todas las calles en el mismo orden que las fotografías. Todos las víctimas se
habían hallado en jardines o parques, trazando una línea tangencial del
plano: Calle Camarena, jardines de una urbanización(Aluche); Marcelino
Castillo, plaza interior de viviendas (Carabanchel); Caronte, parque de San
Isidro(Carabanchel); Paseo Imperial Jardines Doña Concha Piquer
(Pirámides); Jardines de las vistillas (Latina); Parque del Retiro. Y el último
de todos, el de Allison Brown, en el centro de Madrid cerca al metro de
Triso de Molina. Aunque este último no entraba en la línea marcada,
tampoco había entrado en sus planes.

95
Los tres decidieron dejar ese último al margen, teniendo en cuenta la
trayectoria de los asesinatos, el siguiente tendría que ser en la zona de
ventas. El parque “Fuente del Berro” se encuentra muy próximo al polígono
Industrial “Conde de Matamala”.
-

Esa zona tiene muchas posibilidades.- Afirmó Jean-Paul.- Es una zona
muy transitada, por lo que puede encontrar victimas fácilmente, el
parque está muy próximo y en el polígono puede esconderse
fácilmente.

-

Jean-Paul, ¿por qué no nos hablas de él?

-

Así podríamos hacer un perfil psicológico de él. Sobre todo para saber
que buscamos… si fuerais con capas como el “Conde Drácula” no sería
necesario…

-

Muy gracioso Jorge… no arruines el alto concepto que tengo de ti…

-

Lo siento si te ha molestado..- negó con la cabeza como respuesta.

-

Os hablare de él, si eso hace que lo entendáis mejor. La noche que
encontré a Marcos, también encontré el diario que le dedica en
exclusiva. Obviamente, no lo llevo conmigo… no sería muy prudente
que por alguna circunstancia callera en manos ajenas. Pero antes de
esconderlo lo estudie.
>> Es una larga historia, pero no creo que sea el lugar para contarla.

-

¿Qué os parece si vamos de nuevo a esa cafetería?

-

No, no es buena idea que volvamos allí. El ha estado esperándome y
posiblemente ronde por sus alrededores.

-

Yo conozco otro lugar…
Carla se levantó decidida, recogiendo todos los documentos de la

mesa y la pizarra. La ayudaron y lo metieron en un pequeño maletín negro
que Jorge llevaba consigo. Los tres se encaminaron por los pasillos a la
salida de la comisaría.
-

¡Jorge! Te importaría llevarte mi bolsa en el coche.

96
-

¿te mudas algún sitio?

-

Mejor no preguntes, vale… solo hazme el favor. Seguirme, os indicaré el
camino.

-

¿Dónde crees que vas?.- le pregunto Jean-Paul, Jorge lo miró atónito,
nadie en su sano juicio habría hablado así a Carla.

-

A indicaros el camino a un buen restaurante…Algo que añadir.- Esa era
su Carla, tajante y borde.

-

¿De verdad crees que vas a ir sola?...

-

¿De verdad crees tú que me vas a controlar siempre?.
Jorge disfrutaba de lo lindo. Sabía que si su compañera sacaba las

garras, ni un vampiro como Jean-Paul la refrenaría. Era Indomable
-

¿Quieres que te obligue? Eso es lo que me estas pidiendo.

-

Que no haya querido discutir contigo esta mañana, no significa que
tenga miedo a … “tu manipulación”. Ni siquiera sabes donde quiero
llevaros. Así que tienes dos opciones, o vas conmigo de pasajero o con
Jorge en el coche.
No espero respuesta, inmediatamente salió por la puerta con ellos

pisándole los talones. Había dado por terminada la conversación, pero él
no, nadie en más de un siglo lo había dejado con la palabra en la boca.
Jorge intentó avisarle, pero desistió, Carla había encontrado la horma de
su zapato y empezaba a divertirse con la escena. Creía estar viendo dos
alces luchando con su gran cornamenta.
-

CARLA!.- se aproximó a ella dejando a Jorge junto a la puerta
observando

-

¿Qué Jean-Paul?

-

No es seguro… prefiero que me digas donde vamos a ir, y yo conduciré.

-

¡¡No!!

-

Carla, no me hagas…

97
-

Ya te he dicho, que no tengo miedo a tus controles, si quieres hacerlo…
adelante, pero después estaré más enfadada contigo.

-

¡No me amenaces…!

-

No!.. el que me amenazas eres tú…..- Respiro hondo intentando
calmarse.- mira, nunca me he dejado amedrentar por nada, y no va sé
ahora cuando lo haga. Esta soy yo y te guste o no… voy a seguir
haciendo lo mismo.

-

A noche no eras tan fuerte.

-

Por favor…! ¡No me lo recuerdes!

-

¿Te arrepientes?.- Sabía la respuesta antes de concluir la pregunta.

-

Sabes, perfectamente de que me arrepiento y de que no… pero si
sigues así, me arrepentiré de todo.

-

¡Perfecto! Eso sería lo más conveniente… te lo aseguro.Pero al momento de pronunciar la última palabra se arrepintió de ello.

Ella estaba a punto de devolverle la misma pregunta, no quería mentirla ni
darle esperanzas, por lo que cogió el casco con las dos manos y antes de
colocárselo le indicó a Jorge que los siguiera.
Jorge afirmó con la cabeza mientras abría la puerta de su coche. <<
Que narices le echa la tía, a doblegado a Jean-Paul >>, pensó mientras
arrancaba el motor. La imagen que tenía ante sí era bastante peculiar.
Una menuda chica conduciendo una impresionante moto de gran
cilindrada, y a su espalda un fuerte hombre agarrado a su cintura. Si
alguien era capaz de poner el mundo al revés, esa era Carla.
El trayecto no duró mucho tiempo, lo cual agradeció Jean-Paul. Que se
estaba poniendo cada vez más nervioso viéndola conducir. Si algo le
quedaba claro, es que en su época la habrían confundido con un varón.
No le tenía miedo a nada, y si por algún momento le había tenido miedo a
él o a Vladimir, era por desconocimiento. La había tachado de ser fría,
calculadora y no ser capaz de abrir la mente, pero la realizad era otra. Era

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sensible, comprensiva, observadora y sobre todo temeraria, todo lo demás
era una fachada para ella y para el resto de los mortales.
Aparcaron la moto y esperaron que Jorge hiciera lo propio. El
restaurante era pequeño y acogedor. Al entrar una anciana de pelo
oscuro salió de la cocina para saludarla. Cruzó con ella dos palabras y le
dio una llave. Carla les hizo una señal para que las acompañara. Los guio
por un amplio comedor, al final de este se encontraban unas grades
puertas de madera. Las abrió con la lleve que la anciana le había dado y
entraron en un acogedor saloncito.
-

En breve nos traerán la comida. Adela, siempre me prepara mi plato
favorito.

-

¿De qué conoces este sitio?.- le pregunto Jorge.

-

Trabaje aquí para poder pagarme la academia. Adela me ayudo
bastante, como mi padre controlaba lo que cobraba y yo lo mantenía
en secreto, ella me ayudo a ocultarlo todo.

-

¿Pero es algo más, verdad?

-

Si, ella es la hermana pequeña de mi madre.
Se acomodaron en el saloncito, y un camarero les tomo nota de la

bebida. Antes de que este volviera con la comanda, la anciana ya traía la
comida. Una vez a solas Jean- Paul comenzó.
-

Para poder entender como es él, os contare como era quien le
convirtió. Ya que ella tiene que ver mucho con su conducta. Jorge ¿has
oído hablar de la Condesa Báthory3?

-

Si, en el libro de “Drácula, el no muerto”4hablan de ella, una vampira
sádica que se bañaba en la sangre de sus víctimas. – Contestó el
aludido

3 Condesa Báthory.- (1560-1614) Hungría; personaje histórico de donde partieron
muchos de los mitos vampiros.

99
-

Así es, pero no es de ciencia ficción, Elizabeth Báthory nació el 7 de
agosto de 1560, en Hungría. Su matrimonio fue concertado con Ferenc
Nádasky5, el cual le doblaba la edad. Este participó en todas las guerras
de la comarca, conocido por su crueldad fue apodado “El caballero
negro de Hungría”. El murió en 1604 dejándola viuda con 44 años y con
unos de los territorios feudales más importantes de Transilvania. Pero
Elizabeth no codiciaba solo el poder, por lo que animaba a su marido a
participar en todas las guerras, sino que se obsesiono con su belleza y
con la eterna juventud. Fue en una de estas ausencias, poco antes de
que Ferenc muriera. Cuando comenzó su primer acto vampírico.
>> Como bien cuenta su mayordomo cuando fue juzgado, una
doncella le dio un tirón de pelo involuntario mientras la peinaba. Tuvo
mucha suerte que ese día se encontrara de buen humor, pues solo le
propinó una bofetada que la rompió la nariz. Por un error de ese tipo
solían darles unos 100 latigazos. Elizabeth creyó ver que haya donde le
cayó la sangre de la doncella, la piel rejuvenecía. Consultando con sus
brujas y alquimistas decidieron, cortarle la yugular y desangrarla. Toda la
sangre se recogió en un barreño con el cual ella se baño e incluso la
bebió.
>> Ese se dice que fue el primero de sus crímenes, pero fue castigada
por cometer 612 asesinatos. Como era de la nobleza, no se la pudo
castigar como hicieron con sus ayudantes. Que fueron decapitados e
incinerados, sino que fue emparedada en su propia residencia, dejando
tan solo un pequeño orificio por donde le suministraban comida. En 1614
uno de los alguaciles, la encontró tendida boca abajo muerta.
>> Esa es la historia oficial. Extra oficial mente se sabe, que junto con
el cuerpo, en una pared se encontraban todos los restos de comida que

4 Drácula, el no muerto.- Segunda parte oficial del Drácula de Bram Stoker, escrita por
Drac Stoker e Ian Holt
5 Ferenc Nádasky (1555- 1604) o el Caballero Negro de Hungría, como se conocía le
por su fiereza a la hora de combatir y su despiadada costumbre de empalar a todos sus
prisioneros enemigo, Casado con E. Báthory en 1575

100
la habían estado suministrando. Murió de inanición, ya que no era
comida humana lo que necesitaba.
Durante mucho tiempo la habían suministrado su alimento por ese
pequeño ventanuco, entre los cambios de guardia. Uno de sus
ayudantes, no fue juzgado por cómplice. Ante los ojos del conde
Thurzó6, que fue quien llevo la investigación, ese joven no podría haber
cometido ninguna fechoría. Vladimir, contaba tan solo con trece años.
>> La condesa Báthory le tenía bien amaestrado, utilizaba su
inocente cara para engañar a las niñas y doncellas de la comarca. Esta
no solo le había prometido la vida eterna, sino que le prometió poder.
Por lo que Marcos averiguó, en algún momento de 1604 al 1609,
Elizabeth debió de convertirse. ¿El cómo? Todavía es una incógnita.
Pero en 1609 sabemos que convirtió a Vladimir. No solo fue cómplice,
sino que compartía sus festines.
>> Durante el tiempo que estuvo presas, fue él el que le suministró el
alimento. Pero aburrido de esperar la venganza que ella había jurado
cuando la encerraban, y viendo olvidadas todas las promesas. La
abandonó a su suerte, empezando a vagar.
>> En el siglo XVIII, volvió a parecer la histeria de los vampiros en
Europa, con esta crisis, aparecieron los rumores de que la princesa
Eleonor, en Austria, había sido infectada por un vampiro y así continuó
durante muchos siglos. Vladimir, estaba detrás de todos esos rumores.
Fue creando vampiros, asesinando a campesinos y provocando la
histeria por donde pasaba. Siempre ha preferido beber, la sangre de
mujeres jóvenes. Ya que fue eso lo que le inculcó la Condesa Báthory.
No puedo deciros cuantas víctimas se ha cobrado, pero han sido
demasiadas.
Conde Thurzó.- primo y enemigo de Erzsébet, nombrado investigador general
por el Rey Matías II de Hungría en 1610
6

101
-

Jean – Paul, hay algo que no me cuadra. Ayer nos dijiste que fuiste
convertido a la edad de 18 años, Marcos algo más joven que tú y
Vladimir con solo 13 años… sin embargo tú aparentas unos 37 o 38 años.

-

Muy observadora… Lejos del mito de que somos inmortales, y que no
envejecemos… si lo hacemos, pero mucho más lento que vosotros. Para
que os hagáis una idea, diez años vuestros son un año para nosotros.

-

Entonces …

-

Vladimir, tiene 413 aproximadamente, pero aparenta 41 años.

-

¿Y Tú?

-

Yo tengo 197 años. Marcos fue convertido 1693, murió con 315 años
Durante unos minutos se les cortó la respiración. Jean –Paul, les dejo que

asimilaran la información sin entrometerse en sus pensamientos.
-

¿Cuánto soléis vivir?

-

Unos 800 ó 900 años, más o menos 80 ó 90 años humanos

-

¡Guau! Eso me rompe todos los esquemas.

-

¡Eso ya me los suponía! No somos tan increíbles como en los libros.

-

Si… pero no te puedo negar, que aún así, me parecéis fantásticos… y
entiende ese adjetivo por lo irreal…

-

Que habéis sacado en claro de Vladimir.

-

No creo que deje nunca de matar. Busca la sangre por qué cree que es
su fuente de vida, esta rabioso por que envejece cuando le habían
prometido la vida eterna, ya cada vez quiere más sangre para
pararlo… me equivoco.

-

No, Carla. Aún que ha tenido mucho tiempo para poder documentarse
o estudiar. Nunca lo ha hecho, desconoce completamente su
naturaleza, y se lleva cuatro siglos haciendo lo mismo. Matar para
rejuvenecer.

-

Ninguna de sus víctimas supera los 31 años, he incluso…- Comenzó a
hablar, mientras le cogía el maletín a su compañero con la

102
información.- en las fotos que les realiza en sus seguimientos aparentan
menos….- hablaba más para sí misma que para sus compañeros, estos
la observaban en silencio.- Así que podríamos descarta muchas de
estas fotos, por ser mayores de esa edad.
Cogió las fotos y las separó en dos grupos sobre la mesa. Sacó la
agenda de Allison y los dibujos junto con el mapa.
-

Teniendo la concordancia de fechas entre los dibujos, la medicación y
las muertes, creo que podríamos determinar la próxima fecha de
ataque. Y la Zona…. La zona, creo que la zona de ventas gana fuerza. Si
tenemos en cuenta la historia de Madrid y lo que acabas de contar.
Vladimir comenzaba con la gente humilde, de ahí que empezara por
zona sur….- Sus compañeros la escuchaban atentamente, al parecer
había encontrado una línea de seguimiento bastante probable.- Si sigue
el mismo patrón, tendría que ir subiendo de clase social ¿no es así?

-

Si, cuando estaba con Báthory empezó con la gente pobre de los
alrededores, poco a poco fueron por la nobleza. Incluso “adoptaban”
niñas más nobles con la escusa de educarlas, desapareciendo al poco
de llegar al castillo.

-

Entonces, seguro que atacara en Ventas, y de ahí posiblemente suba a
Arturo Sería seguido de Conde Orgaz. Cuanto más suba, más gente
adinerada encontrará.

-

Tiene su lógica.- atestiguo Jorge.- ¡Pero cómo vamos a determinar la
fecha del próximo ataque.

-

¡Verónica!
Ambos interpelados se quedaron sorprendidos, ninguno de ellos había

pensado en ella. Pero estaba claro que la niña podría ayudarles. Si era
capaz de ver el ataque de Vladimir, estos podrían esperarles en el lugar.
Por las fotos que habría seleccionado podrían ver, como buscaba a la
mujeres y como las descartaba.

103
Concluyendo el almuerzo, y con las esperanzas renovadas se
despidieron de la tía de Carla y salieron a la calle. Concretaron con Jorge
en verse en una hora, más o menos en el hospital, donde aún seguía
Verónica. Ellos tendrían que buscar un sitio donde alojarse, pues la casa de
ella, no era muy segura. Una vez solos, Carla se cargó su bolsa a la espalda
y espero a que él se subiera a la moto.
-

¡No vas a protestar, me lo cedes… sin más!

-

¡Para tener el don de leer mentes… no pillas ni una!

-

No te entiendo Carla… eso me desconcierta. No sé cómo lo haces,
pero siempre me pillas con la guardia baja..- se acercó cogiéndola de
los hombros

-

Jean-Paul, Si no se donde vamos no puedo conducir, eso lo primero.
Segundo, nunca dejare que mis compañeros me vean débil. Además
está en mi naturaleza el llevar siempre la contraria….- término con una
nota burlona en su voz.

-

Así que ese numerito de la comisaria, tan solo ha sido para mantener tu
fachada.

-

Míralo como quieras…- se encogió de hombros al decirlo.- pero te
aseguro que si me hablas en el mismo tono con el que lo hiciste…
siempre tendrás de mí la misma respuesta. – le dijo amenazándole con
el dedo, y con una sonrisa en sus labios.

-

O sea que solo te defendías… no de mi… sino de lo que tus
compañeros, o para ser más exactos, Jorge pudiera pensar.

-

Ya es tarde para defenderme de ti… pero aún puedo hacerlo de
ellos…se creen conocerme…

-

Pero no te conocen… yo mismo te juzgue mal. Lo siento
Aunque sé repetía que no era lo correcto, no lo pudo evitar. La atrajo

hasta él y la beso. Sabía que tenía que poner fin a aquello, pero era

104
superior a sus fuerzas. Conocerla había sido su gran error, enamorarse de
ella… un daño colateral.

105
Capítulo VI.-El hospital
En cuestión de veinte minutos Jorge ya estaba en el Gregorio Marañón.
SE entretuvo en la tienda de regalos y prensa que había en el hall del
hospital para comprarle a la niña, un pequeño detalle. Había pensado en
ella en esos últimos días. Aunque no debían y normalmente no lo hacían,
hablar de los casos aún abiertos con su mujer. La noche pasada, cuando
llego a casa y María estaba hecha una furia por no haber llegado a su cita
con el médico. Le conto en que extrañas circunstancias habían
encontrado a la pequeña. María, se conmovió al oírlo, y no pudo regáñale
como tenía pensado hacerlo.
Ambos deseaban ser padres, pero sobre todo ella. Tenía el instinto
maternal a flor de piel. Cuando oía o veía por la tele algo relacionado con
niños, se estremecía fuera cual fuera la noticia. Por supuesto, le dio carta
blanca en sus obligaciones en la casa, para que cuanto antes apresaran a
ese asesino, y la niña pudiera vivir tranquila. Pero solo le daba nueve
noches de aparente libertad, ya que en ese periodo. Ya que en ese
periodo concluía su tratamiento hormonal y debería cumplir con ella.
Compro un cuaderno de dibujo y una bonita caja de pinturas. La
dependienta, le ofreció envolvérselo, pero tenía tanta prisa que se los llevo
tal cual. Junto a los ascensores que se encontraban a la izquierda del hall,
esperaban una gran multitud de personas. A las cuatro de la tarde, todo el
mundo se acercaba a ver o a conocer a sus familiares internados en ese
hospital. La gran mayoría de las personas, reflejaban felicidad en sus

106
rostros, por lo que supuso que irían a la planta de maternidad. Un hombre
más o menos de su edad, miraba ansioso los números del ascensor, en sus
manos llevaba un gran ramo de flores de rosas, de todos los colores:
Blancas, rosas, rojas. Una sonrisa nerviosa confirmaba su reciente
paternidad. Jorge, se quedo mirándolo e imaginándose a él mismo en esa
misma situación.
Al otro lado, otro hombre algo más mayor, de unos cuarenta y pocos.
Tenía el semblante algo más serio y pálido. No miraba a nadie y agarraba
una pequeña muñeca algo sucia y estropeada con bastante fuerza. Bajo
sus ojos, tenía una ligera sombra azulada, posiblemente debido a las
noches en vela pasadas junto a una cama de hospital. Todo lo que
envolvía a aquella persona era, aterrador. Más, teniendo en cuenta donde
se encontraba, en ese hospital había niños muy enfermos y uno de ellos,
debiera ser su hijo. Le compadeció.
Uno de los ascensores abrió sus puertas y entro después de ese
caballero que mantenía la cabeza bajada. Marco la planta donde se
encontraba la niña, y se situó junto a la pared, evitando mirar a ese padre
destrozado. Llegaron a la cuarta planta, Jorge dudo porque pasillo seguir,
pues ambos les resultaban iguales. SE fijo en los carteles y recordó las
indicaciones de su compañera. Hasta que no entro en unas de las puertas
de distribución de habitaciones, no se percato que aquel hombre le
seguía. Pregunto en control por la habitación, notando como él se
quedaba esperando en aquel pequeño mostrado.
La habitación era la segunda puerta a la izquierda, esta estaba abierta
viéndose los pies de dos camas de hospital. Frente a ellas, en un pequeño
mostrador de la pared, unas cuantas botellas de agua se agolpaban una
junto a otras, dejando espacio a un reguero de muñecas y bolsas de
regalo.

107
Cuando entro, un corpulento hombre se levantó de un sillón que estaba
oculto tras la primera cama. Era el Sr. Brown.
-

¡Buenas tardes agente! ¿Qué hace usted aquí?.- le hablo en un susurro.
Jorge miró a la cama y comprendió el tono de su voz. Verónica,

tendida en su horrible cama de hospital, dormía plácidamente.
-

Hola Sr Brown. Venía a hablar con Verónica. ¿Está sola en la habitación?

-

Si, asuntos sociales, lo ha dispuesto así.

-

¿Y todo esto?.- le pregunto señalando al mostrador.

-

Verónica es muy querida, muchos de sus compañeros de colegio han
pasado a verla en estos dos días. La niña está verdaderamente
abrumada. Es bastante tímida, por lo que no se esperaba esa respuesta
de sus compañeros.

-

Quiere tomar un café y charlamos? Así no la molestaremos, mientras
descansa.

-

No me gustaría dejarla sola, espere que llame a la Señora Jiménez, es
realmente encantadora con ella… aunque no puedo decir lo mismo de
cómo me trata a mí.

-

Es la funcionaria de Asuntos ¿Verdad?

-

Si, entiendo perfectamente por que están aquí… pero no me agrada
que me traten como aún sospechoso de un gesto tan abérrate.
Espéreme aquí, la buscare en el pasillo.
Jorge se quedo a solas con la niña. Colocó en la mesilla el block de

dibujo y el estuche. Se acercó a mirarla un poco más cerca. En su cara se
reflejaba, cierta serenidad, pero no sabía discernir si era por la medicación
o no. Era un ángel, aquella mañana no pudo apreciar lo bonita que era la
niña. Su pelo castaño oscuro le recorría la cara en unos bonitos rizos. Sus
ojos se apreciaban muy grandes aún estando cerrados, enmarcados por
unas largas y espesas pestañas. Una pequeña bolita, redonda y brillante,
hacia la función de nariz acompañada por unos pómulos sonrosados. Y su

108
boca, pequeña y bien definida, remataban un rostro casi perfecto. Era
una muñeca de porcelana, igual de bella como frágil.
En esos momentos el Sr. Brown, entro acompañado por una mujer igual
de corpulenta que él. Debería ser de las más veteranas de su
departamento. Sus ropas oscuras y pasadas la conferían un aspecto
mucho más anciano de lo que realmente era.
-

Le había traído esto.- dijo señalando a la mesilla.- pero veo que no he
sido el único en pensar lo mismo.

-

¡Muchas gracias agente!.- Se agacho a recoger algo de una bolsa, que
había junto a su sillón y se lo tendió por encima de la cama.- La verdad,
es que este, lo agoto la otra noche, nos pidió tanto a la Sr. Jiménez
como a mí, que si pasaba su compañera se lo entregásemos. Son unos
dibujos horribles, pero nos hizo prometérselo y todo.

-

Pregunta mucho por la Inspectora García. Es lo único que recuerda de
ese día. La llama su ángel. .- repuso la mujer

-

¿Su ángel?

-

Si, dice que olía a Rosas y jazmín como su madre. Y que en sus brazos se
sintió muy segura. ¡Dígale que venga! Ella se lo agradecerá.

-

Bueno, de hecho he quedado aquí con ella. Me consta que Carla, no
ha dejado de pensar en la niña. Sr. Brown ¿Tomamos ese café y
hablamos más tranquilos?

-

Si, inspector… Gracias Belén, no creo que tardemos mucho.

-

No se preocupe, es mi trabajo y además estoy encantada de estar con
ella. La voy a echar de menos cuando todo esto acabe.

-

Y ella a usted

-

¡Seguro que usted no! ¿Verdad, Peter?
A Jorge, le pareció ver la misma escena que con Carla y Jean-Paul.

Salió por la puerta con el Sr. Brown guardando en su maletín, le block de
Verónica.

109
Entraron en la cafetería atestada de gente, pidieron dos cafés y se
apoyaron en él la barra de madera.
-

¿Qué dicen los médicos?

-

Hoy nos han dicho, que mañana por la mañana tendríamos el alta.
Tenía algo de hipotermia de haber pasado la noche fuera, y estaba
muy floja. La han mantenido más por miedo a que sufriera algún tipo de
crisis nerviosa. Pero cuando se le paso el efecto del primer tranquilizante,
el psicólogo la estuvo analizando. No comprenden como con la corta
edad que tiene, sobrelleve también la muerte de su madre. Creen que
el no recordar nada es una defensa de su cerebro ante el sufrimiento,
sin embargo es consciente de que vio a su madre morir, lo que no
recuerda es como.

-

¿Qué recuerda realmente?

-

Ayer, le conto al psiquiatra que esa noche salió con su madre para
encontrarse con un tal Jean- Paul…

-

Si, así es… pero no tenía anotado su madre en la agenda el nombre
¿Cómo los supo ella?.

-

No lo sé, pero le conto que ese hombre era amigo de su padre, y que
podría ayudarlas. Conto que su madre, no lo reconoció y salió corriendo
cuando vio a ese hombre sentado en la cafetería donde se tenían que
encontrar. Ella le pidió que se quedaran, pero su madre le aseguro que
no era seguro permanecer en aquel lugar. Lo siguiente que recuerda es
que estaba oscuro y tenía frío.

-

¿Nada más?

-

Bueno, recuerda a la inspectora, como ya le hemos dicho. Nos decía,
que vio como ella se acercaba lentamente, mientras intentaba tapar
con su cuerpo a una mujer que estaba tumbada en el suelo.

-

¿No reconoce a su madre?

-

Eso le pregunto el psiquiatra. Su respuesta fue algo confusa

-

¿Qué dijo exactamente?

110
-

Que aquello era una carcasa, no su madre.
Jorge, comprendió las palabras de la niña. Pero no podía explicarle al

Sr. Brown, por qué Verónica había descrito así a su madre. Una duda,
creaba raíces en su mete. ¿Cómo sabía la niña tanto sobre Jean-Paul, si
este aseguraba no conocerla?. Una cosa era clara, aquella niña era más
especial de lo que supuestamente se imaginaban.
-

Imagino que no podrá contarme mucho, pero… ¿Cómo va la
investigación?

-

Va bien, no se preocupe… pero necesitaremos hablar con la niña.

-

¿Sobre sus visiones?

-

Si… son muy importantes.

-

Eso asegura ella….- El hombre rompió a llorar.- ¡tengo miedo, inspector!

-

¿A qué…?

-

Ella, me ha asegurado que no estará mucho tiempo conmigo… no he
sabido que decirle ni el por qué me lo ha dicho.

-

Relájese, hombre… tenga en cuenta por lo que ha pasado esa niña…
puede ser una manera de protegerse a si misma…

-

¡¡No!!… algo sabe, estoy seguro… no me ha dejado ver los últimos
dibujos del block. Quiere que solo los vea su compañera.
Dejo de nuevo que aquel hombre se desahogara, sin hacer comentario

alguno sobre sus últimas palabras. Miró al reloj que había en la barra del
bar, y vio que había pasado la hora concretada con su compañera.
Estando más calmado el Sr. Brown, regresaron a la habitación.
De nuevo en la cuarta planta, Jorge noto algo diferente en el ambiente.
No había tranquilidad, sino que había excesivo movimiento. Al llegar al
pasillo correspondiente, lo comprendió al instante.

111
Dos enfermeras yacían tras el mostrador de control, un celador se
retorcía en el suelo de dolor, mientras un compañero intentaba ayudarle.
Madres y padres gritaban asustados.
Sacó su arma y ordeno al Sr. Brown que permaneciera quieto en un
rincón, dejo junto a él su maletín y le pidió que lo custodiara, pues era muy
importante que no se perdiera. Este asustado obedeció sin reparo alguno.
Jorge se apresuro hasta la habitación de Verónica, dos enfermeras y un
medico se encontraban arrodillados en el suelo sobre un voluminoso
cuerpo. Lo reconoció al instante, era la Sra. Jiménez. Aún seguía viva, pero
no sabía cuánto tiempo lo estaría.
-

¿Qué ha pasado?.- Gritó al personal sanitario, mientras guardaba el
arma.

-

No lo sabemos con exactitud… pero se han llevado a la niña.- dijo una
enfermera sollozando.

-

¿Cuándo?

-

Hace menos de diez minutos. Ha matado a dos enfermeras, herido al
celador cuando lo intentó frenar y a esta mujer le ha roto la columna
vertebral.- relató aceleradamente el doctor, sin dejar de atender a la
mujer.
Jorge inspecciono la habitación, mientras marcaba el número de su

compañera. Bajo las sabanas, sobresalía un pequeño bulto. Tiró de ellas y
ante él apareció una pequeña muñeca sucia y vieja.
-

MIERDA!!!
Al otro lado de la ciudad, Jean- Paul y Carla llegaban a una

urbanización en el norte de Madrid. Carla reconoció enseguida el barrio,
estaban bastante cerca de la residencia del Sr. Brown en el barrio de
Miraflores. Aminoro la velocidad y estaciono frente a un gran edificio de
ladrillo oscuro.

112
-

¿Qué hacemos aquí?.- Pregunto Carla bajándose de la moto.

-

En este edificio está el gabinete de Marcos.

-

El tío de Verónica no vive muy lejos.

-

Exactamente vive, en la calle de atrás. Marcos compro un piso en el
edificio de enfrente, tan solo debía cruzar esta plaza. Por lo que
recuerdo, fue él quien le ayudo a buscar una casa en este barrio para
que estuviera cerca de Allison.

-

No nos comento nada de eso… tan solo que su hermana vendió la
casa.

-

Si, pero me costa que Marcos le dejo en el testamento que no vendiera
esté, ya que lo puso a nombre de la niña nada más nacer.

-

¿Cómo lo sabes?

-

Por qué yo se lo pedí. Cuando venía de visita, es aquí donde me
quedaba.
Entraron en el portal y Jean- Paul se envaró en ese momento.

-

¿Qué sucede?

-

Vladimir ha estado aquí… pero hace bastante, su rastro es muy débil.
Posiblemente tenías razón… pero creo que no consiguió entrar.
Al llegar al ático, Jean- Paul le pidió que esperara unos segundos en el

ascensor mientras el comprobaba el rastro de Vladimir. Abrió la puerta del
piso y confirmo que él no había podido entrar.
-

Ven Carla!, ¡es un lugar seguro!
Carla entro en la vivienda, la decoración austera, estaba compuesta

por una pequeña mesa de recepción donde debería haber un recibidor.
En el salón había dispuestas unas series de sillas y sillones junto con varias
mesas bajas, repletas de revistas científicas. Las plantas que decoraban la
estancia estaban secas. Las grades cristaleras del fondo de la estancias,
estaban ocultas por unas grisáceas y opacas cortinas. El olor ha cerrado,

113
junto con el polvo acumulado por doquier, confirmaba el tiempo que no
se había utilizado aquella sala de espera.
Jean- Paul, descorrió las cortinas y abrió una gran puerta corredera de
cristal. Por la terraza entró una bocana de aire fresco.
-

Jean- Paul, Si has vivido aquí… ¿Cómo es que no conocías a la familia
de Marcos?

-

Por qué nunca le comprendí, me negué a conocerlas… de hecho, eres
la primera humana con la que me he relacionado de un modo….- le
costaba decirlo.- más que laboral…

-

¡¡ no… me lo puedo creer!! ¿Por qué? .- de la sorpresa su voz se alzo
algo más de lo normal

-

No… te lo puedo explicar… ahora no…
No le obligo a responder, pero había creado una duda que intentaría

resolver. Esperaría el momento justo, pero se lo volvería a preguntar.
-

Te enseñare la casa… te podrás quedar aquí, hasta que acabemos con
Vladimir. No te buscara en este lugar. No creo que imaginé que yo
tengo acceso.
Una vez enseñado el ático, la condujo hasta el despacho de Marcos.

Toda la habitación estaba recubierta por una gran estantería de madera
llena de libros. Algunos de ellos, podrían tener más años que el propio
dueño. Era una colección de incalculable valor. Jean- Paul, comenzó a
rebuscar por las estanterías y por la mesa de trabajo de Marcos. Carla
andaba por la habitación admirando la impresionante colección.
-

¿Por qué le pediste que pusiera esto a nombre de la niña? Si no querías
conocerla… no tiene mucho sentido que te preocuparas por ella.

-

Si, y no… Llegará el momento de que Verónica se convierta en un
Vampiro. No sé exactamente cuándo sucederá, pero perderá su parte
humana. Entonces, no me importara conocerla… de hecho, creo que

114
deberé hacerme cargo de ella. Su tío no podrá ayudarla en esa
etapa… y yo se lo debo a su padre.
-

¿Cómo que dejara de ser humana? Si son híbridos… no lo serán siempre.

-

No... me he cruzado con alguno a lo largo de los años…y todos eran
Vampiros aunque sus madres no lo eran. Creo que Marcos, había
estado investigando sobre el proceso de trasformación. Por aquí debe
de andar su diario con esas notas.

-

Esa es una de las razones por la que estamos aquí, ¿verdad?

-

Si, aparte de descartar el gabinete como escondite de Vladimir. Pensé
que sería un lugar seguro para que vivieras, además de recoger esa
información. Creo que nos ayudara a entender algo mejor a la niña.

-

Pero el murió antes de que la niña tuviera visiones.

-

Lo sé, pero también sé que Marcos trato a muchos híbridos. Le
fascinaba, veía como su hija era completamente humana… pero sabía
que tarde o temprano saldría a la luz, su mitad vampira. Estudio todos
los casos que se le presentaban en el gabinete para saber cómo se
desarrollaría Verónica.

-

O sea, ¿que muchos Vampiros se han casado con humanas?.

-

Algunos si.. otros son íncubos.

-

¿Qué significa eso?.

-

Que algunas mujeres han sido violadas por un vampiro, pero ellas lo
desconocen hasta que no se dan cuenta de que están embarazadas.
A esos vampiros se les conoce como íncubos, a las mujeres de nuestra
especie que realizan esa práctica, súcubos.

-

¿Cómo lo pueden desconocer?

-

Lo hacen durante el sueño, con el don de la persuasión.

-

Así se llama al control que ejerces?

-

¡Mira que eres curiosa!

-

Solo intentó comprender tu mundo. Entiende que para mí es
completamente desconocido.

115
-

Eso me sorprende muchísimo… ¿como puedes haber estado tan
cerrada a nuestro mito, cuando las carteleras de los cines y las librerías
están llenas de Vampiros…?

-

Nunca me había gustado la ciencia-ficción o el terror.

-

¡Ni las novelas o películas románticas!.- no fue una pregunta, más bien
una confirmación.

-

Tan poco…

-

¡¡Lo encontré…!! .- Sacó un gordo cuaderno de uno de los cajones del
escritorio.- este es el diario.
Se sentó en el sillón de cuero negro, apoyando el grueso cuaderno en la

mesa. Encendió la lamparita de escritura, y comenzó a pasar las hojas
velozmente buscando. Carla se sentó frente a él, en uno de los cómodos
butacones. Sus ojos se posaron sobre un pequeño reloj de plata
-

Jean- Paul! Debemos irnos… son las cinco y tenemos unos veinte
minutos hasta el hospital…

-

Jorge se las apañara sin ti uno poco más no crees…- contesto sin
levantar los ojos del diario.

-

Sí, pero me gustaría ver a la niña… ¿Por qué no te quedas aquí? No
creo que tarde mucho… y me parece que tienes más interés en ese
diario que en conocer a la niña…

-

Aja!... me parece bien… .- no la estaba escuchando.
Carla, se levantó tendiéndole la mano para que le devolviera las llaves

de la moto. Este, las busco en su bolsillo y se las colocó en la mano sin
mirarla. En ese momento su móvil comenzó a sonar.
-

¡Si, Jorge!...

-

¡¡MIERDA!! .- Se oyó por el teléfono a lo lejos

-

¿Qué pasa?... ¡Contesta!.. ¿Qué es ese jaleo?.- inmediatamente JeanPaul dejo el libro y se colocó a su lado en un solo pestañeo.- Algo ha

116
pasado en el hospital...- le dijo aún manteniéndolo en su oído.- ¿Jorge,
quieres decirme que está pasando?
-

¡Carla! Vladimir ha estado aquí… se ha llevado a Verónica… ha sido
culpa mía... lo vi, pero no le reconocí..¡mierda, mierda mierd…!

-

¡Cálmate! ¿Qué ha pasado exactamente?.- Ambos se encaminaban a
la salida mientras hablaba con su compañero.

-

Como la niña estaba dormida, baje con el Sr. Brown a la cafetería… de
regreso…ya no estaba…

-

¿La dejasteis sola?

-

No, estaba la Sra. Jiménez con ella, la ha dejado gravemente herida
junto con un celador. Además ha matado a dos enfermeras…

-

¡Jorge! ¡Ya estamos en camino!
Guardó su móvil en la chaqueta, para ese entonces se encontraban

bajando en el ascensor. A Carla se la veía cabizbaja y algo nerviosa por lo
acontecido en el hospital. La voz de su compañero y amigo la notaba rota
por la frustración y la preocupación. Vladimir estaba jugando con ellos, lo
peor es que no podía imaginarse que planes tendría este para la pequeña.
Un nudo se colocó en su garganta sin dejarla respirar. Jean-Paul, la miraba
preocupado, por ella y por la niña. Se sentía mucho más culpable por ese
suceso de lo que podía sentirse ninguno de sus dos compañeros.
Al salir a la calle, todavía en silencio, ninguno sabía que decir. Carla se
para junto a la moto.
-

Jean…podrías...- Le dijo tendiéndole las llaves de nuevo.

-

sí... claro… ira todo lo rápido que me permita este trasto….- la miró y
pudo ver en su cara la angustia.- Carla, ninguno nos imaginábamos este
golpe de Vladimir… tu no podías haber evitado que se la llevara…él
único culpable de ello soy yo… tú no te atormentes… te juro que la
encontraremos…

117
-

Yo debería haber puesto escolta policial en el hospital… soy la
responsable del caso… y tenía que haberlo previsto…

-

¿Y qué crees que hubiera pasado?, los hubiera matado… no hay nada
que pare a Vladimir…

-

¡Pero nos hubiera dado tiempo para ayudarla!

-

Lo dudo… ningún humano puede pararle… ni siquiera retenerle…

-

Pero tu si!... al menos a ti te hubiera dado tiempo ayudarla…

-

No lo sé Carla…

-

¡por el amor de Dios! ¿Es que no lo hubieras intentado al menos?, Vamos
Jean… no me puedo creer que esa niña no te interese… sé que lo
hubieras hecho… sé que si hubiera puesto protección… al menos le
habríamos distraído unos minutos para que tu pudieras actuar.

-

¡Carla! Solo habrías retenido a Vladimir dos segundos, sin haber previsto
el ataque… ni un ejército de vampiros lo hubiera retenido… Carla… ¡No
sé cómo!.. pero sabe qué pasos estamos siguiendo, podía haber cogido
a la niña cualquier otro momento, pero sin embargo llego a ella
estando Jorge cerca… lo ha hecho para hacernos daño, y ha sido muy
cuidadoso en elegir el momento. Quiere que nos hundamos, juega con
vuestros sentimientos…

-

¿Nuestros sentimientos? Los de Jorge y los míos, supongo… y que hay de
ti…

-

A mí me está poniendo a prueba…

-

¿A prueba?

-

Uff…Mira Carla, él me conoce más de lo que yo mismo imaginaba…
Sabe a la perfección que me estoy conteniendo, que estoy actuando
de una manera muy diferente a como normalmente realizo mi trabajo.
Todo esto los hace para sacarme de este papel que interpreto… el
juego es conmigo y vosotros sois fichas que está utilizando para llegar a
ello.

-

¿Cómo lo sabes?

118
-

No me hagas explicártelo ahora… debemos ir al hospital.

-

¿Cómo coño sabes eso?

-

Carla… por favor…

-

No Jean-Paul, te veo muy seguro con tu disertación… y quiero saber por
qué lo estas… si somos fichas como dices… estoy segura de que intuyes
cual es su siguiente movimiento… así que haz el favor de decirme lo que
sabes.

-

No te va a gustar, ni creo que lo entiendas…

-

¿Crees realmente que me gusta algo de esto? Acaba de secuestrar a
una niña…¡joder!... y ni por asomo se me ocurre que podría hacer con
ella. Ni tampoco como salvarla de lo que la espera… y entenderlo…
ahh… no entiendo absolutamente nada de esto, de ti, de Vladimir…
ni…. Ahgg!.- intentó calmarse unos segundos, sabía que estaba
sacando la rabia injustificadamente con él.- ¿Por favor, dime lo que
sabes?

-

Ahora no… Esta noche te contare todo… te lo juro… debemos irnos

A Carla no le gusto que lo retrasara, pero sabía que debían de
marcharse. Jorge estaba a solas en el hospital, y quería llegar junto a él. Se
subieron a la moto y de una manera mucho más fría de lo que había
estando sucediendo, ella se agarró a su espalda con una sola mano con la
otra al asidero trasero.
Jean-Paul, metió gas a la moto haciéndola rugir, las revoluciones
subieron al máximo y la moto salió despedida por la calle como si el diablo
la condujera. En el trayecto, la adrenalina de Carla se disparo por la
velocidad. Nunca había llevado ella la moto hasta su límite, y le agrado
comprobar la capacidad que esta tenía. En otro momento lo habría
disfrutado mucho más, pero en ese momento tenía demasiadas cosas en
la cabeza. El recorrido fue de unos quince minutos más o menos, y el azote

119
del viento y ver a los coches pasar a su lado le habían distraído. Siempre le
sucedía lo mismo cuando montaba en moto, por eso se la compro, la
velocidad la relajaba.
Al llegar al hospital, ambos subieron corriendo a la cuarta planta, el
caos y el nerviosismo reinaban en todos los rincones. Cuando llegaron en
el corredor donde había estado la niña ingresada, se encontraron con
Jorge sentado en un de los bancos a la entrada. La cabeza hundida entre
las manos, con los brazos apoyados en sus rodillas, mostraban al hombre
completamente abatido.
Carla se aproximó acariciándole los cabellos. Ni siquiera levantó la
cabeza. Al lado de él, el cuaderno que momentos antes le había dado
Peter Brown, descansaba abierto por una de los dibujos de la niña. En la
escena que había reflejado la niña se veía una figura oscura, como
siempre dibujaba a Vladimir, con un pequeño cuerpo blanco ente sus
brazos. Al pie del mismo, la niña había escrito una nota para Carla con una
letra clara y nítida.
<< Carla, estaré bien… no me hará daño…te quiere a ti y Jean-Paul>>
Carla cogió el cuaderno con las manos temblorosas pasándoselo a
Jean-Paul que permanecía a su espada.
-

¡Esta noche! .- le contesto en un susurro a s pregunta mental.

-

Jorge!.- Continuó Carla… ¿Te encuentras bien?

-

No, Carla…- gimoteó.- ¡ha muerto!

-

¿Quién ha muerto?.- le pregunto en una voz dulce mientras se
arrodillaba para ponerse a su altura.

-

Cuan..do salí...- tartamudeó.- cuando salí de la habitación, después de
hablar contigo… A Peter Brown, le había dado un infarto… no han
podido hacer nada…¡todo ha sido culpa mía!.- rompió a llorar

-

Shussss! ¡tranquilo!

120
-

No Carla… le vi.. subió con migo.- su voz sonaba furiosa entre el llanto.Le mire a la cara y me compadecí de él…

-

¿Cuándo le viste?

-

Al subir… estaba en el hall esperando el ascensor… y vi a un hombre
que parecía abatido con ojeras y esa muñeca en las manos.- Señalo a
un bulto tirado en el suelo, Carla lo recogió.- Creí que era de su hija…
y…la encontré entre las sabanas…

-

¿Jorge, por qué no te vas a casa?, necesitas descansar…ya me
encargo yo del resto…

-

Si… mañana hare el informe, ya he hablado con el sargento y no hay
problema. Te estaba esperando para darte su cuaderno y mi maletín.

-

Pues ya esta… vete a casa!

Acompaño a Jorge hasta el ascensor, Jean- Paul, entro en el corredor
de las habitaciones. Una vez, dentro de la habitación reconoció el olor que
había estado rastreando esos días. Junto a este había otros aromas;
médicos, enfermeras…etc., el de Jorge lo reconoció bastante fácil al haber
pasado con él los últimos tres días. Pero había otro aroma algo diferente,
no era de vampiro ni de humano. Era dulce, sin duda sería de Verónica. Se
aproximó a la cama y olfateo el almohadón. Sin duda era de ella. Lo
reconoció memorizándolo. En ese mismo momento entro Carla en la
habitación. Permaneció callada observándole.
-

Cuando termines aquí, vete al gabinete… no habrás a nadie y
espérame sin hacer tonterías.- Le tendió las llaves de la moto y la
vivienda

-

¿Dónde vas?

-

Voy a seguir el rastró de Verónica. Tiene un olor peculiar y junto con el
de Vladimir, es posible que consiga seguirles la pista antes de que se
desvanezca o se mezcle con el de otros…

121
-

¡Voy contigo!

-

NO…- le grito, Carla se atemorizo ante su expresión, viendo su miedo
rectifico.- No Carla… con el casco de la moto no puedo seguirlo bien…
iré más rápido yo solo.

-

Y como los vas a seguir sin un vehículo…

-

¡No te preocupes por eso!
En un abrir y cerrar de ojos Carla estaba sola en la habitación. Sobre la

cama, encontró el casco de Jean-Paul y el cuaderno de la niña.

122
123
Capítulo VII.- El rastro
Jean- Paul salió de la habitación siguiendo el rastro de ambos, este le
condujo hasta las escaleras de emergencia de la cuarta planta. Vladimir
había subido por ellas hasta la azotea, de ahí el rastro pareció saltar hasta
el bloque de viviendas que había justamente al lado. Se aseguro que por
la calle de Doctor Castelo no miraba nadie, ni que en las viviendas hubiera
gente asomada. Tomo impulso y de un ágil salto llego a la azotea de las
viviendas.
Al llegar al otro extremo comprobó que Vladimir, había vuelto a utilizar
las escaleras del edificio, ya que saltar la Calle O´Donnell a plena luz del
día hubiera sido bastante llamativo. La puerta de acceso estaba forzada,
entró en las escaleras de la vivienda bajándolas hasta el portal.
Al cruzar la calle, vio como sobresalía de la papelera del semáforo un
retazo de tela. Eran similares a los camisones del hospital. Tal vez, Vladimir
cambiaria a la niña de ropa para no llamar la atención, puesto que el
rastro continuaba por la calle. Seguramente pasando desapercibido entre
la multitud que andaba a esas horas por Doctor Esquerdo.
Andando a una velocidad normal, pudo cruzarse con algún otro
vampiro que realizaban su rutina como un humano, normal y corriente,
pasando inadvertidos al resto del mundo. La gente entraba y salía de los
comercios de la calle. Paseaban tranquilamente mientras charlaban.

124
Jean-Paul, agudizo sus sentidos intentando leer en las mentes de
cuantos se cruzaban, si habían visto a Vladimir. En una mujer de unos
sesenta años, leyó como reprochaba que un padre hablara de ese modo
a su hija. Supuso que se refería a Vladimir, por lo que la niña estaba
consciente cuando se encontraron con esa señora.
No pudo leer más, nadie más se había fijado en la pareja. Acelero el
paso con la esperanza de que poder verlos en algún momento, pues no
deberían llevarme mucha ventaja si la niña iba andando.
De una tienda salió un padre con una niña de unos seis años de edad,
este le estaba hablando de una manera bastante ruda. La niña,
lloriqueaba ante los gritos que su padre le estaba lanzando. Comprendió
que aquella señora se refería a esta pareja y no a la que él estaba
buscando. Pasó al lado del padre ignorando completamente la escena y
se metió de nuevo en el papel de rastreador. El rastró era muy reciente, por
lo que no tuvo problema en bloquear sus sentidos y guiarse solamente por
el olfato. Siguió todos los pasos de Vladimir hasta la calle Fundadores, subió
por Antonio Toledano, volviendo a salir a doctor Esquerdo por Hermosilla.
Cuando se dio cuenta de que había regresado a la misma calle,
retrocedió en busca de nuevo del aroma de la niña. Pero este había
desaparecido. Sin duda Vladimir, se debió percatar de que era fácilmente
rastreable y en un intentó de ocultarlo desando lo andado. Pero para
Jean- Paul, le había llevado justamente donde quería. Se encontraba
próximo a la zona de Ventas, donde Carla había llegado en sus
conclusiones que podría estar.
Había tardado menos de lo que esperaba, tan solo habían tardado
quince minutos. Aprovechando que se encontraba solo, decidió ir a ver a
su amigo que trabajaba en el Ruber. Este hospital se encontraba muy
cerca del gabinete, por lo que podría llevar reservas de sangre a la
cámara de Marcos. La había comprobado antes de la llamada,

125
encontrándola completamente vacía. Debía comprar un gran suministro
de bolsas de sangre, no quería verse en la tesitura de tener que matar de
nuevo. No teniendo tan cerca a Carla.
Paró un taxi y le indicó la dirección. Recostado ya en el asiento del
nuevo Peugeot, sacó de su bolsillo la nota que aún guardaba de Vladimir.
No podía ocultárselo más tiempo a Carla, era una mujer muy despierta y
no le valdrían unas cuantas frases y palabras vánales. Además estaba la
nota de Verónica que le explicaba a quien quería Vladimir realmente.
<<¿Pero por que a ella? >> Se pregunto. Aunque entraba en el perfil de sus
víctimas, no tenía mucho sentido que este la quisiera a ella. Eso le turbaba,
en otra época la hubiera utilizado para poder caza a su presa, pero solo
de pensarlo le entraban remordimientos de haberlo hecho. Luego estaba
la niña, una semi-vampira. Tenía claro que de ella no se alimentaría, no
podría robarle su juventud puesto que su sangre estaba infectada como la
de él. Pero no le encontraba sentido a su secuestro. Dudaba que Vladimir
supiera cual era el don de la niña, ni tampoco podría utilizarlo en su
beneficio. Si hubiera sido así, se la hubiera llevado consigo la primera
noche que las encontró a ella y a su madre.
Sabía por medio de Marcos que la inteligencia de Vladimir era algo que
no se debía subestimar. Que no hubiese querido aprender más sobre su
condición, no le eximia de tener una inteligencia que sobrepasaba los
limites. Tal vez, por esa capacidad, la condesa Barthóry decidiera
convertirle, para poder usarlo en su beneficio. Aunque fue eso mismo por lo
que la dejo morir.
El Taxi, paro en la puerta del hospital. Bajó del coche, entro
directamente en el hall de recepción. No había estado allí, en mucho
tiempo pero se mantenía igual. Bajo hasta el depositó y allí se encontró
con un celador.
-

Perdone, ¡Puedo ayudarle!

126
-

Si, gracias! .- la hablo con toda la amabilidad posible.- estaba
buscando a un viejo amigo. Quería darle una sorpresa

-

¿Cómo se llama?

-

¡Gabriel….- no recordaba el apellido que había adoptado

-

Gabriel de Lucas!

-

Si, ese mismo.- Recordó que había adquirido el apellido de su primera
mujer.

-

Acaba de entrar a trabajar, está en el depositó… pero no debería de
entrar ahí… espere aquí yo le avisare.
Jean- Paul le miró atentamente, y empleo la persuasión.

-

Mejor, dicho.. pase usted mismo. ¡Buenas tardes!
Una vez que se hubo alejado el celador, con la extraña sensación de

que había olvidado algo importante. Jean - Paul entro en la sala
refrigerada.
-

Gabriel! ¿Cómo lo haces para permanecer tanto tiempo en un sitio?

-

Jean- Paul! Qué alegría… ha pasado mucho tiempo…

-

Si, pero a ti se te nota más que a mi… ¿Cómo?

-

Ahhh!… los milagros del maquillaje. No solo vuelve a las mujeres
hermosas, sino que a nosotros nos hace más ancianos.

-

¡Maquillaje! ¡Desde cuando usas eso!

-

Pues desde que me case con una maquilladora de cine… Ella lo utiliza
del mismo modo, por lo que podremos quedarnos aquí unas cuantas
décadas más… ¿pero que te trae de nuevo por España? Algo de
trabajo interesante.

-

No, esta vez no es por trabajo, es personal… es por Marcos

-

¡Uff!.. ¡mal asunto!... Vladimir…

-

El mismo.

-

¿Es el culpable de esas muertes verdad?

-

Si, además hace tres días mato a la humana de Marcos.

127
-

¡¡A Allison! ¿Y la niña? ¿Está bien?

-

A la niña la dejo viva ese día, pero hoy la ha secuestrado del hospital
donde estaba. He seguido su rastro pero no le he encontrado.

-

¡eso no está nada bien! Si lo encuentra la policía, aunque eso lo dudo,
antes que tu… pueden descubrirnos…

-

Eso no pasara…

-

No te confíes, hay gente realmente buena en la policía.

-

No me refería a eso… trabajo con una mujer muy perspicaz y sé que
daría con él sin mi ayuda…

-

¿Tu trabajando con los humanos? ¿Desde cuándo?

-

Es solo por Marcos, se lo debo a él. Pero creo que tendría que haberlo
hecho solo. Corren demasiado peligro.

-

JA! Esta sí que es buena!!!... tu preocupado por lo que les pueda pasar
a unos cuantos humanos…

-

¡¡¡Ehhh!!! Nunca les he deseado nada malo

-

Ni nada bueno! Te traen sin cuidado… ¡No fuiste capaz de venir a la
boda de tu hermano!

-

Y si te soy sincero… ahora me arrepiento… tardo mucho en perdonarme

-

Y ¿Conoces a Vero?

-

No… pero me voy a ocupar de ella, no la dejare sola. Se lo debo a su
padre…

-

¡Jean-Paul! ¡Amigo! No puedes vivir siempre con ese dolor…

-

Por favor… no sigamos hablando de eso, de acuerdo. Venía a que me
suministraras sangre. Quiero encontrarme fuerte antes de encontrarme
cara a cara con Vladimir. Además sospecho que Verónica esta próxima
al cambio… su aroma es demasiado dulce para un humano, así que
necesitara algo de alimento.

-

¿Sabes cuando le sucederá?

-

No, pero he encontrado las notas de Marcos, tengo la esperanza de
encontrar esa respuesta.

128
-

Toma!.- le tendió una bolsa opaca llena de la sangre donada.- Son de
un litro aproximadamente cada una! Si necesitas más, llámame y te las
llevo al gabinete.

-

Gracias Gabriel!

-

Jean- Paul! Cuando esto termine… me gustaría que vinieras a verme y
que conocieras a Renata… tranquilo, es vampira… pero tiene un don
peculiar… cicatriza las heridas del corazón.

-

¿Del corazón?, pensaba que solo podíamos actuar en y con la mente?

-

Si, y eso hace… cura la mente… pero tú ya sabías a que me refería…

-

Eso está olvidado… de verdad… pero… si esto acaba mal… es bueno
saber que tiene ese don. Gracias amigo! ¡Cuídate… Viejales!

-

¡¡Ehhh!! un poco de respeto….- le contesto en el mismo tono burlón.¡recuerda que soy más pequeño que tú?
Abandono la sala riéndose. Hablar con él había vuelto abrir las heridas

ya olvidadas, y el miedo de volver a vivirlas las abrió mucho más.
Al llegar al gabinete, vio la moto de Carla, aparcada entre dos
vehículos. Llamo al telefonillo y espero a que ella le abriera. Al salir a la
planta del ático, encontró la puerta de la vivienda abierta.
-

¡Carla, no deberías tener la puerta abierta!

-

Ya, como si a un vampiro le retuviera una puerta! ¡Ja!. Y más si este ha
sido invitado anteriormente…
Carla, no se había movido del sofá de la sala de espera mientras le

hablaba, su tono de voz era seco y sarcástico. Claramente estaba enfada
con él. Jean- Paul se crispo ante ese tono, he intentó averiguar en su
cabeza a que venía ese comportamiento. Pero ella, muy astuta, había
bloqueado su mente con imágenes completamente diferentes a la
discusión que había entablado
-

¿Qué pasa Carla? ¿Por qué me bloqueas tu mente y me hablas así?

129
-

Es molesto verdad… pues así es como me siento yo todo el tiempo…
¿Me vas a contar que está sucediendo exactamente?

-

Prometí hablar y lo hare… nunca he huido de nada… ¿toma te he
comprado algo de comida?

-

Para ti también…!.- le espetó en tono sarcástico señalando la bolsa de
papel del hospital.

-

¿Prefieres que te mate a ti para alimentarme?.- la amenazó

-

Si estas intenta asustarme… no lo vas a conseguir… ya sé que eres
capaz de alimentarte de humanos… aunque no me sorprende, ya me
advertiste que eras un asesino…

-

Si no dejas de bloquearme tu mente, ¿dime de qué me estás
hablando?

-

De esto!!.
Se acercó a él y le golpeo en el pecho con el block de la niña. En el

dibujo aparecía un hombre tendido en el suelo, y junto a él dos hombres
de pie. Uno de ellos tenía una clara posición de ataque. Muchas eran las
diferencias que había entre ese dibujo y el de los ataques de Vladimir. No
había una figura oscura sin rostro, sino que el atacante, tenía un cierto
pareció a Jean-Paul. Otra de las diferencias, es que la vista de la escena,
no estaba reflejada desde el suelo, sino desde las alturas. Jean- Paul,
comprendió inmediatamente que la niña había dibujado desde los ojos de
Vladimir. Este habría estado observando desde la azotea de unos de los
edificios la noche anterior.
-

Esto lo aclara bastante! Y me simplifica las cosas.- comenzó a decir en
un tono bastante seco y distante.- Si, mate a un hombre, debía
alimentarme si pretendía protegerte.
¡La sociedad, no perdió mucho con él!. Respecto al del suelo, yo lo deje
vivo y avisando a emergencias, pero nuestro amigo se encargo de él.

130
¡Toma!.- le alargo el papel de su bolsillo.- ¡Esta es la nota que nos mando
esta mañana junto a tu gato!
Jean –Paul, no se quedo esperando la reacción de Carla. Sino que salió
de la sala para dirigirse a la habitación frigorífica de Marcos. Introdujo la
contraseña en el teclado de la pared y accedió a ella dejando la puerta
abierta. La sala estaba preparada con grandes muros refrigerantes, a lo
largo de ellas había estantes de aluminio que hacían la función de
estantería. No había ventanas.
En medio de la sala, un cómodo diván de piel negro resaltaba dentro
de ella. Fue colocando el nuevo suministro, ignorando la presencia de
Carla, la cual se encontraba en el quicio de la puerta.
Una vez concluida la tarea, paso a lado de ella sin hacer comentario
alguno. Carla había desbloqueado su mente, pero aún así él la ignoro. Le
siguió hasta el despacho, donde había retomado la lectura del diario.
-

Jean! Debemos hablar!

-

No… Creo que ya está todo dicho. ¡Tú querías saber cómo tenía la
seguridad de que estaba jugando! Bien, ya lo sabes… el me lo confeso
en esa nota… Sé que estas pensando que el haberme alimentado de
un ser vivo y no de una bolsa, es algo que no me vas a perdonar…
¡mejor!… ¡no tenía pensado pedirte disculpas!. Ya te dije que era un
asesino, y si tengo que volver hacerlo para poder cumplir mis
obligaciones… no dudes lo más mínimo que lo volveré hacer.
>> Carla, no sabes nada de mí. No me preocupa lo más mínimo que
te sientas, engañada o dolida. Nunca he negado mi naturaleza. De lo
único que me puedo arrepentir, es de haber pasado la noche contigo.
Pero eso, ha sido un error que no volverá a suceder…

-

¿Y por qué me has besado en el restaurante de mi tía?

131
-

¡Por qué me parecería divertido!… pero si me vas a pedir explicaciones
de por qué hago o dejo de hacer las cosas… ¡se termina el juego!. De
todos modos esto no iba a durar demasiado. Cuando liquidemos a
Vladimir, te borrare los recuerdos y nunca más sabrás de mi… .- Carla se
dio la vuelta para que no viera sus lágrimas.- Ahh! antes de que te
marches, tenías razón, el rastro me ha guiado hasta la zona de Ventas..Carla avanzó unos pasos sin hacer comentarios, él frenó sus
pensamientos.- Carla! Él te está esperando… ya lo sabes… pero si te
quieres marchar, eres libre… estas aquí por tu bienestar, pero ya eres
mayorcita para saber lo que te conviene!
Carla cerro de un portazo y salió corriendo a la terraza, aunque

permanecer allí después de la palabras de Jean- Paul era lo que menos le
apetecía, una cosa era cierta… no podía ir a ningún otro lugar, Vladimir la
quería a ella.
No entendía como habían llegado a ese punto la conversación, pero la
mirada de Jean- Paul, le pareció muy sincera cuando hablaba. Se sentía
engañada, utilizada tal y como él había descrito. Aunque no era de
extrañar que él lo supiera.
Hacía mucho tiempo que se había cerrado a enamorarse, por miedo
de parecer débil o que la hicieran daño. Y cuando encuentra a un
hombre que realmente la atraía dejándose llevar, le dice que para él era
tan solo un juego. Sola, en aquella inmensa terraza con unas vistas a la
sierra, se dejo arrastrar por su dolor.
Jean- Paul, en el despacho no lo estaba pasando mejor. Sabía de sobra
que había sido demasiado duro. Pero era lo mejor par Carla y para él.
Aquello era muy peligroso, y Gabriel le había recordado las secuelas de
enamorarse de una mortal. Lo estuvo una vez, sufrió tanto su perdida,
que la lloro durante un siglo entero. Él mismo se obligo a no conocer más
de lo debido a ninguno humano. Ni comprendía a aquellos que a

132
sabiendas, que un día debería dejar o condenar a esos seres amados, se
casaban y creaban una familia. Ese fue el motivo del distanciamiento con
su amigo y hermano.
Pero mantendría su postura, aunque eso la hiciera más daño a él, era lo
mejor para Carla. Cuando hubieran terminado con Vladimir, él se alejaría
con Verónica y ella le olvidaría…
-

¿Pero quién me borrará la memoria a mí?.- se dijo.- creo que después
de todo, tendré que aceptar la invitación de Gabriel.
Se deshizo de todos los pensamientos e intentó centrarse de nuevo en el

diario. Lo leyó una y otra vez, pero las líneas se le juntaban y no llegaba a
comprender ni una sola palabra. Se levantó del sillón de piel, asomándose
por las puertas de cristal que daban a la terraza. Entonces la vio, tiritando
de frío, llorando… Había pasado una hora desde su enfrentamiento y no se
había movido. Enterró de nuevo sus sentimientos y regresó al escritorio.
Pero no podía dejarla allí, temblando… dolida. Fue hasta el dormitorio
buscando una manta, encontrada voló hasta la entrada de la terraza.
-

¡Carla! Hace frío aquí, deberías entrar…

-

¿y qué te importa?.- había intentado imprimir a su tono algo de la furia y
rabia anterior. Pero se había desvanecido al mirarle.

-

Sí, me importa Carla!. Sé que antes he sido muy grosero, pero es lo mejor
para ti…

-

Da igual Jean- Paul, no lo intentes arreglar… Sé que tienes razón, ¡he
sido una estúpida!. No creo realmente que me convengas.

-

No er…

-

No… déjalo….- le interrumpió.- ciñamos al caso, de acuerdo. Mañana
me gustaría que me contaras el rastreo. Me voy a la cama.

-

¡Buenas noches Carla!

133
El hizo lo propio. Entro en la sala consciente que solo un grueso muro le
separaba de ella. Se acomodo he intentó relajarse.

Aún no había amanecido cuando Carla se despertó, no tenía ganas de
encontrarse con él. Pero ante todo, tenían que rescatar a Verónica. Pasó
al cuarto de baño con el que contaba el dormitorio intentando continuar
con su rutina normal. Cuando se miró en el espejo, se vio los ojos hinchados
por el llanto, no había manera de ocultarlo. Entro en la ducha y
permaneció debajo del agua.
En cuanto Jean-Paul la escucho levantarse, salió de la sala dejándola
cerrada tras de sí. Pensó en hacerle el desayuno en forma de disculpa. La
bolsa con la compra que realizo el día anterior, se encontraba tirada en el
suelo de la sala.
Ella, entro en la estancia observando sus movimientos. Sin duda sabía
que le estaba haciéndole el desayuno, por un instante pensó en
rechazarlo, pero su estomago rugió protestando ante esa idea.
-

¡Creo que deberías comer, a noche no cenaste!

-

¡No tengo apetito!

-

¡Ummm! ¿Entonces ese rugido?

-

¿Qué pretendes con esto?

-

¡Una tregua!, si vamos a trabajar juntos, creo que deberíamos enterrar el
hacha de guerra.

-

¡¡Un tregua!!.- Se sentó en uno de los taburetes de la barra de la
cocina.- ¡Esta bien! ¿Cómo fue el rastreo exactamente?.- Cogió el
tenedor que le tendía y comenzó a comer

-

No fue difícil de rastrear, el efluvio de la niña junto con el de Vladimir era
inconfundible. Me llevo hasta la calle Hermosilla esquina con Doctor
Esquerdo…

134
-

Eso está muy cerca del polígono. ¿Entraste en él?

-

No, ahí se perdía. Ye he visto los dibujos de Verónica

-

Son sorprendentes, creo que si sabemos mirar… nos ha dejado unas
pistas muy interesantes de donde atraparle. Pero no de donde se puede
encontrar el escenario que dibuja.

-

¿Qué crees que debemos hacer primero?

-

No lo sé y tú.

-

Bueno, en todos los casos que he trabajado, directamente he
atacado… pero a veces, ha habido bajas…

-

¿Casos en los que has trabajado?¿A qué te refieres?

-

Soy… como decirlo… cazador, caza recompensas, asesino a sueldo…

-

¡ASESINO A SUELDO! ¡Creía que intentabas convertir a los cazadores de
humanos!

-

Si y no… Cuando ya se les ha dado la oportunidad de cambiar y no lo
hacen… yo entro en acción…

-

¿Quién lo decide?

-

La agencia competente de cada país. Estamos metidos a todos los
niveles, por lo que siempre hay alguno encargado de analizar estos
temas y avisarme de cuando sale trabajo.

-

¿y solo matas Vampiros?

-

No

-

¿Por qué este caso te he diferente?

-

Porque nadie me ha ordenado que lo asesine, aún no ha llegado al
nivel de victimas suficientes para que tomen cartas en el asunto. Pero
para mí, ya son suficientes..

-

Me imagino que es porque se cobró la vida de Marcos ¿Verdad?

-

Si, y ya no solo a él, sino de su mujer…

-

¿El que tenga a Verónica te trastoca todo los planes, no es cierto?

-

Efectivamente, por eso te preguntaba que deberíamos hacer. Yo
rastrearía el polígono buscándole y le atacaría en cualquier momento

135
sin importarme el resultado. Pero teniendo a Verónica, no sé cómo
hacerlo. Tengo el deber de protegerla… es como mi sobrina.
-

Ahora lo comprendo…- pensó unos minutos y al ver que él no respondía
ante sus pensamientos término.- La tiene para retenerte, para que no le
ataques.

-

¿Pero como sabe él, como actuaría? Mis métodos y mis trabajos han
sido ocultados. Ni siquiera los que tienen acceso a esa información lo
saben.

-

Pero supongo que alguien te ayudara a ocultarlo, verdad

-

Siempre trabajo solo…

-

Nunca has dicho nada a nadie…

-

No..- recapacito unos minutos.- Espera, una vez me encontré con
alguien en Irlanda, que le habían asignado el mismo caso que a mí.

-

¿pudo verte?

-

Si… de hecho me siguió durante el tiempo que duro la caza, y se mostro
ante mí al final. Tenía el don de ocultarse. Como una especie de escudo
que me anulaba los sentidos y no podía captarle.

-

¿podría haber tenido relación con Vladimir?

-

No sé cómo, pero quizá.

-

Creo que tenemos la respuesta, Vladimir sabe como trabajas y Verónica
es su escudo… ahora lo que yo no sé… es que pinto yo. ¿Por qué a mí?
Jean- Paul dudo si contéstale a esa pregunta, no quería volver a abrirle

la herida. Interpretó la duda en su rastro.
-

Supongo que me vería en la escena y luego contigo… y querrá darle
más emoción a su sádico juego

-

¿Tal vez?... pero dime ¿Qué hacemos? Como actúa la policía ante este
tipo de casos.

-

Primero es rescatar a Verónica, sin perder la investigación que estamos
llevando. Deberíamos registrar todo la zona donde perdiste el rastró.

136
-

Pero eso lo podría hacer yo en una noche.

-

No, yo creo que lo mejor es que le tendamos una trampa. Si actúa
como un enfermo mental, estará esperando que seas tú quien rastré. De
ese modo te tendrá donde quiere.

-

Y si nos ha seguido, sabe que tú estarás conmigo…

-

Pero si no hacemos lo que él estará esperando, se pondrá nervioso y
querrá llamar nuestra atención y es cuando podemos aprovechar
nosotros.

-

Pero ahí arriesgas alguna vida…

-

No! “tu sobrina “ es más lista que él… y la verdad es ella la que me ha
inspirado.

-

¿No te entiendo? Y que diga eso un vampiro…

-

No sois tan listos… por mucho que seáis “cinco veces superiores “. – Le
alegro oírla de nuevo con su sarcasmo habitual.- Espera, voy a por los
dibujos.

-

Yo soy cinco veces más rápido.

-

Esta en… - Ya estaba de vuelta- Vale! En esto te doy la razón… Mira los
dibujos. Creíamos que podía ver lo que sucedía en el momento, pero lo
que realmente puede ver es la decisión que toma. En este dibujo, que al
principio no entendí, somos tú y yo cayendo en la trampa del rastreo…
Ves… pero si te fijas en el siguiente…

-

No es desde la vista de Vladimir…

-

No… este dibujo es diferente a todos, ella está representada. Es como si
ella ha tomado la decisión de tenderle la trampa.

-

Púes hagámoslo. Sigamos la intuición de la niña.

-

Llamare a mi brigada, que otros se hagan cardo del caso del secuestro.
Les daré las indicaciones de las calles donde perdiste el rastro. Nosotros,
buscaremos la escena de este otro dibujo.

-

Tú conoces Madrid ¿Dónde crees que está este escenario?

137
-

No lo sé… pero si seguimos la línea de los anteriores, debe de estar en
algunos de los parques que comentamos. Debemos empezar por ellos.

-

Y con Jorge…

-

No, a mi compañero no debemos decirle mucho… está bastante
afectado. Hablaré con el explicándole que al sentirnos implicados con
la niña, no podemos participar en la búsqueda. No es una mentira,
además nuestros superiores así lo verán.

-

¿Creo que deberíamos separarnos para buscar? Tenemos tiempo, aún
le queda una semana y media, si realmente espera el tiempo para que
la sed sea fuerte.

-

Puede, pero no pienses como un vampiro. Piensa como un asesino en
serie. Lo que quieres es que te presten atención, puede que sea antes si
se encuentra arrinconado.

-

¿Sabes? Nunca he analizado a un vampiro de la forma que tú lo haces,
me parece sorprendente como puedes o crees poder anticiparte a él.

-

Esa es nuestra diferencia. Creo que tú realizas este trabajo por tus
aptitudes, eres veloz, fuerte, tienes los sentidos muy desarrollados y
agudos… y no necesitas anticiparte por qué cuentas con tales armas.
Yo debo analizarlos y saber cómo piensan ellos para tener una
oportunidad de apresarlos.

-

Aún así, parece que le conoces más que Marcos, y él ha pasado su vida
siguiéndole…

-

Pero Marcos nunca ha intentado analizarlos… aún siendo psicólogo,
creo que se cegó por sus ganas de venganza. Si lo hubiera hecho, no
creo que te lo hubieras encontrado en Barcelona del modo que lo
hiciste…

-

¡Carla! Me has analizado a mi…- al momento supo la respuesta y
lamento haberlo preguntado por qué ahora no tendría escapatoria
para no responder.

138
-

Ya sabes que sí…, tranquilo, no te voy a preguntar. No sé leer la mente
como tú, pero veo en tu mirada que no quieres que pregunte.
Efectivamente era muy perspicaz. Eso le gustaba de ella, no le parecía

hablar con un mortal. Los instintos de Carla estaban más desarrollados de
lo que en un principio pensó. La continua lucha que ella tenía por ser la
mejor, la habían llevado a analizar a la persona que tenía en frente.
Ambos recogieron el desayuno y se dispusieron a salir. Aunque a ojos de
sus compañeros no habían avanzado en cuatro días, la verdad era que
estaban más cerca del asesino de lo que ninguno podría imaginar. Pero
deberían aparentar, sobre todo para que su observador callera en la
trampa. Arrancaron la moto y salieron hacia la comisaria. Al llegar, Carla
se bajo.
-

Tengo que buscar información sobre Verónica. Creo que su cambio
esta próximo, no sé cómo suceden estas cosas, y quiero evitar que se
convierta en un problema.

-

Me parece bien, yo tengo mucho papeleo que realizar hoy, debemos
interpretar el papel. Llévate la moto.

-

¿Cómo regresaras al gabinete?

-

Le pediré a Jorge o a alguna patrulla que me acerque. No te
preocupes. Nos vemos esta noche.

-

¡Carla!.- la llamo cuando esta se giraba para entrar en el edificio- si
quieres… puedes llamarme y te recojo.

-

No te preocupes Jean.- le alegro que le volviera a llamar así.- se
cuidarme solita, creo que lo he hecho bastante bien hasta ahora…

-

¿Pero no sabes cómo matar a un vampiro?

-

Decapitándolo e incinerándolo.- le contesto en un tono algo sobrado…

-

¿Cómo lo sabes?

-

Jean, se escuchar… así mataron a los ayudantes de la Condesa… ¿No?

-

Sí, pero yo nunca dije que fueran vampiros..

139
-

¿A no?... bueno tal vez lo leí en algún libro del despacho… ¿Nos vemos
esta noche?

Desapareció por la puerta, él estaba convencido que nunca dijo que a
los ayudantes fueran vampiros, pues no se sabía con exactitud si lo eran.
Fueron ajusticiados de ese modo, de una forma preventiva. “¿De dónde lo
había sacado ella?”, sabía que no podía haber cogido un libro al azar y
encontrar esa respuesta.
Pero eso ya no tenía importancia, sabía cómo terminar con Vladimir,
aunque no creía que fuera capaz de poder hacerlo sin que ella pereciera
intentándolo. Un escalofrió recorrió su cuerpo al pensarlo, desechando ese
sentimiento al momento. No debía preocuparse por eso. No debía
preocuparse por ella.

140
141
Capítulo VIII.- La trampa
<< La Niña Verónica García de unos ocho años de edad lleva
desaparecida cuatro días. El portavoz de la policía ha hecho las siguientes
declaraciones en la rueda de prensa de esta mañana.
-Aunque ha pasado cuatro días sin encontrar rastro alguno de Verónica
García, estamos convencidos de que la niña sigue con vida. La búsqueda
se ha ampliado a toda la Comunidad de Madrid….>>
Jorge y Carla se encontraban en el sofá de la casa de este viendo el
telediario, después de cuatro días de intensa búsqueda, intentando
localizar el lugar que había predicho la niña, al fin lo habían encontrado.
Este escenario se encontraba a cinco minutos del polígono donde se creía
estar Vladimir. Jorge exasperado por los comentarios de su compañero en
la televisión, se levantó para servirse otra copa de vino.
-

¿Cómo has dejado el caso de la niña en manos de ese incompetente?

-

Jorge! Nosotros no podíamos llevar ambos casos… aunque tengan
relación. Estamos demasiado implicados con esa niña…

-

¡Venga Carla!... que no soy estúpido… se que tu y Jean- Paul os traéis
algo entre manos. ¿Es que no confías en mi o qué?

-

Ya sabes que sí!, no solo eres mi compañero, también eres mi amigo…
no nos traemos nada entre manos… solamente sigo una corazonada. Y
si hubiéramos dejado de buscar a la niña para seguirla, hubieran
sospechado algo…

142
-

¡Es que no entiendo por qué mantenemos en secreto todo lo que
sabemos! ¡Estoy harto de hacer informes y buscar pretextos para ocultar
la colaboración de Jean-Paul!. ¡Si descubren que ocultamos pruebas, y
lo avanzado que llevamos realmente el caso sin haber informado, nos
van a expedientar… ya lo sabes!.

-

Eso no va a ocurrir… está tranquilo!

-

Y si alguna vez se nos escapa algo. ¡Sabes que se me da fatal mentir!

-

Jean nos ha asegurado que no recordaremos nada más que lo que
tengamos escrito en los informes…

-

¡Joder Carla! Cualquiera te reconoce… Jean por aquí… Jean por allá.
Me estoy cansando de tanto misterio…

-

¿No te gustaban tanto las novelas de misterio y terror? Ahora estas
participando en una historia real llena de tus personajes favoritos…

-

Pues, mira… las empiezo a detestar… A veces pienso que debería
salirme de este caso. No comprendo nada…- Se tomo la copa de un
trago intentando relajarse.- A todo esto donde está tu “Jean”

-

Ya sabes que no es mi “Jean”… Está en el Parque Fuente del Berro, cree
que es muy posible que ataque dentro de poco… ¿Nos avisara si
encuentra algún rastro de Vladimir?

-

¿Y tenemos que esperar aquí tranquilitos?

-

Si, Jorge… ya te ha explicado que Vladimir conoce nuestro aroma y
podría cambiar de escenario si nos detecta.

-

¿Y el de él no lo conoce?

-

Venga Jorge, tranquilízate de una vez… ¡Jean sabe hacer su trabajo!.

-

Esa es otra… ahora resulta que tratamos con un asesino a sueldo… a la
mierda todo los estereotipos y mitos… ¿Es que no hay un Conde Drácula
en condiciones? Al que le podamos clavar una estaca mientras duerme
o algo por el estilo…

-

Pues si te soy sincera… hasta ahora no conocía a los vampiros… pero
me parecen más excitantes los de verdad… que los de tus novelas…

143
-

¡Ya! A ti lo que te gusta es tu nuevo juguetito… ¡habrase visto que se
tenga que combatir con ellos con una Katana…! Si Stoker levantara la
cabeza…

-

Venga desembucha… ¿Qué te pasa realmente? No te había visto así
de crítico nunca…

-

¡Ufff!- resopló- Tienes razón… lo estoy pagando con todo esto…

-

¡Habla! ¿Qué te tiene tan alterado?

-

¡María!

-

Oh…oh

-

¡Mañana comienza los tres días de tortura! Ya me ha dado un discurso
de que me quiere en casa pronto y en forma… ¡Me está atiborrando
de vitaminas!, y para colmo no me deja beber ni una copa de vino…

-

¡Pues cuando se entere de que llevas tres… se va a poner como una
furia!

-

¡Ya me da igual!... me estoy arrepintiendo de querer tener un niño… ¿Si
se pone así para quedarse embarazada… como será cuando se
quede? Y lo que más miedo me da ¿Y si no lo consigue…? El médico le
ha asegurado, que muchas parejas no lo consiguen en el primer mes de
tratamiento…

-

¡Jo tío! No sé qué decirte… ¡la verdad es que no me gustaría estar en tu
piel…! Pero creo que, lo que mejor te vendría ahora mismo es cargarte
a un Vampiro sádico…

-

Me descargaría la tensión… pero no haría que María se tranquilizara…

-

No…!!! pero como no sé cómo ayudarte… pretendo que te evadas…

-

¡Gracias Carla! La intención no ha sido mala….- volvió a servirse otra
copa.- ¿Quién me iba a decir a mí con dieciocho años que huiría del
sexo a los treinta y cuatro?
Ambos comenzaron a reírse, en esos momentos María hacia acto de

presencia en el salón de su casa. Había estado toda la tarde con su amiga
de compras.

144
-

¡Hola Carla! ¿Cuánto tiempo?

-

¡Hola Guapa! ¿Qué tal esa tarde de compras?

-

¡Genial! Tienes que venirte un día… además Sara podría presentarte a
su hermano…

-

Para el carroooo.- la cortó.- Estoy muy bien así… además acuérdate de
la cita que me preparaste con tu compañero.. ¿Cómo se llamaba?.- Le
pregunto a Jorge, este se encogió de hombros.- ¡Miguel Ángel!

-

¡No entiendo por qué no te gusto! Es un chico encantador…- Llego
hasta su marido y le beso.- Cari, hoy se ha roto la lavadora, he tenido
que llamar al técnico… vendrá mañana a las Diez. ¿Puedes quedarte a
recibirle?

-

No cielo, si quieres que este pronto por la noche.. tendré que salir
temprano de casa…

-

¡Vale! Me has convencido! Llamaré ahora mismo a la oficina para
avisar… ¿Estas bebiendo vino?

-

No….- Tartamudeó.- esto… es…

-

Es mía, ¡Gracias Jorge, tenías razón este vino esta buenísimo.. creo que
con esta son cuatro copas las que llevo.- Su móvil sonó en esos
momentos.- Si, de acuerdo Jean, vamos para ya… Jorge! Es la hora. Te
espero en el coche. ¡María!

-

¡Adiós Carla…! ¡Piénsate lo del hermano de Sara!

-

¡Cuídate…!.- se despidió de ella con dos besos y salió por la puerta
dejando a su compañero despedirse.

-

No entiendo como esta muchacha esta sola aún!

-

¡Yo no diría eso! Creo que entre Jean-Paul y ella hay algo…aunque
ninguno va a dar el primer paso…

-

¿Por qué no la ayudas con un empujoncito?

-

No… es mi compañera y no quiero que se cabree con migo… ya sabes
que genio tiene.. quita, quita, además la celestina eres tú… Tengo que

145
marcharme Cari. No me esperes despierta, puede que se nos haga
tarde.
-

Ten cuidado cielo! Te quiero

-

Y yo…
Cuando salió por el portal, Carla ya estaba en el coche con el motor

encendido. Jorge vivía en la Calle Cartagena, a uno 10 minutos en coche
del parque en cuestión. Por eso habían pasado las últimas noches de
vigilancia en su casa. A una llamada de Jean- Paul, estarían muy próximos.
En ese tiempo, ninguno dijo nada, mentalmente intentaban preparase
para el enfrentamiento. Jean- Paul, les había instruido de cómo debían
enfrentarse. Ninguno debía atacarle de frente, debían coordinarse y
atacar cada uno por un costado. Él se encargaría de reducirle y matarle.
Tan solo debían evitar que huyera.
Cuando llegaron al parque, él les estaba esperando junto a la moto de
Carla, la cual se había convertido en su vehículo habitual. Aparcaron en la
calle de Sancho Dávila, y anduvieron hasta la escena. Eran las nueve de la
noche, todo estaba oscuro y desierto.
-

Hola Chicos.. ¿Estáis preparados?

-

Creo que sí.- Dijo Carla…

-

Yo más bien… necesito desfogarme… así que… Sí… estoy más que listo.

-

Bien!.- Dijo extrañado ante el comentario de Jorge.
Carla mentalmente se lo explico, se había vuelto una costumbre entre

ellos, ese tipo de comunicación. A ella no le desagradaba, siempre y
cuando no la cortara en medio de una conversación o contestara sin que
formulara una pregunta. Salvo en esos caso, con el resto disfrutaba de la
complicidad que podían llegar a tener. Jean- Paul, rara vez leía la mente
de Jorge, ya que siempre estaba ocupada con su mujer y sus problemas,
cosas demasiado íntimas y desagradables para él. Por lo que prefería las
explicaciones sarcásticas o burlonas de Carla.

146
-

¿Qué ha hecho nuestro amigo hoy?

-

Hoy he conseguido seguirle… tiene a la niña en el mismo lugar, si no la
han encontrado tus compañeros, es por qué la debe tener oculta en
algún zulo o algo por el estilo. Esta bastante nervioso, por lo que creo
que atacará esta noche…

-

Si sabes dónde está la niña, ¿Por qué no la has rescatado?.- Pregunto
Jorge algo malhumorado

-

¡Lo haremos… ¡ Pero por ahora es mejor para ella que se quede donde
está.

-

¿Le has visto seguir a alguna mujer?

-

Si, ha seguido a un par de ellas. Pero creo saber a quién atacara. Es una
mujer de unos diecisiete años, vive en la calle Eduardo Aunós.

-

¡¡Es esa calle!!.- Exclamó Jorge

-

Si, por eso estoy convencido de que es ella…- Les indicó que esperaran
con un gesto mientras comprobaba la zona y continuó.- Esconderos
aquí… ¿Veis a ese grupo de chavales? La chica que está sentada en el
respaldo del banco, es la posible victima…

-

¿No saben qué hacer botellones está prohibido?.- El Vino le empezaba
hacer efecto..

-

¿Has bebido Jorge?.- más que una pregunta era un reproche.

-

Poca cosa.. estoy bien, tranquilo.

-

No, no está bien… pero ya es tarde.- Miró a Carla cargado de reproche,
ella no debería habérselo permitido.- La escena de Verónica, esta
justamente detrás del gran seto que tienen delante.

-

Que podemos hacer ahora?.- pregunto Carla

-

Esperar a que la ataque.

-

¿Y si no llegamos a tiempo y la mata?

-

Esa es tu labor, recuerdas…
Entre ellos habían llegado al acuerdo de que Carla intentaría salvar la

vida de la chica que atacara. Jean- Paul, la había intentado convencer

147
que esa victima sería un precio muy razonable, si conseguían atrapara a
Vladimir. Pero ella no torció su brazo, al menos lo intentaría, verla morir sin
hacer nada era superior a sus fuerzas.
Esperaron unos veinte minutos agachados detrás del matorral.
Transcurrido ese tiempo, vieron como los acompañantes de la muchacha
se marchaban quedándose sola en el banco. Sin nada en que
preocuparse, sacó de su cazadora un pequeño envoltorio y un paquete
de tabaco. Desde la perspectiva de los agentes, a los cuales daba la
espalda, solo se veía como movía los hombros. En un par de minutos, el
aroma a Cánnabis les llego hasta el matorral. Un corpulento hombre
vestido de negro, entraba por el sendero corriendo lentamente. No le
extraño que aquel hombre hiciera Footing a esas horas, por lo que siguió
fumando relajadamente. Jean- Paul, le hizo una seña preparándose para
actuar.
-

¡Hey! ¿Qué haces sola a estas horas? Deberías estar en casa… es
peligroso.

-

¡Gracias por la advertencia!

-

¿Estás esperando a alguien?

-

Y que co…
No pudo terminar la frase, en cuanto le miró su cuerpo dejo de

reaccionar a sus órdenes, poniéndose de pie y saltando del banco. El
hombre la rodeo por los hombros y la condujo tras el matorral. En ese
mismo momento los Jean- Paul acompañado de Carla saltaron de su
escondite, Jorge reaccionó algo más tarde.
Carla imprimó a sus piernas toda la velocidad que pudo, llegando unos
segundos después de Jean-Paul, a la escena. Lo que veía era horrible.
Vladimir tenía a la muchacha agarrada por la cabeza. Sus pies estaban a
un palmo del suelo, esta no gritaba ni se movía, estaba completamente
bajo la influencia del vampiro. Este gruñía a su adversario con la boca llena

148
de sangre. La había mordido, pero aún estaba convida. Este la dejo caer
al suelo preparándose para saltar contra su atacante. Carla, preparada
con la katana se colocó en a una distancia prudencial de los dos vampiros.
Ante ella, los dos hombres comenzaron a andar en círculos, sin perder la
vista uno de otro. Sus pasos eran lentos, si se tenía en cuenta a las
velocidades que realmente podían andar. Otra batalla lejos de los instintos
de Carla se estaba manteniendo. Cada contrincante estudiaba en la
mente de su oponente el paso que iba a dar. Vladimir salto hasta su
atacante. Los ojos de Carla, no conseguían ver más que unas manchas
moviéndose en la oscuridad del parque.
Un chasquido sonó, pero no pudo discernir si se debía a una rama de un
árbol, un hueso roto o que era exactamente. Al igual que no era capaz de
ver si alguno de los dos estaban heridos.
Jorge apareció en esos momentos, quedándose perplejo de la danza
que se estaba manteniendo ante sus ojos. Carla estaba inmóvil con la
espada japonesa alzada, esperando la mínima oportunidad para sestar un
golpe.
Otro chasquido más fuerte que el anterior, rompió el silencio de la
noche. Y un bulto oscuro cayó al suelo. Ahora las figuras eran nítidas.
Vladimir estaba medio arrodillado en el suelo sujetándose el brazo, JeanPaul frente a él mantenía el cuerpo agazapado esperando volver atacar.
Los ojos de Vladimir se alejaron del cuerpo de su oponente, para fijarse en
los dos humanos que estaban a la espalda de este. En un ágil movimiento,
sorteo a Jean-Paul huyendo por el flanco que Jorge debiera proteger. Pero
este, estaba tan aturdido por la escena y por el alcohol, que reacción
tarde. Dejando escapar a Vladimir malherido.
-

¡Mierda Jorge! ¡Donde Coño tenías la cabeza!- le grito Carla.

-

Lo…lo…siento.. yo…

149
-

¡¡¡LO SIENTO!!!.- Vocifero Jean-Paul
El Vampiro se había trasformado durante la pelea. Sus ojos inyectados

en sangre miraban al aterrado policía. Su boca, con los labios contraídos
en una mueca de furia, mostraba unos colmillos largos y amenazadores.
Carla se aproximó a los dos hombres interponiéndose entre ambos. Miró a
la cara del vampiro, pero esta no le causo el más mínimo miedo. Una
reacción completamente diferente a la que había sentido su compañero.
El cuál aún no podía hablar ni moverse del pánico que esta le había
causado.
Carla agarró la cara de Jean-Paul, en un intentó de atraer su mirada
hasta ella. De ese modo libero a su compañero de la trasparente cuerda
que le sostenía atado al vampiro.
-

Jean! Mírame!... ¡No le hagas daño!...¡la próxima vez no escapara! Le
has herido en un hombro y además sabe que ya no es el que marca las
reglas del juego…¡Jean! ¡Reacciona!
El Vampiro poco a poco, fue tranquilizándose, no por las palabras de

Carla, sino por la cercanía de esta. Aún mostrando su aspecto más salvaje,
ella mantenía la calma y le agarraba para sosegarle. Controlo
completamente sus instintos, no quería ni podía dañarla a ella. Carla no
podría imaginarse hasta que punto había salvado la vida de su
compañero.
Una vez que comprobó que se había relajado y abandonado la postura
de ataque, se alejo de él para comprobar el estado de la muchacha.
Se encontraba inconsciente, pero estaba viva. Jean- Paul, se arrodillo
junto a Carla para comprobar el alcance del mordisco.
-

SE pondrá bien… No ha perdido mucha sangre. Pero debemos llevarla
a un hospital.

150
-

¿Crees que recordara algo?

-

No… está demasiado drogada. No recordara lo que la atacó.

-

¡Jorge! ¿Por qué no la llevas a un hospital?.- le pregunto Carla

-

Está bien,- contestó algo más sereno.- ¿Qué digo en admisión?

-

Di que la has encontrado en un parque, que debió perder el
conocimiento por las drogas y que tuviste que espantar a un perro
rabioso.

-

¿y el perro?

-

De eso ya nos encargamos nosotros…

-

Jean… creo que deberías implantárselo en la cabeza, le noto aún
aturdido… ha y bórrale lo que ha visto esta noche… no creo que vuelva
a confiar en ti sino lo haces.

Jean- Paul se acercó a Jorge, el cual retrocedía temeroso ante la
presencia del vampiro. Poco a poco sintió como la persuasión que ejercía
la fría mirada de su compañero, se apoderaba de él y de su mente.
Sintiéndose mucho más relajado y aliviado. Sin decir palabra a su
compañera, que estaba arrodillada junto a la víctima, la recogió del suelo
y salió del parque con ella en brazos.
-

¿Crees que funcionara?

-

Si… solo que su mujer sospechara, de que no se acuerde de nada…

-

Creo que tiene problemas mayores con ella, para preocuparse por eso.
Gracias Jean.

-

¡Carla! Sabes los que significa que se nos haya escapado Vladimir…

-

Creo que sí…

-

¡Se vengara! Ahora más que nunca querrá matarnos.

-

Lo sé.

151
152
Capítulo IX .-Aliados
Tras la frustrada trampa tendida a Vladimir, Jean-Paul y Carla se
sentían más abatidos que de costumbre. Habían depositado en ella
todas sus esperanzas de acabar de una vez por todas con el sádico
Vampiro. Pero una inoportuna coincidencia, había echado por tierra
todo su plan. Carla se reprocha haber dejado beber a Jorge, pero él
estaba tan angustiado y con el aburrimiento de toda la semana, se
había bebido cuatro copas de vino.
No es que fuera una clave importante para atraparlo, pero Vladimir
había sabido aprovechar la oportunidad que se le brindó. Jean-Paul, sin
embargo se reprochaba no haber estado atento, se sentía culpable por
caer en la trampa de su oponente. Este, viéndose herido mentalmente
pensó en atacar a Carla, eso bloqueo a Jean-Paul, que estaba atento
al supuesto giro que daría a la derecha. Sin embargo, opto por
encaminarse ante el despistado policía.
A Jean- Paul le aterrorizó imaginarse a Vladimir enfrentarse con
Carla. Cosa que estaba deseando esta última.
Entraron en el gabinete que se había convertido en su casa en los
últimos días. He intentaron seguir su rutina, para no pensar en lo que más
les aterrorizaba. Las consecuencias de haber fallado. Carla, se sentó en
el diván del despacho con los dos blocks de dibujo de la niña. A su vez,
él se acomodó en el escritorio continuando la lectura de los diarios de
Marcos. Dejando el de la transformación de los híbridos, se centro el que
había recogido en Barcelona. Marcos había intentado recoger toda la
información posible de su objetivo. Pero no consiguió encontrar nada en

153
él. Carla, analizaba los dibujos una y otra vez intentando encontrar algo
nuevo. Pero tampoco lo consiguió.
-

¡Esto es inútil!... Por mucho que finjamos que no va a pasar nada no es
así…

-

No estoy de acuerdo contigo… yo no creo que le haga daño a
Verónica. Está claro que ha descubierto nuestras cartas, pero aún creo
que podemos atraparle.

-

¿Crees que se marchará de esa Nave?

-

Sin duda, seguramente ya no estén allí ninguno de los dos. Ya me había
planteado el seguirle y atacarle.

-

¿Por qué no lo has hecho?

-

Por Verónica y por ti.- se arrepintió de decir lo último.

-

¡no creo que me hiciera nada esta noche! Y más si tú le seguías…
podríamos haber terminado con esto de una maldita vez.

-

Puede… ¿Pero a qué precio?

-

No pondré en peligro la vida de Verónica, es la hija de Marcos y no
puedo defraudarle de esa manera… no… no me lo perdonaría en el
resto de mi existencia.

-

¡Pero y si hubieras conseguido atraparle antes de que llegara a su
escondite! Yo hubiera ido detrás vuestra para sacar a la niña mientras le
matabas…

Ninguno se daba cuenta que poco a poco la frustración y la impotencia
tomaban el control de sus emociones, levantándose cada vez más la voz.
-

¿Y cómo la localizarías? Ya te he dicho que la tiene escondida… y por
muy incompetentes que pienses que son esos dos compañeros que
llevan el caso, la verdad es que la hubieran podido encontrar con la
misma facilidad que “TÚ” prevés. Pero han entrado incluso dos veces en
esa nave y no han encontrado nada… ¡Carla… Nada!… ¿Como lo
harías tu, sin tener un olfato o una vista como la nuestra?

154
-

¡Y yo que sé! Pero me mata esta situación. – gritó finalmente
Carla se levantó del diván y salió a la terraza por la puerta del

despacho, intentaba serenarse no quería pagar con él la impotencia que
sentía ante esa situación. Se apoyo en la terraza y perdió la vista en el
horizonte intentado calmarse. Jean-Paul la siguió de cerca, tomó aire en
sus pulmones, no para respirar sino para poder templarse y hablar con más
calma.
-

¡Esto no va a quedar así, Carla! Sé que podemos hacer las cosas mejor
sin correr riesgos absurdos.

-

Puede que tengas razón… pero estoy muy preocupada por esa niña.Sintió como le acariciaba la espalda calmándola. Sus caricias la
estremecían.

-

Hoy le he visto asustado… no nos esperaba… estará más atento para
no ser pillado de nuevo. Pero le has descuadrado, Carla. La trampa que
has tendido ha resultado ser muy buena. El podrá saber como yo actuó,
pero no te conoce a ti. Y yo se que se te ocurrirá algo nuevo… no lo
dudo y yo confiaré en tu instinto.

-

¡Confías demasiado! – le sonrió ante su apoyo, pero era carente de
algún rastro de complacencia o felicidad- Ha sido mi culpa que haya
salido mal… no debí dejar que Jorge bebiera tanto.- Su voz dejaba ver
la culpabilidad que sentía por dentro.

-

Esta angustiado y sobre todo esto le esta sobrepasando. ¿Está saturado
de vampiros, verdad?

-

Si, no creo que sea capaz de volver a leer nada sobre vosotros...
aunque le borres la memoria, está empezando a teneros una aversión
mortal.
Durante unos minutos se quedaron mirando las vistas de la terraza sin

decir nada. La noche era fría, unas nubes bastante oscuras amenazaban
tormenta. La mujer se estremeció en pensar como estaría la niña, había

155
sufrido demasiado y si eso no fuera poco, tendría que pasar junto a ese
sádico que asesino a sus padres una noche más. Por su mente, pasaron
todos los días que habían transcurrido desde que la sacó de su escondite.
Recordó todas las veces que había pensado en ella e incluso había
hablado de ella. No la volvió a ver desde que la encontró, pero sentía una
vinculación especial con ella, y al parecer la niña sentía lo mismo. En los
últimos dibujos, había escrito una nota para ella, Jorge le había
comentado lo que su tío Peter y la funcionaria le contaron sobre el deseo
de la niña de verla, también la había dicho que la llama “su ángel”. Pero
como podía ser su protectora en esos momento. Como podía dejarla más
tiempo en manos de un asesino. Pero Jean-Paul, tenía razón, si se
precipitaban corrían peligro de morir los tres. Y había algo que la turbaba
tanto como la muerte de la niña, no soportaba la sola idea de no volver a
verle. Aunque tenía asumido que eso sucedería tarde o temprano.
Jean-Paul, la observaba, leyendo todos sus pensamientos. Junto a ella
recordó esos mismos momentos que pasaban por la mente de Carla. Pero
prefirió hablar antes de quedarse en el último de ellos, el que más le
atormentaba y del que no quería ni hablar ni escuchar en la mente de ella.
-

¡Tienes suerte de haberla conocido! Yo he sido tan estúpido… no sabes
cuánto me arrepiento!

-

¿Por qué nunca quisiste conocer a la familia de Marcos?

-

Porque eran humanos. Llegue a un momento, que me negué a conocer
a nadie que no fuera vampiro, para no ver me arrastrado por
sentimientos que me harían sufrir. Nunca, hasta ahora, había
comprendido como Marcos se casó con Allison. Tarde o temprano
tendría que abandonarla o transformarla, si ella lo deseaba, pero en
ambos casos corría el riesgo de perderla.

-

¿Por qué tendría que perderla?

156
-

Si pasaba lo primero, tendría que desaparecer de su vida en unos años,
para que no notara que no cambiaba. O bien, contarle la verdad sobre
su condición vampírica. Con lo cual llegábamos a dos opciones más,
que ella se asustara y se alejara de él o que la convirtiera.

-

No lo veo tan negro como tú. Si de verdad estaba enamorada podría
haberse quedado con él sin transformarse o pedirle que le convirtiera.
Pero no creo que nadie huya… Al menos, yo creo que cuando amas a
una persona, lo haces independiente de sus defectos y virtudes, los
aceptas tal cual, pues eso forma parte de la persona amada. ¿Te han
dejado alguna vez?

-

¿A qué viene esa pregunta?, estábamos hablando de Marcos.

-

Por lo que me has dicho, noto un cierto recelo. Como si a ti, te hubieran
hecho daño. Como si te hubieran dejado o algo por el estilo.

-

¡¡Si!!.- Contesto casi en un suspiro. Le sorprendía lo observadora que era

-

Ahora está más claro...

-

¿No me vas a preguntar nada más?

-

¡No!, es tu vida… puedes contarme lo que te plazca, pero yo no voy a
preguntar por el mero hecho de cotillear sobre tu vida pasada. – Esa era
una cualidad que le gustaba, ella analizaba todo cuanto estaba a su
alrededor, pero nunca invadía el espacio de nadie. Decía lo que
pensaba y te dejaba que fueran los otros los que decidían si querían
hablar o no.

-

¿No te asustaste al verme?- Más que un pregunta directa, era como
una afirmación. Pues ese gesto le había sorprendido bastante.

-

¿Por qué debería asustarme? ¡Esa es tu naturaleza no!…Sabía que no
me harías daño.

-

Carla…- busco su mirada- ella… me abandono cuando le conté la
verdad sobre mi….- Comenzó a contarle su historia, ella le miró
extrañada. No entendía por qué le contaba aquello, no había querido
inmiscuirse en su vida. Aún así estaba agradecida de que al final el se

157
abriera a ella, y así poder entenderle mejor.- Cuando regresé junto con
Marcos a Francia en 1814, Grace me estaba esperando. Nuestras
familias se conocían de toda la vida, crecimos juntos y nos
enamoramos. Al regresar, me alegre que aún no se hubiera
comprometido con nadie, pues no le hice ninguna promesa antes de
marcharme. Comenzamos una bonita relación, al año… estábamos
comprometidos. – Aún se notaba el dolor en sus palabras, recordarlo no
le era fácil. El dolor en el pecho de su inerte corazón, le hacía recordar
que podría volver a pasarle. Pero deseaba contarle el por qué era así, y
por qué no quería estar cerca de ella.
>>Marcos me advirtió que debía contarle la verdad sobre nosotros si
deseaba realmente estar con ella. Me pareció bastante fácil en ese
momento, deseaba que compartiera conmigo mi eternidad. Así que
poco antes de nuestro enlace, teniéndolo todo preparado, no demore
el momento de decirle que seríamos felices para siempre. Paseando por
los jardines de la finca de su familia, le conté como me hirieron y lo que
Marcos hizo por mí.- Escondió su mirada al recordar el momento.- En sus
ojos… vi el pánico. Cuando le relate todo lo que mi amigo me había
explicado y cuál sería mi nueva vida, ella salió gritando llamándome
demonio.
Su mirada se perdía entre sus manos. Los recuerdos de Grace aún le
atormentaban, pero deseaba seguir su historia para que Carla entendiera
por que se alejaba de ella. Por qué no era capaz de estar con nadie, al
menos si este era mortal.
-

Abatido,- continuó- busque consuelo en mi amigo... Me aconsejo que
la diera tiempo, que no era una noticia fácil de aceptar. Creo que yo
lo asimile tan rápido que no me di cuenta lo duro que era mi nueva
realidad… Marcos me aseguró que no debíamos tener miedo a que se
lo contara a nadie, pues podrían tomarla por loca. En aquella época se

158
tenía tanto pavor a la guillotina, que se ocultaba hasta el más leve
secreto.
Se alejó del muro de la terraza dándole la espalda a Carla, abrir su
corazón como lo estaba haciendo, le resultaba más fácil de lo que nunca.
Sabía que se debía a la complicidad que había adquirido con ella. Y
aunque ella era capaz de ver como lloraba su corazón, no deseaba que le
viera llorar a él.
-

Espere … y espere…, pero no tuve noticias de ella. Al no romper el
compromiso, tenía la esperanza que se uniera a mí. Todo seguía su
curso… hasta el mismo día del enlace… ella se arrojó desde un
puente…- su voz se rompió en mil pedazos al decir la última frase, tardó
unos minutos en recobrarse y continuar.- Había dejado una nota, su
madre amablemente me la entregó unos días más tarde. En ella decía
que se iba junto a su amado, puesto que, el que había regresado era el
mismo demonio vestido con su traje…

-

¡Jean, lo siento!.- Se acercó por a su espalda y le acarició intentando
reconfortarle.

-

La he llorado durante 179 años. No he querido conocer a nadie, por
miedo a perderla después. No es que no comprendiera como Marcos
se había enamorado de Allison, sino como se arriesgaba de ese modo.
Y si te soy sincero, a veces pienso que él también tuvo miedo de
decírselo por lo que me sucedió a mi… Me negué a conocerlas e
incluso me aleje de mi amigo por ese motivo…, y cuando estaba
dispuesto a enmendar mi error para ayudarlas. Ella huye de mi y es
asesinada…luego esta Verónica… sin conocerla me he encariñado de
ella…si la pierdo también… Sé que nunca me volveré a recuperar…

-

¡Ehh! Eso no va a pasar… la vamos a rescatar, ya lo veras…- intentó
consolarle, pero su voz se volvió más fúnebre.- ¡aunque sea lo último que
haga, Verónica vivirá… te lo prometo”

159
-

¡NO!... no…- la agarró por la cintura sin poder controlar sus fuerzas- No
digas eso… por favor, tampoco puedo perderte a ti…

-

No lo diré más… pero tanto tú como yo, sabemos que cuando acabe
esto… tú me dejaras atrás! Así me lo dijiste y así lo tengo asumido.intentó moldear su voz para que no notara el sufrimiento que eso la
provocaba.

-

¡Lo siento, se que te hice daño… pero era por tu bien!

-

¡Y ahora entiendo, que por el tuyo también!, dejémoslo así. No quieres
comprometerte con nada ni con nadie, por ese miedo. Y yo no voy a
esperar a que te decidas a arriesgar... Para mí, ahora es más importante
esa niña y atrapar a Vladimir, que los sentimientos que pueda tener
hacía a ti. Me he dejado llevar una vez por ellos, y eso casi interfiere en
esta investigación. Prefiero dejar las cosas como están, después… ya
veremos lo que pasa.
Carla le tocó las manos para que la soltara y entró de nuevo en la casa.

Realmente estaba enamorada de él, pero no volvería a dejar ese punto
flaco al descubierto. Por mucho que deseara estar en sus brazos, prefería
centrarse en el caso. Esperaría que el resolviera su conflicto interior, aunque
no tenía esperanzas de que fuera a favor suyo. Ni le dejaría ver que lo
hacía. Recogió del diván toda la documentación y se encerró en su
habitación.
Jean- Paul, se quedo en la terraza. Sabía que ella tenía razón, él no
deseaba comprometerse. No tenía o creía poseer nada que ofrecerle.
Había vagado tanto tiempo en soledad, que no sabía cómo enfrentarse a
los sentimientos que Carla le había vuelto a despertar. Además de sentir el
miedo a perderla. Aunque llegados a ese punto, hubiera o no algo entre
ellos, le dolería de todos modos. Entonces comprendió sus palabras...”
cuando amas a una persona, lo haces independiente de sus defectos y
virtudes, los aceptas tal cual, pues eso forma parte de la persona

160
amada…” “¿Por qué debería asustarme? ¡Esa es tu naturaleza no!....” Ella
le amaba sin importarle lo más mínimo lo que era, ni a lo que se
dedicaba… nada la importaba. No le temió en el parque, porque no
estaba viendo al asesino, sino a él. Ella nunca huyó, sino que desde el
primer momento, intentó comprenderle a él y a su mundo.
Se dio cuenta de que no sabía con certeza que pasaría al día siguiente,
nunca se había planteado el día de después a la caza. Y si ahora cobraba
más importancia el futuro, es por qué ella le había devuelto las ganas de
vivir, que un día Grace le robó. Tal vez ella podría morir en manos de
Vladimir, o tal vez caer él. Pero si dejaba pasar ese tiempo, luego no lo
recuperaría por muchos siglos que viviera. Ya se estaba arrepintiendo de
no haber conocido a Allison, ahora no tenía la menor oportunidad de
hacerlo. Si dejaba escapar a Carla, por miedo a perderla, posiblemente no
la recuperaría jamás. Se dio cuenta de su incongruencia.
Decidido a enmendar su error, entró en la casa encaminándose a la
habitación de ella. Carla no la había cerrado del todo. Esta se encontraba
sentada en la cama rodeada de fotografías y papeles. Camino muy
despacio por la habitación mientras se miraban, en los ojos de ella se veía
el mismo fuego que Jean- Paul desprendía. La seguridad que le había
dado su decisión, desestabilizó a Carla, la cual estaba segura de que le
perdería para siempre. Cuando él llegó a su altura, se arrodillo junto a la
cama. Mirándola a los ojos le acarició suavemente la cara con el dorso
de la mano, ella se estremeció ante su caricia, le aparto un mechón de la
cara y le susurró:
-

¡No quiero arrepentirme de haberte dejado escapar! Te quiero junto a
mí, pase lo que pase…

-

Yo también…
Jean- Paul la arrastró hasta él para besarla, dejando atrás la dulzura que

les había acompaño la primera vez. Carla se entregó completamente a

161
sus caricias y le guió hasta sentir cada parte de su cuerpo sobre el suyo.
Ansiosos por rencontrarse, tiraron a manotazos toda la documentación que
estaba sobre la cama, cayendo desordenadamente en el suelo.
La pasión y el amor que sentían el uno por el otro se desató, rompiendo
en girones la ropa de ambos. Se amaron como si fuera la primera y última
vez que estarían solos

Al amanecer, la pareja seguía aún bajo las sabanas, compartiendo
juegos, caricias, miradas y risas. No deseaban levantarse, pero por mucho
que quisieran retrasar el momento ambos eran conscientes de la misión de
debían llevar a cabo Aún tenían que planear como rescatar a Verónica.
Se habían quedado sin posibilidades, y no tendrían la felicidad absoluta
hasta que no se encontraran frente a frente con Vladimir y lo liquidarán.
Jean-Paul fue el primero en levantarse, aunque se había alimentado un
par de días antes para estar fuerte ante la posible pelea con él, decidió
volver hacerlo. Le quedaban bastantes reservas en la sala frigorífica, pero
pensó en ir a por más. Así aprovecharía a volver a hablar con Gabriel y
pedirle consejo, llevando a Carla con él. Durante la noche pensó, que sería
muy favorable que se conocieran. Si le pasaba algo, Gabriel podría
protegerla, o su mujer podría curarla.
Cuando Carla, salió de su ducha matutina, lo encontró en la cocina
preparándole el desayuno como de costumbre. Como buen francés, era
un extraordinario Chef.
-

¿No te habías alimentado hace poco?.- le preguntó señalando a la
taza que tenía este en las manos.

-

¡SIP!, ¡pero queme bastante anoche!.- Le contestó muy ufano mientras
la besaba en la frente.- Quiero estar preparado ante cualquier
posibilidad.- Continuo más serio

162
Carla se sentó en su sitio habitual y comenzó a desayunar.
-

Él podría pensar lo mismo.. ¿Verdad?

-

Si, ayer estaba realmente sediento, y le interrumpimos. No creo que
cuando volvamos a luchar me sea tan fácil herirle.

-

¡Lástima no tener más dibujos de Verónica…!

-

Aunque los tuviéramos, sería mucho más cuidadoso

-

Ya!, se encuentra sobre aviso… ¿Cómo crees que se encontrara Jorge?

-

Le borré bastantes recuerdos, por lo que se encontrara bastante
aturdido. Creo que hoy deberíamos de darle el día libre. Además me
gustaría que me acompañaras a ver a un amigo. Me gustaría tener algo
más de provisiones y compartir con él algunas cuestiones del caso.

-

¡Vaya! … que cambio… ¡me vas a presentar oficialmente!.- Se acercó a
ella por la espalda y la abrazó mientras desayunaba

-

Si me pasara algo….- hundió su cabeza entre los cabellos mojados de
Carla.- ellos podrían ayudarte…

-

Si te pasara algo… yo me iría contigo.- Se giro y le tapó la boca para
que no replicara.- Pero no te sucederá nada… seamos positivos, de
acuerdo.

Le besó volviéndose a desencadenar la pasión entre ellos, la atracción era
mucho más fuerte después de haber destruido el escudo que les protegía
el uno del otro. Jean-Paul, la separó con dulzura..
-

¡Termina!… y llama a Jorge. Voy a vestirme.
Se quedo mirando cómo se marchaba semidesnudo por el pasillo,

cuando se le conocía no era tan duro, como quería aparentar. Aunque
claro, de ella también se podría decir lo mismo. Cogió aire para serenar el
calor interior y tomo su móvil de la encimera, marcando el teléfono de su
compañero. El tono de llamada sonó varías veces sin obtener respuesta,
cuando se decidió a colgar, escuchó al otro lado la voz de su amigo aún
aturdido y somnoliento.

163
-

Si… ¿dígame?.- respondió Jorge

-

Buenos días, ¿cómo te encuentras?

-

Muy cansado… ¿Qué paso a noche? No recuerdo nada.

-

Nada del otro mundo. Te quedaste dormido en el coche.- le mintió.Vladimir se nos escapó antes de que pudiéramos acercarnos.

-

Ya entiendo… ¿Qué hora es?

-

Son casi las nueve. Pensaba que estarías ya de camino a la comisaría….

-

¡Oh! ¡¡¡No!!! Ahora entiendo el entusiasmo de María….

-

Pues no me mates… pero te quería decir que te quedaras hoy en
casa… ¿Es mucho problema?

-

Si!!!… ni se te ocurra…

-

Bueno, haremos una cosa… Jean y yo tenemos que hacer unos
recados, así que iremos a buscarte alrededor de las… Once!

-

¡Tan tarde!... Me va a desangrar…- Se dio cuenta que esa palabra no
era la más correcta teniendo en cuenta las compañías con las que se
encontraban últimamente.- Bueno tu me entiende…- Rectificó

-

¡Bueno! Piensa que lo que hagas ahora, no tendrá que hacerlo esta
noche… j aja

-

¡Qué graciosa! Me gustaría verte en mi situación…

-

Lo siento… pero es científicamente imposible….¿Ya lo sabes?

-

¡No te burles, vale! Y por tu bien, espero que estéis aquí a las once en
punto… sino, ¡no te lo perdonare jamás…! ella tiene el día libre por eso
del técnico… o me rescatas o me escapo…

-

O.K. no te preocupes… estaremos allí puntuales.

Cuando colgó, Jean- Paul la miraba divertido.
-

¿Disfrutas con la agonía del pobre muchacho?

-

Si lo hubieras conocido antes de casarse… harías lo mismo. No había
falda que se le resistiera… así que como decimos aquí… “¿No querías
sopa? ¡pues toma tres tazas…!”

164
-

¡¡Je!!... ¿Estas listas? Si quieres rescatarle debemos irnos…

-

¡la verdad es que no estoy tan segura de que quiera hacerlo!¡María me
cae genial…y sería una manera de hacerla un favor…

-

Vamos anda… ¡malvada!, ahora el que quiere rescatarle soy yo.
Carla se termino de arreglar y partieron al hospital. Al llegar al recinto,

Jean-Paul la tomó de la mano en un acto involuntario. Ella se sorprendió
por el cambio que había dado, él siempre se había mantenido distante y
frió, y más en público. Ahora parecía querer demostrar todo lo contrario.
Eran una pareja normal, al menos ante el mundo.
Al igual que hiciera en su visita anterior, bajo directamente por las
escaleras al depósito. Esta vez, no se encontraron con ningún celador o
enfermera. Traspasaron las puertas y vieron a su amigo con las narices
metidas en un cadáver.
-

¡Un momento! Enseguida término….- Depositó algo blando, rojizo y con
una forma indescriptible en una bandeja metálica, que descansaba en
el abdomen del muerto.- ¡ya está amigo! Tu familia se quedará más
tranquila.

-

¿Le hablas a los muertos?

-

Si vinieras más a menudo, no tendría que hacerlo!... ¡Ahh… Hola!.
Los ojos de Gabriel casi fuera de sus órbitas, se movían velozmente de

las manos entrelazadas al rostro de Jean-Paul. La imagen de su amigo
demostrando afecto a una bonita humana, le parecía de lo más
surrealista. Se sorprendió gratamente el cambio que aparentemente
mostraba Jean-Paul. Este, lejos de sentirse incomodo, la sonrisa le iluminó
la cara ante dicha reacción
-

¡Vale, vale… sí, es mucho más que eso… pero no me hables
mentalmente… A Carla no le gusta mantenerse al margen. Además

165
está enterada absolutamente de todo. No hay de necesidad de ocultar
nada…
-

¿De todo?

-

De todo. Gabriel, te presento a la inspectora que me está ayudando
con Vladimir… y con otras cuestiones...- Dijo a la vez que llevaba las
manos de ambos a la espada de ella, para acercársela a su costado en
un abrazo.- Ella es Carla.

-

¡Encantado! Perdona la sorpresa… pero ya sabes lo peculiar que es este
hombre…

-

¡Sobre todo con los humanos…! ¿Verdad?- él afirmó ante esa
aclaración.- ¡Es un placer!

-

¿En qué os puedo ayudar?

-

Tienes tiempo ahora…

-

Si, venga vamos al mi despacho… avisare a mi colega para que
termine la autopsia.
Traspasaron por la puertas dobles que se encontraban al final de la

estancia, encontrándose con un muchacho joven que portaba unas
carpetas. Gabriel le indicó que terminara de cerrar el cadáver con el que
había estado trabajando, y entraron en su despacho.
Jean- Paul, le contó con todo lujo de detalles la investigación y la
trampa que le tendieron la noche anterior a Vladimir. Este les escuchó
atentamente, preguntando de vez en cuando algún detalle. En otros
tiempos Gabriel, había formado parte de una especie de comando, junto
con Marcos y Jean-Paul. Su principal misión era preparar las estratagemas
de los ataques a sus víctimas, muchos eran: Vampiros, asesinos, criminales
etc.… Todos aquellos que contaban con una orden de busca y captura.
Pero de eso hacía muchos años. Aún así, habían mantenido una estrecha
relación los tres amigos. Marcos estudio psicología y él Medicina forense. El
único que siguió viviendo de ese trabajo fue Jean-Paul.

166
-

¡Jean! Creo que la única oportunidad que tienes de atraparle
realmente es atacando de frente! Vladimir buscara hacerte daño de
alguna manera, antes de tocar a la niña. Pero no dudes que lo hará si
no le prestas la suficiente atención a él. La trampa estuvo bien, pero
ahora ya nos os funcionaria. Rastréale y ataca.

-

¡Temo por Verónica y por Carla!

-

¡Jean! ¡Por amor de Dios… se cuidarme solita… además estoy segura de
que antes de que se acercara a mí, le asestaría un buen golpe!.- El puso
los ojos en blanco ante la respuesta de ella.

-

¡Jean! Por qué no me dejas que te ayude! Además Renata es una
experta luchadora…

-

No puedo comprometeros con esto…!no!

-

Nosotros también deseamos ver muerto a Vladimir. Recuerda que Allison
y Marcos eran también amigos nuestros.

-

¡Jean!.- Le habló más suave Carla.- Gabriel tiene razón. Cuanto más
seamos más fácil será terminar con él y rescatar a la niña. Si temes que
me suceda algo… será menos factible si contamos con su ayuda.

-

¡Tenéis razón!.- Contestó después de pensárselo un momento. Apretó la
mano de Carla fuerte mente y continuo hablando.- Lucharemos juntos.
Somos tres contra uno.

-

¡Y medio!....- le rectifico Carla.- ¡Somos tres y medio! No me excluyas a
mí. Estaré junto a ti, pase lo que pase.- le dijo guiñándole el ojo.

-

¡Gabriel! Nos vemos esta noche en tu casa para organizarnos!

-

Si, perfecto… todavía guardó varias cosas que nos pueden ser útiles. ¿Te
estás alimentando regularmente?

-

Sí, pero debemos tener provisiones.

-

De eso me encargo yo… Tranquila Carla… también te daremos a ti de
cenar! ¡A Renata le encanta cocinar!

-

¡Por mí no os molestéis!

167
-

¡Al contrario!… si le digo a Renata que viene un humano a casa y le
niego ese placer… la que nos descuartiza es ella… ¡Jean! ¿Te acuerdas
como llegar?

-

Si, no te preocupes… nos vemos a las seis

-

Perfecto…¡hasta entonces chicos!. “no te preocupes… no dejaremos
que la suceda nada”.- le dijo mentalmente”

-

¡Gracias Gabriel”
Faltaban poco para las once de la mañana, por lo que se marcharon

en busca de Jorge. A él lo mantendrían al margen, pero lo necesitaban
para ocultar posteriormente la batalla. El podría falsear los expedientes de
una forma convincente.

Jorge aún se encontraba en la cama, mientras María comenzaba a
vestirse. El reloj de la mesilla marcaba las diez menos cuarto, sobre esa hora
habían asegurado que se pasaría el técnico de la lavadora. Aún le
quedaba una hora de sufrimiento en su casa, su mujer le había
amenazado que la esperara allí, mientras ella atendía al técnico.
-

¡No creo que tarde mucho! En fábrica me aseguraron que es un fallo
muy común en este modelo.

-

¡María! Ya te he dicho que a las once, venían a buscarme… no creo
que nos dé tiempo. Además no creo que sea capaz tan rápido.

-

¿Por qué no te das una ducha fría? Cuando regrese a la habitación te
traeré un zumo para reponer fuerzas.

-

Estas obsesionada. Recuerda que el tratamiento no es mano de santo,
no creo que te quedes embaraza a la primera por mucho que
hagamos el amor.

-

Puede…¡ Pero prefiero intentarlo!.- ¡upss! Llaman… enseguida vuelvo.

168
Jorge se quedo en la cama escuchando como su mujer abría la puerta
a aquel desconocido y lo conducía a la cocina. Los oyó hablar de la
lavadora mientras andaba hacia el cuarto de baño. De repente todo se
quedo en silencio. No oía a su mujer, ni al técnico. Ni siquiera escuchaba el
ruido que debiera hacer este al reparar la maquina. Un mal presentimiento
le recorrió la columna, algo andaba mal. Se puso los pantalones de un
viejo chándal y agarró su arma.
-

¡María!
Pero esta no respondió. Silenciosamente se acercó a la puerta, pero

donde debería haber dos figuras… no encontró nada. Entró en la cocina
rodeando la mesa que se encontraba en medio de ella. El arma, cayó al
suelo con el seguro aún puesto, a unos escasos centímetros de sus pies
desnudos, su mujer yacía en el suelo inerte. En su rostro se reflejaba el horror
y el sufrimiento, del mismo modo que había visto a Allison Brown,
escasamente nueve o quizás diez días antes.
No tuvo tiempo a reaccionar, unas férreas manos le tenían sujeta la
cabeza. Cayó muerto con el cuello roto, junto a su esposa.

Jean- Paul aparcó la moto en el portal de Jorge, sin parar el motor.
Carla se bajo dándole el casco a este.
-

No hace falta que me acompañes! Enseguida bajo

-

¡No!… ¡me apetece conocer a su mujer! Así seremos dos contra dos….Dijo mientras se quitaba el suyo, pero algo en el ambiente le alteró.¡Carla, espera!

-

¿Qué pasa?

-

¡¡Vladimir!! ¡He estado aquí! No hace mucho… incluso puede que siga
dentro..

-

¿Cómo que dentro?.- El pánico se reflejo en su voz.

169
Jean-Paul, no la contestó. Apagó el motor y se encaminó al portal.
Carla le seguía de cerca, metió la mano dentro de su chaqueta y agarró
la empuñadura de la pequeña katana que ocultaba en su espalda.
No utilizaron el ascensor para subir. Al llegar al rellano del segundo piso,
vieron que la puerta aún seguía abierta. Vladimir no se encontraba dentro,
pero su esencia era demasiado reciente. Jean- Paul, intentó entrar pero
una fuerza invisible le impedía cruzar el umbral. Carla, lo traspasó y le invito
a entrar, pero no surtió efecto.
-

¡Carla! No entres sin mi… ya es tarde, están muertos

-

Pero como….

-

¡lo sé! No me hace falta verlo, están en la cocina… pero por favor… no
entres!.- le tendió la mano lejos de la entrada.
Carla durante unos minutos dudo en el recibidor si entrar en la cocina o

no. Quería comprobar con sus propios ojos si su compañero estaba allí, si
estaba muerto tal y como le había asegurado él. Cuando giró sobre sus
pies para encaminarse a la cocina, sintió como una fuerte cuerda
imaginaria tiraba de ella hacía atrás. Su cuerpo no respondía, había caído
bajo el influjo de Jean-Paul y tenía claro que unos segundos más tarde, su
mente le obedecería completamente. No luchó, se dejo vencer,
encontrándose de nuevo libre de ello en los brazos de él.
-

¡Perdóname! Pero no podía dejar que lo vieras! Vayámonos.

170
Capítulo X.- Despedidas
Jean- Paul sacó en brazos a Carla del inmueble, dejándola sentada en
el bordillo del portal en estado de Shock. Movió la moto un par de calles,
para que no fuera encontrada a la vista cuando llegarán la policía. No
tardó ni cinco minutos en estar de vuelta, Carla seguía sentada en el
mismo lugar con la mente ausente, aún no había reaccionado. La recogió
del suelo, y se la llevó corriendo a un lugar donde ella pudiera sacar sus
sentimientos tranquilamente. No muy lejos de la vivienda de Jorge había
un pequeño parque infantil. A esas horas estaba vació de niños y madres.
Por lo que le pareció idóneo. Buscó un banco lo bastante oculto de la vista
al público y la sentó en su regazo. Carla comenzó a temblar abrazada a
Jean- Paul.
Durante los ocho años que llevaba en el cuerpo, Jorge había sido su
compañero y amigo. No solo eso, sino que poco antes de que él
conociera a María, habían tenido una pequeña aventura. Pero ambos
habían sabido que aparte del sexo, no había nada entre ellos más que
una buena amistad. Todos aquellos que apostaron que no sobrellevarían
bien esa ruptura, perdieron estrepitosamente. Pues ambos salieron de esa
relación con una amistada mucho más fortalecida. Cuando le presentó a
María, esta quedo encantada con la muchacha, y aunque eran muy
diferentes, rápidamente se hicieron amigas. Nunca le ocultaron a María su
pasado, ella lo aceptó.

171
Al año de estar saliendo juntos se casarón, celebrando una pequeña e
intima ceremonia. Carla fue la única de la brigada a la que se invitó.
Durante mucho tiempo, no solo compartió con él el trabajo, sino muchas
veladas de cenas en su casa. María a veces invitaba a algún conocido,
con la esperanza de que se gustaran y encontrara pareja.
Ahora, ya no estaban. Vladimir se los había arrebatado y ni siquiera
pudo despedirse de ellos. Esa misma mañana había estado bromeando
con él por teléfono. Ni siquiera le había apetecido ir a rescatarle, tal y
como él le había pedido. Pues en el fondo, aunque se quejara de la forma
de actuar su mujer, él deseaba tanto como ella ser padre. Todo había
acabado para ellos. Poco a poco el cuerpo y la mente de Carla fueron
conscientes del dolor que le producía le perdida de la entrañable pareja.
Escondió la cabeza en el regazo de Jean-Paul y lloró desconsoladamente.
Él la abrazaba fuertemente participando en su dolor, se sentía culpable.
Sabía que Vladimir se vengaría de ellos, pero nunca imaginó que atacaría
a Jorge. Había barajado la posibilidad de que hiciera daño a Carla, o a
alguien cercano a él. Ni en el más remoto de los casos, pensó que
atacaría a alguien cercano a ella.
Vladimir apostaba fuerte, hacer daño a Jorge contribuía no solo a dejar
al equipo sin un miembro, sino que desestabilizada emocionalmente a
Carla. Ésta lloraba amargamente, luchaba por hacer frente a la situación,
pero no encontraba nada a lo que agarrarse. Todo lo que le rodeaba
pendía de un fino hilo. Vladimir no solo podía acabar con ella, sino
también con Verónica o Jean-Paul. Fue consciente del peligro que todos
corrían. Ya no atacaba a mujeres desconocidas, ahora iba claramente a
por ellos.
-

¡Jean!- le llamó entre sollozos.- ¿tengo que hacer algo antes de ir a casa
de Gabriel?

-

¡Dime!.- le susurró dulcemente

172
-

¿Quiero ir a ver a mis padres!, tal vez sea la última vez que los vea. Y no
quiero que me pase como con Jorge y María. Quiero despedirme de
ellos

-

¡Carla, no consentiré que te pase nada! ¡No tienes por qué despedirte
aún!

-

¡Si!... ¡Pase lo que pase, soy consciente de que posiblemente no vuelva
a ver a mi familia!

-

¿Estás segura de que quieres hacerlo? .- Ella afirmó con un gesto.- Esta
bien…¡Quédate aquí! Voy por la moto.
Carla se quedo sentada en el mismo banco pensando en cómo

hacerlo, no podría llegar y soltarles…<< Papá, mamá… voy a participar en
una batalla algo peligrosa y posiblemente no volváis a verme...>> . Pero
quería decirles que les quería y que la perdonarán por llevar tantos años sin
saber nada de ella. Quería dejarles con un buen recuerdo. En ese
momento volvieron a su mente, la última conversación que tuvo con sus
amigos en el salón de su casa la noche anterior, agradeció que Jean-Paul
no la permitiera ver sus cuerpos… “le habían dejado un bonito recuerdo.”
La moto rugió detrás de ella. Jean-Paul estaba esperando a Carla
tendiéndole el casco.
-

¡Supongo que querrás ir sola! ¡Ten mucho cuidado… yo te esperare en
el Gabinete!

-

¡Jean! ¡No… no quiero ir sola!... ¿Pero me permites conducir? Lo
necesito.
Jean- Paul, no la contestó tan solo la abrazó. Cuando ambos subieron a

la moto, Carla la aceleró al máximo. La adrenalina y la velocidad la
hacían sentir mucho mejor. En una media hora aproximadamente cruzaron
la ciudad por la M-307. Cuando llegaron al parque del Planetario, entraron

7

M-30.- Carretera de circunvalación de Madrid

173
por la siguiente salida de Legazpi. A pocos metros de la plaza, los padres
de ella vivían en unos bloques de edificios, que resaltaban entre los más
modernos, por tener aproximadamente unos cincuenta años.
Carla, algo más estable emocionalmente, aparcó la moto lo más
próximo que pudo al portal. Jean-Paul la seguía de cerca. Frente al portal,
la congoja y el sufrimiento la golpeo nuevamente, temblándole las rodillas.
Jean- Paul la tomo de la mano.
-

¡Estoy aquí!

Sintiendo su presencia se recobro lo suficiente para llamar al telefonillo. Se
agarró fuertemente a él y espero respuesta.
-

¿Quién es…?- Un voz femenina entrañablemente familiar respondió.

-

Soy yo mamá, Carla.

-

¡CARLA….! ¡Vamos entra!

-

¿Seguro que deseas que entre contigo?- le pregunto él

-

No puedo hacer esto sola…
Cuando subieron a la casa, su madre estaba esperándoles en el

descansillo. A ella no hacía tanto tiempo que la había visto, pero a su
padre podría hacer fácilmente unos seis o siete años. La mujer se quedó
sorprendida al ver subir a su hija de la mano de un atractivo hombre. Pero
no la preguntó, ni siquiera le miró, tan solo abrazo a su hija entre sollozos de
alegría. Carla, la respondió ante el gesto con el brazo que tenía libre, la
otra mano apretaba con más fuerza la de Jean-Paul, necesitando y
absorbiendo la seguridad que él la transmitía.
-

¡Qué alegría! ¿Pero qué haces aquí cariño? ¿No se supone que estás
trabajando?

-

Si mamá, pero me he tomado el día libre y…. bueno… he pasado a
veros.

-

¿seguro que esto es obra tuya?.- Le preguntó sonriente a Jean-Paul

174
-

¡¡No señora!!, aunque estoy encantado de conocerla.

-

Pasar hijos, pasar…

-

¡ Mamá…! ¿Está papá en casa?

-

Si… esta contentísimo de que hayas venido… pero ya sabes que no te
lo va a demostrar.
Carla, entró algo asustada al salón donde descansaba su padre en

su butaca predilecta. Este no dejó el periódico hasta que ella no comenzó
a hablar.
-

¡Hola papá!

-

¡Hola Carla! ¿Qué haces aquí?

-

Bueno…..- Jean- Paul le apretó la mano intentando calmarla.- He
pensado que era mejor arreglar las cosas.

-

¿Vas a disculparte?

-

No, Papá…No quiero que empecemos a pelear, solo que hoy he
recibido una noticia horrible.- se le cortó la voz y no pudo continuar

-

¿Qué ha pasado cariño?.- Le preguntó la madre desde atrás.

-

¿Te acuerdas de Jorge, mamá? Esta mañana… a muerto junto con su
mujer.- A Carla se le rompió la voz al comunicar la noticia.

-

¡oh! Cuanto lo siento nena! ¿Estás bien?.

-

No mamá, no lo estoy… pero me he dado cuenta que cualquier día…
puede pasar cualquier cosa, y no quiero que ninguno de nosotros
guardemos un mal recuerdo…

-

¿Carla… estáis metidos en algún problema?

-

Sabes que no te puedo contar nada…

-

No hay peligro alguno señora… no se preocupe.- continuo Jean-Paul
viendo que a Carla se le hacía imposible hablar.- Pero posiblemente
Carla salga del país durante un tiempo… y a ella le gustaría despedirse
dejando las cosas algo más claras entre ustedes.

175
Carla le miró, en unas pocas palabras habría expresado con exactitud
lo que ella trataba de hacer, además de darle una coartada para aquella
situación.
-

¿Dónde vas?.- Pregunto su padre
Su voz mostraba la preocupación, no le gustaba estar así con su hija,

pero menos que se marchara. Aunque no se habían visto ni hablado
durante mucho tiempo, sabia de ella a través de sus hijos y su mujer. Pero si
se marchaba, la perdería definitivamente.
-

¡Se viene a Francia conmigo, señor! regresó a mi país por trabajo y a
decidido acompañarme. El accidente que han tenido Jorge y María, la
ha empujado a tomar esa decisión.

-

¿Cuándo?

-

¡Ésta misma noche! Siento el poco tiempo…
Jean- Paul estaba llevando la conversación de una manera fluida y

tranquila, por lo que cada palabra estaba impresa en una sinceridad
apabullante. Ella misma la hubiera creído si no supiera realmente lo que la
esperaba en los próximos días.
-

¿Carla, estás segura de la decisión?

-

Si, mamá. Como ha dicho Jean, hoy mismo he tomado la decisión.
Quiero alejarme durante un tiempo de todo esto.

-

¡Jorge era un buen chico! Pero no veo la necesidad de marcharte. Sal
de la policía si necesitas descansar…

-

Papá, salir de la policía solamente… no me ayudaría, ¡de verdad que
necesito irme una temporada!

-

¡No la van a perder! Se lo prometo…
Aquellas palabras de Jean- Paul tranquilizaron a todos. Carla había

captado el doble sentido de las mismas, y sabía que él la protegería de
Vladimir.

176
Intentando establecer de nuevo la normalidad, la madre dispuso algo
de comida en la mesa grande del salón. Olvidaron por unos momentos las
rencillas familiares, las noticias de las inminentes partidas y la trágica
muerte de Jorge, intentando disfrutar de una comida familiar. Su madre le
reprochó varias veces a su hija que no le hubiera hablado antes de JeanPaul. Este había encajado a la perfección en su peculiar familia. Hasta a el
padre estaba encantado con él. Como buen depredador, sabía como
engatusar y engañar a sus víctimas, y sin duda su padres cayeron en su
encantó.
Durante el almuerzo, ambos hombres hablaron largo y tendido sobre la
guerra civil, la política actual. Le encantó encontrar un hombre joven que
conociera a la perfección la historia, y que además valoraba y escuchaba
atentamente sus historias. La madre, sobre todo se fijó en como
reconfortaba y atendía a su hija. Los elegantes movimientos de él y la
dulce cadencia al hablar, les recordaban a los protagonistas de las
películas antiguas que tanto le gustaban. Le asombraba la complicidad
que ambos tenían, era como si se leyeran las mentes. Siempre se
adelantaba a los deseos de ella.
Al finalizar el almuerzo, Jean- se disculpó por tener que marcharse tan
temprano, aún le quedaba muchas cosas por hacer antes de marcharse.
-

¡Cariño, llámanos cuando puedas!

-

Lo hare mama…

-

¡Toma esto!.- le entrego una pequeña cruz de oro, con unos pequeños
rubíes engarfados.- Me hubiera gustado que lo llevaras el día de tu
boda… pero los tiempos cambian… así que… llévatelo de recuerdo. Era
de tu abuela

-

¡Gracias mama! Es precioso… y si algún día sucede…- Refreno sus
sentimientos e intentó disimularlos con un tono algo más jocoso.- Si algún
día sucediera “ese milagro” no dudes que lo llevare.

177
Ambas se fundieron en un cariñoso abrazo, al que le siguió el de su
padre. Permanecieron bastante tiempo unidos, sin decirse una palabra.
Pero ese abrazo expresaba mucho mejor lo que ambos sentía. A parte de
sus diferencias ideológicas o mentales, ambos eran iguales.
-

Sé que nunca te lo he dicho, ni demostrado… ¡pero estoy orgulloso de
ti! Sigue así y no dejes que nunca te impongan una voluntad distinta a la
tuya…

-

¡Oh, papa!
Carla había soñado durante años que le dirigiera esas palabras, y

cuando al fin las escuchaba, no sabía con certeza si le volvería a ver. Se
alegraba de haber ido a su casa, era la mejor despedida que podía haber
imaginado. Ellos no sufrirían, pues se quedaban con la sensación de que
su hija se marchaba feliz a otro país, y ella no sentiría remordimientos si
finalmente no sobrevivía a Vladimir

De camino a casa de Gabriel, Carla se sintió con una gran ligereza.
Apesadumbrada por los acontecimientos del día, pero con la tranquilidad
de que podría enfrentarse a su destino con los deberes bien hechos.
Gabriel vivía en un pequeño Chalet en la sierra de Madrid, llegaron
puntuales a su encuentro. El Doctor junto a su mujer los esperaban en el
pequeño porche delantero. Sobre la mesa de piedra, una jarra de café
recién hecho, esperaba a Carla, y otra bebida algo más templada a JeanPaul.
-

¡Bienvenidos! Hemos supuesto que algo de beber calentito os
agradaría.
El gesto era tan normal, que por unos momentos, Carla no se percató

que lo que ellos bebían no era café precisamente.

178
-

¡Gracias!.. ¿Esto… no eras más mayor esta mañana?.- Los tres vampiros
se echaron a reír.- ¡Perdón no quería ser indiscreta!

-

¡No! ¡Tranquila!... ésta mañana llevaba maquillaje, pero es bastante
incomodo de llevarlo todo el día… y como eres conocedora de nuestro
secreto, me he visto en la libertad de mostrarme tal cual!

-

Ahh! Entiendo…

-

¡Lo siento Cariño!.. he sido muy descortés… - le dijo a su esposa.- ¡dejad
que os presente a Renata! La artífice de mi disfraz!

-

¡Es un placer! Ya era hora que te conociera Jean-Paul, tanto Marcos
como Gabriel, me han hablo mucho de ti..- le tendió cariñosamente los
brazos.- También me alegro de conocerte Carla, Gabriel está
encantado del cambio que has obrado en su amigo! Aunque veo que
ha sido reciproco ¿Verdad?

-

Si! ¡Supongo!.- contesto sorprendida.

-

¡Chicos! ¡Mi mujer no solo tiene el don de sanar la mente, sino de ver
más allá. Ve los vínculos entre las personas, algo que le es favorable
para saber que tiene que curar y que no!... Pero pasemos, tenemos
mucho trabajo pendiente.
Los condujeron hasta un pequeño salón de madera, en el que estaba

encendida la chimenea. Una vez acomodados en los sofás de un color
arena, Renata comenzó a interrogar dulcemente a Carla.
-

¡Carla! Te noto dolida, triste… pero a la vez feliz. Intuyo que todo en
cierta manera tiene que ver con Vladimir, pero tienes la mente tan
bloqueada que no puedo leer nada con exactitud.

-

¡Carla ha aprendido con bastante celeridad a bloquearse! No sé como
lo hace, pero es capaz de ocultar completamente sus pensamientos.
No le agrada que le leamos la mente.

-

Así es, pero ahora mismo no estaba pensando en nada. ¡Es que yo
misma me siento bloqueada!

179
-

¿Por qué? ¿Qué ha pasado para que estés así?
Carla comenzó a relatarles el día, sentía que esa mujer la podría ayudar

a sobre llevar todos los acontecimientos. Pues si no los superaba, no se veía
con la suficiente fuerza para atacar a Vladimir. No quería dejarse llevar por
el odio o la venganza, ya que eran sentimientos que la podían cegar
completamente. En el tiempo transcurrido cerca de Jean-Paul, había
aprendido que teniendo la mente completamente lucida, podría
sorprender hasta a un vampiro. Y en esos momentos era completamente
predecible, quería la venganza, quería matarle a cualquier precio.
Renata la escuchó atentamente toda la historia de su compañero y la
de sus padres incluso. Mientras Carla hablaba, poco a poco liberaba su
mente dejando que entrara ella en su cabeza. Cuando le pareció ver el
vínculo que la unía a esas personas, reparó esos sentimientos como si
recompusiera un cristal roto. Carla, no sabía que estaba ocurriendo o lo
que Renata estaba haciendo en su cabeza, pero una sensación nueva se
apoderó de ella. Ya no se sentía triste por la muerte de su amigo o por la
despedida con sus padres. También había desaparecido la sed de
venganza, volviendo la estabilidad a su mente.
Una vez recobrada la compostura, y sintiéndose más fuerte, fue capaz
de preguntarles que tenían previsto para capturar a Vladimir. Para que
Gabriel pudiera crear una estrategia de ataque, debería conocer todos los
pormenores. Jean- Paul, tomó la palabra y les explicó uno por uno todos los
pasos que habían seguido durante esos días. De la mochila negra que aún
portaba y de la que no se había desprendido en todo el día, sacó los libros
de Marcos, los cuadernos de la niña y la copia de los dosieres de
investigación que habían estado redactando en la oficina tanto Carla
como su compañero.
Carla, a su vez les explicó sus suposiciones sobre las posibles zonas de
ataque de Vladimir, sacando un plano Madrid de una de las carpetas. Les

180
enseño los lugares donde se habían encontrado las víctimas y el lugar
donde le habían estado esperando la noche anterior. Tres zonas más
estaban resaltadas en rojo, las que ella suponía que podrían ser las
escenas más factibles para emboscarle de nuevo.
Cuando terminaron de contarles a sus anfitriones todo lo que sabían o
creían saber sobre su oponente, habían pasado tres horas.
-

¡Está bien!.- Dijo Gabriel.- Por qué no acompañáis a Renata a la concina
para qué cene Carla, yo necesito pensar un momento a solas sobre
toda esta información.
Carla, se negó a cenar, prefería quedarse para ayudar a Gabriel con la

estrategia, pero una mirada de Renata y de su compañero la hizo desistir
de intentarlo. Los tres partieron a la cocina dejándolo solo ante un monto
de papeles.

181
182
Capítulo XI.- Estrategia
La cocina de la pareja era tan acogedora y cálida como la estancia
anterior. Decorada en madera, resaltaban unos lustrosos
electrodomésticos de acero brillante. Se notaba el poco uso de esa
estancia, aunque viendo la mesa de madera y azulejo que había en un
lateral repleta de comida, se podría dudar de ello. La afición de Renata
era la gastronomía, y aunque los vampiros no eran capaz de distinguir
sabores ni asimilar los alimentos, estaba comprobado que todo lo que
hacían era hecho con una perfección absoluta.
Jean-Paul y Renata se sentaron junto a ella, después de haber rellenado
de nuevo sus tazas. Carla, no sabía por dónde empezar, aquella mujer
cocino para un regimiento entero, y ella era la única que esa noche
cenaría algo solido.
-

¡Jean! ¿Qué me puedes contar sobre Verónica?, ¿Por qué estas tan
seguro que no la va a hacer daño?

-

Supongo que si se la hubiera encontrado hace unos años, no lo hubiera
dudado. Pero ya se está operando el cambio en ella. Verónica es
bastante precoz, no debería haber experimentado el cambio hasta
llegar a los doce años. Pero tengo la sensación que Vladimir es el
culpable de que haya empezado ya.

-

¿Cómo puede haber hecho eso?

183
-

Por lo que he leído en los diarios de Marcos, los niños híbridos mantienen
su humanidad hasta el primer cambio hormonal. Es en ese momento
donde la encima vampírica se activa. Pero su transformación no es tan
rápida como cuando somos adultos. Para ello tardan varios años.
>>Según pudo averiguar Marcos, no termina de destruir la sangre hasta
que su cuerpo no alcanza la madurez, es decir, hasta que no tienen los
diecisiete años.

-

Pero Vladimir fue transformado a los trece años, no había alcanzado
esa madurez y sin embargo se transformó inmediatamente.

-

Si, así es… Pero fue transformado con una sangre ya madura. Al parecer
ésta encima está aletargada en la sangre de los semivampiros, no
adquiere su virulencia hasta que no completa la transformación. Dicho
de otro modo… cuando empiezan los cambios, las hormonas no solo lo
hacen el cuerpo de los niños, sino que hace madurar todos los sistemas
del cuerpo humano. Este proceso dura varios años…. Hasta ahí todo
claro ¿Verdad? …Bueno pues al parecer nuestra encima al estar
alojada en nuestro sistema linfático, cambia y madura junto con los
ganglios en este proceso, liberándose en la sangre al terminar el
proceso hormonal. Una vez en la ella, la destruye en una semana.

-

¡Vale, ahora lo comprendo! ¿Y crees que ella ha empezado ya a
madurar?- preguntó Carla

-

¡Si!, Al llegar Vladimir a España y matar a su padre, en ella tuvo que
asimilar la muerte de su padre con tan solo seis años. Al ser una niña
muy despierta, tal vez por su mitad vampiro, este hecho no paso para
ella desapercibido. Por eso comenzó a tener visiones con ocho años.
Marcos ayudo a muchas niñas con unos once o doce años de edad,
que empezaban a desarrollar sus dones al tener la primera
menstruación. Pero en el caso de Verónica fue tras la muerte de su
padre, y cuando Vladimir atacó en Madrid, su instinto vampírico la
alertó de su presencia con las visiones.

184
-

¿Cómo has llegado a todas esas conclusiones?.- le interrogo Renata

-

Cuando estuve en el hospital, el día que se la secuestro, note en el
ambiente un aroma algo más dulce que el de un humano, pero no era
como el nuestro. Cuando llegue al Gabinete intente averiguar cuando
comenzaban o cuando se hacían visibles... Marcos había constatado
en su diario que esos signos, como el olor no empezaban hasta que el
desarrollo estuviera avanzado. Por lo que supuse que la primera fase
habría comenzado con anterioridad.

-

A ver si lo he entendido. Vladimir no puede alimentarse de ella… ¿por
qué está más cerca de ser un vampiro?

-

Así es, Carla. Vladimir quiere sangre joven para refrenar su
envejecimiento, y la de ella está ya infectada. Es como si su organismo
se hubiera adelantado para protegerla de él.

-

Pero el tendría que haber notado ese cambio cuando la secuestro…
¿Por qué se la llevo entonces?

-

Supongo que para tenerla como escudo, tal y como pensó Carla en su
momento. Sabe que no le atacaría directamente teniendo a la hija de
mi amigo.

-

¿Cuánto tiempo crees que le queda a Verónica para transformarse
completamente?

-

No lo sé, su padre no había encontrado un caso similar… pero con lo
avanzada que se encontraba, y teniendo en cuenta el peligro que
corre junto a él. Posiblemente se haya completado en un par de días.

-

Eso, nos podría ayudar….- Divagó Carla.

-

¡No entiendo lo que está pensando!.- protesto Renata a Jean- Paul, este
le hizo un gesto para que esperara.

-

¿Vosotros sois capaces de comunicaros sin hablar, Verdad?

-

Ya lo sabes… pero no te entiendo.- Contestó Jean- Paul

-

No sé lo que estará pensando Gabriel de la estrategia que debemos
seguir, pero yo lo veo de este modo. Vladimir no se va a presentar ante

185
nosotros de una manera más o menos fácil. Supongo que deberemos
forzarle, seguirle o algo por el estilo… pero no creo que debamos ir
todos en su captura. Él está deseando enfrentarse a ti y si puede
hacerse con mi sangre… mejor que mejor… Pero no espera que Renata,
trabaje con nosotros. Ella podría rastrear de un modo independiente a
la niña. Si esta ya se ha trasformado, mentalmente le podrá indicar
donde se encuentra y rescatarla. De ese modo, no correríamos riesgo
alguno pasara lo que pasara en nuestra lucha con Vladimir.
-

¡Si… definitivamente esta chica piensa mejor cuando está libre de
cargas mentales!- Exclamó Gabriel desde la puerta.- Lo que Carla dice,
tiene su lógica, aunque habría que depurar algunas cosas.

-

¿Cómo cuales?

-

Carla, Renata no puede seguirla sin tener su aroma. No solo estamos
nosotros, hay muchos vampiros entremezclados con vosotros. Segundo,
no se puede contactar con ella, sino te has escuchado anteriormente.
Es decir, si no se conocen.

-

Entonces, la única persona que podría hacerlo soy yo. Puesto que soy la
única que la conoce. Y aunque no me importara convertirme en un
vampiro para poder rescatarla, dudo de que tengamos tiempo para
ello!

-

Efectivamente, pero hay otros modos… Tu plan ha dado en el blanco,
pero con la persona equivocada. La última vez que Renata vio a la
niña fue hace un año. Con lo que no había experimentado ningún
cambio… pero yo la vi poco después de su primera visión. Me pareció
que la niña me miraba con otros ojos y no entendía el porqué. Pero he
escuchado a Jean desde el salón y me parece que el cambio que note
en ella, fue porque era consciente de lo que yo era…

-

Hay más Gabriel, creo que su padre le hablo de nosotros… no se que le
contó, pero cuando la vi a través de los cristales de la cafetería, sé que
mentalmente se comunicó conmigo. Después comprobé que no solo

186
sabía lo que yo era, sino que me conocía. Como has visto, en unos de
sus dibujos dejó una nota para Carla… en ella escribió mi nombre.
-

Entonces, con más razón. Yo soy el idóneo para seguir la pista de
Verónica y vosotros a Vladimir.

-

¿Has encontrado alguna manera de hacerlo?

-

Creo que sí… si Carla ha terminado de cenar, ¡acompañarme!.
Inmediatamente se levantaron los tres de la mesa y siguieron a Gabriel.

Se acomodaron de nuevo en los sofás y le escucharon atentamente.
-

Antes de comenzar… déjame que te felicite Carla!, Tienes una mente
increíblemente abierta para tu condición humana. Por lo que he leído
en los informes, por la disertación que me has hecho al exponerme el
caso y por tu deducción junto con el plan del rescate. Me dice que
eres una persona capaz de analizar hasta el último detalle, creando
estrategias basadas en la conducta de la persona. Dicho así, suena a
un simple trámite o labor de tu trabajo, pero yo se que esa capacidad
va mucho más allá. Si te soy sincero… no se qué capacidad tendrías en
nuestro mundo, pero te aseguro que muchos te temerían.
>> Como ya sabemos, .- continua hablando para todos.- Carla acertó
donde se podría encontrar el escenario de Verónica. Y hubiera
funcionado si no hubiesen influido otros factores… Pero si seguimos el
esquema marcado, y la conducta que desarrollo Carla, Vladimir
atacará cerca de Arturo Soria. Bien, el problema es el siguiente…
>> Aunque cuenta con suficientes parques o zonas ocultas para atacar,
Vladimir necesita un polígono industrial para poder esconder a
Verónica, y los dos más cercanos son el de Josefa Valcárcel y Quinta de
los molinos. Ambos están desprovistos de alguna nave abandonada.
Pues lo que más hay son edificios de oficinas. Por lo que creo que
Vladimir se habrá trasladado junto a la niña, al parque empresarial de

187
Juan Carlos I. Aunque la gran mayoría son edificios de oficinas como en
los anteriores que he mencionado.
>>Me consta que hay todavía muchos de ellos que no están habitados,
ni siquiera terminados. El Parque que lleva el mismo nombre está muy
próximo. Creo que debemos probar directamente en este lugar. Como
no sabemos donde se puede encontrar, lo mejor es que Jean –Paul y yo
rastreemos la zona para encontrarlo.
-

De acuerdo ¿Cuándo?

-

Empezaremos ésta noche. ¡Renata , Carla! Vosotras debéis descansar,
puesto que por la mañana tendréis que seguir vosotras donde nosotros
lo dejamos…

-

¿Por qué no podemos ir con vosotros? Así podríamos abarcar mucha
más zona?.- Pregunto Carla

-

Por la sencilla razón, que si os lo encontrarais esta noche… no tendrías
muchas posibilidades Carla… Sin embargo, por la mañana debido a la
actividad laboral de la zona, no creo que os presentara batalla!

-

¿Realmente crees que le importa mostrarse tal y como es a la luz del
día? Yo creo que no, más bien estaría encantado de tener tanta
expectación…

-

¡Puede que tengas razón!, Pero más bien, él estará buscando alguna
víctima para alimentarse. Sabe que se avecina una gran pelea, y
aunque se ha alimentado esta misma mañana… - La cara de Carla se
contrajo al recordar.- Tomara más precauciones y se volverá alimentar.
Jean y yo, le seguiremos para intentar localizar la siguiente víctima y no
le perderemos de vista hasta que la valla a atacar por la noche…

-

¿Y cómo rescataremos a Verónica?.- se adelantó Renata

-

Si la encontráramos su escondite esta noche, os lo diríamos para que la
sacarais vosotras cuando tuvierais la vía libre. Sí no es así, vuestra
prioridad es buscarla por la mañana. Como ha dicho Carla antes,

188
Renata podría localizar por el olfato… pero ojo, no os fiéis… ella no
conoce su aroma, tendrás que ser tú la que te comuniques con ella
mentalmente, Renata solo hará de traductor cuando capte su
pensamiento… lo entendéis.
-

Sí, yo soy el transmisor y ella el receptor….- Simplifico Carla

-

Así es…

-

¿Cómo y cuando le atacaremos?

-

Mi idea es más o menos lo mismo que hicisteis la vez anterior, pero al no
contar con la ubicación, tú y yo no debemos perderle de vista ni un
momento… pero hasta que no lo localicemos no puedo deciros que
vamos a hacer exactamente. Así que lo primero es lo primero. ¡Renata!,
nosotros nos llevaremos el BMW, es menos llamativo para el seguimiento,
vosotras el todo terreno. Nos veremos a las seis en la. Gasolinera que
hay en la glorieta de entrada.

-

Deberíamos llevar sangre, posiblemente Verónica la necesite…

-

Estoy de acuerdo contigo! Ambos coches están preparados con una
pequeña cámara frigorífica en el maletero. Podemos llenar las dos.

-

¿Qué armas vamos a llevar?.- Pregunto Carla

-

Realmente, nosotros no necesitamos, pero creo que tu deberás llevar
una Katana8, además de la Wakizashi9 que llevas ahora mismo…- Abrió
unos de los armaritos del comedor y caco un sable japonés.- ¡Esto es
una katana!, es más larga y pesa algo más…

Carla, mantuvo con las dos manos el arma que le había proporcionado
Gabriel, realmente era muy similar a la que tenía anteriormente, pero su
hoja era de aproximadamente un metro de largo. La vaina de madera en

8 Katana.- sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuráis. Su tamaño más frecuente ronda
el metro de longitud y el kilo de peso.
9 Wakizashi.- Su forma es similar a la de la katana, aunque el filo es generalmente más delgado y por tanto puede
herir con mayor severidad a un objetivo desprotegido. Los guerreros samurái a menudo llevaban ambas consigo,
denominándolas en conjunto daishō, literalmente 'la larga y la corta'.

189
la que estaba guardada, era de un intenso color celeste en el que
figuraba un pequeño dragón plateado cerca de la empuñadura, sin duda
era una espada con un incalculable valor… Desenfundó el arma un par de
centímetros y la hoja resplandeciente la cegó unos segundos.
-

¡Guau!... es preciosa…¿Cómo tienes tu esto?

-

¡Fue un regalo!...ya te contare su historia en otro momento… ahora
tienes que descansar, Renata te enseñara el cuarto que te ha
preparado…

-

No os preocupéis… puedo dormir en el sofá…

-

¡De eso nada!, para una vez que tengo visita, no la voy a dejar dormir
en un incomodo sofá… además en la habitación tendrás más
tranquilidad…

-

¿Cuándo os marcháis?.- le pregunto de nuevo a Gabriel

-

¡dentro de una hora!, he de ir al hospital por sangre y llenar los depósitos
de los coches…- Se percató de cómo se miraba la pareja.- ¡Jean!
Quédate con ella, Renata puede acompañarme…
Jean- Paul, aunque no lo agradeció con palabras, le dedico a su amigo

una mirada de complacencia. Ambos siguieron a la anfitriona hasta la
habitación y se despidió de ella con una amigable abrazo. <<Cuida de
ella en mi ausencia, por favor>> le pidió mentalmente, ésta le respondió
con un cariñoso beso en la mejilla.
Cuando se quedaron solos finalmente, ambos se abrazaron y besaron
igual de apasionados que la noche anterior. En una hora se separarían
para realizar la búsqueda, y posteriormente no tendrían tiempo para
despedidas. Ninguno quería pensar en el resultado final de la batalla que
se les avecinaba, ninguno quería pensar en lo que supondría perder al
otro. Ninguno quería pensar en la noche siguiente a esa. Se amaron con
pasión, con pena, con rabia por el tiempo perdido.

190
Carla, cayó rendida en su regazo, luchando por no dormirse en los
últimos minutos que le quedaban para que el partiera junto con su amigo.
No quería romper la magia del momento, pero deseaba decirle tantas
cosas que no pudo guardárselas para sí misma.
-

¡Jean! ¿tendrás cuidado verdad?

-

Sí, ahora si tengo algo que merezca la pena seguir viviendo. ¿Y tú?... por
favor, no te hagas la valiente, vale… haz caso a Renata, ¡por favor!...

-

¡Descuida! … ¡Jean! ¿Después que pasará…? me refiero… si acabamos
con Vladimir…

-

¡No lo sé! ¿por qué?

-

Solo quería saber si contabas conmigo en tus planes… ¡tengo miedo a
perderte!

-

Tal vez… nos podríamos ir los tres una temporada a Francia. Todavía
mantengo la villa familiar… ¡Pero no quiero hacer planes, todavía!...¡eso
sí, hagamos lo que hagamos estaremos juntos!

-

¡Gracias! Eso era todo lo que necesitaba saber…
Gabriel llamó a su puerta para avisar de su regreso. Jean-Paul, se

levantó de la cama vistiéndose de nuevo. La besó y salió por la puerta.
Carla, se quedo allí tendida, viendo como se marchaba e intentó dejarse
vencer por el sueño. No tardó mucho en conseguirlo, después del torrente
de emociones de ese día, el cansancio hizo mella en ella.
Jean-Paul, bajo las escaleras encontrándose con Gabriel que le
esperaba al final de ellas. Ambos se dirigieron al porche, donde les
aguardaba el coche del doctor ya preparado. Renata se despidió de su
marido y entró en la vivienda.
Ya en la carretera en dirección al Campo de las Naciones, Gabriel y
Jean-Paul hablaron de lo mismo que hacía tan solo unos segundos le
había preguntado Carla. Él estaba reacio a crearse vanas esperanzas, e
imaginar una vida feliz junto a ella. Tan solo quería preocuparse por acabar

191
con toda aquella historia lo antes posible. Vladimir le había arrebatado
tantas vidas, que temía que antes de que él sucumbiera se llevara alguna
más consigo.
Ambos se centraron en que lo primero, era localizar a dicho vampiro. Si
no lo conseguían esa misma noche, todo podría retrasarse mucho más.
-

¡Jean! Antes de entrar en el Campo de las naciones, he pensado que lo
mejor era asegurarnos que Vladimir no se encuentra aún en Ventas.

-

¡Me parece bien! Sé donde se estaba escondiendo así que no creo que
tardemos demasiado.

-

Perfecto! La salida de Ventas esta justo aquí…
Con el coche recorrieron las calles en la que días antes, Jean-Paul le

habría estado siguiendo. Pararon el coche a la entrada del polígono y se
dividieron para rastrear mejor. Al cabo de unos minutos, ambos estaban de
regreso en el coche. El rastro de Vladimir se estaba desvaneciendo, lo que
les aseguro que se había marchado la misma noche del ataque, tal y
como habían supuesto. Sin necesidad de regresar a la carretera, se
encaminaron al campo de las naciones atravesando la ciudad, de ese
modo podrían asegurar la zona de Arturo Soria.
En Josefa Valcárcel, no había rastro alguno, por lo que siguieron hasta el
Parque empresarial. Al entrar en la calle de Ribera del Loira, detectaron
rápidamente el aroma de Vladimir. Aparcaron el coche y rastrearon a pie,
era bastante reciente y junto a él, un aroma algo más dulce. No
terminaba de ser el aroma de lilas y azahar de un vampiro, pero ya estaba
próximo a ese dulzor. Verónica estaba en la última fase de conversión.
Pasaron por varios edificios de oficinas. En muchos de ellos se podía ver
una pequeña luz de escritorio en las recepciones. Sin duda, la gran
mayoría contaban con servicios de seguridad privada. El rastro de Vladimir
y de la niña entraba en algunos de estos edificios. Como había asegurado

192
Gabriel, muchos estaban todavía sin habitar y otros no se habían
terminado.
Durante cuatro horas, buscaron en cada planta, en cada escondite de
cada uno de los edificios que Vladimir parecía haber entrado. Saltaban
de edificio en edificio, de una grúa a un andamio… no dejaron ni un
centímetro por revisar. Pero no había rastro de Vladimir o la niña, y ningún
rastro conducía al mismo lugar dos veces.
-

¡Jean! ¡Vladimir está jugando!

-

¡Ya me he dado cuenta! ¡Las chicas están a punto de llegar…
reunámonos con ellas!
Dejaron el coche donde estaba aparcado y cruzaron la calle para

encontrarse con Renata y Carla. Estas ya estaban esperándoles en la
gasolinera.
-

¡tenemos problemas!

-

¿Qué ha pasado?- Preguntó Reneta viendo a su marido algo acalorado
y preocupado

-

Vladimir debía de estar esperándonos… ha dejado su rastro por todos
los edificios pero no está aquí…- dijo Jean- Paul

-

¡No soy capaz de ver su jugada! ¿No sé qué estrategia seguir!... Nunca
me había pasado algo así.

-

¡Tranquilo Gabriel… no te presiones, entre los cuatro pensaremos algo…!

-

¿Qué hacemos ahora?

-

¡Esperar a que nos llame él!.- Dijo Carla con la mirada ausente.

-

¿QUEEEE?.- contestaron al unisonó.

-

Está claro que él no quiere que lo encontremos…, sabe cómo trabaja
Jean, por lo que habrá supuesto que le seguiríamos de cerca… además
en este tiempo ha podido averiguar cómo trabajo yo. Por lo que
carecemos de sorpresa alguna…Gabriel ¿Cómo funciona tu don
exactamente?

193
-

Bueno… yo soy un estratega

-

Si, ¿pero cómo funciona? ¿Te anticipas a sus pensamientos o algo por el
estilo?

-

No a sus pensamientos, soy capaz de ver con claridad los puntos débiles
y como presionar sobre ellos…

-

¿Jean, tu eres un rastreador o algo similar, no?

-

Si, así es… ¿Pero donde quieres ir con todo esto? Tu mente es un
galimatías ahora mismo… me estas poniendo muy nerviosos.

-

¿Te estoy bloqueando ahora mismo?

-

Sí, claro que sí… no me dejas ver con claridad tus pensamientos…

-

¿Gabriel y tú? ¿Podrías ver mis puntos débiles?

-

No… tu mente tiene ahora mismo muchas imágenes incomprensibles…

-

¡Perfecto!… os explicaré… Lo único que estoy haciendo es imaginar
cosas sin importancia para que no me leáis la mente. No es ningún
don… es algo que he aprendido hacer en este tiempo tal y como
comento Jean antes en vuestra casa. Pero lo que quería mostraros es
que Vladimir posiblemente tenga ese don. Por eso no podéis rastrearle
ni anticiparos con una estrategia.
>>Gabriel, tu acabas de mencionar que no eres capaz de ver su jugada
… y Jean, cuando tu lo resteaste en Ventas, me dijiste que algo te
bloqueaba … ¿Me equivoco?

-

¡No! Ya sé lo que intentas decir… puede que su don sea un escudo…

-

No sé como llamáis vosotros a ese tipo de cosas, pero creo que él está
utilizando ese bloqueo para que no le encontremos. No quiere que le
volvamos a pillar desprevenido. Por eso ha dejado un rastro falso. Él ha
dejado claro en varias ocasiones que esto es un juego… pues él está
moviendo ficha ahora, y nos avisara cuando quiera que le
encontremos.

-

¿Cómo puedes estar tan segura?.- Le pregunto Renata

194
-

La gran mayoría de psicópatas, lo que quieren es tener audiencia o que
se les preste la atención que reclaman. Cuando le tendimos la trampa,
fue por qué no le seguimos el juego, no hicimos lo que él quería… a
hora, ha aprendido como llamarnos la atención. Quiere que estemos a
expensas de él. Por lo que nos avisara para que juguemos la batalla
final. Lo único que no sé… es hasta qué punto sabe que no estamos
solos…

-

No tenemos forma de saber si él ha estado observándonos… por lo que
tendremos que imaginar que ahora sabe que trabajamos con vosotros
…Jean, si Carla esta en lo cierto.. ¿Dónde se supone que tendremos
que esperarle?

-

¡En el apartamento de Carla!... ahí fue donde se comunicó conmigo la
primera vez…

195
196
Capítulo Movimiento de alfil
Los cuatro se subieron al todo terreno, Jean- Paul lo condujo hasta casa
de Carla. Habían salido de ella, el mismo día que Vladimir les mando la
nota con el gato, y no volvieron a entrar.
Cuando llegaron, el apartamento se encontraba exactamente igual, la
persiana del dormitorio esta bajada para tapar la ventana rota. Cristales y
sangre reseca seguían aún en la alfombra.
-

¡Estáis seguros de que nos avisará!

-

¡Si, no sé como lo hará, pero estoy convencido de que será aquí donde
nos manará el aviso!
Un fuerte repiqueteo se oyó en la puerta de la entrada

-

¡CARLA! ¿Carla se que has llegado… por favor abre la puerta! Carla!

-

¡Es Carlos!... ¡Pero qué inoportuno es este hombre!.- susurró a sus visitas
para que este no le oyera…

-

¡Ábrele Carla! Esta realmente asustado… y creo que se por qué… no
vamos a tener que esperar mucho… corre ábrele!.- le ordenó Jean-Paul
Carla, le abrió la puerta al histérico vecino, que sin esperar invitación

entró como un huracán…
-

¿Carla, donde has estado? ¡me tenias muy preocupado! Ese tío me
asusto muchísimo… ¿Pero en que andas metida?¡No mejor no me lo
cuentes ¡ ¿Pero por qué has estado dos semanas fuera!.. ¿Por dios
Carla.. me quieres contestar…?

197
-

¡CARLOS ¡!!.- Le grito- Te contestaría a alguna de tus preguntas si me
dejaras hablar… ¡Tranquilízate y dime por que estas tan asustado! ¿De
qué “Tío” hablas?

-

Vale, vale… A noche me llamo a la puerta un tío con acento extranjero
y me dio esto para ti en cuanto te viera….- Le entrego un sobre.- Le dije
que te habías marchado.. que no sabía nada de ti… pero él me
aseguro que regresarías hoy… ¿De qué va todo esto?

-

Es un caso… ya sabes que no hablo de esas cosas… ¿Te dijo algo más?

-

No…

-

¿Estaba solo?- le pregunto Jean-Paul

-

Sí… eso creo…

-

Carlos, Gracias por darme el recado… pero ahora debes marcharte…
tengo mucho trabajo…

-

¿Ya esta! ¡No me vas a decir dónde has estado…!

-

En mi casa.. – Contesto Jean-Paul, un poco cansado de la insistencias
del vecino.- ¿Ahora si nos permites… tenemos trabajo..!!
Carlos despareció por la puerta temeroso de hacerle enfadar. En

cuanto se quedaron solos los cuatro, Carla le dio el sobre a Jean- Paul para
que lo leyera.

<< Siento mucho la perdida de tu amigo… esta tarde
le presentare mis condolencias a su familia. Tengo
un gran deseo de conocerte en persona. No me falles.
Vuestro amigo: Vladimir>>
-

¡Carla, por qué no llamas a tus compañeros para saber donde entierran
a Jorge!
Carla, cogió su móvil y llamo a uno de sus compañeros, amigo también

de Jorge y María. Aún se encontraba en el tanatorio, cuando le respondió
al teléfono.

198
-

¡Hola Carla! ¿Qué tal estas?

-

No muy bien, ¿Y Tú?

-

Más o menos cómo tú. ¿Cómo es que no has venido al Tanatorio? Su
familia me ha preguntado por ti.

-

¡No puedo! Se me hace muy duro verle… prefiero recordarle de otra
manera!

-

Lo entiendo… no sabes de la que te has librado… ayer fui de los
primeros en llegar. Perdona que no te avisáramos antes, pero le dije que
era mejor que no fueras a su casa. Era demasiado desagradable….

-

¡Gracias! ¿Sabes dónde va a ser el entierro? Me gustaría asistir.

-

Estas segura! Todos sabemos lo que ellos significaban para ti… si no
vienes nadie te lo va a reprochar …

-

¡Se lo debo a ello!

-

¡Está bien!... Será en el cementerio de la Almudena a las cinco de la
tarde… es una hora muy rara, pero la familia lo han conseguido como
favor especial. Se les hace duro esperar un día más…

-

¡Nos veremos en la capilla a las cinco!.. ah.. si me puedes hacer un favor

-

¡Si claro? Dime

-

Puedes decirle al teniente que me cogeré unos días libres. Creo que
después del entierro me voy a ir unos días fuera…

-

No te preocupes! Ahora mismo se lo digo… ha llegado hace unos
minutos!

-

¡Gracias… hasta esta tarde!.- Colgó.- Ya sabemos el lugar….¿ Y ahora
qué?
Durante unos momentos se quedaron en silencio intentando analizar

todas las opciones con las que podrían contar. Habría mucho público para
que les pudieran atacar, pero no estaban del todo convencidos que eso
no lo utilizara él para dar mayor emoción a su juego. Finalmente decidieron
que los únicos que se presentarían en el funeral serían Jean-Paul y Carla.
Renata y Gabriel esperarían con una distancia prudencial, para que

199
Vladimir no captara de su presencia. A no ser que se produjera el
enfrentamiento en ese mismo lugar, ellos esperarían a que fuera necesaria
su intervención, siguiéndoles con cautela.
Poco antes de la hora, tomaron el camino al cementerio. Los tres
Vampiros se alimentaron mientras Carla conducía el todo terreno por las
calles de Madrid. Aunque era poca la cantidad de Sangre que estaban
ingiriendo en eso días, era lo suficiente para mantenerse fuerte ante
cualquier eventualidad.
Al llegar al lugar citado, Carla introdujo el coche por los verdes caminos
de lapidas y niños. Estacionó el vehículo a una distancia prudencial de la
pequeña capilla donde se harían los oficios antes de la sepultura de su
joven pareja de amigos. La impotencia, la ira y sobre todo el dolor por su
pérdida volvieron al corazón y la mente de la inspectora. Ella nunca había
experimentado esa sensación, nunca se había enfrentado a la muerte de
un modo tan directo a ella. Mientras caminaba junto a Jean-Paul al la
entrada del campo Sacro, su mente recorrió toda las escenas que sus ojos
habían visto sobre los familiares destrozados ante la noticia de haber
perdido un familiar o un amigo. Ahora los comprendía mucho mejor y
lamentaba haberse mostrado muchas veces tan fría o distante de esas
personas. Todo el caso, todo lo referente a Vladimir… todo lo que estaba
viviendo en esos días, la estaban cambiando. Toda su vida había estado
bloqueando sentimientos para no sentirse débil, la que había salido de su
ataúd de oscuridad… era ella. Y no sabía qué consecuencias tendría a
posteriori
Al llegar al corredor de columnas de la entrada, esperaron
pacientemente. Más o menos, a los cinco minutos de estar en la entrada
vieron como los familiares y amigos de la pareja, entraban por la puerta
principal en una silenciosa procesión. Carla y Jean- Paul, los observaban
debajo de uno de los arcos del corredor de acceso. Cuando llegaron los

200
padres de su compañero, seguidos por los de su mujer. Carla los abrazo
con dolor, después de darles su más sentidas condolencia, por primera vez
en su vida no fingió. Rota por ese dolor siguieron a ambos féretros
olvidándose por unos segundos de la monstruosa labor que los había
llevado a ese lugar.
Algo más tardes de ver entrar a todos su compañeros, a lo lejos vio
como se aproximaba una figura desgarbada vestida de negro. De la
mano, una angelical muñeca de rizos castaños, Carla contuvo el aliento al
ver de nuevo a la niña. Su rostro transmitía tranquilidad, no estaba
asustada, y paseaba de la mano del extraño hombre con una seguridad
deslumbrante.
La notaba cambiada, aunque sus mortales ojos no comprendían la
diferencia. Jean-Paul, se percató que Verónica estaba completamente
transformada. En sus ojos leyó la sed de sangre, pero su pálida piel, le
decía que aún no se había alimentado.
Verónica clavó sus hermosos ojos azules en Carla, y una chispa de
felicidad se instaló en ellos. Estaba claro que la única que sabía el
desenlace final era esa preciosa niña. Carla, deseo poder leerle la mente
para saber cual seria.
-

Está bloqueando su pensamiento igual que tú haces… lo único que
recuerda es la primera vez que te vio….- Le contesto a sus
pensamientos.- Pero Vladimir está nervioso.. no sé por qué, pero puede
que se arrepienta de esta cita…

-

¿Le lees sus pensamientos?

-

No… en eso tenias razón, es un escudo… pero lo leo en su
movimientos… Sigue mostrándote tan segura y bloquea tu mente… ¡Eso
nos puede ayudar!

201
Carla le obedeció inmediatamente, le hubiera gustado preguntar en
que los ayudaría, pero tenía miedo a desvelar de ese modo, lo que JeanPaul pudiera estar tramando. Cuando Vladimir, pasó junto a ellos, les hizo
un gesto para que siguieran de nuevo a la comitiva. Él camino detrás.
Durante todo el sepelio, no se dirigieron ni una sola mirada. Pero Carla
los sentía muy cerca de ella, tanto que estaba segura de poder tocar a la
niña.
Cuatro hombres vestidos de la misma manera, sellaron con una gran
piedra de mármol el sepulcro de la pareja. Poco a poco, todos los
asistentes se acercaron a los familiares para despedirse de ellos…
-

Acercaros a ellos … os esperaremos de nuevo en la capilla… no os
retraséis.- Les susurró Vladimir.
Jean-Paul y Carla, siguieron las especificaciones de este, despidiéndose

de la familia.
-

¡Gracias por venir Carla!.- Le dijo la madre de Jorge cuando la abrazó.Se cuanto apreciabas a mi hijo...¡Por favor…mata a ese h…!

-

¡Señora!... ¡pienso hacerlo!.- le susurró en su oído – ¡Se lo debo a Jorge!
Después de eso se encaminaron los dos a la iglesia donde los habían

citado. Cuando llegaron el cementerio ya esta desierto, y la luz de la tarde
se hacía cada vez más oscura. Vladimir los esperaba de pie en la puerta,
mientras Verónica descansaba en uno de los bancos de la entrada.
-

¡Ya estamos aquí! ¿Qué es lo que quieres Vladimir?

-

¡Eres directo Bousset! Pero la paciencia no es una de tus virtudes….

-

¡efectivamente! Ya estoy algo cansado de tanto juego… ¿Cuándo va a
empezar lo bueno? O es que tienes miedo de medirte conmigo…

-

¡Miedo!...no… la otra noche jugaste sucio… pero no te será tan fácil
volver a herirme…

202
-

Si tan seguro esta de ti… ¿a que estas esperando?

-

Ummm! Como decirte esto!.. así… primero he de quitarme del medio a
todos tus amigos… estarás de acuerdo conmigo que el juego está muy
desigual

-

¡Es eso lo que quieres! ¡Me alegra saber que tienes tanto miedo a Carla!

-

¡no seas ridículo! Esta insignificante humana no entraba en mis planes…
tan solo la veo como un delicioso aperitivo antes de matarte!... Me
refiero a ese que se hace pasar por doctor y a su centenaria mujer

-

¡cómo ves! Ellos no han venido…

-

¡No me tomes por tonto…! ¡Aunque debería decirte que ellos ya no te
van a ayudar!
Mientras ambos vampiros hablaban, midiéndose las fuerzas comenzaron

a andar en círculos. Jean-Paul se mantenía en una postura de ataque con
la espalda algo acorvada y las manos ligeramente adelantadas a su
cuerpo, esperando la oportunidad de agarrar a su contrincante. Vladimir
se movía algo más seguro, su postura no era de ataque ni de defensa. Sin
duda algo estaba planeando, pero el escudo e su mente no dejaban ver
cuáles eran sus intenciones. Carla, aún no se había recuperado de la
despedida de sus amigos, y no les prestaba la atención suficiente a la
pareja de vampiros. Sus ojos estaban fijos en la figura de la niña, la cual
seguía sentada en el banco ajena completamente a la conversación que
se mantenía cerca de ella. Sus manos se movían agiles sobre la fría piedra
del banco. Vladimir vio la pequeña brecha que Jean-Paul había abierto
entre él y Carla. Se colocó en la misma postura de ataque que él, lanzó un
pequeño ataque, pero no era tal, en el momento que Jean-Paul saltó para
contraatacarle, este de zafó en un movimiento ágil acercándose
peligrosamente a Carla. Cuando Jean-Paul vio las intenciones de Vladimir,
ya era tarde. Tenía a Carla cogida por el cuello, la inspectora no podía
liberarse de su opresor. Con sus manos, intentaba deshacer el férreo
abrazo que la retenía, pero cuanto más forcejeaba, más la asfixiaba la

203
mano del cuello. Desistió de toda lucha, no había nada que pudiera
hacer un mortal ante un vampiro, y menos a uno con esa fuerza y sed de
sangre.
Jean-Paul miraba impotente la escena, si lo atacaba, tenía por seguro
que Vladimir le rompería el cuello con un solo movimiento antes de
defenderse de él. Había caído en su trampa. Vladimir había detectado su
punto más débil.
-

Oh! No me lo puedo creer! ¡Me has defraudado Bousset!.- Le dijo
mientras apretaba el cuello de Carla.
Jean- Paul, con la frustración y el remordimiento reflejados en su cara

intentó lanzarse contra él, deseando ser lo suficiente rápido para salvarla.
Carla se mantenía calmada, le hizo saber a su compañero que prefería
caer ella en los brazos del sádico vampiro antes que la niña, la cual miraba
toda la escena desde el banco
-

¡No amigo! ¡Yo que tu no lo haría!, sabes que la podría matar antes de
que llegaras hasta mi… tengo otros planes para la inspectora…- Su voz
áspera erizó los cabellos de Carla.- Como veras, Verónica se ha
transformado muy rápidamente y le prometí que tendría a quien
quisiera para su primer festín… solo cumplo sus deseos…

-

¡No te creo! – Gritó con una nota de desesperación en su voz - …
Verónica no sería capaz de hacerle eso a Carla…

-

¡Ven cariño!.- llamo a la niña, que inmediatamente corrió hasta él.¡Puedes decirle a nuestro amigo lo que pediste ayer!

-

Sí, claro.- repiqueteó un voz musical.- Te pedí que me dieras a la
inspectora para mi sola…

-

¡Ya ves Bousset!, creo que he conseguido a la pareja perfecta, quien
me lo iba a decir a mí, con esa cara angelical, tiene más ansias de
matar que yo mismo. De hecho, fue de ella esta idea…¡Upps!.- Su voz
era cada vez más sarcástica. ¡Casi se me olvida! Si quieres salvar a tus

204
amigos… aún les quedan diez minutos para que la bomba estalle y
ardan en el infierno… Luego si quieres… puedes intentar salvar a tu
amada… jajajaja- Su risa estaba cargada de veneno.
Carla comenzó a temblar al escuchar las palabras de Vladimir, temía
por la vida de sus amigos, y por la suya misma. Jean-Paul, aterrado por el
hecho de perder cuanto le quedaba en este mundo, se quedo paralizado,
viendo como Vladimir corría por el cementerio llevándose en brazos a
Carla. Verónica les siguió de cerca, pero antes de emprender la marcha
tras ellos, le miró y con una sonrisa le señalo el banco con un ligero
movimiento de cabeza.
Jean- Paul se aproximó a él, una sonrisa de renovadas esperanzas se
dibujo en su cara. Inmediatamente partió en busca de sus amigos. Esos
diez minutos que le había dado, eran simplemente para que nos los
siguiera. Se preguntaba como la abría colocado, o tal vez, simplemente
era un treta para engañarlo. Aún así no quiso correr el riesgo y fue hasta sus
amigos.
Cuando llego hasta donde estaba estacionado el todo terreno, Gabriel
y Renata le miraban con incredulidad.
-

¡salir! Rápido! ¡Salir del maldito coche….!
Aturdidos por la extraña orden de su amigo se bajaron del coche, Jean-

Paul los agarró y los llevo lo más lejos que le permitió el peso extra que
cargaba.
-

¿Qué pasa Jean? ¿Dónde está Carla? ¿Por qué os ocultas…..
Gabriel no pudo terminar la pregunta, su coche estalló repartiendo en

mil pedazos la pesada carrocería del todo terreno, el fuego terminó con lo
poco que había quedado en pie…
-

¿Qué… ha pasado…?

205
-

¡SERAAA CABRÓN!!! ¡¡¡Diez minutos!!!....

-

¡Jean! Nos puedes contar que está pasando…

-

Si, perdonar… lo siento… Vladimir colocó esa bomba… aunque estoy
convencido que el tiempo de explosión no me lo dio erróneamente por
casualidad…

-

¿Cuándo? No se ha acercado nadie…

-

LE hemos subestimado… debió de esperarnos en el apartamento, no
encuentro otra alternativa…

-

¿Y Carla?

-

Se la ha llevado… he sido un estúpido… pero ahora no tengo tiempo
para culparme… se a donde se dirigen… no tenemos tiempo que
perder…

-

¿Pero cómo nos vamos a desplazar? No tenemos el otro coche!

-

¡Tendremos que hacerlo del mismo modo que ellos! ¡¡¡Corriendo!!!

206
207
Capítulo XII.- Emboscada
Los tres vampiros partieron en busca de de Vladimir, ninguno le
pregunto a Jean- Paul a donde se dirigían y de dónde había sacado la
dirección. Confiaban en su instinto. Renata lo encontraba sumamente
relajado, teniendo en cuenta que las dos personas que más amaba en el
mundo se encontraban en poder de su rival.
Deberían cruzar la ciudad para recoger el BMW, que habían dejado
aparcado en el Campo de las Naciones. Necesitaban la sangre que
tenían en el maletero.
Intentando ocultarse lo máximo posible de los inocentes ojos humanos,
recorrieron la ciudad saltando de azotea en azotea, hasta llegar a una
estación de metro. Los tres entraron intentando simular una velocidad más
normal, y evitando ser vistos por las cámaras, saltaron a las vías del metro.
Por los túneles, podrían correr de manera más despreocupada,
atravesando los andenes y a su multitud en un paso despreocupado.
Al llegar a la estación de campo de las naciones, Jean- Paul, les pidió
que le esperaran en la parte posterior del recinto ferial, él bajo a recoger el
coche en la calle Ribera del Loira. Arrancó el motor y saltándose los
semáforos de la glorieta, recogió a sus amigos incorporándose
inmediatamente a la M-11 que se encontraba detrás del recinto Ferial.
Recorrido algo más de un kilometro tomó un desvió próximo al
aeropuerto de Barajas. Por las ventanillas tan solo podían divisar un paisaje

208
desierto, sin urbanizaciones ni tráfico. Algunos caminos se divisaban desde
la carretera principal, estos llevaban a unos pequeños polígonos
industriales, pero Jean-Paul no tomó ninguno de ellos.
Pasadas unas glorietas aún sin señalizar, se podía ver toda una zona
repleta de escombro, y maquinaria de construcción. Tomaron una de las
salidas de la glorieta, a la derecha, una gran malla metálica, delimitaba el
límite del Aeropuerto de Barajas. Para ser exactos lo que se veía desde esa
carretera era el final de las pistas de la Terminar 4 de dicho aeropuerto.
A la izquierda tan solo había varias casetas de construcción que fueron
utilizadas para la ampliación del mismo, y que aún se encontraban allí
junto con montones de material que aún no había sido retirado.
Jean-Paul, accedió a la zona de obras. El camino estaba si asfaltar y la
noche iba llenando todo de oscuridad.
-

¡Desde aquí tendremos que ir a pie! Él no nos espera… pero no se con
exactitud donde se puede encontrar… así que tendremos que ser
cuidadosos para que no nos perciba.

-

¿Cómo sabes que está aquí?

-

Luego te lo contaré todo… ahora no tenemos mucho tiempo…
Necesito que hagas un esfuerzo en crear una estrategia… pero no te
centres en Vladimir, sino en Verónica.

-

¿En la niña?

-

Si… hazme caso… Vladimir es un escudo, no podremos acceder a él.
Pero la niña ya es un vampiro completo, por lo que puedes centrarte en
él

-

¿Pero no la vamos a atacar a ella, no?

-

No… Pero esta junto a él. Es la única posibilidad que tenemos… ¿Puedes
hacerlos?

-

Está bien, lo intentare.

209
Gabriel se concentro unos minutos en la niña y como una chispa se
enciende en un chiquero, una idea se le vino a la cabeza.
-

Renata! Tú debes ir por la izquierda, a unos 300 metros, encontraras un
coche grúa. Esta tiene la escala desplegada, pero no está
horizontalmente. Aún así está a una altura considerable del suelo para
tener un punto bueno de ataque. Mantén una seguridad de unos 200
metros. Tu objetivo no es él, sino sacar a la niña y a Carla cuando
empiece el juego… ¿Podrás hacerlo?

-

Si, ¿cuándo salto?

-

¡Sabrás el momento cuando llegue! Ten los oídos bien abiertos… ¡Vete
ya!.. ahh… te quiero!

-

Yo también… nos vemos luego.
Renata salió del coche en silencio en la dirección dada por su marido.

-

Jean! Sigue de frente… en cuanto veas unos bidones de gasóleo, gira a
la izquierda. Te lo encontraras de espaldas. Te hare una señal cuando
me encuentre en posición…

-

¿Dónde estarás?

-

Me colocare a la derecha, podrás verme. Cuando estemos preparados,
esperaré tu señal para lanzarnos sobre él.

-

¿Qué posibilidades tenemos?

-

Son bastante altas… pero no se decirte… puede que la cosa no salga
como esperamos… ten en cuenta que lo he visionado sobre la niña. Y
es un blanco muy fácil. Atacar a Vladímir es otra muy diferente… no se
cual es su punto débil…

-

Yo creo que su cual es… es demasiado vanidoso…

-

Puede! Pero eso no nos ayuda… él luchara con todas su fuerzas, y si se
ve acorralado… no sé de qué será capaz

210
-

¡Prefiero no pensarlo!- Barajo por un momento la posibilidad de que este
atacara a Carla.- ¡No… mejor no pensarlo! Ella es fuerte… sé que sabrá
defenderse… al menos lo intentará.
Los dos hombres salieron del vehículo y se encaminaron hacía sus

posiciones. Al llegar a los bidones que la había descrito Gabriel, aumento
las precauciones para no ser detectados. Frente a él, encontró a unos 500
metros aproximadamente a Vladimir discutiendo con la niña. Carla, estaba
sentada en el suelo entre ambos, maniatada.
-

¡Vamos Verónica! A que tanta reticencia ahora… no la querías a ella…
pues mátala de una vez.. me estoy empezando aburrir de todo esto.. o
lo haces tú o lo hago yo.

-

¡ Vladimir! No tengo tanta sed ahora… sé que estoy a punto de terminar
la conversión, lo siento en mi cuerpo… pero ahora mismo.. no soy capaz
de proyectar los caninos…

-

¡Muerde y ya está! Yo no pensé en tantas cosas…. En cuanto pruebes la
sangre, sabrás como debes de actuar….

-

¿Cómo lo sabes?

-

¡Niña estúpida! De veras que eres tan inteligente? ¡Con preguntas de
ese tipo no sé por qué te he hecho caso anteriormente!

-

¡Perdón…- comenzó a llorar- No te enfades conmigo! Solo es que estoy
asustada…nunca he matado a nadie…

-

¡No llores! Sabes que lo odio! Me pone mucho más furioso!

-

Pero yo no quiero que te pongas furioso! Está bien.. lo intentare…
La niña se colocó junto a Carla, abrió sus pequeñas fauces y enterró su

cabecita en el cuello de ella. En esos momentos, Jean- Paul busco con la
mirada a su compañero, asintiéndole una vez cruzadas las miradas y
saltaron al escenario.
Al oír como se lazaban hacía él, Vladimir giró sobre sus talones, para
hacer frente a los dos vampiros que le atacaban por cada flanco. La

211
fuerza de Vladimir era descomunal, no tenía nada que ver con la que
había demostrado en su lucha anterior. Debió de alimentarse mucho más
de lo habitual desde ese enfrentamiento, pues la destreza, velocidad y
fuerza que mostraba era superior a la de sus dos atacantes.
Vladimir sestó un certero golpe en el abdomen de Gabriel, impulsándole
varios metros en la dirección contraria. Este cayó sobre un amasijo de
hierro y tuberías. Sin preocuparse por su amigo, jean- Paul aprovechó ese
momento para atacarle. Vladimir esquivo sus primero golpes, pero no tuvo
más remedio que encajar un tercero, que le hizo retroceder arrastrando sus
pies por el polvoriento suelo. Los movimientos de los dos vampiros eran tan
rápidos que un humano no hubiera conseguido ver nada. Las dos
manchas se movían a mucha velocidad, saltando de una caseta a otra…
de un lado para otro. Gabriel se recuperó del golpe, y saltó en ayuda de
su amigo.
Vladimir, conseguía dispensarlos a los dos. Estando los tres en el fragor
de la lucha. Renata aprovechó el jaleo para saltar desde la grúa hasta la
posición de la niña y Carla. Esta ya estaba liberada gracias a Verónica,
que simulando su mordisco la liberó de sus ataduras y dio la señal a JeanPaul.
Renata, cogió en brazos a la niña y la colocó en lugar seguro. Mientras
Carla, que se había negado a abandonar el lugar, preparando su arma. El
cual estaba escondido bajo unos pallets de madera. Vladimir no la había
registrado, tan pagado de sí mismo que ni por un momento sospecho que
un humano, le pudiera hacer el más mínimo daño con un arma.
Posteriormente, en el campamento, Verónica la ayudo a esconderla.
Con la Katana desenvainada, las piernas abiertas y ligeramente
flexionadas. Agudizó la vista para poder distinguir, entre los borrones que
eran los hombres, a Vladímir. Estaba muy segura de si misma, había
analizado cada movimiento de su contrincante. Y estaba convencida de

212
que la mejor carta con la que ella contaba, era su condición de humana.
Gabriel fue despedido de nuevo, cayendo con un brazo casi amputado
en el suelo. Jean- Paul, resistió algo más, pero cayó al suelo cerca de su
amigo. Vladimir, le animaba a seguir el combate ajeno completamente a
la determinación de Carla.
La escuchaba detrás de él, pero no le preocupo en absoluto. El corazón
de Carla estaba acelerado por la tensión del momento, y lo único que él
quería era acabar con los dos vampiros entrometidos y saborear la sangre
de Carla. Poco le importaba ya la niña. Su propósito se cumpliría.
Lentamente y con una sonrisa de victoria, se fue acercando a JeanPaul. Él cual intentaba recuperarse. Él se había dado cuenta de las
intenciones de Carla, y aunque no le gustaba que ella se arriesgara, sabía
con certeza que tal vez ella fuera la ultima oportunidad que tendrían.
Había subestimado la fuerza y la habilidad de lucha de Vladimir. Pero él
estaba cometiendo el mismo error.
Carla sin pensárselo dos veces, blandió la espada contra el vampiro.
Intentó que sus movimientos fueran limpios y rápidos para no poner en
sobre aviso al Vampiro. Al golpear está en la base del cuello, un
estrepitoso chasquido resonó en el ambiente. Los ojos de Vladimir
quedaron en blanco. Su cuerpo decapitado se derrumbó en el suelo como
un gran árbol talado.
Carla, con el pulso temblando por el estallido de adrenalina, se quedó
mirando aquel cuerpo inerte del suelo. Aún no era muy consciente de
cómo había conseguido matar a Vladimir. Paralizada y sin poder moverse,
vio como su amante, amigo, y compañero de batalla comenzaba con el
último ritual
Sin felicitaciones ni preguntas inmediatamente se pusieron a trabajar.
Renata encendió una gran fogata con los viejos pallets de madera. Jean-

213
Paul agarró del cuero cabelludo la cabeza de Vladimir, tirándola al mismo
centro del fuego. Posteriormente le siguió su cuerpo. Un aroma similar al
incienso inundo la pradera.
Con el cuerpo de Vladimir entre las llamas, poco a poco la tensión que
todos habían vivido unos segundos antes, comenzaba a dispersarse. Carla,
que aún seguía estática en el mismo sitio, reaccionó cuando el olor
empalagoso inundo sus vías respiratorias. Arrojó la espada japonesa y se
lanzó a Jean- Paul que se encontraba junto a la fogata, él la recibió en sus
brazos.
-

¡Buen trabajo Cariño!

-

¡Lo estaba deseando!... ¿Cómo supiste venir?

-

Verónica me lo dejo escrito en el banco…

-

Ahora entiendo por qué estaba tan segura y tranquila
La niña bajo de la grúa donde la había dejado Renata y se abalanzó

sobre los dos.
-

¡Jean! Me alegra conocerte al fin

-

¡Y a mi pequeña! ¡Gracias por tu ayuda!.. pero hay algo que me tiene
muy intrigado… ¿Cómo sabías de nosotros?

-

Mi padre me hablo de ti y de Gabriel poco antes de morir… de hecho,
lo hizo la noche antes de irse a Barcelona… me lo contó todo, y me
pidió… que si alguna vez necesitaba ayuda que te buscara… me dijo
que yo debería estar junto a su hermano, que tú me enseñarías a vivir
con lo que soy…

-

Bueno… y ¿ahora qué?.- Preguntó Carla

A Verónica se le encendió la cara, los agarró a ambos por las manos y los
guio al coche…
-

Ya os lo diré… Ahora… ¡necesito cenar!

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215
Juego nocturno

Juego nocturno

  • 2.
    Índice Prefacio, 3 Capítulo I.-Callejónsin salida, 6 Capítulo II- El desconocido, 35 Capitulo III.- Una mirada al pasado, 51 Capítulo IV.- Grave error, 68 Capítulo V.- deducción inteligente, 89 Capítulo VI.-El hospital, 107 Capítulo VII.- El rastro, 126 Capítulo VIII.- La trampa, 145 Capítulo IX .-Aliados, 157 Capítulo X.- Despedidas, 174 Capítulo XI.- Estrategia, 186 Capítulo XII.- Emboscada, 209 2
  • 3.
    But first, onearth as vampire sent, Thy corse shall from its tomb be rent: Then ghastly haunt thy native place, And suck the blood of all thy race; There from thy daughter, sister, wife, At midnight drain the stream of life; Yet loathe the banquet which perforce Must feed thy livid living corse: Thy victims ere they yet expire Shall know the demon for their sire, As cursing thee, thou cursing them, Thy flowers are withered on the stem. Lord Byron 1813 ( El Giaour, fragmento de un cuento turco) 4
  • 4.
    Prefacio La noche habíallegado, las calles desiertas pobremente iluminadas por las farolas, las aceras y el asfalto húmedos por la lluvia intermitente de todo el día, y las luces de las viviendas poco a poco se apagaban, dando el inicio al sueño de la ciudad. Algunos transeúntes cambiaban de acera al amparo de la poca luz de estas evitando así el oscuro callejón. Los comercios de la esquina con las verjas cerradas y maniquís dormidos en sus incomodas posturas cerraban los ojos a lo que dentro de el mismo sucedía. Nadie oía ni veía nada. Agachada detrás de un cubo de desperdicios, una bonita niña de unos ocho años de edad se refugiaba de la espeluznante sombra. No lloraba, ni se movía, por miedo a ser descubierta y ser la siguiente víctima. Un instinto de supervivencia le decía dentro de su pequeña cabeza que debería permanecer escondida, oculta, aunque estaba segura de que sentía su presencia. Si conseguía mantenerse lo suficientemente callada, tendría una oportunidad de salir viva de aquella situación. Sus ojos abiertos por el pánico, observaban cada movimiento de la danza de muerte que se bailaba ante ella. Los alaridos de terror, las suplicas de la víctima y los gemidos de dolor entraban por cada poro de su piel haciéndola estremecer. Sabía que no podía hacer nada más que estarse muy quieta y callada bajo las sombras. Con sus delgados brazos alrededor de sus rodillas y con la espalda pegada a la pared se mantenía alerta. Ni el olor a 6
  • 5.
    putrefacción, ni lahumedad que la rodeaba la nublaban sus sentidos, no sentía ni frío ni nauseas, tan solo miedo. Deseaba que terminara lo que estaba sucediendo ante sus inocentes ojos, a sabiendas del resultado final. Pero albergaba la esperanza de seguir viva, “sola” pero viva. Los gritos cesaron y la oscura figura se ocultó bajo las sobras del callejón desolado, dejando tras de sí un silencio aún más sobrecogedor. Tendido en el suelo dejó un cuerpo desmadejado, en una postura antinatural, en su cara se reflejaba el sufrimiento y el horror. Sus ojos inyectados en sangre seguían aún abiertos, sin vida, miraban en la dirección de la niña. No quedaba nada en ella, tan solo era una carcasa vacía y seca… le habían usurpado lo más valioso de un ser humano…. su SANGRE… su ALMA La niña comprendiendo que todo había concluido, aún así, siguió sin moverse con la mirada fija sobre aquello. Su frágil cuerpo no respondía, agarrotada y entumecida observaba incrédula. No reconocía lo que veía, aquella cara dulce y cariñosa que veía todas las mañanas cuando se levantaba había desaparecido, la sonrisa que iluminaba su vida, se había convertido en un grito ahogado. Esos ojos que la miraban con adoración ahora reflejaban súplica… aquello que tenía antes sí, ya no era su Madre…. Sola, sin nadie a su alrededor, sin saber que hacer…poco a poco su cuerpo tomo constancia de todo lo que la rodeaba, comenzando a temblar. De sus pequeños pulmones luchó por salir el poco aire que había contenido en un sollozo y finalmente se desmayó. 7
  • 6.
  • 7.
  • 8.
    Capítulo I.-Callejón sinsalida Seis de la mañana, por las persianas semi-bajadas de la ventana entraba algo de claridad, inundando la habitación de un dorado cálido. Un pequeño despertador negro y con el cristal roto comenzó a sonar. Bajo las cálidas sabanas Carla se debatía con despertarse, se tapó con la almohada en un intentó de sofocar aquel estrepitoso pitido. A tientas lo buscó por la mesilla, sin levantar la cabeza del almohadón, como resultado volvió a caerse, pero eso no bastó para silenciarlo. A la vez, un gordo y viejo gato salto a la cama en busca de su ama, ronroneando se acercaba al cuerpo de la mujer, lamiéndole los brazos para que se despertara. Todo se ponía en su contra, por mucho que luchara contra el reloj, había llegado la hora de levantarse. Se incorporó en la cama y cogió el despertador de suelo colocándolo de nuevo en su lugar. El gato se acercó a su mano con la cabeza pidiéndole sus minutos de atención. Le acarició como solía hacer, aún un poco aturdida y somnolienta. Sintiendo la necesidad de aliviar su vejiga, se levantó al cuarto de baño. Abrió el agua caliente y se despojo de su rota y vieja sudadera. Antes de salir de la ducha giró el grifo del todo y un torrente de agua fría la despejó completamente. Se enfundó sus viejos vaqueros, una camisa blanca limpia y su chaqueta de cuero con corte de americana. En la cocina, el gato la esperaba en la encimera pacientemente junto a su cuenco vacío. Se lo rellenó y lo bajo al suelo, mientras él desayunaba 10
  • 9.
    colocó su tazacon un poco de café del día anterior en el microondas. Parecía que la mañana transcurriría como un día corriente, aburrido para ella y tranquilo para el bienestar de la ciudad. Busco sus llaves y sacó el arma con su cinturón del cajón de los cubiertos de la cocina. Sabía que no era el mejor sitio para dejar el “Arma reglamentaria” pero como vivía sola en ese pequeño apartamento, no le preocupaba la seguridad de nadie excepto la de ella. - ¡Mierda! ¿Quién será a estas malditas horas?- cogió su móvil de la mesa aún cargando cuando sonó. – Si, diga…. - Entiendo… si… estoy a un par de manzanas, llego en diez minutos. - Si, avise a mi compañero… han enviado algún otro efectivo… - ¿Por qué no? - Está bien, seré la primera en llegar. Esperare al equipo forense, pero mande un par de patrullas para que acordonen la zona... y que nadie se acerque ni toque nada, entendido. Colgó y se lo guardó en unos de sus bolsillos. - ¡Bueno Gordo! Al fin parece que voy a tener un poco de movimiento. Te dejo la ventana abierta pero vuelve a casa luego ¡Golfo!- se dirigió al gato. A veces se sentía estúpida hablando al gato como si realmente le entendiera, pero como llevaba tanto tiempo sola, se había convertido en un hábito tratarle como un ser humano. Era su compañero de piso y no necesitaba a nadie más. Cerró la puerta tras de sí y corrió hasta el ascensor. Justo cuando llegaba, se cerraban las puertas en sus narices. Sin pensárselo dos veces corrió hasta la puerta de emergencia situada a la izquierda de éste y, de un solo manotazo, la abrió de par en par haciéndola golpear contra la pared. Bajo las escaleras corriendo y saltando en los últimos tramos. Cuando llego al portal el ascensor todavía no había llegado. - ¡Ja!, ¡Gane!- Todo para ella era una competición, en 11
  • 10.
    todo tenía queser la mejor. Era la pequeña de cinco hermanos, todos ellos varones, y aunque el estereotipo de familia dictamina que la pequeña debiera ser la más mimada, en su caso fue diferente, siempre tuvo que competir con sus hermanos para ganarse la aprobación y el orgullo de su padre: Sacar las mejores notas, ser la más hábil, sin dejar de ayudar a su madre con todas las tareas y compromisos que ha de tener una mujer. Respecto a su familia se podría considerar que vivían un par de siglos por detrás del sufragio universal. Pero su madre era feliz, al menos eso es lo que ella prefería creer. Cuando entró en la policía su padre armó un gran revuelo, por mucho que le explicó que los tiempos habían cambiado y que las mujeres eran tratadas como una más incluso en el ejército o en la Guardia Civil. Él no era capaz de verlo así, había vivido muchos años bajo una dictadura y en un pueblo, con lo que su educación y creencias eran algo machistas para la época actual. Luchaba día a día por convertirse en la mejor, intentaba ganarse el respeto de su padre con sus logros. Tenía la esperanza de cambiarle si veía que su propia hija podía triunfar en un mundo que él, consideraba exclusivo de los hombres. Sentía que era una lucha perdida pero, día a día, seguía intentado superarse para demostrárselo. Aprobó las oposiciones sin ningún tipo de problema, y no le puso muchas objeciones ya que tenía la esperanza que no pasaría las pruebas físicas. Albergaba la esperanza de que llegara a casa cabizbaja porque no podía tener ni la menor oportunidad de ingresar en el Cuerpo. Pero subestimaba la perseverancia de su hija, nunca se fijó en como ella, día a día, se preparaba para esa prueba. Ni siquiera sabía que entrenaba en un gimnasio. Pero ella sabía muy bien como era su padre y cuando llegó a casa ni siquiera le comentó el resultado de las pruebas, esperaría a tener la notificación oficial. De ese modo él no podría objetar nada. Unas semanas después, cuando ya conocía la comisaria a la que se la destinaba, se lo 12
  • 11.
    comunicó en lacomida. Fue un duro golpe para él, había estado seguro de que el silencio de su hija era para no reconocer su fracaso y se regocijaba de ello, nunca se imaginó que él motivo fuera otro distinto. En menos de tres meses ya se había ganado el respeto de todos sus compañeros, pero no el de su padre, que le había retirado la palabra. Su carrera dentro de la policía parecía meteórica, y estaba completamente volcada en su profesión. En casa, las cosas eran diferentes, cada día le resultaba más duro permanecer allí. Aunque contaba con la ayuda de sus hermanos que no pensaban de la misma manera que su padre, finalmente se independizó para no sufrir más el agravio comparativo ni la ignorancia en la que la había envuelto su padre. Tenía ochenta y siete años, y era muy tarde para poder reeducarle. En menos de diez minutos se encontraba en la calle señalada por la Central. Aunque había corrido toda la distancia entre su casa y la escena, no parecía sofocada ni acalorada. Su estado físico era impresionante. Un grupo de curiosos se encontraban en la entrada de un callejón, sin duda, aquella era la dirección. Varios coches patrulla llegaron al mismo tiempo que ella, cuatro agentes se bajaron de los ellos. Carla se acercó mostrándoles su identificación y comenzó a coordinarlos. - -¡Acordonen inmediatamente la zona! ¡Vosotros dos separad a los curiosos de los testigos! – después de dar las primeras ordenes a los chicos uniformados se dirigió a la multitud. - ¡Perdone! ¿Quién de ustedes nos ha avisado? - Yo…- Un chico menudo y joven de unos veinte años, levantó la mano a la vez que se acercaba hasta Carla - Soy la inspectora Sánchez. ¿Cuándo y cómo descubrió el cadáver? - Esta mañana de camino a la Universidad. Todos los días atravieso este callejón para coger el metro. - ¿Ha tocado algo? El cuerpo, la pared, algún objeto del suelo…. 13
  • 12.
    - No… he salidoinmediatamente del callejón y les he llamado. En las series siempre dicen que no hay que tocar nada… Tampoco he dejado que nadie se acercara. - ¡perfecto! ¡Gracias!- le sonrió amablemente agradecida por los esfuerzos del muchacho-, por favor dele todos sus datos a mi compañero...- Hizo un señal para que se acercara uno de los policías uniformados- Por si necesitamos contactar con usted. Gracias de nuevo. >> Cuando termine con él- le dijo al agente- pregunte a toda esa gente si han visto u oído algo. Y tomen declaración al personal de las dos tiendas… - ¡De acuerdo! Carla se encaminó al cuerpo que yacía en medio del estrecho pasillo. Mirando por donde pisaba para no poner en peligro la escena del crimen. Todo estaba excesivamente limpio, teniendo en cuenta donde se encontraba, la ropa de la víctima no tenía ni desgarros, ni signos de agresión o lucha. La postura del cadáver, era anti natural… como el que deja caer al suelo una camisa sucia. Miró hacia el cielo buscando una referencia desde donde había podido caer… aunque eso parecía improbable, ya que tendría que haber materia gris en el asfalto o cualquier otro indicio. Pero la postura era similar a los que se arrojan desde las alturas precipitados. Cuando se acercó más comprobó, que tenía el cuello completamente desgarrado, como si un animal enorme la hubiera movido y zarandeado. Pero no había ni una gota de sangre por ninguna parte. Rodeó el cuerpo manteniendo una distancia prudencial y en espiral, buscando más pruebas de lo ocurrido. La cara de la víctima estaba totalmente desencajada, sus ojos aún seguían abiertos y fuera de sus órbitas. - ¿Carla, que tenemos? –Su compañero acababa de llegar 14
  • 13.
    - No hay nada….No lo entiendo… tendría que estar esto lleno de sangre con esa herida, ¿Has visto alguna vez una expresión igual en algún cadáver? - ¡Dios!!!! No…. ¡Es horrible! - ¿Sabes algo del forense y del equipo? - Si, están de camino, no creo que tarden en llegar… - ¡Mama! - ¿Qué has dicho Jorge? - Yo nada…. - -Shssss! – Le silenció, lentamente se incorporó. Colocó su mano en la funda de su pistola, desabrochando el seguro y preparando el arma. Busco con la mirada donde podría haber salido ese sollozo. Su compañero se preparó del mismo modo, colocándose junto a ella. Detrás de ella se encontraba un cubo de desperdicios, y apoyado en su lateral un par de cajas de cartón desarmadas. Según se acercaba a la basura lentamente, le pareció oír más gemidos, más bien era susurros y provenían de las cajas. Suavemente los levantó…. - ¡Jorge! ¡Llama a una ambulancia!.... Este inmediatamente guardó su arma y sacó el móvil del bolsillo llamando al servicio de urgencias. En muy pocos minutos tendrían una ambulancia, ya que había un retén de descanso cerca de donde se encontraban. - ¡tranquila pequeña! Ya paso todo… Levantó sus manos enseñándoselas a la pequeña que se encontraba escondida. Ésta la miraba sin poder reaccionar, pendiente de cada movimiento de la agente. Luchaba por intentar escuchar su voz, estaba a salvo…pero le llegaba como un eco lejano y no podía entenderla. 15
  • 14.
    - ¡tranquila pequeña! ¡notengas miedo! No voy hacerte daño… Al agacharse Carla ante ella, pudo ver el cuerpo de su madre con mayor claridad. - mi ...ma...má… - tartamudeó señalando con su débil mano el cadáver. Miró a los ojos a Carla y en un acto reflejo se lanzo a ella. Carla recibió en su regazo a la niña, que ahora lloraba y gritaba con desesperación. Su cuerpo se convulsionaba en sus brazos. Aparentemente la niña debió permanecer escondida durante toda la noche, en estado de Shock. Sus palabras se volvían ininteligibles, la abrazó lo más fuerte que pudo intentando transmitirle seguridad… pero como podía hacer eso a una niña que habría visto con sus propios ojos un episodio que… la perseguiría durante el resto de su vida. Como, en cuestión de minutos, podría reconfortarla, hacerla olvidar su dolor… Esa era la peor parte de su trabajo… la más dura… enfrentarse a las víctimas aún vivas o a los familiares. Sin dejar de acariciarle el pelo y la espalda, la reconoció con la mirada buscando alguna herida. Pero al parecer solo las tenía y muy graves en su cabeza. No conseguía serenarla, su llanto era cada vez más fuerte. Un par de sanitarios llegaron hasta la mujer y la niña, intentaron deshacer su abrazó, pero esta se aferraba con las pocas fuerzas que aún la quedaban. Su cuerpo seguía convulsionando, no respondía a ninguna de las preguntas que le estaban formulando. Era como si ya no estuviera con ellos. Aún seguía en estado de shock. El médico que acompañaba a los técnicos sanitarios, decidió inyectarle un tranquilizante. Controlando su pulso, vieron como poco a poco se relajaba, sus manos crispadas alrededor de Carla, fueron soltándose y recuperando el color habitual al volver la circulación por ellas. Los sollozos fueron aminorando hasta convertirse en una respiración lenta y pausada. El 16
  • 15.
    tranquilizante la sedócompletamente, envolviéndola en un sueño profundo y tranquilo. Sin soltarla, se levantó con ayuda del personal sanitario y la depositó cuidadosamente sobre la camilla. Agarró las manos de la niña que aún seguían en su cuello y se las colocó sobre su regazo. Inmediatamente la taparon con una manta térmica dorada y la suministraron suero por vía intravenosa. El médico, la reconoció ya dentro de la ambulancia para valorar los daños que podría haber sufrido, llegando a la misma conclusión de Carla. Milagrosamente estaba completamente ilesa, teniendo en cuenta las extrañas circunstancias en las que había perecido su madre. El agresor, no parecía haberla tocado. Pero las secuelas psicológicas podrían ser mucho peores. Comunicaron a los agentes a que hospital la llevaban para dejarla bajo observación y hacerle un estudio más detallado. El forense ya se encontraba en la escena, había reconocido el cadáver y dado la certificación junto con el Juez, por lo que procedían al levantamiento del cuerpo. Su compañero Jorge se había encargado de recabar toda la información de este, mientras ella había estado atendiendo a la niña. Después de ese episodio, veía con otros ojos muy diferentes aquel cuerpo desmadejado. Ahora, le parecía todo mucho más atroz. - ¿Estás bien Carla?- se le acercó Jorge tocándole el hombro para reconfortarla. - Si…. ¡eso creo! ¿Qué ha dicho el forense? Jorge, la miraba intentando analizar si realmente se encontraba bien. Sabia con absoluta certeza que era una mujer fuerte, y en muchas situaciones, había demostrado una entereza incluso imposible para un ser humano. Pero encontrar a la niña, fue un duro golpe, él mismo se había 17
  • 16.
    sentido tambalear. Laimpotencia y la congoja se habían apoderado de él, incluso siendo un mero observador. Comprendía que su compañera habría tenido que sufrir mucho más, pero ella nunca demostraba sus flaquezas, nunca se quitaba la máscara de dureza. Pero aquello había sido demasiado y esperaba que se viniera abajo, no sucedió. Retiró su mano del hombro de Carla y volvió hacia atrás un par de hojas de la libreta que sostenía con la izquierda. - Bien…veamos…- Volvió asegurarse mirándola a los ojos- Al parecer, el cuerpo no presenta ningún signo de abuso sexual. Ni tiene más heridas, que esa monstruosidad del cuello. Sobre eso… la piel parece haber sido arrancada de un mordisco, por el tipo de cortes irregulares y desgarros en los bordes. Pero no estará seguro hasta que le hagan la autopsia, y compruebe como ha podido ser realizado. >> Por la rigidez cadavérica y el signo de sommer1 en sus ojos lleva muerta de 5 a 11 horas. No puede concretar mucho más… - Anoche hizo algo de frío…y el suelo esta húmedo... - ¡En efecto!- Continuó Jorge- Pero teniendo en cuenta los horarios de los comercios y la hora a la que ha sido encontrada… - Podemos reducir dos horas… ¿no? - Si… eso hace de 5 a 8 horas. - ¿Cuál cree que es la causa de la muerte? - Cree que la víctima se desangró, la herida está en la yugular. El cuerpo está totalmente exangüe. La hipótesis que baraja, es que al no haber incidíos de sangre en el cuerpo, ni en el suelo posiblemente fue lavado, vestido y trasladado. Lo que indica premeditación. Pero no muestra ningún tipo de señales habituales en este tipo de casos, como son las marcas de haber sido amordazada o golpeada. 1 1Signo de sommer* o mancha negra esclorocotical: Mancha irregular debido a la oxidación de la hemoglobina de los vasos coroideos. Se presenta a las 5 horas Post Mortem, si los parpados se encuentran abiertos 18
  • 17.
    - Si conocía asu agresor… no había motivo para amordazarla. También la podía haber drogado, para que no se resistiera... - Sí, lo veremos en el análisis de tóxicos. Pero desde luego no estaba ni atada, ni dormida cuando fue atacada. - ¿Por? - En las palmas de las manos muestra unos pequeños hematomas “ante mortem” como si hubiera golpeado una pared o algo similar. Nos dará más datos con el informe, cuando concluya en análisis en el laboratorio… ¡no sé!.. ¡pero creo que no me ha dicho todo! - ¿Por qué? - Lo conozco hace bastante tiempo y lo he visto muy nervioso… no muy seguro de sus conclusiones… Tal vez sea por lo que ha sucedido con la niña…a todo esto… ¿Qué han dicho sobre ella? ¿Estaba herida? - No.- Su cara palideció, pero mantuvo el control sobre sus emociones y continuó informando al compañero- No, a simple vista no han encontrado nada. Pero la han llevado al hospital para reconocerla más a fondo. Han tenido que sedarla, y lo más seguro es que la mantenga un par de días con esa medicación hasta que puedan evaluar los daños. No sé cuanto habrá visto, y si nos podrá contar algo. - Hay algo que no me encaja en todo esto con la niña… ¿cómo alguien es capaz de hacer algo como esto y dejar ilesa a una niña?…¡¡¡se da de tortas!!! ¡Y si ha sido trasladado el cuerpo!… ¿Los siguió o qué? - ¡No lo sé!… puede que le gustara tener espectadores…o que hubiera mostrado compasión hacia ella,… oooohhhh!….. - ¿O qué? - Y… ¿si huyó antes de que la atacarán y luego volviera en busca de su madre? o como tú has dicho al principio, que los siguiera hasta aquí. - Eso tendría más lógica. En todos los años que llevo en el cuerpo, ningún asesino deja un testigo tan evidente. No al menos en la escena… ¿Pero como los seguiría? Tuvo que desplazarlo en algún vehículo… 19
  • 18.
    Durante unos minutosambos pensaron en aquella posibilidad. Sin la declaración de la niña no tenían mucho por dónde empezar, y era muy prematuro hacer conjeturas al respecto, esperarían el análisis de la policía científica y del forense. Nadie había visto ni oído nada en la noche anterior, lo cual no era de extrañar ya que en ese callejón no había viviendas, tan sólo almacenes y locales comerciales. Tomaba más fuerza la teoría del traslado del cuerpo, y si eso era cierto ¿Dónde se encontraba realmente la escena? No tenían nada con lo que empezar a buscar. - Tendremos que preguntar en las viviendas de enfrente. Hay distancia suficiente para que puedan haber escuchado algo o ver alguna furgoneta.- señaló con la cabeza a las patrullas de la entrada- Qué pregunten a los vecinos si vieron u oyeron algo inusual - De acuerdo… ¿Diste alguna orden cuando llegaste de que peinar la zona? - Si, pregúntales si encontraron algo. Creo recordar que eran Martínez y Díaz a quienes les di la orden. Jorge se acercó a las patrullas que estaban esperando, pasó por debajo del cordón policial dirigiéndose al de más alto rango. Dio las instrucciones necesarias e intercambió con él información. Éste le entregó un objeto, encontrado por los dos agentes, metido en una bolsa trasparente y una tarjeta de memoria. Firmó unos impresos y regresó junto a su compañera. Ésta se encontraba observando y analizado el hueco vacío dejado por la víctima. Su cuerpo ya había sido depositado en una bolsa negra y estaba siendo introducido en el coche forense para trasladarlo al laboratorio. Carla paseó minuciosamente buscando alguna pista, a la vez que la policía científica fotografiaba y medía cada palmo de la escena recogiendo todas las pruebas que pudiesen encontrar. 20
  • 19.
    - ¿Han visto algo? - Noinspectora… no hay huellas, ni marcas de neumáticos, no hay nada. Está todo limpio. - ¡Maldita sea! ¿Cómo es posible? - ¡No sé qué decirle!, por muy cuidadosos que sean, siempre hay algo. Pero esta vez, no hemos encontrado nada. El cuerpo estaba lo suficientemente alejado para que el agresor no tocara ninguna de las paredes en un descuido. No había ni cigarrillos ni nada cerca del cuerpo, tan solo en aquellas escaleras, pero estaban en un charco de agua por lo que dudamos que contengan alguna traza de ADN, aún así las analizaremos. - Bien, gracias. Manténgame informada si encuentran algo- miró a su alrededor- El callejón es estrecho para que entrara un vehículo. - Si, tendría que haber recorrido 300 metros con el cuerpo. Si ha habido alguna transferencia, en el laboratorio se encontrará… Mi compañera, también va hacía el hospital para recoger lo que encuentren en la niña - Eso sería de gran ayuda… No creo que ella pueda decirnos nada por ahora… - ¡Carla! Ya he mandado a los agentes a aquellos edificios, uno de ellos había encontrado el bolso de la víctima y dio la orden a Central para que buscaran información. Lo entregaré a laboratorio.- le comentó al técnico. - No se preocupe, ya lo custodio yo. Espere un momento y le entregó el impreso relleno… - Aggg! Como odio tanta burocracia…. - Ya… pero es necesaria… el juez puede desestimar una prueba si encuentra alguna laguna en la custodia… ¿Has hablado con Central? - Acabo de hablar con Susana, la víctima se llamaba Allison Brown, con nacionalidad Española y Americana; la niña, Verónica, tiene 8 años, asuntos sociales se dirige al hospital para atenderla y ayudarla. Vivian 21
  • 20.
    con el hermanode esta a otro lado de la ciudad. Tengo la dirección introducida en el GPS. ¿Vamos? El policía de científica entregó el albarán y recogió las pruebas. - ¿Alguno de los chicos ha tocado algo? - No, tenían los guantes… ¿Puede haber huellas? - -Eso comprobaremos… - Llámeme con lo que sea- concluyó Carla. Este asintió con la cabeza y reanudó su labor. Ambos investigadores se encaminaron al vehículo estacionado al otro lado de la calle. La vivienda de pariente de Allison, se encontraba a las afueras de Madrid, en un barrio residencial de nueva construcción. Las grandes comunidades se alternaban con unos pequeños chalets adosados de dos plantas. Aparcaron frente a estos últimos buscando el número 23. La pequeña casa no tenía patio delantero, tan solo unas enormes jardineras adornaban los cuatro escalones que llevaban a la puerta. Llamaron y esperaron pacientemente a que les abriera. Mentalmente no estaban muy preparados para darle la noticia, pero nunca se está, es algo que no entra en el temario de la oposición. Al menos había una noticia buena y era que Verónica seguía con vida. Se oyó un ruido detrás de la puerta, los dos compañeros llenaron sus pulmones intentando serenar sus emociones. - ¿Quién es? - Buenos días, somos de la Policía Nacional. ¡Nos permite hablar con usted unos minutos! - Buenos días agentes ¿Sucede algo?- Un corpulento hombre abrió la puerta lacada en blanco. La camiseta azul de manga larga, le marcaba sus anchos hombros y pronunciada barriga. Su cara redonda y barba de cuatro días pelirroja, recalcaba más lo sonrosado de sus mejillas. Era el estereotipo del bonachón americano 22
  • 21.
    - ¿Es ustedPeter Brown? - Si soy yo... pero… ¿qué sucede?- tenía un fuerte acento, pero su castellano era muy claro. - ¿Podemos entrar caballero…? El hombre, aturdido por la presencia de los dos agentes, les hizo pasar al salón que se encontraba justo a la entrada. - Señor Brown, antes que nada mi nombre en Jorge Vidal y ella es Carla Sánchez. Ambos pertenecemos a la “Brigada de homicidios” de la Policía Nacional. Aquí tiene nuestras identificaciones. - ¡¡HOMICIDE!!... What happened?.... ¿queee sucede? - Sr. Brown, esta mañana hemos encontrado a su hermana. Al parecer fue brutalmente agredida, lo lamento mucho…- La voz de Carla se cortó varias veces al comunicárselo. La expresión de aquel hombre pasó de la profunda incomprensión al dolor…. - ¡Verónica!!- gritó. - Esta viva, Sr Brown. La encontramos junto a su madre. No tiene heridas de ningún tipo, tan solo se encontraba en estado de shock. La trasladaron al Gregorio Marañón, para tenerla en observación hasta que recupere la consciencia. Aún no hemos podido hablar con ella, pero aparentemente ha debido de sufrir mucho. - Oh my God!....stupid stupid….. Why? - Señor, no podemos decirle nada al respecto. No sabemos por qué las atacaron. Sabemos que no es el mejor momento, pero necesitamos hacerle algunas preguntas. Queremos atrapar al que lo hizo, pero necesitamos su colaboración. - ¿Puedo ver a la niña? - Si, en cuanto terminemos le acompañaremos al hospital. También a nosotros nos gustaría saber cómo se encuentra... 23
  • 22.
    Peter Brown eraun hombre fuerte en apariencia. Aunque no había terminado de encajar la muerte de su hermana, sabía que era su deber colaborar con los agentes. En Estados Unidos estaban bastante concienciados con ese hecho. Por lo que pocas veces cuestionaban a la autoridad. Se levantó del sillón donde se había sentado al recibir la noticia, se sirvió un vaso de Whisky de la camarera que había junto al sofá de tres plazas, y se lo bebió de un solo trago. - Está bien, ¿Que desean saber? - ¿Tenía su hermana pareja? - No, ella enviudó hace unos años. Su marido era español por lo que conservó el apellido familiar. - ¿Actualmente se veía con alguien? - No, era una mujer bastante tímida y no se relacionaba con nadie. - ¿Por qué vivían con usted? - Cuando Marcos falleció, vendió su casa y se traslado aquí. De eso hace dos años más o menos. - ¿Sabe a dónde salió anoche? - Si...,- Se sirvió otro vaso de whisky y se sentó de nuevo en el sillón- es complicado de explicar y sé que me tomaran por un loco, como hace tiempo le pasó a ella - calló durante unos instantes, intentando ordenar las palabras en su mente-. Pero no me importa lo que piensen… Antes de poder decirles donde fue Allison, he de explicarles algo referente a ella y mi sobrina… - Tranquilo… no le vamos a juzgar… queremos resolver esto y cuanta más información, más nos ayudará.- (O más le comprometerá) pensó Carla para sí misma. - Mi hermana…. –dudó si continuar-… tiene visiones desde pequeña, son como sueños o más bien pesadillas. Mis padres nunca la creyeron y acabo interna en un psiquiátrico. Su encierro duro cinco largos años bebió un trago y se aclaró la garganta-. Cuando los médicos pensaron 24
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    que estaba recuperadala dejaron marchar a casa. Para ese entonces era mayor de edad y nunca más volvió. Todo lo que supimos de ella es que vino directamente a España. Mis padres nunca supieron la verdad, ella… no dejó de tener nunca esas visiones, Tal vez por eso no huyó… para que no la volvieran a ingresar...¡no lo sé!… Yo mantuve el contacto con ella, pero nunca me contó nada, hasta que vine a España al poco de nacer Verónica. Vine a conocer a mi sobrina y con un golpe de suerte, encontré trabajo y me instalé de un modo definitivo, por lo que pude comprobar que ella nunca mintió al respecto y que no estaba loca. >>Marcos era psicólogo y la estaba ayudando a vivir con ello, ya que ambos sabían que era casi imposible curarla de ello... Al fallecer él, no sólo perdió a su marido sino a una gran ayuda. Sin saber a quién más recurrir, fuimos dejando el asunto de sus visiones. No retomamos el tema hasta hace unos meses. >>Verónica se despertó una noche sobresaltada… Pensábamos que había sido una pesadilla normal, como la de cualquier otro niño en edad de desarrollo. Hasta que le relató a su madre como había sido el sueño, eso la alteró mucho… por experiencia sabía cómo se presentaban aquellas visiones… A la mañana siguiente, apareció en los telediarios que había desaparecido una joven, tal y como ella nos había descrito. Un par de noches más tarde soñó que encontraban su cuerpo, completamente exangüe, a unos pocos kilómetros de su casa. Y, tal y como había ocurrido la vez anterior, comunicaron la aparición de la joven. Se sospechaba de su pareja, pero Verónica estaba convencida de que era inocente, y eso trastornaba a la niña… si no podía ayudar… por qué tenía que tener aquellas visiones… >>Las visiones de mi hermana no eran tan horribles, no había muertes, ni horror como ella describía. Volvimos a buscar ayuda. Pero como se 25
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    imaginan… nadie noscreyó. Un buen día alguien la llamó y le dijo que podía ayudarnos. Anoche habían quedado para verse. Me pidió que me quedara con la pequeña, pero tuve una reunión hasta tarde y me llamó diciendo que se la llevaba… - Sr. Brown ¿Sabe el nombre de esa persona y el lugar de la cita?preguntó Jorge. - Creo que lo podrán encontrar en su agenda. Esperen un segundo se la entregaré. El Sr. Brown salió de la habitación. Jorge y Carla se miraron extrañados. - ¿Qué te parece la historia?- preguntó Jorge - De lo más surrealista… no sé qué pensar, pero tenemos que buscar el caso que nos ha comentado. - ¡Aquí tienen! Ella anotaba todo. Perdonen, ¿Como murió mi hermana? - No podemos decirle nada. El cuerpo ha sido trasladado para su autopsia. Hasta que no se decida que parte del informe se puede hacer pública no le podemos decir nada. Lo siento. - Entiendo… y su cuerpo. Cuando podré darle sepultura. - Lo siento Sr. Brown. Pero no está en nuestras manos. Cuando el juez dictamine, se le entregará. ¿Qué puede decirme del caso que ha comentado anteriormente? - ¿El que visiono la niña?- Carla asintió- creo recordar que se llamaba Anabel… Anabel Rodríguez. - ¡Gracias! Hoy no le haremos más preguntas, ha sido usted muy amable. Cuando esté preparado le llevaremos al Hospital. - ¡Gracias! Voy por un par de cosas para la niña y para mí. Si me disculpan enseguida termino. - No se preocupe le esperaremos… ¿Podemos ver la habitación de Allison y de Verónica? - Por supuesto. Acompáñenme. 26
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    Subieron los trespor las escaleras hasta el segundo piso. La casa tenía tan solo dos habitaciones por lo que la niña y su madre compartían cuarto. Peter abrió la puerta y en ese mismo momento, mirando las dos camas si deshacer, fue consciente que no volvería a ver a su hermana, sus piernas flaquearon cayendo al suelo roto en dolor. Jorge apoyo su mano en el hombro de aquel grandullón americano. La escena era incomoda, ambos compañeros esperaron a que aquel hombre recobrara la compostura, se había mantenido bastante entero después de recibir la noticia y ambos sabían, que más tarde o más temprano sucedería. Carla, mantenía el rostro sereno, pero en su cabeza se agolpaban las miles de preguntas que tendrían que hacerle, obviamente no era el momento. Tendrían que llevarle a la comisaría en algún momento, con el pretexto de más preguntas rutinarias. Ahora tan solo podían observar su reacción y comentárselo al psicólogo de la brigada. Éste, también le tendría preparado una batería de preguntas para evaluarle. Jorge sin embargo era más visceral, y ver a un hombre llorar le partía el alma. Pero era un profesional y no se dejaba llevar, ni tomaba ninguna valoración. Ya había visto muchas veces como los culpables, representaban a la perfección el melodrama. Pero era inevitable, cada vez que daban una noticia de esa índole a un familiar de la víctima, algo les desgarraba por dentro. Transcurridos unos minutos, Peter se fue recobrando y levantando del suelo, se disculpó ante los agentes y entró en la habitación contigua. Jorge y Carla revisaron la habitación, pulcramente ordenada y limpia. La habitación era amplia, a cada lado de la ventana que daba al jardín trasero, se encontraban dos camas, la más cercana a la pared estaba repleta de muñecos. Esa debía ser la cama de la niña, junto a ella un pequeño escritorio de estudio. En él, se encontraba un cuaderno de dibujo y unas cuantas ceras de colores. Carla lo ojeó distraídamente, pasados los 27
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    primeros dibujos típicosde una niña de esa edad; con princesas y flores por todos los rincones, paso al otros más oscuros. En todos ellos parecía una figura negra, sin rostro y en el suelo resaltaba otra más clara, con una pequeña raya de color rojo en el cuello. Esto captó su atención y los miró con mucho más detalle. En el último dibujo, las figuras estaban igual que los anteriores, pero mostraba muchos más detalles. Con unos trazos muy seguros para haber sido dibujados por una niña, los personajes se encontraban entre dos paredes oscuras. Al lado izquierdo, había dibujado una especie de caja… A Carla se le escapó un suspiro. - ¿Qué pasa?- le pregunto sobresaltado su compañero. - ¿Qué ves en este dibujo? Jorge cogió el cuaderno que le tendía, según descubría más detalles del dibujo, más se reflejaba en su cara el desconcierto y el asombro. - ¡Es la escena de esta mañana! - Eso, me ha parecido a mi…Jorge, si ponemos esto en el informe no van a tachar de estar locos… pero empiezo a creer muy en serio la historia que nos ha contado su tío. - ¡No podemos ocultar pruebas! - ¿Crees realmente que esto lo van a tomar como una prueba? ¡vamos hombre!…. En el siglo que vivimos, es más creíble que un ordenador te conteste racionalmente a que una niña tenga algún tipo de poder… - Ufff!!… no sé qué decirte….supongo que tienes razón…- comenzó a caminar por la habitación pensando en lo que su compañera acababa de decirle.- ¿Crees que esto nos puede ayudar?- Finalmente le pregunto señalando al dibujo. - ¡No lo sé!… pero desde luego la niña lo dibujó antes de que sucediera. - Si tomamos en cuenta ese dibujo como una predicción… La hipótesis del traslado del cuerpo queda anulada, ¿verdad? 28
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    - Sí... creo quesí. Si tomamos esta “predicción” en cuenta…. Ocurrió en ese callejón, y hasta es posible que la niña pudiera esconderse antes de ser atacada. - ¡Pero no había indicios de pelea! - Eso es lo que más me bloquea… no le encuentro la lógica a nada de esto. - ¡Está bien!, llevémonos los cuadernos para estudiarlos en comisaría. - Mejor aún, cojamos el expediente de Ángela y pidamos unas pizzas desde mi casa. - O.k. En esos momentos Peter asomó por la habitación, los tres bajaron las escaleras y se encaminaron al hospital. El recorrido no duro más de veinticinco minutos, y en ese tiempo, ninguno fue capaz de hablar. En el asiento trasero Peter Brown, se mantenía cabizbajo intentando mantener a raya sus emociones. Ahora lo más importante era la pequeña, ya lloraría a su hermana más tarde. - ¡Jorge!, ¡espérame en el coche! Acompañaré al Sr. Brown y preguntaré por la niña. No tardo nada. - Vale, voy llamando para saber si hay algo nuevo. ¿sigues teniendo ese destartalado fax prehistórico? - ¡¡ja ja!!… hasta ahora. Peter ya estaba fuera del coche esperando a la agente, ésta cerró la puerta y anduvieron hasta la puerta de “Materno-Infantil”. Le pidió que le esperara junto a los ascensores y le preguntó a la funcionaria. Una vez obtenida la información, subieron a la habitación donde estaba la niña. Verónica se encontraba aún sedada, y asuntos sociales se encontraba con ella en la habitación. Una vez hechas las presentaciones, y ver que la niña estaba ya con un pariente cercano, salieron para poder hablar tranquilamente. 29
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    - ¿Creé que essospechoso? - Todavía no le hemos descartado, aunque todo apunta a que es inocente. No estaremos seguros hasta que no avancemos en la investigación. - ¡De acuerdo!, de momento le dejaremos que esté con la niña, ya que los médicos y psicólogos afirman que es lo mejor para su recuperación. Pero nos mantendremos con ellos hasta que nos notifiquen lo contrario. - ¡Perfecto!. Cuando podamos dar un informe al juez, les informaremos. ¿Qué han dicho los médicos? - Físicamente está bien, pero emocionalmente… - Negó con la cabeza -. No han encontrado nada en su cuerpo en el reconocimiento, no hay heridas, ni hematomas.... ¡gracias a Dios! Presentaba algo de hipotermia y entumecimiento muscular… - ¡Pobre criatura! Supongo que pasó allí toda la noche. - ¿Fue usted quien la encontró? - si…fue...uff! - Me imagino. La niña tuvo que presenciar algo, y lo tuvo que pasar muy mal, ya que sus ropas estaban manchadas de orín y heces. - ¡Pobre cría!... La tengo que dejar… si hubiese algo nuevo... ¿le importaría llamarme? - Sabe de sobra que lo haré… pillen a ese hi….-Se mordió los labios para no pronunciar la palabra - Descuide. ¡Hasta pronto! Cuando llegó al coche ya había recuperado el color en la cara. Ver de nuevo a la niña había removido los sentimientos que, un par de horas antes, casi la noquean. Jorge seguía estacionado en el mismo lugar. Se sentó y le contó lo que la había dicho la funcionaria de Asuntos Sociales. Durante el recorrido desde el Gregorio Marañón, no hablaron más sobre la investigación. Acababan de empezar, pero era todo demasiado misterioso 30
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    y oscuro. Carlaabrió la agenda que le había entregado el hermano de la víctima y comenzó a examinarla desde el día de ayer hacia atrás. Allison Brown, parecía ser una mujer muy organizada, tenía anotaciones de todo; actividades de la niña, revisiones medicas, citas con los profesores…etc. Unas cantidades y el nombre de un fármaco aparecían cada dos días. Tendría que buscar en la “Wiki pedía” que era, y para que se utilizaba. Sobre la cita que había comentado Peter Brown, solo había un teléfono y una dirección. La calle le sonaba bastante, posiblemente estuviera cerca de su domicilio, pero no estaba segura de ello. No conocía mucho su barrio, ella se ubicaba mejor tomando como referencia las bocas de metro. Así había sabido donde se encontraba la escena esa misma mañana. Al llegar al pequeño apartamento de Carla, comprobaron que uno de sus compañeros les había mandado algunos documentos por fax y otros por e-mail. Mientras Jorge pedía unas pizzas para comer, Carla imprimió la documentación para que fuera más fácil su lectura. En el “prehistórico fax” como lo había denominado su compañero, había un par de documentos manuscritos que se adjuntaban al informe, eran algunas de las declaraciones del caso de Anabel. “Anabel Rodríguez, de unos 17 años de edad, desapareció del domicilio familiar el 27 de noviembre del pasado año. Fue vista por última vez alrededor de las 10 de la noche, cuando salía del polideportivo donde practicaba “Aqua-Gim”. Según informaban los familiares, nunca se retrasaba a la salida, sino que directamente se dirigía a su casa. Esa noche, la llamarón insistentemente a su móvil sin obtener respuesta. Llamarón a su pareja actual, Ricardo Santamaría, que se encontraba ebrio y no pudo contestarles nada concreto. Sus amigas, tampoco conocían su paradero. Asustados por la falta de información sobre su hija, dieron aviso 31
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    a la policía.Transcurridas las horas protocolarias para este tipo de casos, se levantó una denuncia oficial y comenzó la investigación. Dos días más tarde, un vecino de la calle Camarena en Aluche, dio la voz de alarma sobre el cuerpo de una mujer semi-desnuda en uno de los jardines de su urbanización. Según el informe de la policía científica, la escena estaba completamente limpia, sin indicios de lucha. Según la autopsia, Anabel Rodríguez llevaba muerta dos días. Su cuerpo oculto por la vegetación del jardín y las bajas temperaturas de esos días, habían impedido ser descubierta con anterioridad. Pero no se descartaba la hipótesis de que hubiera sido trasladado y colocado en ese lugar unas pocas horas antes. No había indicios de agresión sexual, no tenía hematomas, por lo que se descarta que hubiera algún tipo de lucha o forcejeo. En la parte derecha de su cuello, justo en la carótida, se presentaba una herida profunda en forma de desgarro. En una posterior observación se confirmó que podía haber sido mordida. Se realizó un molde de la dentadura para una identificación dental, sin aparecer ninguna ficha ni expediente sobre la misma. En el molde se ven que los colmillos superiores son algo más largos de lo habitual, pero se descarta por las mediciones y el resto de los dientes, que pudiera pertenecer a un animal. La víctima se había desangrado hasta morir, esa era la causa de la muerte. En las primeras conjeturas se barajo la hipótesis de que su actual pareja “Ricardo Santamaría” fuera el agresor, ya que no recordaba “aparentemente” nada de la noche de la desaparición de la víctima. Se registro su domicilio sin encontrar evidencias ni rastros de Anabel en él. 32
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    Manteniendo al principalsospechoso bajo vigilancia, finalmente es liberado por falta de pruebas. …” - ¡Jorge! Este caso y el nuestro tienen demasiadas similitudes. - Ya, veo... el cuerpo, la falta de pruebas... desde luego están relacionados en el “Modus Operandi” pero no veo nada entre las dos víctimas. - Salvo que eran mujeres… ¡y muy guapas! - Sí, pero no hay muchas más semejanzas entre ellas… Una era joven y Rubia la otra madura y morena. ¿Has visto algo en la agenda que te haya llamado la atención? - La cita que supuestamente tenía Allison Brown está marcada en la agenda. Pero solo aparece un teléfono y una dirección. ¡Ahh!.. y cada dos días tiene marcado un medicamento “ketoprofeno”... no sé qué es… lo iba a buscar en internet… - No hace falta… lo conozco… es para las migrañas. - ¿Cómo lo sabes? - María, las padece y a veces el ibuprofeno no le hace efecto - ¿Cómo esta ella? ¿Sigue obsesionada con quedarse embarazada? - ¡Agg! No me lo recuerdes vale!- Puso los ojos en blanco- A veces pienso que solo me quiere por mi cuerpo - ¡Vaya! ¡Un hombre que está disgustado con esa idea! - ¡Carla! Eres mi amiga y mi compañera… pero no me es fácil hablar de mi vida sexual... - ¡Vale! ¡Vale! Lo pillo… centrémonos en el caso. - Eso está mejor… Supongo que “ Ketoprofeno” lo tomaría por las visiones. Aunque teniendo en cuenta lo que nos ha dicho su hermano… aventuraría a decir que se lo daba más bien a la niña. ¿Me acercas la agenda para ver esas cantidades? - ¡Toma! 33
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    Jorge, abrió laagenda y tal y como Carla había empezado a leerla en el coche lo hizo hacia atrás. - ¡Aquí esta!.. Sí, creo estar en lo cierto, las cantidades son muy pequeñas para un adulto. - ¡Vaya don tan incomodo! ¿no?, no solo ves cosas horribles, sino que te dejan un dolor horrible de cabeza. - Lo que me parece extraño, es que no es un medicamento que tengas que mantener una continuidad, es algo que te tomas cuando aparece… como una aspirina. - A lo mejor…., - Jorge levantó la cabeza de la agenda y la miró esperando a que continuara- ¿Y si solo apuntara cuando se las había suministrado? Eso nos diría cuantas visiones habría tenida la niña… - Una para el asesinato y otra para el descubrimiento… - Ajá, - afirmó- cuenta todos los días; yo voy a ver de nuevo los dibujos de la niña. Transcurridos unos minutos ambos se miraron con pánico en los ojos. - ¡¡¡¡SIETE!!!!- Exclamaron a la vez. - ¡Maldita sea! Concuerdan… - ¡Carla te das cuenta que si esto es verdad!… ¡que si las visiones de Verónica son reales…! - Sé, por donde quieres ir… ¡Un asesino en serie! - ¡¡Si!! - Tenemos que buscar en los archivos. - ¿Cómo? No veo relación ninguna. - No… entre las victimas no. Pero si en los cuerpos. Tendremos que buscar todos los cuerpos que presenten las mismas características. Desgarro o mordedura en el cuello, cuerpo exangüe, y ausencias de pruebas. 34
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    - ¡Vale, dividámonos! Yovoy a comisaria en busca de la información y voy preparando el dosier… ¿te acercas a esta dirección? – concluyó mostrándole de nuevo la agenda. - Sí, creo que esta cerca de aquí… - No seas imprudente… echa solo un vistazo y pide refuerzos si tienes que entrar. - ¡Ehhh… tranquilo! Se cuidarme solita… Jorge cogió toda la documentación de la mesa y salió disparado por la puerta, si estaban en lo cierto, el problema era más grave, pero cabría la posibilidad de encontrar algún hilo para poder tirar de la madeja. Carla se quedó en su apartamento hasta que encontró la dirección exacta en el Google Maps. Efectivamente se encontraba muy cerca de su domicilio. Esa misma mañana había pasado por ella de camino a la escena. 35
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    Capítulo II- Eldesconocido Una vez en la calle, comenzó a andar tranquilamente, pensando en todo lo que sabían del caso. Tenían muy poca información y tampoco era muy fiable. Pero seguiría su instinto. Cuando finalmente llegó, hizo una inspección ocular. No encontró en ningún portal alguna placa significativa, no sabía muy bien lo que buscar. Intuía que podía ser el nombre de algún Psiquiatra o Psicólogo, ya que la victima buscaba alguna manera de poder ayudar a su hija. Entre dos portales había una pequeña cafetería con el mismo número que rezaba en la agenda. Entró para preguntar a los camareros si habían visto a alguien con la descripción de Allison y Verónica la noche anterior. Ninguno pudo darle información. Carla miró a su alrededor, la cafetería estaba casi vacía. Una mesa le llamó la atención. Junto al gran ventanal que daba a la calle, un hombre de unos treinta y muchos años la miraba fijamente. Era alto y de complexión atlética, vestido completamente de negro y con un guardapolvo, sujetaba entre sus manos una taza blanca de cerámica. Su piel parecía de la misma tonalidad. Sus ojos negros, clavados en ella, parecían estar estudiándola. O más bien parecía que querían leer en ella. 36
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    Algo la impulsóa andar ante aquel desconocido. Su cuerpo no respondía antes las sencillas órdenes que intentaba dar su cerebro. Incluso sentía como si dos voces lucharán en su cabeza. Una le decía que huyera, la otra que se acercara. En ningún momento perdió el contacto con sus “hechiceros ojos”. Cuando se encontraba frente él, un escalofrío le recorrió el cuerpo. Sabía que era un aviso de su subconsciente que le decía que aquella persona era peligrosa. Todo lo que desprendía aquel cuerpo era “muerte”. Pero aún siendo un hemisferio de su cerebro consciente, el otro la hizo sentarse en la silla que tenía ante ella. >>Tranquila! ¡No corres peligro!- Parecían decirle aquellos ojos negros.Yo tengo la información que necesitas… ahora, sonríe como si me conocieras de toda la vida y pide un café.<< Consciente de que aquellas palabras solo habían tenido lugar en su mente, bloqueada y confusa hizo lo que esa voz le ordenó. - ¡Camarero! Un café con leche. Poco a poco, noto como su cuerpo se relajaba, sentía como si se cortaran los hilos invisibles que la habían hecho comportarse de esa manera. Prudentemente, esperó a que el desconocido hablara primero. - ¿Se encuentra algo menos aturdida? - Eso creo….¿pero qué hago aquí..? - Ahora, no se lo puedo explicar. ¿Por qué busca a Allison Brown y a su hija? - No las busco a ellas… sino a alguien que las conozca… - Yo soy esa persona… - ¿Cómo? - Las conozco, las estoy esperando desde anoche. - Bien, pues no creo que aparezcan. Al menos Allison Brown… Soy de la brigada de homicidios. 37
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    - Ha fallecido Allison - Si,por eso estoy aquí. - ¿Y cree que encontrará al culpable en esta cafetería? - Puede que sí, o puede que no ¿lo tengo delante? - No… yo solo trataba de ayudarlas…. Llevo mucho esperandolas. - ¿No había dicho que las esperaba desde anoche? - Si, había quedado con ellas. Pero desafortunadamente no entraron. - Explíquese. - Algo asustó a Allison cuando me vio por el cristal y salieron corriendo. No hizo caso a su hija, que le aseguro que conmigo estarían a salvo. Creo que corrieron sin rumbo y sin mucha suerte ¿Dónde? - Esta mañana la han encontrado a unas calles de esta cafetería. - ¿Y la niña? - A salvo. Estaba junto a su madre, escondida. - ¡Chica lista! El camarero se acercó con el café de Carla algo temeroso. La compañía de la mujer no le inspiraba mucha confianza. - ¿Por qué sigue usted aquí? - Tenía la esperanza que la niña volviera a buscarme, pero ha llegado algo mucho mejor. - ¡No le entiendo! - Usted es policía y cuenta con unos medios que me serán muy útiles. - ¿Cree que le voy a dar información? No se equivoque… no sé cómo ha conseguido que me siente con usted, pero un barato truco de salón no hará que desvele nada… - ¡No sea niña! ¿Truco de salón?... usted no me va a decir nada, porque no saben nada. Igual que he conseguido que se siente en esta mesa, puedo leer en su mente como un libro abierto. 38
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    >>Usted y sucompañero están completamente desorientados, tienen una información que no saben cómo manejar, porque se les escapa de sus estrechas mentes. Verónica les ha ofrecido mucha más información de la que ustedes piensan. Le voy a dar un consejo: Haga más caso a la intuición de él. Usted es demasiado fría y calculadora. - ¡No tiene ni idea de lo que está hablando!. - ¿Cree eso realmente? Vamos… no se engañe a si misma… Carla abrumada bajó la cabeza pensando en aquellas palabras. No sabía a qué se refería respecto a Jorge, ambos habían sido muy cautelosos en expresar lo que habían sentido o pensado respecto a la declaración de Peter Brown, y más en lo referente al cuaderno de dibujo. Pero estaba claro que aquel extraño personaje sabía lo que se decía. ¿Cómo podía ser así? Pensó para sí misma. Levantó su mirada de la mesa y como si lo viera por primera vez, analizó su rostro ahora algo más relajado y bello. - No se torture… ya le he dicho que he leído su mente… tengo una idea, ¿Qué le parece si empezamos de nuevo? Creo que nuestra pequeña charla, se ha tornado algo hostil, y mi intención no es esa.- Carla asintió.Empezaré yo. Mi nombre es Jean-Paul Bousset. - Yo soy Carla. ¿Por qué necesita mi ayuda? - Por qué ustedes pueden acceder a lugares, donde yo no puedo entrar sin ser invitado. - Ehhhh! - Le parece absurdo… - ¡Bastante, la verdad! - Mire Carla, Ahora no lo va a entender, ni puedo explicárselo. Lo que si le digo, es que estoy dispuesto ayudarle con su investigación y atrapar al asesino. Pero desde luego pongo una condición… - ¡Una condición!... ¿Por qué se cree que necesitamos su ayuda? 39
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    - Porque…, cómo hapodido comprobar todo este caso está envuelto en un halo de misterio… y yo, sobre temas ocultos y rarezas… soy un experto. - Sabe lo que le digo… ¡exactamente esto es muy raro!... y usted sobre todo. ¡Buenas Tardes! Carla se levantó de su asiento, no comprendía en absoluto a donde quería llegar Jean-Paul. Pero no tenía ni tiempo, ni le gustaban esos juegos de palabras para entretenerse más con al aquel desconocido. Justo cuando llegaba a la puerta de salida, sintió una presión suave y fría en su hombro, a pesar de llevar puesta la chaqueta de cuero. Sin girarse a mirarle a la cara, por miedo a que volviera a conducirla a la mesa, esperó a que hablara. - Es usted muy testaruda… - aseguro él - Y usted muy críptico… ¿Por qué no habla claro de una vez? Jean-Paul. No sé quién es, ni por qué parece saber tanto de este caso… parece que esconde algo que no quiere decir, pero sin embargo intenta averiguar de mi mucho más de lo que usted dice.- Se giró para poder concluir mirándole a los ojos.- Le admito que el block de Verónica, y lo de sus visiones, nos ha pillado por sorpresa y no sabemos cómo tratar eso. ¡Pero no confío en usted!. Algo en mi interior me dice que me aleje, y eso es lo que voy hacer... - Yo no soy peligroso, no tiene que tener miedo…. Pero hay otros a los que sí… - ¿Ve?… ¡ya estamos…!.- le interrumpió.- ¿Que leñe quiere decir?. Si no empieza hablar claro, nuestra conversación acaba aquí. Señor Bousset. Más decidida que antes, abrió la puerta de un empujón y salió a la calle. Tenía la impresión de que él las siguió, pero no miró para averiguarlo. Tomo camino a su apartamento, desde allí llamaría a su compañero para 40
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    averiguar si habíadescubierto algo. Se imaginaba que estaría preocupado por ella, pero no quería hablar con él desde la calle por si era escuchada. A escasos metros de su portal, la sensación de que era seguida fue más fuerte. Miró a sus espaldas, pero no consiguió ver nada. Ya había anochecido, y la escasa iluminación de la calle, no le permitía ver más que sombras. Asegurándose durante unos minutos de que no había nadie más con ella en la calle, sacó las llaves del su bolsillo y entró en el portal. Una vez en casa, se despojó de su chaqueta, pero no se quitó el cinto con él arma como era su costumbre. Sin encender las luces, anduvo por la habitación hasta la ventana que daba a la calle, y miró tras las cortinas. La calle estaba desierta, pero la sensación de que la observaban era muy fuerte. Aún así, con esa certeza, no conseguía ver a nadie. Marcó el número de su compañero y se sentó en el sofá a oscuras. - Jorge! ¿Cómo ha ido la búsqueda? - ¿Estás bien? Estaba preocupado, ¿Por qué no has llamado antes? - Si, tranquilo… se cuidarme sola… ¿Has encontrado algo? - He podido encontrar tres casos más. Aún sigo buscando en los archivos. Pero todos tienen el mismo Modus Operandi. - O.K, déjalo si quieres, mañana te echaré un cable a buscar. - Ya había terminado. Estaba esperando tu llamada, todavía no me has contestado... - Mañana hablamos, vale… no hay nada importante que no pueda esperar. - Está bien, mañana hablamos… Se recostó en su sofá, pensando en aquellas palabras del desconocido. ¿Por qué sabía tanto? ¿Por qué la conocía? ¿Qué quería decir con lo de Jorge?. A la mañana siguiente intentaría sondear a su compañero. Alargó la mano para coger su chaqueta que había dejado en el respaldo, y buscó en los bolsillos su paquete de tabaco. Junto a él encontró una 41
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    tarjeta de visitacon una nota. Se inclino hacía la luz que entraba por la ventana y la leyó. “Cuando esté preparada para escuchar, llámeme… ¡No tarde!, no hay mucho tiempo. Jean-Paul Bousset” A la mañana siguiente, después de su rutina matinal se encaminó a la comisaría. Se había quedado dormida en el sofá, y el cuerpo lo tenía dolorido por la incómoda postura. La oficina era un hervidero de policías. Aún siendo temprano, sus compañeros parecían llevar horas despiertos y trabajando. Los teléfonos sonando, las teclas de los ordenadores marcaban una música sin compas definido, la gente iba y venía con documentación de una mesa a otra. Se acercó a su mesa, Jorge ya la esperaba en su escritorio con la cabeza metida en un dossier. Dejó su chaqueta en la silla y se encaminó al “office” a por un café. Abstraída, dándole vueltas a un pequeño palillo transparente, no se percató de que tenía compañía. - ¡Buenos días! No parece que hayas tenido una buena noche…. - ¡Ahhh! ¡mierda!- se derramó su café con el sobresalto- ¡joder, Jorge… me has asustado!. - ¡Mmm…! ¡perdona! – se rio- ya veo que no te has levantado con el pie derecho… - ¡Perdona tío!. Me quede frita, en el salón… tengo el cuello destrozado. Ya sabes, que cuando no duermo bien estoy más susceptible. 42
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    - Yo no lodiría así…eso es muy “fino”… para la “mala leche” que gastasse burló - ¡Vale… lo que tú digas! ¿A qué hora has llegado?. - Pronto… quería comprobar algunas cosas antes de que llegaras… cuando estés lista, pasamos a la sala de reuniones y te explico lo que he encontrado. - ¡Venga vamos! Controlaré mi “mala leche”… Ya en la sala, Jorge le expuso todo lo que había encontrado la noche anterior. Los tres casos que había encontrado se remontaban tan solo a unos meses, las fechas coincidían con las marcadas en la agenda de “Allison” y eran posteriores al cuerpo encontrado en la calle Camarena. En total, junto con el de su madre, había relacionados cinco casos, con la medicación y los dibujos. Estos últimos describían a la perfección los lugares donde habían sido encontrado los cuerpos, tal y como detallaban los informes. La niña, en todos ellos había dibujado la sombra de un cuerpo, sobre las que parecían ser las víctimas. Aparentemente, ninguna de las víctimas se conocían ni había una relación entre ellas. Cada una era diferente, rubias, morenas, deportistas, madres… solo tenían en común que eran mujeres de una edad comprendida entre los diecisiete a los treinta y pocos años. Ninguna mostraba signo alguno de agresión sexual, o de violencia. Todas ellas habían sido atacadas de noche y se les había extraído toda la sangre. Se encontraban en un callejón sin salida. El atacante, no había dejado el menor rastro de sí, ni en las víctimas, ni en la escena. Tampoco tenían un patrón de conducta, ni siquiera, la disposición de los cuerpos en el mapa, les decía nada. Solo una cosa quedaba clara, ante sí tenían un homicida en serie y no sabían ni como, ni cuando, ni a quién atacaría. Pero atacaría de nuevo. 43
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    Después de horasy horas, dándole vueltas a la misma información, exasperados por no encontrar nada. Carla, se decidió a hablar con Jorge, sobre Jean-Paul y sus comentarios. - Jorge, ayer tarde, en la dirección en la que supuestamente “Allison Brown” debía encontrarse con alguien… encontré una cafetería. Ante todo, se cómo eres y no quiero que me eches un sermón por lo imprudente que fui… - ¡¡¡¡Carlaaaaaaaaa!!!…¡¡¡ De que narices estás hablando….!!!¿¿¿ No correrías peligro alguno, verdad???- la interrumpió - ¡¡Jorge.!! - Vale, vale… desembucha… pero ya decidiré yo si bronquear te o no. - O.k. Al parecer nuestra víctima, tenía que encontrarse con un tal… Jean-Paul Bousset. – Analizó el rostro de su compañero y decidió no contarle todos los detalles.- Él aún se encontraba en la cafetería. Estuve hablando con él… es un tipo bastante curioso, pero más aún lo que me dijo. - ¿Pudo decirte algo sobre la víctima? - No exactamente, - no sabía cómo plantearle la pregunta, así que decidió hacerlo directamente.- ¿Qué piensas tu de todo esto? Sobre los cuerpos… la niña… todo. - ¡Ehhh!.... ¿A qué viene esa pregunta? - Es una duda que me surgió durante esa conversación. - Bueno…no sé cómo explicarte esto, sin que me tomes por un chiflado. Lo de la niña y su madre, está claro que es real. Esa pobre criatura, soñó como asesinaban a la madre y no solo eso… sino que también lo presenció. Estoy seguro de ello. – Caviló unos momentos como seguir. Cogió aire, llenando sus pulmones y miró fijamente a su compañera.Sobre los cuerpos, después de leer las autopsias y ver con mis propios ojos a “Allison Brown”… estoy convencido de que nos enfrentamos a un asesino… algo peculiar. 44
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    - ¿Cómo de “peculiar”? - Un“Vampiro” - ¡Ja! ¡¡¡Estas de coña…!!!- intentó reprimir la risa, pero la absurda idea de Jorge le parecía lo más cómico que había oído en años.- ¡No es bueno que veas tantas películas de terror! - ¡No lo estoy! .- Su voz fue ruda y seca. A él no le parecía ninguna broma, y desde luego el comportamiento de su compañera no le agradó.- Tú me has preguntado y yo te he contestado sinceramente. ¿Por qué no puedes abrir tu mente? Tenía claro que no creerías ni una de mis palabras… ya me di cuenta de ello en la habitación de la niña, con ese comentario sarcástico con los ordenadores. – Resopló e intentó calmarse antes de continuar.- Mira Carla, puede parecer estúpido, infantil o como lo quieras llamar. >> Se que tu mente, siempre busca una razón lógica a todo, y si no lo ves por tus propios ojos… te niegas a creer. Pero nada de lo que tenemos aquí, tiene lógica… Como me has preguntado, te diré por qué opino de este modo. >>Primero, las victimas no tenían ni una gota de sangre en su cuerpo. Ni siquiera estaban manchadas sus ropas. >>Segundo, la herida en el cuello coincide con un mordisco. Y así lo han revelado las autopsias. >>Tercero, en los moldes de las dentaduras, en todas ellas, los colmillos eran más pronunciados de lo normal y no coinciden con ningún animal. Si cotejamos todas esas muestras, estoy convencido de que coincidirían…. - ¡Perdona! Mirándolo así, incluso tendríamos una línea que seguir. Pero entiende que parece una conclusión absurda. Parece un guión de película gore de serie B…. - Puede… ¿Pero qué pierdes con barajar esa posibilidad? 45
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    - Tal vez nada…Ese tipo, el de la cafetería… me dijo que hiciera caso a tus instintos… - ¿Qué más te dijo? - Nada claro, era como si hablara en un lenguaje incomprensible… - O tal vez, tú tenías la mente tan cerrada que no le quisiste entender. Carla se encontraba realmente abrumada. Tal y como le acababa de decir su compañero, no había querido entenderle, ni si quiera lo había escuchado. Ahora que tenía claro lo que pensaba su compañero, la conversación del día anterior tomaba un color diferente. Ambos, le habían dicho que debía abrir la mente, y eso haría, pero estaba convencida de que la explicación para todo lo expuesto por Jorge, tenía otro significado. Pero… ¿Cuál?. Jorge algo enojado, había dado por finalizada la conversación, recogió todos los informes y fotografías que estaban esparcidas por la mesa. Antes de salir de la sala, miró a su compañera la cual seguía absorta en sus pensamientos. La conocía bastante bien para saber que lo mejor, era dejarla sola para que procesara toda la información. Salió cerrando tras de sí. Sola, sentada frente a una larga mesa, con el block de la niña aún en la mano, analizó cada uno de los dibujos. Aunque le resultaba muy difícil tomarse en serio aquella suposición de su compañero, intentó mirarlos desde ese nuevo punto de vista. Increíblemente, tomaban más sentido los trazos irregulares de la niña. El cuerpo oscuro no tenía siempre la misma postura, como al principio creía, y las víctimas poseían rasgos y gestos diferentes. Incluso ahora, admiraba el talento de la niña para dibujar. Recordó en esos momentos lo que Jean – Paul le había dicho: “Verónica les ha ofrecido mucha más información de las que ustedes piensan.” Se centro en el último dibujo, el de la madre de la criatura. Ella había sido la primera en llegar a la escena y la recordaba nítidamente. 46
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    Miró todos losdetalles: el cubo de basura, los cartones en el lateral, las escaleras de emergencia de una de las naves… “El cuerpo estaba lo suficientemente alejado... No había ni cigarrillos ni nada cerca del cuerpo, tan solo en aquellas escaleras, pero estaban en un charco de agua por lo que dudamos que contengan alguna traza de ADN, aún así las analizaremos.” Le había dicho el técnico. - ¿Por qué había colillas en unas escaleras de una nave abandonada? Le entró una súbita necesidad de volver al escenario, agarró el block y su chaqueta con tal ímpetu que casi tira la silla al suelo. Como un vendaval salió en busca de su compañero. - ¡Jorge! ¡Vamos, tengo una corazonada… volvamos a la escena! Al llegar encontraron todo igual. Ya no estaba el precinto policial, pero no habían pasado los camiones de basuras, por lo que todo permanecía exactamente en su sitio. Carla se colocó en la posición que intuía desde donde la niña había visto la escena. Agachándose para conseguir una altura aproximada a la de Verónica, comprobó que la perspectiva era idéntica. Jorge la miraba a su lado extrañado, durante el trayecto no le había comentado nada de sus planes. Verla arrodillada en el suelo, mirando el dibujo y la escena de un modo intermitente y rápido, le resultaba más desconcertante. - ¿Se puede saber que haces? - Ayer, ese tipo… me dijo que Verónica nos había dado más información de la que éramos capaces de ver. - Todavía no me has contado nada de esa conversación… - Lo sé, pero ambos teníais razón… tenía la mente tan cerrada que no estaba mirando con los ojos correctos… - ¡Qué sorpresa! ¡La inspectora Sánchez reconociendo un error!. 47
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    - Si y no…- Contestó sin mirar a su compañero, este había puesto los ojos en blanco.- Mira…- señalo en el block- Verónica dibujo con exactitud estas escaleras, las ves… un técnico me comento que habían encontrado rastros, pero que posiblemente fueran inútiles. >> En el resto de dibujos, la escena se difumina marcando solo a las dos figuras. ¿Por qué dibujo todo el callejón en este? Estoy convencida de que algo quería que decir con ello… - ¿Subieron las escaleras buscando huellas? - ¡No!.. creo que no… todo estaba mojado, así que cualquier rastro se podía haber borrado. Se encaminaron a las escaleras, la barandilla oxidada aún estaba mojada. Jorge, que avanzaba el primero, llegó al rellano de la puerta de emergencia. - ¡Carla! – susurro- ¡Esta abierta! Sacó su arma reglamentaría y espero a que su compañera se preparará. Tomando posiciones, Jorge abrió de un movimiento rápido la pesada puerta apuntando al interior oscuro. Carla paso la primera haciendo lo mismo, espero a que se le habituarán lo ojos a la nueva luz y aseguro la zona, él le cubrió las espaldas. Por las sucias ventanas entraba una mortecina luz, dejando ver la diáfana superficie de la nave. Algunas cajas se apilaban en una pared, cercanas a la puerta. En la posición opuesta se encontraba un ascensor con las puertas abiertas. Unas huellas destacaban en el polvoriento suelo. La dirección que tenían era justo hacia donde ellos se encontraban. - Deberíamos llamar a la científica, estas huellas parecen muy recientes. - Si, salgamos antes de contaminar la escena. Ya la revisaremos después de ellos. 48
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    Carla, aviso inmediatamentey se sentó a esperarlos en un húmedo escalón. Su compañero la imitó. - ¿Y bien? ¿No tienes algo que contarme? Carla le miró detenidamente, había tardado mucho en contarle a su compañero la conversación de la tarde anterior. Así que comenzó a relatarle todo, sin ocultarle el más mínimo detalle. Cuando le contaba como se vio impulsada a caminar y sentarse en aquella mesa, esperaba que su compañero mostrara la preocupación a la que la tenía acostumbrada. Pero sin embargo, la expresión de él era más bien como si le confirmara o ratificara algo que ya había dado él por supuesto. Espero pacientemente a que su compañera terminara su relato, sin interrumpirla ni una sola vez con alguna pregunta. Cuando ella concluyó esa historia, continuó explicándole sus devaneos mentales en la sala de la comisaría. Según hablaba, sus propias palabras comenzaban a tener más significado para ella. - Después de todo eso… ¿tienes dudas sobre los que yo opino? - Entiéndelo Jorge, nunca he creído en esas historias. Y un buen día, me encuentro con un caso que me hace plantearme muchas cosas… Tú eres una persona más creyente que yo. Eres católico, piensas que no estamos solos en el universo y si me dijeras que crees en los fantasmas, hasta me parecería de lo más coherente viniendo de ti y sabiendo cómo eres y piensas. Pero yo…- negó con la cabeza.- soy escéptica en todo y con todo, lo reconozco. Ni siquiera me gustaban los magos de pequeña… - ¡Ni tú a los magos!- bromeó.-… seguro que eras de las típicas niñas, que disfrutabas evidenciándolos contando como habían hecho el truco. - ¡Efectivamente! …Esto es mucho para mí. Pero te reconozco… que empiezo a creer… ¡Mira! Ya han llegado. - ¡Buenas tardes inspectores! ¿Qué han encontrado? 49
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    Jorge se pusoen pie y los acompañó hasta la puerta. Carla, permanecía sentada al final de la escalera. Buscó en su bolsillo la tarjeta y la volvió a leer. - ¿Estás preparada para escuchar?.- le pregunto Jorge por encima de su hombro - No lo sé, pero creo que debo intentarlo… 50
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    Capítulo III.- Unamirada al pasado Al ver la nave completamente diáfana y vacía, lo primero que pensaron los científicos es que la cosa se haría bastante rápida. Empezaron reconociendo las huellas dejadas por los dos inspectores, y recogieron las desconocidas. Avanzaron por separado, para poder abarcar más territorio. Pero según avanzaban, encontraban muchos rastros de que esa nave, estaba siendo utilizada. Posiblemente los últimos inquilinos fueran tan solo vagabundos, pero no podían descartarlo hasta analizar todo más detenidamente en el laboratorio. A su paso encontraban: Botellas de whisky y ginebra, con bastante polvo en el exterior; colillas, jeringuillas, envoltorios de caramelos y bollería industrial. Nada de ello parecía relevante para la investigación. Cuando llegaron cerca del ascensor, al mayor de los dos técnicos le llamó la atención un destello. Esté venia de una pequeña puerta oculta tras unas vigas de sujeción. Desde la puerta de emergencia, no podía ser vista. Llamo a su compañero, que en seguida se colocó a su lado. Entraron muy despacio a la oscura estancia, mirando donde colocaban sus pies, para no contaminar nada. Con el pequeño haz de luz que desprendían las linternas, recorrieron la habitación. Aquello era sobrecogedor. - Llama, inmediatamente a los inspectores, y suminístrales protectores de calzado y guantes. Esto tienen que verlo con sus propios ojos….¡corre!. 52
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    Miguel, que escomo se llamaba el más joven y de menor rango de los técnicos, obedeció inmediatamente la orden. Los inspectores, aún seguían sentados en las escaleras, mientras almorzaban unas hamburguesas. - ¡¡Inspectores!! Hemos encontrado algo…. Pero esperen a que les de material y les conduciré hasta dentro. No dio tiempo de respuesta, corrió hasta al coche oficial y sacó del maletero lo necesario. Una vez delante de los inspectores, les apremio a que terminaran su comida. - ¿Qué habéis encontrado muchacho?- le interrogo Jorge, mientras se limpiaba las manos de Kétchup - Cerca del ascensor, hay un pequeño cuarto. No se ve desde la puerta por estar oculta por una viga. Lo que hay dentro….¡ Mejor que lo vean!. Una vez entrado en el almacén, Carla y Jorge se colocaron los protectores y los guantes. Miguel los condujo hasta su compañero. Este había encontrado el interruptor de la luz, dejando a la vista un espeluznante retablo. El cuarto no tendría más de ocho o nueve metros cuadrados, y no había más mobiliario que una pequeña mesa de aluminio. Sobre esta, descansaban unos viejos cuadernos con las tapas de cuero, ennegrecidas por el uso y el tiempo. Una cámara digital réflex , de última generación, descansaba junto a ellos. En la repisa posterior de la mesa, una impresora de fotografías. Lo que faltaba en aquella imagen era sin duda un ordenador. Las paredes del angosto cuarto estaban repletas de fotografías de mujeres muy bellas de diferentes edades. Madres en la puerta de un colegio, otras cargadas con bolsas al salir de un supermercado, en un parque… junto a esas fotos que redactaban las vidas cotidianas y 53
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    normales de todasellas, colgaban la de los cuerpos desmadejados e inertes de seis de ellas. Carla reconoció de inmediato algunas. - ¡Jorge!- no era capaz de articular palabra – ¡Esta es Anabel Rodríguez…! - ¡Y estas son Cristina, Victoria y Almudena!… los tres casos que encontré ayer… - ¿Saben que es esto?- pregunto el técnico. - Si- Contesto Carla en un suspiro de angustia.- Es el “cuartel” de nuestro asesino… - ¡mierda Carla! - ¿Qué sucede? - ¡Acabamos de joder una oportunidad muy buena de atraparle!… - Aún podemos esperarle y atraparle… - Piénsalo bien…, si tenemos en cuenta la naturaleza de ese asesino… evitó llamarlo “vampiro” delante de los dos científicos.- no se acercara a este almacén. - ¿Ni dejando las cosas como las encontramos? - Ni aún así. Aunque le esperáramos un ejército al completo aquí dentro, estoy convencido de que nos detectaría y huiría… - ¿Quién sería capaz de darse cuenta? .- intervino Miguel - ¿Cómo te llamas?.- preguntó Jorge. - Miguel - ¡Bien Miguel!, mira estas fotografías. Es una persona muy meticulosa, y observadora. Ha estado vigilando a sus víctimas, las ha seguido y fotografiado antes y después… Pero no hay ni una sola foto de la última víctima… Por alguna extraña razón, el ataque de la otra noche no estaba en sus planes. Y estoy convencido de que sospecha, que al estar tan cerca de donde dejo el cuerpo, esta nave se llenaría de policías. Ponte en su pellejo ¿Volverías a un lugar intuyendo que podrían tenderte una trampa? 54
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    Los dos técnicosy Carla atendieron a la disertación de Jorge. Carla, pudo leer entre líneas, además de lo evidente que reflejaba su compañero, aquella persona no era un humano propiamente dicho o al menos eso creía Jorge, así que con más razón sabría que habían estado allí. - ¿Qué te parece si hago ahora esa llamada pendiente? - Deberías, pero yo te acompañare. Salió del cuarto marcando el número de la tarjeta en su móvil, mientras esperaba la señal escuchaba a su compañero que le mandarán a la oficina, lo antes posible esas fotos. Sabía que el laboratorio tardaría un par de días en analizarlas, pero no los teníamos. Cabía la posibilidad de que la siguiente víctima estuviera en esas paredes. Y eran muchas mujeres anónimas las que había allí retratadas. El tiempo era un bien muy valioso y muy escaso. - Me alegro de que se haya decidido a llamarme. - Tenemos que hablar - Lo sé, ¿Me ha hecho caso respecto a su compañero? - Si… y de hecho, él también quiere hablar con usted Jean –Paul. - Lo celebro… ¿Cuándo? - ¿Dentro de…- Miró a su compañero que se había situado a su lado, le pregunto con señas .- ¡30 min!, ¿en la misma cafetería? - Es un lugar demasiado público para hablar de estas cosas - ¿Prefiere la comisaría?- espetó. - Relajeseeee! No hay porque alterarse. Si va a estar más cómoda en la cafetería, no hay problema… en la comisaria hay demasiados… oídos… 30 min. ¡hasta ahora! - ¡Aggg! ¡será…… arrogante el tipejo este! - ¡Bueno! No le he oído a él… pero tú tampoco parecías muy amable… Vamos, ya he avisado a unos compañeros para que les ayude – señalo 55
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    con la cabezaa los dos técnicos- me gustaría que habláramos primero. La cafetería se encontraba a cinco minutos de la escena del crimen, por lo que perfectamente podían haber ido andando, pero decidieron ir en coche por si tenían que salir con urgencia de aquel local. Aparcaron en la misma puerta, un hecho que en otras circunstancias habrían alabado a su buena suerte. Entraron y se sentaron en la misma mesa del día anterior. - ¡Dos cafés cortados!¡ Por favor! – gritó Jorge al camarero de la barra, mientras se sentaba al lado de su compañera. - ¿Nos mandarán las fotografías? - Sí, me han asegurado que las analizarían esta noche. Mañana por la mañana las tendré en mi mesa. - ¿Por qué Allison Brown, no figuraba en ninguna de ellas? - No lo sé… creo firmemente que fue un acto fortuito, y con las otras fue premeditado. - Tiene su lógica. ¿Crees realmente que se trata de un…? - ¿Vampiro? - Si - Bueno, el estado de los cuerpos me dicen que sí, pero lo que he visto hoy no me cuadra con nada de lo que haya oído o visto nunca… En los libros no dicen que actúen así… - No me digas que sacas tus conclusiones de las novelas de terror… - Carla… Hay más de un siglo de literatura vampírica empezando por el poema de “Lenore” de G.A. Bugër en 1773 o “The Vampyre” de J.W Polidori en 1819”2, incluso antes había baladas y cantos que hablaban de ellos, sin olvidar que algunos grabados egipcios mostraban que un Datos reales: “The Vampyre”.- John William Polidori, retomo un relato de su amigo escritor Lord Byron, siendo la primera aparición literaria de vampiros en el año 1819. “Lenore”.- poema de 1773, escrito por Gohfried August Büger de donde Stoker saca la popular frase “Porque los muertos viajan deprisa” que utiliza en su famosa obra “Drácula” 2 56
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    bebedor de sangre.Pueden que solo sean un mito sacado del folkore de algunos países… pero al igual que los gallegos creen en sus “meigas”, porque no creer que han existido o existen en la actualidad… >>Desde que existen las religiones, estas nos han hecho olvidarnos de todas nuestras leyendas, si creías en algo que no fuera dictado por ello, eras considerado un hereje, y a su vez utilizaban esos mismos monstruos para meternos en el redil… - Y mientras tenían a la humanidad ajena a todo y sumisa en la mayor de las ignorancias...- Continuó Jean- Paul que se encontraba a la espalda de los dos inspectores, estos se giraron a mirarle asustados por su silenciosa presencia.- Nosotros éramos perseguidos, capturados y quemados en las hogueras, junto a brujas e inocentes que fueron juzgados erróneamente. >>No le conocía, y me es grato saber, que no solo posee una mente más abierta que la de su compañera… sino que también es muy culto. - ¡Gracias! Supongo que es Jean-Paul Bousset. - Así es amigo, ¿Qué sabe a cerca de los vampiros? Y no me refiero a la literatura, ya veo que en ese terreno está usted muy bien documentado. - No mucho, se que su alimentación es Sangre, que son nocturnos e inmortales… - Ya veo, si le digo que yo soy uno… ¿qué opinaría? - ¡Es imposible! Aún no ha anochecido. - Entiendo…- Le miró fijamente y le analizo.- Sin embargo, puedo ver que si se lo confirmo, usted me creería sin necesitar probarle nada… >>¿ Y usted Carla?… ¿Ha cambiado de parecer? No… veo que no… pero se encuentra tan perdida, que prefiere seguir la corriente a su compañero… pues escúcheme… la única que se equivoca en esta mesa, es usted… 57
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    - ¡Ya está bien!No sé qué narices se cree que está haciendo…, nadie puede sabe lo que otro piensa, y tenga claro que conmigo se equivoca… así que déjese de jueguecitos y empiece a hablar claro. ¿Cómo sabía que la niña había dibujado alguna pista? - ¿Siempre tiene ese genio?.- le preguntó a Jorge ignorando a Carla y a su pregunta - Siempre que no le salen las cosas como quiere… - Entiendo, habrá que tener paciencia con ella… - ¡Estoy aquí!... así que puede decírmelo a la cara… El rostro de Jean- Paul llameo durante unos segundos, la miró fijamente y poco a poco el acaloramiento de Carla se fue desvaneciendo. Una sensación de tranquilidad y serenidad la recorrió toda la medula espinal, su mente se fue serenando, hasta no recordar porque estaba enojada. La inspectora de un temperamento fuerte se torno en una dulce y dócil muchacha. Jorge observo cómo se producían todos los cambios: como se le relajaba el rostro y el cuerpo, ansió en su foro interno tener ese don. Que útil le habría sido a lo largo de su vida con su compañera y con su mujer, cuantas discusiones y malos ratos se habría ahorrado. - No le durara mucho..- le contestó a una pregunta que no había formulado.- Es demasiado fuerte para que un control mental…, la mantenga calladita mucho tiempo. - Aún así… es muy provechoso… - Bueno, ahora que esta relajada.- le hablo a Carla.- y antes de que empiecen a hacerme preguntas, que contestare con mucho agrado. Les contare a que se enfrentan. Aunque ya lo he dicho con anterioridad y valga la redundancia, han de tener la mente muy abierta a lo que le voy a relatar. 58
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    >>Por supuesto, estoha de quedar en confidencia, no se debe reflejar en ningún informe…por eso, el motivo de rechazar la comisaria… les ayudare a atrapar a Vladimir, que es así como se llama su asesino, pero han de camuflarlo. Nunca se debe saber su naturaleza. >> Cuando todo esto finalice, yo mismo me encargare de borrarles todos los recuerdos en base a los vampiros, y no volverán a acordarse ni de mi nombre. ¿Entendieron? - ¡Sí! .- contestaron al unisonó. - Comenzare por hablarles de mi, y verán por si solos la relación que tengo con esa niña. Han de prometerme que ante todo la mantendrán a salvo.- Ambos afirmaron con la cabeza. Antes de comenzar su historia, llamo al camero y le pidió que trajera una botella de whisky, una jarra de agua y vasos. Cuando este los depositó en la mesa, junto a unos refrescos solicitados por Carla, Jean-Paul le pido que no se acercara a la mesa si no era llamado por él. Con el miedo metido en el cuerpo por ese extraño cliente, accedió de inmediato a seguir sus órdenes y avisó a sus compañeros que hicieran lo mismo. El dueño de la cafetería al oír a su empleado las instrucciones dadas por aquel extraño, se acercó a la mesa pidiendo autorización antes con la mirada, les ofreció una sala privada. Jean- Paul accedió a trasladarse a esa sala, al notar la inquietud del dueño, muy amablemente le explicó que la compañía que tenía eran de la policía, y que no se realizaría nada ilegal en su establecimiento. Jorge le mostró la identificación apaciguándole por completo. La salita de cerámica verde, a la que se accedía por un estrecho y oscuro corredor junto a la cocina, hacia tanto las funciones de comedor para los empleados como sala de timba. No había ninguna puerta, tan solo una cortinilla de juncos de madera. Pero estaba lo suficientemente alejada del salón y la barra, para que nadie escuchara nada. 59
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    Una mesa demadera maciza se encontraba en el centro de la sala, y dispuesto en los laterales, unas cámaras industriales de hostelería. Encima de una de ellas, el camarero que les seguía colocó diversas botellas de alcohol, como whisky, ron, ginebra y una gran cubitera con hielo. - En estas cámaras, encontraran, tanto agua como refrescos… sírvanse a su gusto, así no tendrán que avisar a nadie. Si quieren algo de comer, tienen este telefonillo que se comunica con la barra, yo les atenderé y se lo pasare por esta ventana de acceso a la cocina. ¡Espero que sea de su agrado! - Es perfecto caballero, muchas gracias y perdone si he asustado a su empleado. - ¡Tranquilo! Ya se sabe como es la gente joven… enseguida se ponen a especular y se asustan ellos solos… ¡Están en su casa caballeros! El anciano salió por el corredor dejando tras de sí a los dos policías con Jean- Paul. A Jorge le invadió el terror al pensar, que estaban a solas con un monstruo mítico y legendario. Nada más terminar sus palabras en su mente, una sensación de alivio y tranquilidad le recorrió el cuerpo. Intuyo que le estaba sucediendo lo mismo que había visto, unos minutos antes, en su compañera. Se sirvieron algo de beber y tomaron asiento. - Tal y como has comentado, Jorge- comenzó Jean- Paul a hablar.- la historia de los vampiros es tan vieja como el mundo. Las desventuras de mis antepasados pasaron de boca en boca, a través de los siglos. Pero la naturaleza humana siempre tiende a disfrazar la verdad, por lo que vistieron la realizad con gran parte de imaginación, creando los mitos. >> Muchos de los escritores del siglo XVIII, escribieron sus libros en base a esas supersticiones y leyendas, siendo en cada país, en cada ciudad criaturas diferentes. Algunos de los rasgos eran iguales, y las únicas que se podrían decir que eran ciertas. Los vampiros son bebedores de 60
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    sangre, siempre hasido así y siempre lo será. Pero como en todas las razas, los ha habido buenos y malos. >> Referente a lo literario, muchos han querido marcar nuestro lado más cruel y asesino, y en otros el más romántico y galán. El mundo ha sido ajeno a nosotros, a nuestra realidad, durante toda su existencia, y por el bien mismo de la humanidad ha de seguir siendo así. Se podría cambiar la historia, si se conociera la naturaleza de muchos de los ídolos y personalidades de la sociedad. >> Se han ganado guerras, gracias a la fuerza e inteligencia de los vampiros, y aunque fueran o no equivocadas, han sido importantes para el desarrollo del hoy. Yo mismo desconocía, como Napoleón Bonaparte, tuvo tanto éxito en muchas batallas difíciles de ganar, hasta que forme parte de una de ellas… >> A finales de 1812 nada más cumplir los dieciocho años, lo único que ansiaba pertenecer a las fuerzas Napoleónicas, alistándome a filas ese mismo año. Participe en la famosa “Batalla de Leipzig”, y si conocéis la historia… no fue de las más afortunadas. >>El 19 de Octubre de 1813, sufrimos una terrible derrota, y aún contando con la ayuda de los aliados, no éramos suficientes combatientes para ganar. No solo nos ganaban en número, que nos rebasaban en con más de 200 o 300 soldados sino que algunos de ellos tenían una fuerza inusual. Yo juraría que maté al mismo soldado unas diez veces, y como yo… mis compañeros tenían esa misma duda, esos nos aturdía y nos angustiaba, mermando nuestras defensas. >>Esa noche, Napoleón, ordenó la retirada, heridos en cuerpo y en alma, partimos rumbo a casa, rezando al menos por llegar. Pero la estupidez humana rompe todas las barreras. En Elster, se derruyó un puente por error, quedando todavía por cruzar la retaguardia, posición en la que yo me encontraba. Nos tiramos al rio para cruzarlo a nado, 61
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    pero nuestros esfuerzosfueron inútiles. El “enemigo” nos apresó en el intentó. >> Jóvenes y estúpidos como éramos en ese tiempo, nos aferramos a nuestras armas y contraatacamos. Pero fue inútil, nos redujeron brutalmente, al menos muchos murieron con honor, intentando defenderse. Ahora, lo veo absurdo… >>Acabe preso junto con cientos de soldados, uno de ellos “Marco”, había compartido conmigo más de una noche de trinchera. Lo consideraba mi amigo, y durante batalla, siempre peleábamos juntos, hombro con hombro. Era un soldado asombroso, siempre salía ileso y con una larga lista en su ballesta. >>Soy consciente y aún hoy le agradezco, que siendo capaz de huir de aquella masacre, se quedara a mi lado. Yo estaba herido de gravedad, sabía que no me quedaba mucho tiempo de vida, y le insté con todas las fuerzas que me quedaban que escapara de aquel infierno. Pues no sabíamos que nos depararía el futuro, si seguíamos vivos para verlo. >>Una noche, en el campamento donde nos tenían presos, mientras curaba mi mal logrado cuerpo, me contó que era un vampiro. No me asusté, sino que al fin comprendí muchas de las cosas que había visto en esos días de guerra. Comprendí al momento que si él era un vampiro, podía haber más en el otro bando. Recordé como le había visto luchar, y las veces que había visto la misma persona atravesada por mi ballesta una y otra vez. Él me lo confirmo. >> Marco, era de origen español, fue convertido por un vampiro nómada Húngaro. Él se alió con la esperanza de encontrárselo en el frente y darle muerte, ya que había asesinado a su madre y a su hermana, la misma noche que le convirtió a él por error. Pero no lo halló, y sabía que si no había perecido en manos de algún otro vampiro 62
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    que luchaba ennuestras filas, ningún humano le habría conseguido dar muerte. >> Me habló de todos los pormenores de su vida, dándome la opción de poder salvar la mía si accedía a ello. >> Durante la semana que duro mi conversión, Marco no me abandono. Me cuidaba y aleccionaba, para no convertirme en un ser despiadado y cruel. Concluido ese tiempo, debía alimentarme y para ello utilice a los centinelas que nos retenían. Gracias a ello, conseguimos escapar unos pocos soldados. >>El camino a casa, fue largo y tedioso. No para nosotros, que contábamos con una fortaleza inagotable aparentemente, sino porque nos dolía dejar a nuestros compañeros tras nosotros. He de agradecerles que nos sirvieran de alimento antes de que sus corazones se paralizaran por el hambre, las heridas o alguna que otra enfermedad. >> Desde que llegáramos a Francia, nuestra labor ha sido intentar destruir a todos aquellos nómadas asesinos. Marco pensaba que había otras formas de vivir, al menos eso había comprobado en sus 120 años de vida. Y hasta hace bien poco hemos conseguido ayudar y mostrar nuestra filosofía a muchos vampiros. >> Hace unas décadas, Marco y yo nos separamos. El volvió a España y creó un gabinete de psicología, mediante el cual ayudaba a los humanos con algún tipo de don y a los híbridos o semi-vampiros, como prefiráis llamarlos. Fue en ese gabinete donde conoció a Allison. Ella nunca supo su naturaleza. Hace dos años y medio aproximadamente, me llamó pidiéndome ayuda… Llegué tarde, había sido asesinado. Solo pude camuflar su muerte como si se tratase de un accidente... pero no solo cometí ese error, sino que por mi imprudencia, también asesinaron a Allison…. 63
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    Ninguno de lospresentes, fue capaz de articular palabra. Veían conmovidos como Jean- Paul estaba roto de dolor, no podían ni sabían que decir. Toda aquella información era muy difícil de asimilar, y más aún no sabían cómo deberían de actuar. Esperarían a que se recobrase para realizarle todas las preguntas que les martilleaban la cabeza. Transcurridos unos minutos, alzó la mirada para contemplar a sus oyentes. Sus mentes eran un hervidero de preguntas, no les dio tiempo a formularlas y siguió con su discurso. - Cuando Marco abrió su gabinete en Madrid, adoptó la identidad de Marcos García, bajo ese nombre se casó con Allison Brown. Como ya saben, ella tenía el “don” de la precognición, pero era limitado. Veía con poca antelación los sucesos, y estas visiones la llegaban cuando tocaba directamente al individuo en cuestión. Si la hubiesen ayudado en su juventud, el poder podría haber evolucionado, pero con el tratamiento psiquiátrico que recibió, lo volvieron un “don” bastante agresivo para ella. Bloqueándole incluso el sueño. Marco o mejor dicho Marcos, intentó reeducarla. Durante el tiempo que estuvieron juntos, Allison mejoró bastante, al menos conseguía dormir más de seis horas seguidas. >> Cuando Marcos me llamó para solicitar mi ayuda, me habló sobre la investigación que había estado llevando acerca del húngaro que le transformó. Estaba bastante cerca de encontrarlo, lo sabía porque Allison pudo verle una noche al tocar a su marido. Pero como les he dicho, no eran muy claras para ella, pero si lo suficiente para que él supiera donde buscar. Le rogué que me esperara, pero era impaciente, el vivir 497 años no había mejorado ese rasgo. Ni siquiera se despidió de su familia, estaba tan cegado por la venganza que infravaloró a 64
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    Vladimir. Cuando loencontró en Barcelona, ya había sembrado la muerte de veinte mujeres, y se cobró la suya también. >> Antes de enfrentarse a él, me llamó desde su hotel, por lo que me fue fácil localizarle. Pero llegué demasiado tarde. La única norma que tenemos los vampiros es pasar desapercibidos, Vladimir no la lleva a cabo. Dejó su cuerpo decapitado en el puerto, junto con el de una víctima. Arrojé la mujer al mar y recogí a Marcos, cogí su coche y lo conduje por la AP7 a toda velocidad. Me aseguré de que los radares captaran la matrícula y estampé el coche contra la mediana. Después de dar varias vueltas de campana, salí disparado por el parabrisas en la última e inmediatamente me levanté y saqué el cuerpo del maletero. Al quedar el coche boca abajo, me fue fácil colocar el cuerpo y su cabeza de modo que pareciese que el propio cristal, junto con la fuerza centrifuga del giro le había decapitado, e inmediatamente incendié el depósito del coche. >> Mientras esperaba que la Guardia Civil se presentara, observé como el cuerpo de mi amigo ardía dentro de su coche. En las sombras, pude oír como llamaban a Allison, e incluso como ella sollozaba. >> Esta es mi historia, que está lejos de haber contestado a todas sus preguntas, pues veo que tienen muchas más. Pero creo que deberíamos descansar un poco. Leo en la mente de Jorge que tiene hambre y que desea llamar a su mujer. ¿Cierto? - Ahhh! Si.. – contestó sorprendido.- ¡Gracias!. ¿lees la mente verdad? - Si, ¿No te lo comentó Carla? - No, lo siento…- se adelanto ella- pensé que solo era una forma de hablar. - Si me disculpáis voy a llamar a María, tiene que estar de los nervios. ¿Te pido algo de comer Carla? 65
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    - Si, gracias… pídemelo mismo que tú. Jorge salió de la salita, todo lo que Jean-Paul había contado era fascinante. Por mucho que había leído sobre ello, nunca se había podido imaginar algo así. Pidió en la barra al dueño algo de cenar y salió a la calle para hablar tranquilamente. Mientras, en aquel cuarto, seguían Carla y él solos. Uno enfrente de otro, sin mirarse, sin hablarse. Carla sabía que podía leerle la mente, e intentaba bloquear todos sus pensamientos. Jean- Paul tan solo la observaba… Tras unos minutos de incomodo silencio, él se decidió a hablar. - Siento haberla presionado! Creo que he sido algo arrogante con usted. - ¡No se disculpe! Yo tampoco he sido muy diplomática. - ¿Puedo tutearla? - Si, será mejor dejar tanto formalismo si vamos a trabajar juntos. - Ummm, ¿Intuyo un cambio de mentalidad? - Es lo menos que puedo hacer, después de escucharte…Pero esto me parece… no sé cómo decirlo… demasiado fantástico y aterrador. Me cuesta creer que llevéis tantos años a nuestro alrededor. Me da miedo, hasta planteármelo. - Por eso pasamos desapercibidos. No nos ocultamos físicamente, podemos llevar una cierta apariencia que se asemeja a la normalidad. Pero nunca desvelamos nuestra naturaleza, por ese mismo motivo. - ¿A qué te refieres con “apariencia”? Sí necesitáis sangre para vivir, como podéis pasar desapercibidos… - Carla, somos muchos los que no cazamos para alimentarnos. No sentimos el instinto de mataros, porque hemos abandonado ese instinto depredador. Podemos hacerlo como una diversión, tal y como cazáis vosotros. Pero preferimos la sangre donada. O si nos apremia la necesidad, la de algún animal carnívoro. 66
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    - Ohm! - Carla, se quetienes miles de preguntas, y todas ellas son para saber hasta qué punto puedes confiar en mí. Solo te puedo decir… que no lo hagas, no confíes. Soy un “asesino”, alguna vez maté hombres y en otras ocasiones a vampiros, pero el hecho es el mismo. No te compadezcas de mi sufrimiento, me lo merezco, es el precio que he de pagar por haber elegido este tipo de vida. Por haber vendido mi alma. Como te dije cuando nos conocimos, no soy peligroso… ahora no…Te necesito para terminar esta labor… pero después, ni yo mismo se que podría sucederte. No lo olvides Pero Carla, no sentía compasión, ni miedo ni duda. Ya no era un desconocido para ella, y le miraba con otros ojos. Un igual que cada día se esforzaba por ser mejor, que luchaba contra los dictámenes marcados por la sociedad o en su caso por su naturaleza. 67
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    Capítulo IV.- Graveerror - ¡Hola cielo! ¿Cómo estás?... - ¡Preocupada!… hace media hora que tenías que haber llegado a la clínica… - Ya, ya … sé que me he retraso, lo siento, pero no he podido avisarte. Esto es muy importante. - ¡Siempre hay algo más importante, Jorge!, ¿No deseas ser padre, o qué? - ¡No seas tonta! Claro que quiero tener un hijo… ¿Qué te ha dicho el médico? - No ve nada fuera de lo común, me ha dicho que muchas parejas, sin tener ningún tipo de problema pueden tardar un año o más en quedarse embarazados… - Entonces ¿Por qué te preocupas? - ¡Porque ya llevamos ese año, Jorge!... Me ha mandado unas hormonas, de vuelta a casa las compré. Cuando llegues te explicaré como debemos seguir el tratamiento… - Vale cari, termino aquí y voy para casa… - ¿Cuánto tiempo es eso? Tengo la cena preparada - Ahh!- Suspiró- veinte minutos si el trafico está bien. ¿De acuerdo? - Si, te quiero - Yo también, nena. 68
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    Jorge regresó juntoa su compañera, habían servido ya la cena que había solicitado. Carla le esperaba para comenzar a cenar. Notaba el ambiente algo extraño, no sabía de qué habrían hablado durante su ausencia, pero notaba a Carla algo extraña, también a Jean-Paul. Se figuró, conociendo a su compañera, que habrían discutido por algún absurdo comentario. Pero no tenía tiempo de averiguarlo, se acercó a su silla recogiendo su chaqueta y se excuso. - Lo siento chicos, pero no me puedo quedar a cenar. María… bueno… tú la conoces Carla, ya sabes cómo se pone. - Tranquilo, - le repuso Jean-Paul.- Nos quedaremos hasta que termine de cenar y yo mismo la acompañare a casa.- La preocupación de Jorge al oír su palabras se reflejo en su rostro.- ¡Te juro que no le pasará nada! Cené antes de salir.- bromeó. - ¿Estás de acuerdo? - Vete… o se pondrá peor… se cuidarme yo solita. ¿Tienes alguna bala de plata que prestarme? - ¡Querida! -interpeló Jean- Paul, mientras Jorge ponía los ojos en blanco.¡Eso es para los hombres lobo y siento decirte que con ellos dudo que funcionara realmente!. Carla se encogió de hombros ante el comentario, nunca le habían interesado los mitos pero su intención era distraer a su compañero, y lo había conseguido. Este se marchó con una sonrisa. Se quedaron solos y con un silencio tortuoso entre ambos. Ella comenzó a picotear de su plato de comida, Jean –Paul, arrastró ante él, el otro plato y la imitó. Carla estaba tan ensimismada en ella misma, que en un principio no se dio cuenta del gesto de su compañía, quedándose sorprendida mirándole, con la boca abierta literalmente hablando. Jean- Paul, la miró, estallando en una sonora carcajada. Carla parecía sacada de un comic manga. Los ojos abiertos por el desconcierto, la 69
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    mandíbula desencajada, lamano derecha con el tenedor vacio a medio camino de su boca y la pieza de carne que debía haber sujetado el cubierto, estampado en la mesa. - ¿Por favor? Dime en que estas pensando, que no sacó nada en claro de ese galimatías que tienes en la cabeza. - Ah.. esto…yo..-tartamudeó- ¿Estas comiendo? .- Su voz se alzo un par de octavas - ¡Claro! ¡Si dejo el plato intacto, el dueño se podría mosquear! O pensar que no era de nuestro agrado… - ¿Pero los Va…- la palabra aún no le salía de la boca- o sea, ¿Vosotros podéis comer? - Sí, pero no asimilamos los alimentos, ni siquiera sabría decirte si esta sabroso… - ¿Có…mo? - Carla, podemos hacer lo mismo que antes de convertirnos, de esa manera pasamos desapercibidos… o prefieres que pida una copa de “Sangre”… - Bueno… ¡NO!..- reacción finalmente a la última palabra. - Tenías que haberte visto la cara… - rio- hace mucho que no veía algo tan divertido. - ¡No te burles! .-Ahora Carla participaba de la gracia.- ¿Cómo crees que habría reaccionado Jorge? - Peor que tú… le habría descolocado todas sus creencias mitológicas sobre nosotros… aunque ya tambaleaban antes… - Te refieres a lo de la luz del sol… - Si, ya le oíste… pensaba que éramos seres “nocturnos” - Eso le pasa por ser un adicto a las novelas y al cine de terror… - ¿Nunca te han interesado a ti? - No, ya tenía suficiente con las historias de mi padre, sobre la guerra civil y las tontunas de mis hermanos. 70
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    - ¿En qué bandolucho? - No… el no luchó… pero lo defiende como si hubiera estado en el frente. Era muy pequeño cuando estalló la guerra, pero vivía en Buitrago de Lozoya, donde se encontraba uno de los frentes. Sus historias de terror se basaban en cómo había escapado en dos ocasiones a las bombas. Libreándose de la muerte, al no haber estallado ninguna de ellas. - Todas las guerras son terroríficas, he vivido demasiadas… ¿Has terminado de cenar? Vamos, te acompañare a casa. Pagaron la cuenta de lo consumido durante su larga reunión, y dieron las gracias al propietario por su amabilidad y discreción. Le pregunto más por la historia de su familia, y que la había llevado a convertirse en Policía. Se podía decir que Carla era una mujer muy reservada, ni si quiera su compañero sabía tantas cosas de su vida, como aquel desconocido. Pero se sentía a gusto en su compañía, y por una vez en muchos años, no tuvo la necesidad de ocultar nada. Le habló con total sinceridad, explicándole todos los pormenores de su vida. El interrogatorio al que estaba sometida no concluía y después de una pregunta, venia otra más. Las contestó todas. Jean-Paul, había intentado con esa técnica distraer a la inspectora. Pero poco a poco el se veía bajo el influjo de ella, sintiendo cada vez más necesidad de conocerla y entenderla. Analizaba cada movimiento, cada palabra y comprobaba la sinceridad de ellas en su mente. Aunque no hubiera podido leerle los pensamientos, cada gesto que ella realizaba, acentuaban la sinceridad con la que hablaba. Sabía que había abierto un baúl prohibido, y lejos de cerrarlo ansiaba cada vez más, ver los tesoros del interior. Tardaron en recorrer el corto espació el doble de lo normal. Al llegar al portal, ambos sentían que el camino no hubiera sido más largo. Ella no había podido formular sus preguntas, y él las estaba evitando, pero le 71
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    gustaba la compañía.Callados, mirándose a los ojos, no sabían cómo despedirse. - He de marcharme… mañana os veré en la comisaria. - Espera! La otra noche… - Si… - Me seguiste a casa, ¿verdad? - ¿Por qué preguntas? - Bueno, cuando nos despedimos.- bajo la cabeza.- por decirlo de una manera… sentí que me seguían durante todo el camino, pero no conseguí ver a nadie. Y bueno, después de lo que nos has contado… me supongo que es muy fácil para ti permanecer en las sombras. De hecho, mire por la ventana bastante tiempo, porque tenía la sensación de que estabas observándome, pero no te vi… - Carla! No era yo…- Su piel palideció más de lo normal.- ¡Sube inmediatamente!,¡ entra en casa de algún vecino… no pienses en cual hasta estar en la puerta! Has entendido.- afirmó con la cabeza tan asustada que no pudo articular palabra.- espera a que te llame a tu móvil… ¡¡¡Corre!!! Las manos de Carla, comenzaron a temblar y las llaves se le cayeron al suelo incapaces de hacer su trabajo. Él las recogió abriendo la puerta de hierro de un movimiento suave y rápido, la observó hasta que entro en el ascensor, y comenzó a rastrear por los alrededores. Sabía que rastro seguir, ya se había encontrado con él en Barcelona. No se había acercado al portal, pero eso no le eximia de que hubiera intentado o al menos estudiado la posibilidad de acceder a la vivienda de ella, por cualquier otro lugar. Comprobó a ambos lados de la calle si alguien podía verle, la calle estaba desierta. Se agachó para tomar un pequeño impulso y saltó hasta el primer balcón. De pie, en la barandilla, olfateó el aire encontrando el primer resquicio del aroma de Vladimir. 72
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    Siguió saltando conmovimientos agiles, hasta la balaustrada del balcón de Carla. El rastro era mucho más fuerte, sin duda había estado observándola durante la noche, planeando cómo y cuándo podría atacarla. Una vez confirmada su sospecha de que había estado observándola, salto al árbol más cercano, divisando desde él toda la avenida. Si estaba escondido en las sombras, solo se escaparía a la visión humana. Pero no localizó nada sospechoso. Bajo a la acera, y aseguró más el terreno mirando en cada escondrijo, que la poca luz de las farolas proporcionaba. Como un si de un fantasma se tratara, recorrió de nuevo la distancia hasta el local donde se había reunido las dos veces con Carla. Una estela muy fuerte, camuflada por otras tantas, hacía ese mismo recorrido. No se había percatado de ello en su camino junto a ella. A unos 100 metros de las ventanas del Bar, el rastro se detenía y se hacía mucho más intenso. Lo sentía como si hubiera permanecido allí, durante mucho tiempo. Posiblemente durante días. Jean- Paul, cayó entonces en la cuenta, no entendía como podía haber dado con Allison, ahora lo tenía claro. Le había estado siguiendo, posiblemente porque le creyera una amenaza, o solo curiosidad por saber quien había limpiado su escena en el puerto. Así las había visto, y así había conocido a Carla. Seguramente la seguiría para saber más de ella. Una congoja recorrió su cuerpo, una sensación que no había tenido en siglos, tal vez solo la habría sentido siendo humano, pero no lo recordaba. El miedo de sentir y saber que ella estaba en peligro, sacó de su interior la rabia más violenta de entre sus instintos más enterrados. - A ella no! ¡no lo consentiré! ¡te mataré antes de que puedas intentarlo! Carla, salió de ascensor aterrada, sabía cómo enfrentarse a un mortal… pero no tenía ni idea de cómo salir ilesa ante un enfrentamiento con un 73
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    vampiro. Se lamentóde no haber leído más sobre ellos, aunque viendo como los conocimientos que parecía tener su compañero, se habían desvanecido ante una sola frase de Jean-Paul, no estaba muy convencida de que hubiera sacado alguna conclusión real de cómo matar a uno. Sin pensárselo dos veces, llamó a la puerta de su vecino. Este la había estado persiguiendo durante mucho tiempo para que se tomara una copa con él. No era de su agrado, pero sabía que la permitiría entrar en su casa sin necesidad de muchos pretextos. En otro momento, para sé exactos tres días antes, no habría tomado en consideración una orden de ese tipo. Pero por alguna extraña razón, sabía que debía obedecerle. Llenó sus pulmones de aire, soltándolo poco a poco por la boca para mantener el control de sus emociones, llamó al timbre de la puerta ensayando una sonrisa convincente. Un extraño personaje abrió la puerta, vestido con un chándal pasado de moda y raido por los años. Carla se arrepintió de haber llamado a esa puerta, no había recordado la repulsión que aquel hombre le causaba. - ¡Buenas noches Carlos! - ¡Que sorpresa Carla!, a que debo el honor En su mente se barajaron varias mentiras, pero no le perecían los suficiente convincentes, y desde luego no quería darle esperanzas. Le había costado mucho quitárselo de encima, para que un pequeño error lo estropeara todo. - Veras!... yo… me acabo de acordar de que no he comprado huevos, al venir de camino. Tengo una cena esta noche…. Y ya es tarde para buscar una tienda abierta.- Mintió… pero hasta ella le resulto convincente y poco comprometida. - Ahh… huevos… - Si, - en ese momento se acordó de una fiesta en la comunidad, en la que todos bajaron al jardín algo de picar.- Bueno, también me 74
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    preguntaba, si podríasexplicarme la receta de ese pastel tan fabuloso del año pasado… sabes! He intentado hacerlo varias veces, pero no lo he conseguido… .- Al hombre se le iluminó la cara, había preparado ese pastel para sorprenderla y agradarla, y al parecer funcionó. - ¡Claro! Si tienes tiempo ahora, te lo explicaré… pero con una condición - ¿Cuál?.- mantuvo la respiración - Que me des a probar un poco cuando lo hagas… - Por… supuesto… .- contestó aliviada ante la respuesta. Entró en el pequeño apartamento, para ser un hombre solo, lo tenía bastante arreglado, le indicó con la mano que se sentara en el sofá y desapareció en la cocina. A los pocos minutos, entro de nuevo con un paquete de huevos y un libro de recetas. - ¿sabes? Hay muchos compañeros que se burlan de mi, por saber cocinar - No entiendo porque, a las mujeres nos gustan los hombres que saben hacerlo. - Pues eso les digo yo… bueno aquí tienes los huevos y deja que te apunte la receta… Fueron los veinte minutos más largos de su vida, ni siquiera le estaba escuchando, de vez en cuando asentía con la cabeza o con una sonrisa. Carlos, no ceso de hablar. Olvidándose de los motivos por los que se encontraba en ese descolorido sofá, su imaginación voló imaginándose mil maneras de callar a su vecino…a punta de pistola, ahogándolo con los papeles que tenía en la mano. Sus manos se movían nerviosas entorno a su móvil, contaba los minutos a la espera de que sonara. Al principio suponía que para saber que estaba a salvo, y podía huir de Carlos, pero también estaba sintiendo miedo por él. “¿Y si lo ha encontrado? ¿Y si lo mataba?...” cuando formulo esa pregunta, se estremeció, no solo porque si el moría acababan las 75
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    esperanzas de atrapara ese asesino, sino por él… “mierda Carla, NO… él te ha advertido… no es de fiar, es peligroso”. Pero esa advertencia lejos de ahuyentarla, había despertado en ella otras inquietudes, otros sentimientos. Es un hecho constatado de que las mujeres se sienten atraídas a lo peligroso y misterioso, y él, poseía ambas cosas. Su teléfono sonó entre sus manos. - ¡Dime!. – respondió ansiosa. - ¿Dónde estás? - En el 4º C …¿has… La comunicación se cortó en el mismo momento que llamaban a la puerta. Carlos miró a Carla, que le devolvió una sonrisa amable… - Creo que es mi invitado, estaba tan a gusto, que me olvide del tiempo.. – Hasta a ella le sonó fatal. Se incorporaron de sus asientos encaminándose al recibidor. Carlos abrió la puerta de muy mala gana. - ¿Quién es? - ¿Busco a Carla? Había quedado con ella para cenar… Para la decepción de Carlos, el visitante que esperaba detrás de la puerta era infinitamente más atractivo que él. Y además constataba la pobre escusa de ella. Todas las esperanzas, de que la presencia de ella tuviera otras intenciones, se evaporo. Adiós a su sueño de conquistar a la bonita y joven policía de la puerta de enfrente. - ¡Gracias por todo! ¡has sido muy amable! En un ágil movimiento, salió por la puerta sin rozarle. Jean –Paul, la rodeo con su brazo y la encaminó a su puerta. Carlos permanecía observando. 76
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    - ¿Me invitas aentrar?- le susurró tan bajo, que solo ella pudo escucharle, a los ojos del abatido e irritado vecino, pareció un dulce beso. - ¡Por supuesto! ¿Por qué preguntas? - Chusssss, ahora no.- Una vez dentro, oyeron un fuerte portazo en el pasillo.- No le ha sentado nada bien, pobre hombre - ¿Cómo sabías lo de la cena? - Fue muy útil, tú última frase… por cierto, mientes de pena. - Lo sé, es una de las razones por lo que normalmente no lo hago. ¿Por qué me has preguntado lo de la invitación? - Mira, que eres preguntona! - Ehhhh! Hasta ahora no me has contestado a ninguna…. No a las verbales. - Buena observación… pero aún así… todas cuentas. - Pues va otra… ¿Por qué he tenido que entrar en esa casa? ¿Qué has visto? ¿Estaba ese… Vlamir aquí? - Con esa son cuatro….- Se tiró sobre el sofá con un tono jocoso, miró a Carla que estaba esperando sus respuestas con los brazos cruzados ante él.- Es Vladimir, y si ha estado aquí, te siguió desde la cafetería. Creo que realmente me estaba siguiendo a mí, y si estoy en lo cierto, fue cuando se encontró con Allison y contigo. >>Segundo: y con esto contesto a todas tus preguntas. No podemos entrar en una casa sin ser invitados, una vez dentro, podemos salir y entrar a nuestro antojo. Muchos de estos nómadas, se ayudan de disfraces para entrar por primera vez, y volver posteriormente. Quería asegurarme que él no estaba esperándote, mientras yo estaba buscándole. - Siguiendo esa teoría… yo no he invitado a nadie últimamente… eres el primero… y me estoy arrepintiendo de haberlo hecho… - ¡Tranquilla! Te pediré autorización antes… 77
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    - ¡Jean- Paul! ¿Sabeslo molesto que resulta lo que haces? Ahggg! ¡Al menos, deja que termine las frases! - ¡Lo siento!.- dijo entre risas y levantando las manos en forma de disculpa.- ¡Pero es que chillas mucho! - Pues si te parece que mi mente chilla mucho… veras como lo hace mi garganta como vuelvas hacerlo… ¿No intentáis pasar desapercibidos? Pues compórtate como un Humano. - Veo, que llevas mejor lo de que haya vampiros en el mundo… - Lo intentó, de veras…. Pero si todos son como tu…. - ¿Qué? - ¿Qué?... Que los aniquilaría….- Se volvió de espaldas.-ME SACAS DE MIS CASILLAS….- pensó para sus adentros...Se volvió de nuevo a él y comprobó que reprimía una risa, al verle contenerse empezó a reír a carcajadas, la tensión acumulada salió de su cuerpo en una risa nerviosa. Él la acompaño, le agradó como utilizo ella su don de lectura de mentes. Realmente había gritado, y eso le pilló desprevenido. Una vez relajada la tensión, Jean-Paul se incorporó del sofá, quedándose sentado en un borde. Carla se sentó junto a él. - ¿Vives sola? - Sí, bueno.. mejor dicho, comparto piso con mi viejo gato. - ¿Dónde está? - No lo sé, desde ayer no lo he visto, a veces desaparece durante un par de días. - Bueno, seguro que esta noche no vendrá a casa. - ¿por qué lo dices? - Los gatos, notan nuestra presencia, algunos son listos y no nos atacan. Así que imagino que me olerá y regresara por la mañana. Si lo encuentras nervioso o ariscos, será debido a mi olor. - Entiendo, ¿Vas a marcharte? 78
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    En su fuerointerno, sabía que lo mejor era poner distancia entre él y aquella débil humana. Pero tenía miedo por su seguridad, conociendo a su contrincante posiblemente intentaría acercarse a ella. No podía dejarla sola, si al menos tuviera una imagen suya para decirle con quien no tendría que cruzarse. Debería permanecer junto a ella, hasta que lo atraparán, o al menos hasta que estuviera convencido de que no correría peligro. - Pasaré la noche, entre tu balcón y la calle… puedes dormir tranquila. - También podrías quedarte aquí.- bajo la mirada.- El sofá es bastante cómodo… no sé si…necesitas dormir, pero estaré más tranquila si permaneces más cerca. - Carla, no es buena idea. Aunque odies que te lea la mente… - Espera.. vale… no saques ideas precipitadas, por favor… - Yo no lo hago… tu estas pensando en ello. - Sí, estoy pensando en que me siento segura, teniéndote a mi lado.. ¿qué hay de malo?. - Dicho así… nada… Pero como le has dicho a tu compañero.. tú sabes cuidarte solita… - Pero no ante vosotros… ni siquiera sé como matar a un vampiro de ciencia ficción. - Pocos humanos han conseguido destruirnos… - Entonces me das la razón… ¡quédate, por favor! - Está bien, me quedaré esta noche. - ¡Gracias!.El silencio se hizo en la habitación, Carla intentó pensar en Vladimir, y en cómo podían enfrentarse a él. Mientras mantuviera su mente ocupada con el caso y con el asesino, olvidaría la creciente ansiedad que sentía estando tan cerca de Jean- Paul. No había sentido esa atracción por ningún hombre, su madre se había preocupado más de una vez, si esa falta de interés hacía el sexo contrario, no sería por algún tipo de 79
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    desviación sexual. Esohubiera sido tanto para ella como para su padre un duro golpe. Pero Carla, no era lesbiana, no le atraía lo más mínimo las mujeres, solo que no había encontrado un hombre que la atrajera realmente. Había tenido sus aventuras, con algún que otro compañero del gimnasio o la comisaria, pero nada relevante. Tampoco eran cosas que pudiera contar a su madre, ella tenía la esperanza de verla vestida de blanco, sin macula, en el altar. Y justamente ahora, que tenían entre manos un caso muy importante, que su vida corría peligro, encuentra un hombre que la atrae. Teniendo miedo de no poder contener más sus pensamientos, y que este la descubriera, comenzó a interrogarle. - Jean- Paul, no me tomes como una tonta, pero me gustaría saber más de vosotros. Conocer vuestra naturaleza, para saber exactamente a que me estoy enfrentando. - No eres ninguna tonta, Carla. Es lógico que tengas tus dudas. Pregunta sin miedo. - ¿Por qué sois así? O mejor dicho ¿Qué sois exactamente? - Buena pregunta…- Meditó su respuesta y comenzó a explicarle lo que él sabía.- No sé cómo empezamos, y nadie ha sabido discernir nuestro origen. No sabemos si provenimos de una enfermedad o de un fallo genético. Todo lo que sabemos es que nuestra sangre se encuentra infectada. Ésta afecta a todo nuestro sistema, confiriéndonos una actividad mental y física cinco veces superior a vosotros. Si miraras por un microscopio verías como nuestro sistema muscular, linfático, nervioso y cada célula que contiene el cuerpo humano, trabaja a una velocidad inusual. Esto hace que nuestra sangre se consuma con mayor rapidez, y la única manera que tenemos de regenerarla es alimentándonos de eso mismo, de sangre. No solo, la renovamos sino que cogemos los nutrientes necesarios de esa nueva sangre. 80
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    - ¿Es por lorápido que trabaja tu organismo por lo que no asimiláis los alimentos? - Más o menos. Nuestros cuerpos han cambiado, la comida humana pasa por nuestro organismo sin que se pueda recoger nada de ellos, de la misma manera que vuestro cuerpo, no asimilaría la sangre si la bebieras. Desde un punto médico, es algo incomprensible, pero es así. - ¿Cómo os alimentáis “los buenos”? ¿matáis a personas? - Carla, en este mundo, o mejor dicho, en mi mundo no existen buenos y malos. Todos somos asesinos de un modo u otro. Pero se a que te refieres, para que tu lo entiendas, lo explicaré con vuestra historia. El hombre siempre ha necesitado cazar para alimentarse, ¿cierto?... para ello creaban armas que evolucionaban con el paso de los siglos. Un buen día dejaron de cazar, y empezaron a criar a los animales, hasta llegar al día de hoy, que ya no hay necesidad de cazar. Simplemente vais al supermercado y compráis lo que necesitáis. En nuestro caso es similar, no tenemos la necesidad de cazar, ya que podemos comprar la sangre donada. Pero algunos, no la han abandonado. Se divierten con ella, o simplemente son sádicos por naturaleza. - Vladimir es su sádico, ¿Verdad? - Sí. Caza por diversión y por propia satisfacción. Tuvo una buena maestra y siglos de experiencia. - Tal vez, mañana deberías hablarnos más de él. Hoy encontramos una especie de guarida. - ¿Seguiste los dibujos de Verónica? - Si, tenías razón, esa niña nos guio con ellos. Nos conducía a una nave abandonada, En un pequeño cuarto encontramos innumerables fotografías, seguramente ya han terminado de analizarlas. Nos prometieron que las tendríamos mañana. 81
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    - No os serviránde mucho para atraparlo, pero al menos os ayudaran a preparar el dosier. Podréis argumentar algún tipo de enfermedad sicótica o algo similar. - Es tarde, me voy a la cama…. Necesitas algo para descansar. - No, tranquila… Puedo permanecer en vela muchos días. Vete a dormir. - Hasta mañana entonces.- Antes de desaparecer en su habitación y sin mirarle a la cara concluyó.- ¡Gracias por quedarte! Él ni siquiera contestó. Desde el sofá donde continuaba sentado, pudo escuchar con toda nitidez como Carla se desnudaba y se preparaba para acostarse. No podía leerle los pensamientos tan lejos, para ello la necesitaba delante. Agudizó más sus sentidos esperando a que se durmiera. La respiración de Carla, se fue haciendo más lenta, hasta llegar a la primera fase del sueño. Jean- Paul, se levantó con un movimiento rápido y silencioso, entrando en la oscura habitación. En los sueños de Carla, pudo ver como recordaba todas las conversaciones de esa misma tarde. Vio como soñaba con la pequeña y en la manera que la encontró. Una vez se aseguró que estaba profundamente dormida, salió por la ventana para realizar una primera ronda. Ya en la calle, comprobó que no había ningún rastro reciente de Vladimir. Algo más seguro de que no correría riesgo alguno, se encaminó en busca de algo de comida. No se había alimentado en unas semanas, y preveía que tendría que pasar mucho tiempo, sin poder invernar unas horas. No es que necesitara dormir, pero cuando descansaba en algún lugar frío, sus funciones se ralentizaban aplacando la sed unas semanas. No podía ir al hospital donde trabajaba su amigo, a que le suministrara sangre o descansar en el depósito. Estaba a demasiada distancia de la casa de Carla. Ni tampoco al gabinete de Marcos. Donde este tenía oculta una pequeña sala refrigerada con un diván y bolsas de sangre. 82
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    Tendría que hacerlo que más odiaba. Por desgracia Madrid, contaba con una elevada tasa de crímenes y homicidios. No se encontraría en el ranking de las más peligrosas, pero como toda ciudad cosmopolita, en sus calles también habitaban las “ratas”. Como él los llamaba. Sin alejarse demasiado, busco por las calles oscuras, algún individuo indeseable para la sociedad. Internamente se decía que si mataba a un criminal, no estaba haciendo nada más que limpiar las calles. Pero eso solo le funcionaba en el momento de la búsqueda, cuando se deshacía del cuerpo, le entraban los remordimientos. Al cabo de unos minutos, encontró un hombre de unos treinta y muchos años, que estaba golpeando brutalmente a otro, algo más joven. Esté en el suelo, se protegía la cabeza de los golpes. - ¡No tengo nada!… ¡ya se lo he dicho!… ¡tome la cartera, pero por favor no me mate! El agresor no le escuchaba, cegado como se encontraba no le interesaba ya lo más mínimo el dinero. Estaba disfrutando… el ruido de los huesos rotos de aquel infeliz, le provocaban cierta excitación. Cuanto más lloraba suplicando que le dejara vivo. Más disfrutaba golpeándolo. Le propinó una patada en las costillas de nuevo, y de puro dolor el hombre mal herido se desmayo. - ¡Despierta Cobarde! ¡Aún no he acabado contigo… no me jodas la diversión! Capullo! - ¿No crees que ya te has divertido suficiente?- le espetó Jean-Paul - ¿Y a ti qué coño te importa? A caso quieres que me divierta contigo - Ya veo que tu madre, ni te enseño modales ni hablar en condiciones…. - ¡Deja a mi vieja, tranquila! - Supongo que no te echara de menos cuando faltes… - ¿De qué vas?.- Dejó de golpear al muchacho mal herido y se enfrento a Jean-Paul. 83
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    - Contéstame a unapregunta… ¿Te espera alguien en casa? - A ti que cojones te importa… - Contesta!!!. Pero no le hizo falta oír la respuesta. No tenía nada ni a nadie. Se acercó a él, manteniéndoles inmóvil con la mirada, comprobó que el cuerpo tendido estaba aún desmayado, y agarrando al agresor se lo llevó de aquella calle a otra más oscura. Una vez saciada su sed, sacó de un bolsillo de su chaqueta, un machete de caza desgarrándoles todo el cuello. Con los siglos había aprendido a no dejar vació a un cuerpo, por lo que la poca sangre que le quedaba salió a borbotones. Finalmente, su corazón se paralizó. Lo colocó en el suelo, simulando con todo lo que tenía alrededor un asesinato por ajuste de cuentas. Inmediatamente volvió con el otro joven, estaba muy mal herido, pero sobreviviría. Busco el móvil de la victima que estaba en el suelo junto a él y marco emergencias. Mientras se oía a una operadora preguntar, se lo colocó en la mano. Esperaba que realmente eso fuera suficiente para salvarle la vida. De regreso, sintió como su cuerpo adquiría nuevas fuerzas. Su piel se tornaba rojiza y la temperatura le subía, en unas horas adquiriría un tono más normal. No necesito subir de balcón en balcón hasta el cuarto. Sino que de un solo esfuerzo, subió directamente hasta el segundo, y de ahí al cuarto. Cuando entro en la vivienda, Carla seguía aún dormida. Se acomodó de nuevo en el sofá, lamentándose de su naturaleza asesina. - ¡Hipócrita!, te vanaglorias de cazar asesinos y tú mismo eres uno… Sobre las cuatro de la mañana, Jean – Paul se encontraba distraído con un viejo libro que había cogido de la estantería del salón. Un fuerte golpe seco y ruido de cristales se oyó en el dormitorio. Carla comenzó a gritar. 84
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    Antes de queel último cristal de la ventana rota cayera al suelo. JeanPaul, la tenía abrazada en el rincón opuesto a la ventana. Un bulto largo y negro la había atravesado rompiendo los cristales en mil añicos. Colocándola a sus espaldas para protegerla, rodearon la cama para comprobar que era. Al aproximarse lo suficiente, Carla se asomó por el hombro de aquel fuerte vampiro que la protegía. Su gato se encontraba tendido en la alfombra con el cuello desgarrado. El miedo se apoderó de ella. Era un aviso para ambos. Jean-Paul se arrodillo recogiendo del suelo la nota, que llevaba consigo el gato atada a la pata. >> El juego va ha ser mucho más interesante, si tu participas… ¿Te agrado la cena de esta noche?…Lástima que tus esfuerzos fueran inútiles… Tú amigo. Vladimir << Arrugo la nota, antes de que ella la pudiera leer. Sabía a qué se refería, le había seguido y seguramente liquidaría a aquel pobre muchacho que dejó en el suelo. Pero tenía que ocultarle a ella la horrible abominación que había cometido aquella noche. Ella se sentiría culpable, y él era el único realmente que debería castigarse. Había accedido a quedarse con ella toda la noche, a sabiendas que tenía que cubrir sus necesidades. Pero Vladimir se había aprovechado de ello. Una cosa, quedaba clara… el no podía acceder a la vivienda, por eso utilizó al gato de mensajero. Carla, ajena a la nota y a los pensamientos de su invitado, estaba concentrada en la figura de su pobre gato. La congoja, el miedo, la frustración e incluso el dolor que había sentido en esos días y que reprimía, 85
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    salieron a flote.Odiaba sentirse débil, pero no pudo evitarlo. Hundió la cabeza su espalda, aferrándose a su camisa para no caer, y comenzó a llorar. No recordaba cuando fue la última vez que lo hizo, pero sus lágrimas se derramaron por todas aquellas ocasiones que debería haber hecho. Suavemente, él agarró una de sus manos ofreciéndole su regazo para que se desahogara. No hizo faltas palabras de consuelo, sabía que necesitaba desahogarse y la consoló mientras ella lloraba. Lentamente, la acercó hasta la cama. Mientras la sostenía con su brazo izquierdo, con la otra mano, busco la cobija de la cama. Con un enérgico golpe, la sacudió limpiándola de posibles cristales. La sostuvo en vilo, mientras ella seguía llorando manchando y arrugando su camisa azulona, la tumbo suavemente. Él permaneció a su lado. Poco a poco, Carla se fue tranquilizando. - ¡Tranquila Carla! Te protegeré aunque sea lo último que haga... Le juró en un suave susurro en su pelo. Sus palabras la reconfortaron. Sentir la presencia de aquel vampiro la reconfortaba, realmente se sentía segura. La sensación de advertencia que su cuerpo la había lanzado el día que le conoció, se había esfumado junto con las dudas sobre aquellas míticas criaturas. Le miró con los ojos hinchados del llanto, viendo en ellos la sinceridad de cada una de sus palabras. Entendía que podía ser un asesino, pero su mirada le decía otra cosa. Acostumbrada a leer los gestos de las personas, veía como Jean-Paul, luchaba consigo mismo. Entendió que al igual que ella, algo irracional e incompresible, crecía entre los dos. Mientras le acariciaba el pelo, ahora suelto y enredado de haber dormido. Leía en la mente de ella la misma lucha que él estaba manteniendo. Realmente no quería que la sucediera nada. Los grandes 86
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    ojos marrones deCarla, seguían clavados en los suyos, pero eso ya no le incomodaba. Carla acerco su mano a su piel, la sintió algo más fría que la suya. Su tacto era suave, las tenues ojeras que le vio la primera vez, habían desaparecido. Le resulto mucho más guapo. Pero sobre todo le atraía de él, esa seguridad que emanaba. Durante unos minutos, ambos se reconocieron las manos y los ojos. El incidente del gato había perdido todo interés para ellos. Ni el frio que entraba por la ventana rota, era capaz de enfriar los ardientes estímulos que sentía Carla ante sus caricias. Poco a poco, sus cuerpos se acercaban más y más, desando sentir el contacto del otro. De sus mentes, desaparecieron todas las dudas, miedos o recélelos que pudieran albergar, dejándose se llevar completamente por las nuevas sensaciones que ambos sentían. Finalmente, se unieron en un largo y cálido beso. 87
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    Capítulo V.- deduccióninteligente Tan solo habían pasado un par de horas desde el desafortunado incidente del gato, cuando el despertador de la mesilla sonó. Carla se sentía extraña, con todo lo que había sucedido esa noche, permaneciendo aún los cristales y el gato en el suelo de su habitación, irradiaba felicidad. Apagó el estrepitoso ruido, y giro sobre su costado buscándole. No había sido un dulce sueño en medio de toda esa locura, él seguía allí ofreciéndole su regazo. - ¡Buenos Días!.- Le deseó a la vez que se recostaba en su pecho. Él no contesto, aunque si le respondió con una caricia. Esté parecía completamente ausente. - ¿En qué piensas? - Esto es un error, Carla. No deberíamos… - A caso no sientes lo mismo que yo… - Ese, es el problema…- la miró a los ojos.- que si lo siento. - Entonces… - Carla, soy un asesino… no soy muy diferente a Vladimir. Te lo aseguro. Se levantó angustiado de la cama, aún le atormentaba lo que hizo la noche anterior. Busco sus pantalones y se vistió. - ¡No olvides que soy un vampiro! - Lo sé, pero presiento que eres diferente… 89
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    - No me conoces,ni has conocido a nadie con quien compararme. - Puede… pero veo en tus ojos tu Alma, y te aseguro que he visto muchos ojos vacios sin ella. - No debí quedarme anoche… leí tus sentimientos y debería haberme alejado… esto no es bueno para ti…. Rectificó…¡ yo no soy bueno para ti!.- le dijo mirándole a los ojos. Carla se arrodillo en la cama acercándose al borde de la misma, donde él se encontraba de pie. Le agarró de la camisa atrayéndole hacía su cuerpo. - ¡Deja que eso lo decida yo! De acuerdo… y antes de que me contestes con alguna otra memez o evasiva. ¡ni una palabra a Jorge de que ayer me vistes llorar! Tanto el comentario como el beso de Carla, le sorprendieron. No estaba acostumbrado a esa sensación. Sus instintos permanecían siempre alertas, sin embargo cuando estaba con ella, se sentía como un humano normal y corriente. Todo a en su en rededor desaparecía, le bloqueaba completamente. ¿Qué droga tendría aquella mujer que lo despojaba de su naturaleza?. Se dejó arrastrar completamente por ella. Carla, con la miel de la victoria en sus labios, se separó de él riéndose y se levantó de la cama corriendo a la ducha. - ¡Si nos entretenemos más llegaremos tarde!... Mientras se duchaba, el sacó de su pantalón la nota de Vladimir. La rabia se apoderó de él unos segundos. Recogió el gato y los cristales, bajando las persianas para tapar la ventana rota. - A la salida, le diré al portero que suban a arreglar la ventana.- grito desde la ducha. - No creo que debas, seguramente el aproveche esa oportunidad para ser invitado a tu casa. 90
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    - ¿Crees que haríaeso?.- le preguntó desde la puerta del baño tapándose con una toalla por debajo de los brazos. - Si, como te comenté… suelen utilizar ese tipo de disfraces para entrar una primera vez… - ¿Pero no puedo dejar la ventana así? - Lo tendrás que hacer… es más… deberías recoger algo de ropa. No creo que pasemos otra noche en tu casa. Él está al acecho, y en cuanto comentamos un error, jugará sus cartas. - Lo dices como si se hubiera convertido en un “juego” - Para él es eso exactamente, “un juego”. No tiene ninguna estima por la vida humana, sois simples fichas que se pueden destruir fácilmente. - ¿Y qué pintas tú en todo eso? Estoy convencida de que nos aviso a los dos… - ¡Casi aciertas!, el aviso era para mí. - ¿Cómo estás tan seguro? - Confía en mis instintos.- Pero según lo decía, más arrugaba el papel que tenía escondido en su bolsillo. Una vez vestida y guardada un poco de ropa en una bolsa de deporte, le instó para que se marchasen. Carla normalmente solía ir a la comisaría en transporte público, pero ante la negativa de Jean- Paul. Busco las llaves de su moto en la mesilla. - ¡Sorprendente! Poli, dura y motorista… no hay nada de femenino en ti. - Eso piensas… - En lo referente a la imagen que quieres representar… ¡SI!... en tu interior… - Jean-Paul…. Como digas a alguien lo que lees en mi mente… - Si, si… me matarías… pero me pregunto cómo lo…. Ops! .- Exclamó ante el comentario mudo de ella.- ¡Me gustaría probarlo! .- bromeó.- Puede ser muy interesante… 91
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    En el garajede le edificio, esperaba bajo una funda gris mugrienta, una reluciente Honda VFR roja. En un pequeño arcón, situado en la parte posterior de la plaza, Carla guardaba varios cascos, le pasó uno a JeanPaul y se subió a la moto. - ¿Qué haces?.- le pregunto… - ¡Subirme y arrancar la moto! .- comentó con cierto sarcasmo. - Ya lo veo… ¿pero no pensaras que voy a dejarte conducir?... ni lo intentes, sabes que puedo obligarte. Por mucho que pelearas conmigo, siempre venceré… Sabía que estaba en lo cierto, ya había comprobado su control en la cafetería. Se colgó la bolsa y se agarró a su espalda. Cuando llegaron a la comisaría Jorge acababa de aparcar su coche. La imagen le sorprendió, no por ver la moto de su compañera puesto que el la había acompañado a comprarla, sino por el hecho de aparecer los dos juntos. No quiso pensar más en el asunto, ella era mayorcita para saber lo que se traían entre manos. Los esperó en la puerta para entrar juntos en el edificio. Un gran sobre marrón de burbujas, destacaba encima de la desordenada mesa de Jorge. Las fotos ya habían sido analizadas, como de costumbre en todas las pruebas encontradas en esos días, no tenían nada. Recogieron toda la documentación del caso y guiaron a Jean- Paul a una de las salas. En una gran pizarra de imán, comenzaron a colocar las fotografías. En primer lugar todas aquellas que aparecían tanto vivas como muertas, en segundo lugar todas las demás por orden cronológico. En el reverso de todas ellas aparecían escritos a mano la fecha, hora y lugar donde fueron hechas. Las fotos de las víctimas habían sido tomadas el mismo día. En todas ellas coincidían. Las seguía por la mañana fotografiándolas en una franja horaria de nueve a once, atacándolas de once a una de la madrugada. También relacionaron la fotos con los dibujo de Verónica. Estos últimos 92
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    coincidían a laperfección con la fotografía del cadáver tomada por Vladimir. Y por supuesto, lo que ya habían dilucidado… coincidían con la medicación anotada en la agenda. - ¿Os dais cuenta de la similitud del dibujo y de la foto?. Parece que la niña dibujaba lo que él estaba viendo.- Comento Carla - Son exactamente iguales! ¿Sabes algo sobre el don de la niña JeanPaul? - No. ¿Ni siquiera conozco a Verónica? - ¿Cómo sabias entonces lo de los dibujos? - Chillas demasiado, Carla. – bromeó.- A parte de eso, el día que las estaba esperando, cuando las vi en la acera de enfrente antes de que asesinara a Allison. Mentalmente me indicó que siguiéramos sus dibujos. Estoy convencido que sabía qué o quién era yo. No la entendí, hasta que me encontré contigo. Te tenían muy desconcertada, así que imaginé que los habríais encontrado. - Chicos! Sigue una pauta… ¡mirad!.- colocó delante de ellos un papel con todas las fechas, las recitó mientras ellos las miraban: -27 noviembre, 6 diciembre, 27 Diciembre, 8 Enero, 25 de Enero, 12 febrero y por último 20 de febrero. Ataca aproximadamente cada dos semanas. - Es su pausa alimenticia, no debe de descansar, por eso el cortó espacio… - ¡Explícate, por favor! - Veamos, como te conté anoche, nuestra sangre se quema rápidamente por nuestro metabolismo acelerado, ¿te acuerdas?. Bien, pues la sangre con la que nos alimentamos puede durar en nuestros sistemas unas tres semanas, si no nos exponemos a los acelerantes y si descansamos. No es que necesitemos dormir, pero si lo hacemos en lugares fríos, nuestras funciones se ralentizan… - ¿Como si invernaras? – Pregunto Jorge. 93
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    - Exactamente. Al contrariode eso, un acelerante es exponernos a temperaturas elevadas. Como salir al sol en la horas más altas, habitaciones calurosas o con hornos… etc. Si el frío las contiene el calor… las acelera. - ¿Por eso preferís la noche?.- volvió a preguntar. - Si, de ahí proviene el mito de seres nocturnos, además de que es mucho más fácil para nosotros pasar desapercibidos sin tener que aparentar normalidad. - Te refieres a la velocidad. A noche me dio la sensación de que me movía como el aire.- Jorge la miró extrañado ante ese comentario. - Obviamente a la luz del sol, no podemos mostrar todos nuestros atributos. Pero volviendo a Vladimir… por el tiempo entre las víctimas, creo que no tiene ningún lugar para descansar, por lo que ha de pasar todo el día en la calle. - ¿Y la guarida que encontramos? - ¿Había algún congelador, ventiladores o algo similar?. - No, ¿Marcos como lo hacía? - El tenía en su gabinete una sala privada acondicionada y oculta…. Espera… eso sería posible. - ¿Perdonar? Pero que me he perdido. - Lo siento Jorge… Carla estaba pensando en si no estaría él utilizando el gabinete. Y creo que puede tener razón. No es una vivienda, por lo que no tendría restricción alguna para entrar, y si lo hubiera… podría habérselas ingeniado fácilmente. - ¿De qué nos sirve eso?. - Si fuera así, podríamos tenderle una emboscada….- se adelanto Carla - Realmente, lo dudo… tenemos un olfato y un oído, bastante agudo… podría sentiros a un kilometro de distancia. Sobre todo a ti, que tiene tu aroma. 94
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    - ¿Qué es esode que tiene su aroma?.- su voz reflejaba la preocupación que sentía por su compañera. - ¡Respira vale!...te lo explicare, pero ante todo contrólate… .- Aunque sabía cómo se pondría intentó contárselo lo más escueto posible.- Antes de ayer me siguió desde la cafetería y esta madrugada nos ha mandado un mensajito… eso es todo…- le contó rápidamente. - ¡ESO ES TODO!.- su voz traspasó las paredes callando a los compañeros que permanecía fuera de la sala.- ¿Cómo que te siguió? ¿Un mensaje?... .- con la cara de color purpura los miró a los dos, atónito. - Solo nos hizo saber que estaba al tanto de mi colaboración… eso es todo… no ha corrido ningún peligro…. Pero no solo le hablo con una voz tranquilizadora, sino que fuere relajándole tal y como había hecho delante de él con Carla. - ¿Estabas con ella?.- pregunto más sereno - Si, tranquilo… hasta que pase todo esto, no la dejare sola… así que relájate y volvamos a nuestro asunto. Volvieron a mirar la pizarra, ya habían encontrado varias similitudes y siguieron buscando más. Lo siguiente fueron las calles donde se habían encontrado los cuerpos. Jorge mando imprimir un mapa de Madrid desde su portátil, a la impresora que había junto a la puerta de la sala. Marcaron todas las calles en el mismo orden que las fotografías. Todos las víctimas se habían hallado en jardines o parques, trazando una línea tangencial del plano: Calle Camarena, jardines de una urbanización(Aluche); Marcelino Castillo, plaza interior de viviendas (Carabanchel); Caronte, parque de San Isidro(Carabanchel); Paseo Imperial Jardines Doña Concha Piquer (Pirámides); Jardines de las vistillas (Latina); Parque del Retiro. Y el último de todos, el de Allison Brown, en el centro de Madrid cerca al metro de Triso de Molina. Aunque este último no entraba en la línea marcada, tampoco había entrado en sus planes. 95
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    Los tres decidierondejar ese último al margen, teniendo en cuenta la trayectoria de los asesinatos, el siguiente tendría que ser en la zona de ventas. El parque “Fuente del Berro” se encuentra muy próximo al polígono Industrial “Conde de Matamala”. - Esa zona tiene muchas posibilidades.- Afirmó Jean-Paul.- Es una zona muy transitada, por lo que puede encontrar victimas fácilmente, el parque está muy próximo y en el polígono puede esconderse fácilmente. - Jean-Paul, ¿por qué no nos hablas de él? - Así podríamos hacer un perfil psicológico de él. Sobre todo para saber que buscamos… si fuerais con capas como el “Conde Drácula” no sería necesario… - Muy gracioso Jorge… no arruines el alto concepto que tengo de ti… - Lo siento si te ha molestado..- negó con la cabeza como respuesta. - Os hablare de él, si eso hace que lo entendáis mejor. La noche que encontré a Marcos, también encontré el diario que le dedica en exclusiva. Obviamente, no lo llevo conmigo… no sería muy prudente que por alguna circunstancia callera en manos ajenas. Pero antes de esconderlo lo estudie. >> Es una larga historia, pero no creo que sea el lugar para contarla. - ¿Qué os parece si vamos de nuevo a esa cafetería? - No, no es buena idea que volvamos allí. El ha estado esperándome y posiblemente ronde por sus alrededores. - Yo conozco otro lugar… Carla se levantó decidida, recogiendo todos los documentos de la mesa y la pizarra. La ayudaron y lo metieron en un pequeño maletín negro que Jorge llevaba consigo. Los tres se encaminaron por los pasillos a la salida de la comisaría. - ¡Jorge! Te importaría llevarte mi bolsa en el coche. 96
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    - ¿te mudas algúnsitio? - Mejor no preguntes, vale… solo hazme el favor. Seguirme, os indicaré el camino. - ¿Dónde crees que vas?.- le pregunto Jean-Paul, Jorge lo miró atónito, nadie en su sano juicio habría hablado así a Carla. - A indicaros el camino a un buen restaurante…Algo que añadir.- Esa era su Carla, tajante y borde. - ¿De verdad crees que vas a ir sola?... - ¿De verdad crees tú que me vas a controlar siempre?. Jorge disfrutaba de lo lindo. Sabía que si su compañera sacaba las garras, ni un vampiro como Jean-Paul la refrenaría. Era Indomable - ¿Quieres que te obligue? Eso es lo que me estas pidiendo. - Que no haya querido discutir contigo esta mañana, no significa que tenga miedo a … “tu manipulación”. Ni siquiera sabes donde quiero llevaros. Así que tienes dos opciones, o vas conmigo de pasajero o con Jorge en el coche. No espero respuesta, inmediatamente salió por la puerta con ellos pisándole los talones. Había dado por terminada la conversación, pero él no, nadie en más de un siglo lo había dejado con la palabra en la boca. Jorge intentó avisarle, pero desistió, Carla había encontrado la horma de su zapato y empezaba a divertirse con la escena. Creía estar viendo dos alces luchando con su gran cornamenta. - CARLA!.- se aproximó a ella dejando a Jorge junto a la puerta observando - ¿Qué Jean-Paul? - No es seguro… prefiero que me digas donde vamos a ir, y yo conduciré. - ¡¡No!! - Carla, no me hagas… 97
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    - Ya te hedicho, que no tengo miedo a tus controles, si quieres hacerlo… adelante, pero después estaré más enfadada contigo. - ¡No me amenaces…! - No!.. el que me amenazas eres tú…..- Respiro hondo intentando calmarse.- mira, nunca me he dejado amedrentar por nada, y no va sé ahora cuando lo haga. Esta soy yo y te guste o no… voy a seguir haciendo lo mismo. - A noche no eras tan fuerte. - Por favor…! ¡No me lo recuerdes! - ¿Te arrepientes?.- Sabía la respuesta antes de concluir la pregunta. - Sabes, perfectamente de que me arrepiento y de que no… pero si sigues así, me arrepentiré de todo. - ¡Perfecto! Eso sería lo más conveniente… te lo aseguro.Pero al momento de pronunciar la última palabra se arrepintió de ello. Ella estaba a punto de devolverle la misma pregunta, no quería mentirla ni darle esperanzas, por lo que cogió el casco con las dos manos y antes de colocárselo le indicó a Jorge que los siguiera. Jorge afirmó con la cabeza mientras abría la puerta de su coche. << Que narices le echa la tía, a doblegado a Jean-Paul >>, pensó mientras arrancaba el motor. La imagen que tenía ante sí era bastante peculiar. Una menuda chica conduciendo una impresionante moto de gran cilindrada, y a su espalda un fuerte hombre agarrado a su cintura. Si alguien era capaz de poner el mundo al revés, esa era Carla. El trayecto no duró mucho tiempo, lo cual agradeció Jean-Paul. Que se estaba poniendo cada vez más nervioso viéndola conducir. Si algo le quedaba claro, es que en su época la habrían confundido con un varón. No le tenía miedo a nada, y si por algún momento le había tenido miedo a él o a Vladimir, era por desconocimiento. La había tachado de ser fría, calculadora y no ser capaz de abrir la mente, pero la realizad era otra. Era 98
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    sensible, comprensiva, observadoray sobre todo temeraria, todo lo demás era una fachada para ella y para el resto de los mortales. Aparcaron la moto y esperaron que Jorge hiciera lo propio. El restaurante era pequeño y acogedor. Al entrar una anciana de pelo oscuro salió de la cocina para saludarla. Cruzó con ella dos palabras y le dio una llave. Carla les hizo una señal para que las acompañara. Los guio por un amplio comedor, al final de este se encontraban unas grades puertas de madera. Las abrió con la lleve que la anciana le había dado y entraron en un acogedor saloncito. - En breve nos traerán la comida. Adela, siempre me prepara mi plato favorito. - ¿De qué conoces este sitio?.- le pregunto Jorge. - Trabaje aquí para poder pagarme la academia. Adela me ayudo bastante, como mi padre controlaba lo que cobraba y yo lo mantenía en secreto, ella me ayudo a ocultarlo todo. - ¿Pero es algo más, verdad? - Si, ella es la hermana pequeña de mi madre. Se acomodaron en el saloncito, y un camarero les tomo nota de la bebida. Antes de que este volviera con la comanda, la anciana ya traía la comida. Una vez a solas Jean- Paul comenzó. - Para poder entender como es él, os contare como era quien le convirtió. Ya que ella tiene que ver mucho con su conducta. Jorge ¿has oído hablar de la Condesa Báthory3? - Si, en el libro de “Drácula, el no muerto”4hablan de ella, una vampira sádica que se bañaba en la sangre de sus víctimas. – Contestó el aludido 3 Condesa Báthory.- (1560-1614) Hungría; personaje histórico de donde partieron muchos de los mitos vampiros. 99
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    - Así es, perono es de ciencia ficción, Elizabeth Báthory nació el 7 de agosto de 1560, en Hungría. Su matrimonio fue concertado con Ferenc Nádasky5, el cual le doblaba la edad. Este participó en todas las guerras de la comarca, conocido por su crueldad fue apodado “El caballero negro de Hungría”. El murió en 1604 dejándola viuda con 44 años y con unos de los territorios feudales más importantes de Transilvania. Pero Elizabeth no codiciaba solo el poder, por lo que animaba a su marido a participar en todas las guerras, sino que se obsesiono con su belleza y con la eterna juventud. Fue en una de estas ausencias, poco antes de que Ferenc muriera. Cuando comenzó su primer acto vampírico. >> Como bien cuenta su mayordomo cuando fue juzgado, una doncella le dio un tirón de pelo involuntario mientras la peinaba. Tuvo mucha suerte que ese día se encontrara de buen humor, pues solo le propinó una bofetada que la rompió la nariz. Por un error de ese tipo solían darles unos 100 latigazos. Elizabeth creyó ver que haya donde le cayó la sangre de la doncella, la piel rejuvenecía. Consultando con sus brujas y alquimistas decidieron, cortarle la yugular y desangrarla. Toda la sangre se recogió en un barreño con el cual ella se baño e incluso la bebió. >> Ese se dice que fue el primero de sus crímenes, pero fue castigada por cometer 612 asesinatos. Como era de la nobleza, no se la pudo castigar como hicieron con sus ayudantes. Que fueron decapitados e incinerados, sino que fue emparedada en su propia residencia, dejando tan solo un pequeño orificio por donde le suministraban comida. En 1614 uno de los alguaciles, la encontró tendida boca abajo muerta. >> Esa es la historia oficial. Extra oficial mente se sabe, que junto con el cuerpo, en una pared se encontraban todos los restos de comida que 4 Drácula, el no muerto.- Segunda parte oficial del Drácula de Bram Stoker, escrita por Drac Stoker e Ian Holt 5 Ferenc Nádasky (1555- 1604) o el Caballero Negro de Hungría, como se conocía le por su fiereza a la hora de combatir y su despiadada costumbre de empalar a todos sus prisioneros enemigo, Casado con E. Báthory en 1575 100
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    la habían estadosuministrando. Murió de inanición, ya que no era comida humana lo que necesitaba. Durante mucho tiempo la habían suministrado su alimento por ese pequeño ventanuco, entre los cambios de guardia. Uno de sus ayudantes, no fue juzgado por cómplice. Ante los ojos del conde Thurzó6, que fue quien llevo la investigación, ese joven no podría haber cometido ninguna fechoría. Vladimir, contaba tan solo con trece años. >> La condesa Báthory le tenía bien amaestrado, utilizaba su inocente cara para engañar a las niñas y doncellas de la comarca. Esta no solo le había prometido la vida eterna, sino que le prometió poder. Por lo que Marcos averiguó, en algún momento de 1604 al 1609, Elizabeth debió de convertirse. ¿El cómo? Todavía es una incógnita. Pero en 1609 sabemos que convirtió a Vladimir. No solo fue cómplice, sino que compartía sus festines. >> Durante el tiempo que estuvo presas, fue él el que le suministró el alimento. Pero aburrido de esperar la venganza que ella había jurado cuando la encerraban, y viendo olvidadas todas las promesas. La abandonó a su suerte, empezando a vagar. >> En el siglo XVIII, volvió a parecer la histeria de los vampiros en Europa, con esta crisis, aparecieron los rumores de que la princesa Eleonor, en Austria, había sido infectada por un vampiro y así continuó durante muchos siglos. Vladimir, estaba detrás de todos esos rumores. Fue creando vampiros, asesinando a campesinos y provocando la histeria por donde pasaba. Siempre ha preferido beber, la sangre de mujeres jóvenes. Ya que fue eso lo que le inculcó la Condesa Báthory. No puedo deciros cuantas víctimas se ha cobrado, pero han sido demasiadas. Conde Thurzó.- primo y enemigo de Erzsébet, nombrado investigador general por el Rey Matías II de Hungría en 1610 6 101
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    - Jean – Paul,hay algo que no me cuadra. Ayer nos dijiste que fuiste convertido a la edad de 18 años, Marcos algo más joven que tú y Vladimir con solo 13 años… sin embargo tú aparentas unos 37 o 38 años. - Muy observadora… Lejos del mito de que somos inmortales, y que no envejecemos… si lo hacemos, pero mucho más lento que vosotros. Para que os hagáis una idea, diez años vuestros son un año para nosotros. - Entonces … - Vladimir, tiene 413 aproximadamente, pero aparenta 41 años. - ¿Y Tú? - Yo tengo 197 años. Marcos fue convertido 1693, murió con 315 años Durante unos minutos se les cortó la respiración. Jean –Paul, les dejo que asimilaran la información sin entrometerse en sus pensamientos. - ¿Cuánto soléis vivir? - Unos 800 ó 900 años, más o menos 80 ó 90 años humanos - ¡Guau! Eso me rompe todos los esquemas. - ¡Eso ya me los suponía! No somos tan increíbles como en los libros. - Si… pero no te puedo negar, que aún así, me parecéis fantásticos… y entiende ese adjetivo por lo irreal… - Que habéis sacado en claro de Vladimir. - No creo que deje nunca de matar. Busca la sangre por qué cree que es su fuente de vida, esta rabioso por que envejece cuando le habían prometido la vida eterna, ya cada vez quiere más sangre para pararlo… me equivoco. - No, Carla. Aún que ha tenido mucho tiempo para poder documentarse o estudiar. Nunca lo ha hecho, desconoce completamente su naturaleza, y se lleva cuatro siglos haciendo lo mismo. Matar para rejuvenecer. - Ninguna de sus víctimas supera los 31 años, he incluso…- Comenzó a hablar, mientras le cogía el maletín a su compañero con la 102
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    información.- en lasfotos que les realiza en sus seguimientos aparentan menos….- hablaba más para sí misma que para sus compañeros, estos la observaban en silencio.- Así que podríamos descarta muchas de estas fotos, por ser mayores de esa edad. Cogió las fotos y las separó en dos grupos sobre la mesa. Sacó la agenda de Allison y los dibujos junto con el mapa. - Teniendo la concordancia de fechas entre los dibujos, la medicación y las muertes, creo que podríamos determinar la próxima fecha de ataque. Y la Zona…. La zona, creo que la zona de ventas gana fuerza. Si tenemos en cuenta la historia de Madrid y lo que acabas de contar. Vladimir comenzaba con la gente humilde, de ahí que empezara por zona sur….- Sus compañeros la escuchaban atentamente, al parecer había encontrado una línea de seguimiento bastante probable.- Si sigue el mismo patrón, tendría que ir subiendo de clase social ¿no es así? - Si, cuando estaba con Báthory empezó con la gente pobre de los alrededores, poco a poco fueron por la nobleza. Incluso “adoptaban” niñas más nobles con la escusa de educarlas, desapareciendo al poco de llegar al castillo. - Entonces, seguro que atacara en Ventas, y de ahí posiblemente suba a Arturo Sería seguido de Conde Orgaz. Cuanto más suba, más gente adinerada encontrará. - Tiene su lógica.- atestiguo Jorge.- ¡Pero cómo vamos a determinar la fecha del próximo ataque. - ¡Verónica! Ambos interpelados se quedaron sorprendidos, ninguno de ellos había pensado en ella. Pero estaba claro que la niña podría ayudarles. Si era capaz de ver el ataque de Vladimir, estos podrían esperarles en el lugar. Por las fotos que habría seleccionado podrían ver, como buscaba a la mujeres y como las descartaba. 103
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    Concluyendo el almuerzo,y con las esperanzas renovadas se despidieron de la tía de Carla y salieron a la calle. Concretaron con Jorge en verse en una hora, más o menos en el hospital, donde aún seguía Verónica. Ellos tendrían que buscar un sitio donde alojarse, pues la casa de ella, no era muy segura. Una vez solos, Carla se cargó su bolsa a la espalda y espero a que él se subiera a la moto. - ¡No vas a protestar, me lo cedes… sin más! - ¡Para tener el don de leer mentes… no pillas ni una! - No te entiendo Carla… eso me desconcierta. No sé cómo lo haces, pero siempre me pillas con la guardia baja..- se acercó cogiéndola de los hombros - Jean-Paul, Si no se donde vamos no puedo conducir, eso lo primero. Segundo, nunca dejare que mis compañeros me vean débil. Además está en mi naturaleza el llevar siempre la contraria….- término con una nota burlona en su voz. - Así que ese numerito de la comisaria, tan solo ha sido para mantener tu fachada. - Míralo como quieras…- se encogió de hombros al decirlo.- pero te aseguro que si me hablas en el mismo tono con el que lo hiciste… siempre tendrás de mí la misma respuesta. – le dijo amenazándole con el dedo, y con una sonrisa en sus labios. - O sea que solo te defendías… no de mi… sino de lo que tus compañeros, o para ser más exactos, Jorge pudiera pensar. - Ya es tarde para defenderme de ti… pero aún puedo hacerlo de ellos…se creen conocerme… - Pero no te conocen… yo mismo te juzgue mal. Lo siento Aunque sé repetía que no era lo correcto, no lo pudo evitar. La atrajo hasta él y la beso. Sabía que tenía que poner fin a aquello, pero era 104
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    superior a susfuerzas. Conocerla había sido su gran error, enamorarse de ella… un daño colateral. 105
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    Capítulo VI.-El hospital Encuestión de veinte minutos Jorge ya estaba en el Gregorio Marañón. SE entretuvo en la tienda de regalos y prensa que había en el hall del hospital para comprarle a la niña, un pequeño detalle. Había pensado en ella en esos últimos días. Aunque no debían y normalmente no lo hacían, hablar de los casos aún abiertos con su mujer. La noche pasada, cuando llego a casa y María estaba hecha una furia por no haber llegado a su cita con el médico. Le conto en que extrañas circunstancias habían encontrado a la pequeña. María, se conmovió al oírlo, y no pudo regáñale como tenía pensado hacerlo. Ambos deseaban ser padres, pero sobre todo ella. Tenía el instinto maternal a flor de piel. Cuando oía o veía por la tele algo relacionado con niños, se estremecía fuera cual fuera la noticia. Por supuesto, le dio carta blanca en sus obligaciones en la casa, para que cuanto antes apresaran a ese asesino, y la niña pudiera vivir tranquila. Pero solo le daba nueve noches de aparente libertad, ya que en ese periodo. Ya que en ese periodo concluía su tratamiento hormonal y debería cumplir con ella. Compro un cuaderno de dibujo y una bonita caja de pinturas. La dependienta, le ofreció envolvérselo, pero tenía tanta prisa que se los llevo tal cual. Junto a los ascensores que se encontraban a la izquierda del hall, esperaban una gran multitud de personas. A las cuatro de la tarde, todo el mundo se acercaba a ver o a conocer a sus familiares internados en ese hospital. La gran mayoría de las personas, reflejaban felicidad en sus 106
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    rostros, por loque supuso que irían a la planta de maternidad. Un hombre más o menos de su edad, miraba ansioso los números del ascensor, en sus manos llevaba un gran ramo de flores de rosas, de todos los colores: Blancas, rosas, rojas. Una sonrisa nerviosa confirmaba su reciente paternidad. Jorge, se quedo mirándolo e imaginándose a él mismo en esa misma situación. Al otro lado, otro hombre algo más mayor, de unos cuarenta y pocos. Tenía el semblante algo más serio y pálido. No miraba a nadie y agarraba una pequeña muñeca algo sucia y estropeada con bastante fuerza. Bajo sus ojos, tenía una ligera sombra azulada, posiblemente debido a las noches en vela pasadas junto a una cama de hospital. Todo lo que envolvía a aquella persona era, aterrador. Más, teniendo en cuenta donde se encontraba, en ese hospital había niños muy enfermos y uno de ellos, debiera ser su hijo. Le compadeció. Uno de los ascensores abrió sus puertas y entro después de ese caballero que mantenía la cabeza bajada. Marco la planta donde se encontraba la niña, y se situó junto a la pared, evitando mirar a ese padre destrozado. Llegaron a la cuarta planta, Jorge dudo porque pasillo seguir, pues ambos les resultaban iguales. SE fijo en los carteles y recordó las indicaciones de su compañera. Hasta que no entro en unas de las puertas de distribución de habitaciones, no se percato que aquel hombre le seguía. Pregunto en control por la habitación, notando como él se quedaba esperando en aquel pequeño mostrado. La habitación era la segunda puerta a la izquierda, esta estaba abierta viéndose los pies de dos camas de hospital. Frente a ellas, en un pequeño mostrador de la pared, unas cuantas botellas de agua se agolpaban una junto a otras, dejando espacio a un reguero de muñecas y bolsas de regalo. 107
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    Cuando entro, uncorpulento hombre se levantó de un sillón que estaba oculto tras la primera cama. Era el Sr. Brown. - ¡Buenas tardes agente! ¿Qué hace usted aquí?.- le hablo en un susurro. Jorge miró a la cama y comprendió el tono de su voz. Verónica, tendida en su horrible cama de hospital, dormía plácidamente. - Hola Sr Brown. Venía a hablar con Verónica. ¿Está sola en la habitación? - Si, asuntos sociales, lo ha dispuesto así. - ¿Y todo esto?.- le pregunto señalando al mostrador. - Verónica es muy querida, muchos de sus compañeros de colegio han pasado a verla en estos dos días. La niña está verdaderamente abrumada. Es bastante tímida, por lo que no se esperaba esa respuesta de sus compañeros. - Quiere tomar un café y charlamos? Así no la molestaremos, mientras descansa. - No me gustaría dejarla sola, espere que llame a la Señora Jiménez, es realmente encantadora con ella… aunque no puedo decir lo mismo de cómo me trata a mí. - Es la funcionaria de Asuntos ¿Verdad? - Si, entiendo perfectamente por que están aquí… pero no me agrada que me traten como aún sospechoso de un gesto tan abérrate. Espéreme aquí, la buscare en el pasillo. Jorge se quedo a solas con la niña. Colocó en la mesilla el block de dibujo y el estuche. Se acercó a mirarla un poco más cerca. En su cara se reflejaba, cierta serenidad, pero no sabía discernir si era por la medicación o no. Era un ángel, aquella mañana no pudo apreciar lo bonita que era la niña. Su pelo castaño oscuro le recorría la cara en unos bonitos rizos. Sus ojos se apreciaban muy grandes aún estando cerrados, enmarcados por unas largas y espesas pestañas. Una pequeña bolita, redonda y brillante, hacia la función de nariz acompañada por unos pómulos sonrosados. Y su 108
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    boca, pequeña ybien definida, remataban un rostro casi perfecto. Era una muñeca de porcelana, igual de bella como frágil. En esos momentos el Sr. Brown, entro acompañado por una mujer igual de corpulenta que él. Debería ser de las más veteranas de su departamento. Sus ropas oscuras y pasadas la conferían un aspecto mucho más anciano de lo que realmente era. - Le había traído esto.- dijo señalando a la mesilla.- pero veo que no he sido el único en pensar lo mismo. - ¡Muchas gracias agente!.- Se agacho a recoger algo de una bolsa, que había junto a su sillón y se lo tendió por encima de la cama.- La verdad, es que este, lo agoto la otra noche, nos pidió tanto a la Sr. Jiménez como a mí, que si pasaba su compañera se lo entregásemos. Son unos dibujos horribles, pero nos hizo prometérselo y todo. - Pregunta mucho por la Inspectora García. Es lo único que recuerda de ese día. La llama su ángel. .- repuso la mujer - ¿Su ángel? - Si, dice que olía a Rosas y jazmín como su madre. Y que en sus brazos se sintió muy segura. ¡Dígale que venga! Ella se lo agradecerá. - Bueno, de hecho he quedado aquí con ella. Me consta que Carla, no ha dejado de pensar en la niña. Sr. Brown ¿Tomamos ese café y hablamos más tranquilos? - Si, inspector… Gracias Belén, no creo que tardemos mucho. - No se preocupe, es mi trabajo y además estoy encantada de estar con ella. La voy a echar de menos cuando todo esto acabe. - Y ella a usted - ¡Seguro que usted no! ¿Verdad, Peter? A Jorge, le pareció ver la misma escena que con Carla y Jean-Paul. Salió por la puerta con el Sr. Brown guardando en su maletín, le block de Verónica. 109
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    Entraron en lacafetería atestada de gente, pidieron dos cafés y se apoyaron en él la barra de madera. - ¿Qué dicen los médicos? - Hoy nos han dicho, que mañana por la mañana tendríamos el alta. Tenía algo de hipotermia de haber pasado la noche fuera, y estaba muy floja. La han mantenido más por miedo a que sufriera algún tipo de crisis nerviosa. Pero cuando se le paso el efecto del primer tranquilizante, el psicólogo la estuvo analizando. No comprenden como con la corta edad que tiene, sobrelleve también la muerte de su madre. Creen que el no recordar nada es una defensa de su cerebro ante el sufrimiento, sin embargo es consciente de que vio a su madre morir, lo que no recuerda es como. - ¿Qué recuerda realmente? - Ayer, le conto al psiquiatra que esa noche salió con su madre para encontrarse con un tal Jean- Paul… - Si, así es… pero no tenía anotado su madre en la agenda el nombre ¿Cómo los supo ella?. - No lo sé, pero le conto que ese hombre era amigo de su padre, y que podría ayudarlas. Conto que su madre, no lo reconoció y salió corriendo cuando vio a ese hombre sentado en la cafetería donde se tenían que encontrar. Ella le pidió que se quedaran, pero su madre le aseguro que no era seguro permanecer en aquel lugar. Lo siguiente que recuerda es que estaba oscuro y tenía frío. - ¿Nada más? - Bueno, recuerda a la inspectora, como ya le hemos dicho. Nos decía, que vio como ella se acercaba lentamente, mientras intentaba tapar con su cuerpo a una mujer que estaba tumbada en el suelo. - ¿No reconoce a su madre? - Eso le pregunto el psiquiatra. Su respuesta fue algo confusa - ¿Qué dijo exactamente? 110
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    - Que aquello erauna carcasa, no su madre. Jorge, comprendió las palabras de la niña. Pero no podía explicarle al Sr. Brown, por qué Verónica había descrito así a su madre. Una duda, creaba raíces en su mete. ¿Cómo sabía la niña tanto sobre Jean-Paul, si este aseguraba no conocerla?. Una cosa era clara, aquella niña era más especial de lo que supuestamente se imaginaban. - Imagino que no podrá contarme mucho, pero… ¿Cómo va la investigación? - Va bien, no se preocupe… pero necesitaremos hablar con la niña. - ¿Sobre sus visiones? - Si… son muy importantes. - Eso asegura ella….- El hombre rompió a llorar.- ¡tengo miedo, inspector! - ¿A qué…? - Ella, me ha asegurado que no estará mucho tiempo conmigo… no he sabido que decirle ni el por qué me lo ha dicho. - Relájese, hombre… tenga en cuenta por lo que ha pasado esa niña… puede ser una manera de protegerse a si misma… - ¡¡No!!… algo sabe, estoy seguro… no me ha dejado ver los últimos dibujos del block. Quiere que solo los vea su compañera. Dejo de nuevo que aquel hombre se desahogara, sin hacer comentario alguno sobre sus últimas palabras. Miró al reloj que había en la barra del bar, y vio que había pasado la hora concretada con su compañera. Estando más calmado el Sr. Brown, regresaron a la habitación. De nuevo en la cuarta planta, Jorge noto algo diferente en el ambiente. No había tranquilidad, sino que había excesivo movimiento. Al llegar al pasillo correspondiente, lo comprendió al instante. 111
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    Dos enfermeras yacíantras el mostrador de control, un celador se retorcía en el suelo de dolor, mientras un compañero intentaba ayudarle. Madres y padres gritaban asustados. Sacó su arma y ordeno al Sr. Brown que permaneciera quieto en un rincón, dejo junto a él su maletín y le pidió que lo custodiara, pues era muy importante que no se perdiera. Este asustado obedeció sin reparo alguno. Jorge se apresuro hasta la habitación de Verónica, dos enfermeras y un medico se encontraban arrodillados en el suelo sobre un voluminoso cuerpo. Lo reconoció al instante, era la Sra. Jiménez. Aún seguía viva, pero no sabía cuánto tiempo lo estaría. - ¿Qué ha pasado?.- Gritó al personal sanitario, mientras guardaba el arma. - No lo sabemos con exactitud… pero se han llevado a la niña.- dijo una enfermera sollozando. - ¿Cuándo? - Hace menos de diez minutos. Ha matado a dos enfermeras, herido al celador cuando lo intentó frenar y a esta mujer le ha roto la columna vertebral.- relató aceleradamente el doctor, sin dejar de atender a la mujer. Jorge inspecciono la habitación, mientras marcaba el número de su compañera. Bajo las sabanas, sobresalía un pequeño bulto. Tiró de ellas y ante él apareció una pequeña muñeca sucia y vieja. - MIERDA!!! Al otro lado de la ciudad, Jean- Paul y Carla llegaban a una urbanización en el norte de Madrid. Carla reconoció enseguida el barrio, estaban bastante cerca de la residencia del Sr. Brown en el barrio de Miraflores. Aminoro la velocidad y estaciono frente a un gran edificio de ladrillo oscuro. 112
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    - ¿Qué hacemos aquí?.-Pregunto Carla bajándose de la moto. - En este edificio está el gabinete de Marcos. - El tío de Verónica no vive muy lejos. - Exactamente vive, en la calle de atrás. Marcos compro un piso en el edificio de enfrente, tan solo debía cruzar esta plaza. Por lo que recuerdo, fue él quien le ayudo a buscar una casa en este barrio para que estuviera cerca de Allison. - No nos comento nada de eso… tan solo que su hermana vendió la casa. - Si, pero me costa que Marcos le dejo en el testamento que no vendiera esté, ya que lo puso a nombre de la niña nada más nacer. - ¿Cómo lo sabes? - Por qué yo se lo pedí. Cuando venía de visita, es aquí donde me quedaba. Entraron en el portal y Jean- Paul se envaró en ese momento. - ¿Qué sucede? - Vladimir ha estado aquí… pero hace bastante, su rastro es muy débil. Posiblemente tenías razón… pero creo que no consiguió entrar. Al llegar al ático, Jean- Paul le pidió que esperara unos segundos en el ascensor mientras el comprobaba el rastro de Vladimir. Abrió la puerta del piso y confirmo que él no había podido entrar. - Ven Carla!, ¡es un lugar seguro! Carla entro en la vivienda, la decoración austera, estaba compuesta por una pequeña mesa de recepción donde debería haber un recibidor. En el salón había dispuestas unas series de sillas y sillones junto con varias mesas bajas, repletas de revistas científicas. Las plantas que decoraban la estancia estaban secas. Las grades cristaleras del fondo de la estancias, estaban ocultas por unas grisáceas y opacas cortinas. El olor ha cerrado, 113
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    junto con elpolvo acumulado por doquier, confirmaba el tiempo que no se había utilizado aquella sala de espera. Jean- Paul, descorrió las cortinas y abrió una gran puerta corredera de cristal. Por la terraza entró una bocana de aire fresco. - Jean- Paul, Si has vivido aquí… ¿Cómo es que no conocías a la familia de Marcos? - Por qué nunca le comprendí, me negué a conocerlas… de hecho, eres la primera humana con la que me he relacionado de un modo….- le costaba decirlo.- más que laboral… - ¡¡ no… me lo puedo creer!! ¿Por qué? .- de la sorpresa su voz se alzo algo más de lo normal - No… te lo puedo explicar… ahora no… No le obligo a responder, pero había creado una duda que intentaría resolver. Esperaría el momento justo, pero se lo volvería a preguntar. - Te enseñare la casa… te podrás quedar aquí, hasta que acabemos con Vladimir. No te buscara en este lugar. No creo que imaginé que yo tengo acceso. Una vez enseñado el ático, la condujo hasta el despacho de Marcos. Toda la habitación estaba recubierta por una gran estantería de madera llena de libros. Algunos de ellos, podrían tener más años que el propio dueño. Era una colección de incalculable valor. Jean- Paul, comenzó a rebuscar por las estanterías y por la mesa de trabajo de Marcos. Carla andaba por la habitación admirando la impresionante colección. - ¿Por qué le pediste que pusiera esto a nombre de la niña? Si no querías conocerla… no tiene mucho sentido que te preocuparas por ella. - Si, y no… Llegará el momento de que Verónica se convierta en un Vampiro. No sé exactamente cuándo sucederá, pero perderá su parte humana. Entonces, no me importara conocerla… de hecho, creo que 114
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    deberé hacerme cargode ella. Su tío no podrá ayudarla en esa etapa… y yo se lo debo a su padre. - ¿Cómo que dejara de ser humana? Si son híbridos… no lo serán siempre. - No... me he cruzado con alguno a lo largo de los años…y todos eran Vampiros aunque sus madres no lo eran. Creo que Marcos, había estado investigando sobre el proceso de trasformación. Por aquí debe de andar su diario con esas notas. - Esa es una de las razones por la que estamos aquí, ¿verdad? - Si, aparte de descartar el gabinete como escondite de Vladimir. Pensé que sería un lugar seguro para que vivieras, además de recoger esa información. Creo que nos ayudara a entender algo mejor a la niña. - Pero el murió antes de que la niña tuviera visiones. - Lo sé, pero también sé que Marcos trato a muchos híbridos. Le fascinaba, veía como su hija era completamente humana… pero sabía que tarde o temprano saldría a la luz, su mitad vampira. Estudio todos los casos que se le presentaban en el gabinete para saber cómo se desarrollaría Verónica. - O sea, ¿que muchos Vampiros se han casado con humanas?. - Algunos si.. otros son íncubos. - ¿Qué significa eso?. - Que algunas mujeres han sido violadas por un vampiro, pero ellas lo desconocen hasta que no se dan cuenta de que están embarazadas. A esos vampiros se les conoce como íncubos, a las mujeres de nuestra especie que realizan esa práctica, súcubos. - ¿Cómo lo pueden desconocer? - Lo hacen durante el sueño, con el don de la persuasión. - Así se llama al control que ejerces? - ¡Mira que eres curiosa! - Solo intentó comprender tu mundo. Entiende que para mí es completamente desconocido. 115
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    - Eso me sorprendemuchísimo… ¿como puedes haber estado tan cerrada a nuestro mito, cuando las carteleras de los cines y las librerías están llenas de Vampiros…? - Nunca me había gustado la ciencia-ficción o el terror. - ¡Ni las novelas o películas románticas!.- no fue una pregunta, más bien una confirmación. - Tan poco… - ¡¡Lo encontré…!! .- Sacó un gordo cuaderno de uno de los cajones del escritorio.- este es el diario. Se sentó en el sillón de cuero negro, apoyando el grueso cuaderno en la mesa. Encendió la lamparita de escritura, y comenzó a pasar las hojas velozmente buscando. Carla se sentó frente a él, en uno de los cómodos butacones. Sus ojos se posaron sobre un pequeño reloj de plata - Jean- Paul! Debemos irnos… son las cinco y tenemos unos veinte minutos hasta el hospital… - Jorge se las apañara sin ti uno poco más no crees…- contesto sin levantar los ojos del diario. - Sí, pero me gustaría ver a la niña… ¿Por qué no te quedas aquí? No creo que tarde mucho… y me parece que tienes más interés en ese diario que en conocer a la niña… - Aja!... me parece bien… .- no la estaba escuchando. Carla, se levantó tendiéndole la mano para que le devolviera las llaves de la moto. Este, las busco en su bolsillo y se las colocó en la mano sin mirarla. En ese momento su móvil comenzó a sonar. - ¡Si, Jorge!... - ¡¡MIERDA!! .- Se oyó por el teléfono a lo lejos - ¿Qué pasa?... ¡Contesta!.. ¿Qué es ese jaleo?.- inmediatamente JeanPaul dejo el libro y se colocó a su lado en un solo pestañeo.- Algo ha 116
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    pasado en elhospital...- le dijo aún manteniéndolo en su oído.- ¿Jorge, quieres decirme que está pasando? - ¡Carla! Vladimir ha estado aquí… se ha llevado a Verónica… ha sido culpa mía... lo vi, pero no le reconocí..¡mierda, mierda mierd…! - ¡Cálmate! ¿Qué ha pasado exactamente?.- Ambos se encaminaban a la salida mientras hablaba con su compañero. - Como la niña estaba dormida, baje con el Sr. Brown a la cafetería… de regreso…ya no estaba… - ¿La dejasteis sola? - No, estaba la Sra. Jiménez con ella, la ha dejado gravemente herida junto con un celador. Además ha matado a dos enfermeras… - ¡Jorge! ¡Ya estamos en camino! Guardó su móvil en la chaqueta, para ese entonces se encontraban bajando en el ascensor. A Carla se la veía cabizbaja y algo nerviosa por lo acontecido en el hospital. La voz de su compañero y amigo la notaba rota por la frustración y la preocupación. Vladimir estaba jugando con ellos, lo peor es que no podía imaginarse que planes tendría este para la pequeña. Un nudo se colocó en su garganta sin dejarla respirar. Jean-Paul, la miraba preocupado, por ella y por la niña. Se sentía mucho más culpable por ese suceso de lo que podía sentirse ninguno de sus dos compañeros. Al salir a la calle, todavía en silencio, ninguno sabía que decir. Carla se para junto a la moto. - Jean…podrías...- Le dijo tendiéndole las llaves de nuevo. - sí... claro… ira todo lo rápido que me permita este trasto….- la miró y pudo ver en su cara la angustia.- Carla, ninguno nos imaginábamos este golpe de Vladimir… tu no podías haber evitado que se la llevara…él único culpable de ello soy yo… tú no te atormentes… te juro que la encontraremos… 117
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    - Yo debería haberpuesto escolta policial en el hospital… soy la responsable del caso… y tenía que haberlo previsto… - ¿Y qué crees que hubiera pasado?, los hubiera matado… no hay nada que pare a Vladimir… - ¡Pero nos hubiera dado tiempo para ayudarla! - Lo dudo… ningún humano puede pararle… ni siquiera retenerle… - Pero tu si!... al menos a ti te hubiera dado tiempo ayudarla… - No lo sé Carla… - ¡por el amor de Dios! ¿Es que no lo hubieras intentado al menos?, Vamos Jean… no me puedo creer que esa niña no te interese… sé que lo hubieras hecho… sé que si hubiera puesto protección… al menos le habríamos distraído unos minutos para que tu pudieras actuar. - ¡Carla! Solo habrías retenido a Vladimir dos segundos, sin haber previsto el ataque… ni un ejército de vampiros lo hubiera retenido… Carla… ¡No sé cómo!.. pero sabe qué pasos estamos siguiendo, podía haber cogido a la niña cualquier otro momento, pero sin embargo llego a ella estando Jorge cerca… lo ha hecho para hacernos daño, y ha sido muy cuidadoso en elegir el momento. Quiere que nos hundamos, juega con vuestros sentimientos… - ¿Nuestros sentimientos? Los de Jorge y los míos, supongo… y que hay de ti… - A mí me está poniendo a prueba… - ¿A prueba? - Uff…Mira Carla, él me conoce más de lo que yo mismo imaginaba… Sabe a la perfección que me estoy conteniendo, que estoy actuando de una manera muy diferente a como normalmente realizo mi trabajo. Todo esto los hace para sacarme de este papel que interpreto… el juego es conmigo y vosotros sois fichas que está utilizando para llegar a ello. - ¿Cómo lo sabes? 118
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    - No me hagasexplicártelo ahora… debemos ir al hospital. - ¿Cómo coño sabes eso? - Carla… por favor… - No Jean-Paul, te veo muy seguro con tu disertación… y quiero saber por qué lo estas… si somos fichas como dices… estoy segura de que intuyes cual es su siguiente movimiento… así que haz el favor de decirme lo que sabes. - No te va a gustar, ni creo que lo entiendas… - ¿Crees realmente que me gusta algo de esto? Acaba de secuestrar a una niña…¡joder!... y ni por asomo se me ocurre que podría hacer con ella. Ni tampoco como salvarla de lo que la espera… y entenderlo… ahh… no entiendo absolutamente nada de esto, de ti, de Vladimir… ni…. Ahgg!.- intentó calmarse unos segundos, sabía que estaba sacando la rabia injustificadamente con él.- ¿Por favor, dime lo que sabes? - Ahora no… Esta noche te contare todo… te lo juro… debemos irnos A Carla no le gusto que lo retrasara, pero sabía que debían de marcharse. Jorge estaba a solas en el hospital, y quería llegar junto a él. Se subieron a la moto y de una manera mucho más fría de lo que había estando sucediendo, ella se agarró a su espalda con una sola mano con la otra al asidero trasero. Jean-Paul, metió gas a la moto haciéndola rugir, las revoluciones subieron al máximo y la moto salió despedida por la calle como si el diablo la condujera. En el trayecto, la adrenalina de Carla se disparo por la velocidad. Nunca había llevado ella la moto hasta su límite, y le agrado comprobar la capacidad que esta tenía. En otro momento lo habría disfrutado mucho más, pero en ese momento tenía demasiadas cosas en la cabeza. El recorrido fue de unos quince minutos más o menos, y el azote 119
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    del viento yver a los coches pasar a su lado le habían distraído. Siempre le sucedía lo mismo cuando montaba en moto, por eso se la compro, la velocidad la relajaba. Al llegar al hospital, ambos subieron corriendo a la cuarta planta, el caos y el nerviosismo reinaban en todos los rincones. Cuando llegaron en el corredor donde había estado la niña ingresada, se encontraron con Jorge sentado en un de los bancos a la entrada. La cabeza hundida entre las manos, con los brazos apoyados en sus rodillas, mostraban al hombre completamente abatido. Carla se aproximó acariciándole los cabellos. Ni siquiera levantó la cabeza. Al lado de él, el cuaderno que momentos antes le había dado Peter Brown, descansaba abierto por una de los dibujos de la niña. En la escena que había reflejado la niña se veía una figura oscura, como siempre dibujaba a Vladimir, con un pequeño cuerpo blanco ente sus brazos. Al pie del mismo, la niña había escrito una nota para Carla con una letra clara y nítida. << Carla, estaré bien… no me hará daño…te quiere a ti y Jean-Paul>> Carla cogió el cuaderno con las manos temblorosas pasándoselo a Jean-Paul que permanecía a su espada. - ¡Esta noche! .- le contesto en un susurro a s pregunta mental. - Jorge!.- Continuó Carla… ¿Te encuentras bien? - No, Carla…- gimoteó.- ¡ha muerto! - ¿Quién ha muerto?.- le pregunto en una voz dulce mientras se arrodillaba para ponerse a su altura. - Cuan..do salí...- tartamudeó.- cuando salí de la habitación, después de hablar contigo… A Peter Brown, le había dado un infarto… no han podido hacer nada…¡todo ha sido culpa mía!.- rompió a llorar - Shussss! ¡tranquilo! 120
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    - No Carla… levi.. subió con migo.- su voz sonaba furiosa entre el llanto.Le mire a la cara y me compadecí de él… - ¿Cuándo le viste? - Al subir… estaba en el hall esperando el ascensor… y vi a un hombre que parecía abatido con ojeras y esa muñeca en las manos.- Señalo a un bulto tirado en el suelo, Carla lo recogió.- Creí que era de su hija… y…la encontré entre las sabanas… - ¿Jorge, por qué no te vas a casa?, necesitas descansar…ya me encargo yo del resto… - Si… mañana hare el informe, ya he hablado con el sargento y no hay problema. Te estaba esperando para darte su cuaderno y mi maletín. - Pues ya esta… vete a casa! Acompaño a Jorge hasta el ascensor, Jean- Paul, entro en el corredor de las habitaciones. Una vez, dentro de la habitación reconoció el olor que había estado rastreando esos días. Junto a este había otros aromas; médicos, enfermeras…etc., el de Jorge lo reconoció bastante fácil al haber pasado con él los últimos tres días. Pero había otro aroma algo diferente, no era de vampiro ni de humano. Era dulce, sin duda sería de Verónica. Se aproximó a la cama y olfateo el almohadón. Sin duda era de ella. Lo reconoció memorizándolo. En ese mismo momento entro Carla en la habitación. Permaneció callada observándole. - Cuando termines aquí, vete al gabinete… no habrás a nadie y espérame sin hacer tonterías.- Le tendió las llaves de la moto y la vivienda - ¿Dónde vas? - Voy a seguir el rastró de Verónica. Tiene un olor peculiar y junto con el de Vladimir, es posible que consiga seguirles la pista antes de que se desvanezca o se mezcle con el de otros… 121
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    - ¡Voy contigo! - NO…- legrito, Carla se atemorizo ante su expresión, viendo su miedo rectifico.- No Carla… con el casco de la moto no puedo seguirlo bien… iré más rápido yo solo. - Y como los vas a seguir sin un vehículo… - ¡No te preocupes por eso! En un abrir y cerrar de ojos Carla estaba sola en la habitación. Sobre la cama, encontró el casco de Jean-Paul y el cuaderno de la niña. 122
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    Capítulo VII.- Elrastro Jean- Paul salió de la habitación siguiendo el rastro de ambos, este le condujo hasta las escaleras de emergencia de la cuarta planta. Vladimir había subido por ellas hasta la azotea, de ahí el rastro pareció saltar hasta el bloque de viviendas que había justamente al lado. Se aseguro que por la calle de Doctor Castelo no miraba nadie, ni que en las viviendas hubiera gente asomada. Tomo impulso y de un ágil salto llego a la azotea de las viviendas. Al llegar al otro extremo comprobó que Vladimir, había vuelto a utilizar las escaleras del edificio, ya que saltar la Calle O´Donnell a plena luz del día hubiera sido bastante llamativo. La puerta de acceso estaba forzada, entró en las escaleras de la vivienda bajándolas hasta el portal. Al cruzar la calle, vio como sobresalía de la papelera del semáforo un retazo de tela. Eran similares a los camisones del hospital. Tal vez, Vladimir cambiaria a la niña de ropa para no llamar la atención, puesto que el rastro continuaba por la calle. Seguramente pasando desapercibido entre la multitud que andaba a esas horas por Doctor Esquerdo. Andando a una velocidad normal, pudo cruzarse con algún otro vampiro que realizaban su rutina como un humano, normal y corriente, pasando inadvertidos al resto del mundo. La gente entraba y salía de los comercios de la calle. Paseaban tranquilamente mientras charlaban. 124
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    Jean-Paul, agudizo sussentidos intentando leer en las mentes de cuantos se cruzaban, si habían visto a Vladimir. En una mujer de unos sesenta años, leyó como reprochaba que un padre hablara de ese modo a su hija. Supuso que se refería a Vladimir, por lo que la niña estaba consciente cuando se encontraron con esa señora. No pudo leer más, nadie más se había fijado en la pareja. Acelero el paso con la esperanza de que poder verlos en algún momento, pues no deberían llevarme mucha ventaja si la niña iba andando. De una tienda salió un padre con una niña de unos seis años de edad, este le estaba hablando de una manera bastante ruda. La niña, lloriqueaba ante los gritos que su padre le estaba lanzando. Comprendió que aquella señora se refería a esta pareja y no a la que él estaba buscando. Pasó al lado del padre ignorando completamente la escena y se metió de nuevo en el papel de rastreador. El rastró era muy reciente, por lo que no tuvo problema en bloquear sus sentidos y guiarse solamente por el olfato. Siguió todos los pasos de Vladimir hasta la calle Fundadores, subió por Antonio Toledano, volviendo a salir a doctor Esquerdo por Hermosilla. Cuando se dio cuenta de que había regresado a la misma calle, retrocedió en busca de nuevo del aroma de la niña. Pero este había desaparecido. Sin duda Vladimir, se debió percatar de que era fácilmente rastreable y en un intentó de ocultarlo desando lo andado. Pero para Jean- Paul, le había llevado justamente donde quería. Se encontraba próximo a la zona de Ventas, donde Carla había llegado en sus conclusiones que podría estar. Había tardado menos de lo que esperaba, tan solo habían tardado quince minutos. Aprovechando que se encontraba solo, decidió ir a ver a su amigo que trabajaba en el Ruber. Este hospital se encontraba muy cerca del gabinete, por lo que podría llevar reservas de sangre a la cámara de Marcos. La había comprobado antes de la llamada, 125
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    encontrándola completamente vacía.Debía comprar un gran suministro de bolsas de sangre, no quería verse en la tesitura de tener que matar de nuevo. No teniendo tan cerca a Carla. Paró un taxi y le indicó la dirección. Recostado ya en el asiento del nuevo Peugeot, sacó de su bolsillo la nota que aún guardaba de Vladimir. No podía ocultárselo más tiempo a Carla, era una mujer muy despierta y no le valdrían unas cuantas frases y palabras vánales. Además estaba la nota de Verónica que le explicaba a quien quería Vladimir realmente. <<¿Pero por que a ella? >> Se pregunto. Aunque entraba en el perfil de sus víctimas, no tenía mucho sentido que este la quisiera a ella. Eso le turbaba, en otra época la hubiera utilizado para poder caza a su presa, pero solo de pensarlo le entraban remordimientos de haberlo hecho. Luego estaba la niña, una semi-vampira. Tenía claro que de ella no se alimentaría, no podría robarle su juventud puesto que su sangre estaba infectada como la de él. Pero no le encontraba sentido a su secuestro. Dudaba que Vladimir supiera cual era el don de la niña, ni tampoco podría utilizarlo en su beneficio. Si hubiera sido así, se la hubiera llevado consigo la primera noche que las encontró a ella y a su madre. Sabía por medio de Marcos que la inteligencia de Vladimir era algo que no se debía subestimar. Que no hubiese querido aprender más sobre su condición, no le eximia de tener una inteligencia que sobrepasaba los limites. Tal vez, por esa capacidad, la condesa Barthóry decidiera convertirle, para poder usarlo en su beneficio. Aunque fue eso mismo por lo que la dejo morir. El Taxi, paro en la puerta del hospital. Bajó del coche, entro directamente en el hall de recepción. No había estado allí, en mucho tiempo pero se mantenía igual. Bajo hasta el depositó y allí se encontró con un celador. - Perdone, ¡Puedo ayudarle! 126
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    - Si, gracias! .-la hablo con toda la amabilidad posible.- estaba buscando a un viejo amigo. Quería darle una sorpresa - ¿Cómo se llama? - ¡Gabriel….- no recordaba el apellido que había adoptado - Gabriel de Lucas! - Si, ese mismo.- Recordó que había adquirido el apellido de su primera mujer. - Acaba de entrar a trabajar, está en el depositó… pero no debería de entrar ahí… espere aquí yo le avisare. Jean- Paul le miró atentamente, y empleo la persuasión. - Mejor, dicho.. pase usted mismo. ¡Buenas tardes! Una vez que se hubo alejado el celador, con la extraña sensación de que había olvidado algo importante. Jean - Paul entro en la sala refrigerada. - Gabriel! ¿Cómo lo haces para permanecer tanto tiempo en un sitio? - Jean- Paul! Qué alegría… ha pasado mucho tiempo… - Si, pero a ti se te nota más que a mi… ¿Cómo? - Ahhh!… los milagros del maquillaje. No solo vuelve a las mujeres hermosas, sino que a nosotros nos hace más ancianos. - ¡Maquillaje! ¡Desde cuando usas eso! - Pues desde que me case con una maquilladora de cine… Ella lo utiliza del mismo modo, por lo que podremos quedarnos aquí unas cuantas décadas más… ¿pero que te trae de nuevo por España? Algo de trabajo interesante. - No, esta vez no es por trabajo, es personal… es por Marcos - ¡Uff!.. ¡mal asunto!... Vladimir… - El mismo. - ¿Es el culpable de esas muertes verdad? - Si, además hace tres días mato a la humana de Marcos. 127
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    - ¡¡A Allison! ¿Yla niña? ¿Está bien? - A la niña la dejo viva ese día, pero hoy la ha secuestrado del hospital donde estaba. He seguido su rastro pero no le he encontrado. - ¡eso no está nada bien! Si lo encuentra la policía, aunque eso lo dudo, antes que tu… pueden descubrirnos… - Eso no pasara… - No te confíes, hay gente realmente buena en la policía. - No me refería a eso… trabajo con una mujer muy perspicaz y sé que daría con él sin mi ayuda… - ¿Tu trabajando con los humanos? ¿Desde cuándo? - Es solo por Marcos, se lo debo a él. Pero creo que tendría que haberlo hecho solo. Corren demasiado peligro. - JA! Esta sí que es buena!!!... tu preocupado por lo que les pueda pasar a unos cuantos humanos… - ¡¡¡Ehhh!!! Nunca les he deseado nada malo - Ni nada bueno! Te traen sin cuidado… ¡No fuiste capaz de venir a la boda de tu hermano! - Y si te soy sincero… ahora me arrepiento… tardo mucho en perdonarme - Y ¿Conoces a Vero? - No… pero me voy a ocupar de ella, no la dejare sola. Se lo debo a su padre… - ¡Jean-Paul! ¡Amigo! No puedes vivir siempre con ese dolor… - Por favor… no sigamos hablando de eso, de acuerdo. Venía a que me suministraras sangre. Quiero encontrarme fuerte antes de encontrarme cara a cara con Vladimir. Además sospecho que Verónica esta próxima al cambio… su aroma es demasiado dulce para un humano, así que necesitara algo de alimento. - ¿Sabes cuando le sucederá? - No, pero he encontrado las notas de Marcos, tengo la esperanza de encontrar esa respuesta. 128
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    - Toma!.- le tendióuna bolsa opaca llena de la sangre donada.- Son de un litro aproximadamente cada una! Si necesitas más, llámame y te las llevo al gabinete. - Gracias Gabriel! - Jean- Paul! Cuando esto termine… me gustaría que vinieras a verme y que conocieras a Renata… tranquilo, es vampira… pero tiene un don peculiar… cicatriza las heridas del corazón. - ¿Del corazón?, pensaba que solo podíamos actuar en y con la mente? - Si, y eso hace… cura la mente… pero tú ya sabías a que me refería… - Eso está olvidado… de verdad… pero… si esto acaba mal… es bueno saber que tiene ese don. Gracias amigo! ¡Cuídate… Viejales! - ¡¡Ehhh!! un poco de respeto….- le contesto en el mismo tono burlón.¡recuerda que soy más pequeño que tú? Abandono la sala riéndose. Hablar con él había vuelto abrir las heridas ya olvidadas, y el miedo de volver a vivirlas las abrió mucho más. Al llegar al gabinete, vio la moto de Carla, aparcada entre dos vehículos. Llamo al telefonillo y espero a que ella le abriera. Al salir a la planta del ático, encontró la puerta de la vivienda abierta. - ¡Carla, no deberías tener la puerta abierta! - Ya, como si a un vampiro le retuviera una puerta! ¡Ja!. Y más si este ha sido invitado anteriormente… Carla, no se había movido del sofá de la sala de espera mientras le hablaba, su tono de voz era seco y sarcástico. Claramente estaba enfada con él. Jean- Paul se crispo ante ese tono, he intentó averiguar en su cabeza a que venía ese comportamiento. Pero ella, muy astuta, había bloqueado su mente con imágenes completamente diferentes a la discusión que había entablado - ¿Qué pasa Carla? ¿Por qué me bloqueas tu mente y me hablas así? 129
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    - Es molesto verdad…pues así es como me siento yo todo el tiempo… ¿Me vas a contar que está sucediendo exactamente? - Prometí hablar y lo hare… nunca he huido de nada… ¿toma te he comprado algo de comida? - Para ti también…!.- le espetó en tono sarcástico señalando la bolsa de papel del hospital. - ¿Prefieres que te mate a ti para alimentarme?.- la amenazó - Si estas intenta asustarme… no lo vas a conseguir… ya sé que eres capaz de alimentarte de humanos… aunque no me sorprende, ya me advertiste que eras un asesino… - Si no dejas de bloquearme tu mente, ¿dime de qué me estás hablando? - De esto!!. Se acercó a él y le golpeo en el pecho con el block de la niña. En el dibujo aparecía un hombre tendido en el suelo, y junto a él dos hombres de pie. Uno de ellos tenía una clara posición de ataque. Muchas eran las diferencias que había entre ese dibujo y el de los ataques de Vladimir. No había una figura oscura sin rostro, sino que el atacante, tenía un cierto pareció a Jean-Paul. Otra de las diferencias, es que la vista de la escena, no estaba reflejada desde el suelo, sino desde las alturas. Jean- Paul, comprendió inmediatamente que la niña había dibujado desde los ojos de Vladimir. Este habría estado observando desde la azotea de unos de los edificios la noche anterior. - Esto lo aclara bastante! Y me simplifica las cosas.- comenzó a decir en un tono bastante seco y distante.- Si, mate a un hombre, debía alimentarme si pretendía protegerte. ¡La sociedad, no perdió mucho con él!. Respecto al del suelo, yo lo deje vivo y avisando a emergencias, pero nuestro amigo se encargo de él. 130
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    ¡Toma!.- le alargoel papel de su bolsillo.- ¡Esta es la nota que nos mando esta mañana junto a tu gato! Jean –Paul, no se quedo esperando la reacción de Carla. Sino que salió de la sala para dirigirse a la habitación frigorífica de Marcos. Introdujo la contraseña en el teclado de la pared y accedió a ella dejando la puerta abierta. La sala estaba preparada con grandes muros refrigerantes, a lo largo de ellas había estantes de aluminio que hacían la función de estantería. No había ventanas. En medio de la sala, un cómodo diván de piel negro resaltaba dentro de ella. Fue colocando el nuevo suministro, ignorando la presencia de Carla, la cual se encontraba en el quicio de la puerta. Una vez concluida la tarea, paso a lado de ella sin hacer comentario alguno. Carla había desbloqueado su mente, pero aún así él la ignoro. Le siguió hasta el despacho, donde había retomado la lectura del diario. - Jean! Debemos hablar! - No… Creo que ya está todo dicho. ¡Tú querías saber cómo tenía la seguridad de que estaba jugando! Bien, ya lo sabes… el me lo confeso en esa nota… Sé que estas pensando que el haberme alimentado de un ser vivo y no de una bolsa, es algo que no me vas a perdonar… ¡mejor!… ¡no tenía pensado pedirte disculpas!. Ya te dije que era un asesino, y si tengo que volver hacerlo para poder cumplir mis obligaciones… no dudes lo más mínimo que lo volveré hacer. >> Carla, no sabes nada de mí. No me preocupa lo más mínimo que te sientas, engañada o dolida. Nunca he negado mi naturaleza. De lo único que me puedo arrepentir, es de haber pasado la noche contigo. Pero eso, ha sido un error que no volverá a suceder… - ¿Y por qué me has besado en el restaurante de mi tía? 131
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    - ¡Por qué meparecería divertido!… pero si me vas a pedir explicaciones de por qué hago o dejo de hacer las cosas… ¡se termina el juego!. De todos modos esto no iba a durar demasiado. Cuando liquidemos a Vladimir, te borrare los recuerdos y nunca más sabrás de mi… .- Carla se dio la vuelta para que no viera sus lágrimas.- Ahh! antes de que te marches, tenías razón, el rastro me ha guiado hasta la zona de Ventas..Carla avanzó unos pasos sin hacer comentarios, él frenó sus pensamientos.- Carla! Él te está esperando… ya lo sabes… pero si te quieres marchar, eres libre… estas aquí por tu bienestar, pero ya eres mayorcita para saber lo que te conviene! Carla cerro de un portazo y salió corriendo a la terraza, aunque permanecer allí después de la palabras de Jean- Paul era lo que menos le apetecía, una cosa era cierta… no podía ir a ningún otro lugar, Vladimir la quería a ella. No entendía como habían llegado a ese punto la conversación, pero la mirada de Jean- Paul, le pareció muy sincera cuando hablaba. Se sentía engañada, utilizada tal y como él había descrito. Aunque no era de extrañar que él lo supiera. Hacía mucho tiempo que se había cerrado a enamorarse, por miedo de parecer débil o que la hicieran daño. Y cuando encuentra a un hombre que realmente la atraía dejándose llevar, le dice que para él era tan solo un juego. Sola, en aquella inmensa terraza con unas vistas a la sierra, se dejo arrastrar por su dolor. Jean- Paul, en el despacho no lo estaba pasando mejor. Sabía de sobra que había sido demasiado duro. Pero era lo mejor par Carla y para él. Aquello era muy peligroso, y Gabriel le había recordado las secuelas de enamorarse de una mortal. Lo estuvo una vez, sufrió tanto su perdida, que la lloro durante un siglo entero. Él mismo se obligo a no conocer más de lo debido a ninguno humano. Ni comprendía a aquellos que a 132
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    sabiendas, que undía debería dejar o condenar a esos seres amados, se casaban y creaban una familia. Ese fue el motivo del distanciamiento con su amigo y hermano. Pero mantendría su postura, aunque eso la hiciera más daño a él, era lo mejor para Carla. Cuando hubieran terminado con Vladimir, él se alejaría con Verónica y ella le olvidaría… - ¿Pero quién me borrará la memoria a mí?.- se dijo.- creo que después de todo, tendré que aceptar la invitación de Gabriel. Se deshizo de todos los pensamientos e intentó centrarse de nuevo en el diario. Lo leyó una y otra vez, pero las líneas se le juntaban y no llegaba a comprender ni una sola palabra. Se levantó del sillón de piel, asomándose por las puertas de cristal que daban a la terraza. Entonces la vio, tiritando de frío, llorando… Había pasado una hora desde su enfrentamiento y no se había movido. Enterró de nuevo sus sentimientos y regresó al escritorio. Pero no podía dejarla allí, temblando… dolida. Fue hasta el dormitorio buscando una manta, encontrada voló hasta la entrada de la terraza. - ¡Carla! Hace frío aquí, deberías entrar… - ¿y qué te importa?.- había intentado imprimir a su tono algo de la furia y rabia anterior. Pero se había desvanecido al mirarle. - Sí, me importa Carla!. Sé que antes he sido muy grosero, pero es lo mejor para ti… - Da igual Jean- Paul, no lo intentes arreglar… Sé que tienes razón, ¡he sido una estúpida!. No creo realmente que me convengas. - No er… - No… déjalo….- le interrumpió.- ciñamos al caso, de acuerdo. Mañana me gustaría que me contaras el rastreo. Me voy a la cama. - ¡Buenas noches Carla! 133
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    El hizo lopropio. Entro en la sala consciente que solo un grueso muro le separaba de ella. Se acomodo he intentó relajarse. Aún no había amanecido cuando Carla se despertó, no tenía ganas de encontrarse con él. Pero ante todo, tenían que rescatar a Verónica. Pasó al cuarto de baño con el que contaba el dormitorio intentando continuar con su rutina normal. Cuando se miró en el espejo, se vio los ojos hinchados por el llanto, no había manera de ocultarlo. Entro en la ducha y permaneció debajo del agua. En cuanto Jean-Paul la escucho levantarse, salió de la sala dejándola cerrada tras de sí. Pensó en hacerle el desayuno en forma de disculpa. La bolsa con la compra que realizo el día anterior, se encontraba tirada en el suelo de la sala. Ella, entro en la estancia observando sus movimientos. Sin duda sabía que le estaba haciéndole el desayuno, por un instante pensó en rechazarlo, pero su estomago rugió protestando ante esa idea. - ¡Creo que deberías comer, a noche no cenaste! - ¡No tengo apetito! - ¡Ummm! ¿Entonces ese rugido? - ¿Qué pretendes con esto? - ¡Una tregua!, si vamos a trabajar juntos, creo que deberíamos enterrar el hacha de guerra. - ¡¡Un tregua!!.- Se sentó en uno de los taburetes de la barra de la cocina.- ¡Esta bien! ¿Cómo fue el rastreo exactamente?.- Cogió el tenedor que le tendía y comenzó a comer - No fue difícil de rastrear, el efluvio de la niña junto con el de Vladimir era inconfundible. Me llevo hasta la calle Hermosilla esquina con Doctor Esquerdo… 134
  • 133.
    - Eso está muycerca del polígono. ¿Entraste en él? - No, ahí se perdía. Ye he visto los dibujos de Verónica - Son sorprendentes, creo que si sabemos mirar… nos ha dejado unas pistas muy interesantes de donde atraparle. Pero no de donde se puede encontrar el escenario que dibuja. - ¿Qué crees que debemos hacer primero? - No lo sé y tú. - Bueno, en todos los casos que he trabajado, directamente he atacado… pero a veces, ha habido bajas… - ¿Casos en los que has trabajado?¿A qué te refieres? - Soy… como decirlo… cazador, caza recompensas, asesino a sueldo… - ¡ASESINO A SUELDO! ¡Creía que intentabas convertir a los cazadores de humanos! - Si y no… Cuando ya se les ha dado la oportunidad de cambiar y no lo hacen… yo entro en acción… - ¿Quién lo decide? - La agencia competente de cada país. Estamos metidos a todos los niveles, por lo que siempre hay alguno encargado de analizar estos temas y avisarme de cuando sale trabajo. - ¿y solo matas Vampiros? - No - ¿Por qué este caso te he diferente? - Porque nadie me ha ordenado que lo asesine, aún no ha llegado al nivel de victimas suficientes para que tomen cartas en el asunto. Pero para mí, ya son suficientes.. - Me imagino que es porque se cobró la vida de Marcos ¿Verdad? - Si, y ya no solo a él, sino de su mujer… - ¿El que tenga a Verónica te trastoca todo los planes, no es cierto? - Efectivamente, por eso te preguntaba que deberíamos hacer. Yo rastrearía el polígono buscándole y le atacaría en cualquier momento 135
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    sin importarme elresultado. Pero teniendo a Verónica, no sé cómo hacerlo. Tengo el deber de protegerla… es como mi sobrina. - Ahora lo comprendo…- pensó unos minutos y al ver que él no respondía ante sus pensamientos término.- La tiene para retenerte, para que no le ataques. - ¿Pero como sabe él, como actuaría? Mis métodos y mis trabajos han sido ocultados. Ni siquiera los que tienen acceso a esa información lo saben. - Pero supongo que alguien te ayudara a ocultarlo, verdad - Siempre trabajo solo… - Nunca has dicho nada a nadie… - No..- recapacito unos minutos.- Espera, una vez me encontré con alguien en Irlanda, que le habían asignado el mismo caso que a mí. - ¿pudo verte? - Si… de hecho me siguió durante el tiempo que duro la caza, y se mostro ante mí al final. Tenía el don de ocultarse. Como una especie de escudo que me anulaba los sentidos y no podía captarle. - ¿podría haber tenido relación con Vladimir? - No sé cómo, pero quizá. - Creo que tenemos la respuesta, Vladimir sabe como trabajas y Verónica es su escudo… ahora lo que yo no sé… es que pinto yo. ¿Por qué a mí? Jean- Paul dudo si contéstale a esa pregunta, no quería volver a abrirle la herida. Interpretó la duda en su rastro. - Supongo que me vería en la escena y luego contigo… y querrá darle más emoción a su sádico juego - ¿Tal vez?... pero dime ¿Qué hacemos? Como actúa la policía ante este tipo de casos. - Primero es rescatar a Verónica, sin perder la investigación que estamos llevando. Deberíamos registrar todo la zona donde perdiste el rastró. 136
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    - Pero eso lopodría hacer yo en una noche. - No, yo creo que lo mejor es que le tendamos una trampa. Si actúa como un enfermo mental, estará esperando que seas tú quien rastré. De ese modo te tendrá donde quiere. - Y si nos ha seguido, sabe que tú estarás conmigo… - Pero si no hacemos lo que él estará esperando, se pondrá nervioso y querrá llamar nuestra atención y es cuando podemos aprovechar nosotros. - Pero ahí arriesgas alguna vida… - No! “tu sobrina “ es más lista que él… y la verdad es ella la que me ha inspirado. - ¿No te entiendo? Y que diga eso un vampiro… - No sois tan listos… por mucho que seáis “cinco veces superiores “. – Le alegro oírla de nuevo con su sarcasmo habitual.- Espera, voy a por los dibujos. - Yo soy cinco veces más rápido. - Esta en… - Ya estaba de vuelta- Vale! En esto te doy la razón… Mira los dibujos. Creíamos que podía ver lo que sucedía en el momento, pero lo que realmente puede ver es la decisión que toma. En este dibujo, que al principio no entendí, somos tú y yo cayendo en la trampa del rastreo… Ves… pero si te fijas en el siguiente… - No es desde la vista de Vladimir… - No… este dibujo es diferente a todos, ella está representada. Es como si ella ha tomado la decisión de tenderle la trampa. - Púes hagámoslo. Sigamos la intuición de la niña. - Llamare a mi brigada, que otros se hagan cardo del caso del secuestro. Les daré las indicaciones de las calles donde perdiste el rastro. Nosotros, buscaremos la escena de este otro dibujo. - Tú conoces Madrid ¿Dónde crees que está este escenario? 137
  • 136.
    - No lo sé…pero si seguimos la línea de los anteriores, debe de estar en algunos de los parques que comentamos. Debemos empezar por ellos. - Y con Jorge… - No, a mi compañero no debemos decirle mucho… está bastante afectado. Hablaré con el explicándole que al sentirnos implicados con la niña, no podemos participar en la búsqueda. No es una mentira, además nuestros superiores así lo verán. - ¿Creo que deberíamos separarnos para buscar? Tenemos tiempo, aún le queda una semana y media, si realmente espera el tiempo para que la sed sea fuerte. - Puede, pero no pienses como un vampiro. Piensa como un asesino en serie. Lo que quieres es que te presten atención, puede que sea antes si se encuentra arrinconado. - ¿Sabes? Nunca he analizado a un vampiro de la forma que tú lo haces, me parece sorprendente como puedes o crees poder anticiparte a él. - Esa es nuestra diferencia. Creo que tú realizas este trabajo por tus aptitudes, eres veloz, fuerte, tienes los sentidos muy desarrollados y agudos… y no necesitas anticiparte por qué cuentas con tales armas. Yo debo analizarlos y saber cómo piensan ellos para tener una oportunidad de apresarlos. - Aún así, parece que le conoces más que Marcos, y él ha pasado su vida siguiéndole… - Pero Marcos nunca ha intentado analizarlos… aún siendo psicólogo, creo que se cegó por sus ganas de venganza. Si lo hubiera hecho, no creo que te lo hubieras encontrado en Barcelona del modo que lo hiciste… - ¡Carla! Me has analizado a mi…- al momento supo la respuesta y lamento haberlo preguntado por qué ahora no tendría escapatoria para no responder. 138
  • 137.
    - Ya sabes quesí…, tranquilo, no te voy a preguntar. No sé leer la mente como tú, pero veo en tu mirada que no quieres que pregunte. Efectivamente era muy perspicaz. Eso le gustaba de ella, no le parecía hablar con un mortal. Los instintos de Carla estaban más desarrollados de lo que en un principio pensó. La continua lucha que ella tenía por ser la mejor, la habían llevado a analizar a la persona que tenía en frente. Ambos recogieron el desayuno y se dispusieron a salir. Aunque a ojos de sus compañeros no habían avanzado en cuatro días, la verdad era que estaban más cerca del asesino de lo que ninguno podría imaginar. Pero deberían aparentar, sobre todo para que su observador callera en la trampa. Arrancaron la moto y salieron hacia la comisaria. Al llegar, Carla se bajo. - Tengo que buscar información sobre Verónica. Creo que su cambio esta próximo, no sé cómo suceden estas cosas, y quiero evitar que se convierta en un problema. - Me parece bien, yo tengo mucho papeleo que realizar hoy, debemos interpretar el papel. Llévate la moto. - ¿Cómo regresaras al gabinete? - Le pediré a Jorge o a alguna patrulla que me acerque. No te preocupes. Nos vemos esta noche. - ¡Carla!.- la llamo cuando esta se giraba para entrar en el edificio- si quieres… puedes llamarme y te recojo. - No te preocupes Jean.- le alegro que le volviera a llamar así.- se cuidarme solita, creo que lo he hecho bastante bien hasta ahora… - ¿Pero no sabes cómo matar a un vampiro? - Decapitándolo e incinerándolo.- le contesto en un tono algo sobrado… - ¿Cómo lo sabes? - Jean, se escuchar… así mataron a los ayudantes de la Condesa… ¿No? - Sí, pero yo nunca dije que fueran vampiros.. 139
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    - ¿A no?... buenotal vez lo leí en algún libro del despacho… ¿Nos vemos esta noche? Desapareció por la puerta, él estaba convencido que nunca dijo que a los ayudantes fueran vampiros, pues no se sabía con exactitud si lo eran. Fueron ajusticiados de ese modo, de una forma preventiva. “¿De dónde lo había sacado ella?”, sabía que no podía haber cogido un libro al azar y encontrar esa respuesta. Pero eso ya no tenía importancia, sabía cómo terminar con Vladimir, aunque no creía que fuera capaz de poder hacerlo sin que ella pereciera intentándolo. Un escalofrió recorrió su cuerpo al pensarlo, desechando ese sentimiento al momento. No debía preocuparse por eso. No debía preocuparse por ella. 140
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    Capítulo VIII.- Latrampa << La Niña Verónica García de unos ocho años de edad lleva desaparecida cuatro días. El portavoz de la policía ha hecho las siguientes declaraciones en la rueda de prensa de esta mañana. -Aunque ha pasado cuatro días sin encontrar rastro alguno de Verónica García, estamos convencidos de que la niña sigue con vida. La búsqueda se ha ampliado a toda la Comunidad de Madrid….>> Jorge y Carla se encontraban en el sofá de la casa de este viendo el telediario, después de cuatro días de intensa búsqueda, intentando localizar el lugar que había predicho la niña, al fin lo habían encontrado. Este escenario se encontraba a cinco minutos del polígono donde se creía estar Vladimir. Jorge exasperado por los comentarios de su compañero en la televisión, se levantó para servirse otra copa de vino. - ¿Cómo has dejado el caso de la niña en manos de ese incompetente? - Jorge! Nosotros no podíamos llevar ambos casos… aunque tengan relación. Estamos demasiado implicados con esa niña… - ¡Venga Carla!... que no soy estúpido… se que tu y Jean- Paul os traéis algo entre manos. ¿Es que no confías en mi o qué? - Ya sabes que sí!, no solo eres mi compañero, también eres mi amigo… no nos traemos nada entre manos… solamente sigo una corazonada. Y si hubiéramos dejado de buscar a la niña para seguirla, hubieran sospechado algo… 142
  • 141.
    - ¡Es que noentiendo por qué mantenemos en secreto todo lo que sabemos! ¡Estoy harto de hacer informes y buscar pretextos para ocultar la colaboración de Jean-Paul!. ¡Si descubren que ocultamos pruebas, y lo avanzado que llevamos realmente el caso sin haber informado, nos van a expedientar… ya lo sabes!. - Eso no va a ocurrir… está tranquilo! - Y si alguna vez se nos escapa algo. ¡Sabes que se me da fatal mentir! - Jean nos ha asegurado que no recordaremos nada más que lo que tengamos escrito en los informes… - ¡Joder Carla! Cualquiera te reconoce… Jean por aquí… Jean por allá. Me estoy cansando de tanto misterio… - ¿No te gustaban tanto las novelas de misterio y terror? Ahora estas participando en una historia real llena de tus personajes favoritos… - Pues, mira… las empiezo a detestar… A veces pienso que debería salirme de este caso. No comprendo nada…- Se tomo la copa de un trago intentando relajarse.- A todo esto donde está tu “Jean” - Ya sabes que no es mi “Jean”… Está en el Parque Fuente del Berro, cree que es muy posible que ataque dentro de poco… ¿Nos avisara si encuentra algún rastro de Vladimir? - ¿Y tenemos que esperar aquí tranquilitos? - Si, Jorge… ya te ha explicado que Vladimir conoce nuestro aroma y podría cambiar de escenario si nos detecta. - ¿Y el de él no lo conoce? - Venga Jorge, tranquilízate de una vez… ¡Jean sabe hacer su trabajo!. - Esa es otra… ahora resulta que tratamos con un asesino a sueldo… a la mierda todo los estereotipos y mitos… ¿Es que no hay un Conde Drácula en condiciones? Al que le podamos clavar una estaca mientras duerme o algo por el estilo… - Pues si te soy sincera… hasta ahora no conocía a los vampiros… pero me parecen más excitantes los de verdad… que los de tus novelas… 143
  • 142.
    - ¡Ya! A tilo que te gusta es tu nuevo juguetito… ¡habrase visto que se tenga que combatir con ellos con una Katana…! Si Stoker levantara la cabeza… - Venga desembucha… ¿Qué te pasa realmente? No te había visto así de crítico nunca… - ¡Ufff!- resopló- Tienes razón… lo estoy pagando con todo esto… - ¡Habla! ¿Qué te tiene tan alterado? - ¡María! - Oh…oh - ¡Mañana comienza los tres días de tortura! Ya me ha dado un discurso de que me quiere en casa pronto y en forma… ¡Me está atiborrando de vitaminas!, y para colmo no me deja beber ni una copa de vino… - ¡Pues cuando se entere de que llevas tres… se va a poner como una furia! - ¡Ya me da igual!... me estoy arrepintiendo de querer tener un niño… ¿Si se pone así para quedarse embarazada… como será cuando se quede? Y lo que más miedo me da ¿Y si no lo consigue…? El médico le ha asegurado, que muchas parejas no lo consiguen en el primer mes de tratamiento… - ¡Jo tío! No sé qué decirte… ¡la verdad es que no me gustaría estar en tu piel…! Pero creo que, lo que mejor te vendría ahora mismo es cargarte a un Vampiro sádico… - Me descargaría la tensión… pero no haría que María se tranquilizara… - No…!!! pero como no sé cómo ayudarte… pretendo que te evadas… - ¡Gracias Carla! La intención no ha sido mala….- volvió a servirse otra copa.- ¿Quién me iba a decir a mí con dieciocho años que huiría del sexo a los treinta y cuatro? Ambos comenzaron a reírse, en esos momentos María hacia acto de presencia en el salón de su casa. Había estado toda la tarde con su amiga de compras. 144
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    - ¡Hola Carla! ¿Cuántotiempo? - ¡Hola Guapa! ¿Qué tal esa tarde de compras? - ¡Genial! Tienes que venirte un día… además Sara podría presentarte a su hermano… - Para el carroooo.- la cortó.- Estoy muy bien así… además acuérdate de la cita que me preparaste con tu compañero.. ¿Cómo se llamaba?.- Le pregunto a Jorge, este se encogió de hombros.- ¡Miguel Ángel! - ¡No entiendo por qué no te gusto! Es un chico encantador…- Llego hasta su marido y le beso.- Cari, hoy se ha roto la lavadora, he tenido que llamar al técnico… vendrá mañana a las Diez. ¿Puedes quedarte a recibirle? - No cielo, si quieres que este pronto por la noche.. tendré que salir temprano de casa… - ¡Vale! Me has convencido! Llamaré ahora mismo a la oficina para avisar… ¿Estas bebiendo vino? - No….- Tartamudeó.- esto… es… - Es mía, ¡Gracias Jorge, tenías razón este vino esta buenísimo.. creo que con esta son cuatro copas las que llevo.- Su móvil sonó en esos momentos.- Si, de acuerdo Jean, vamos para ya… Jorge! Es la hora. Te espero en el coche. ¡María! - ¡Adiós Carla…! ¡Piénsate lo del hermano de Sara! - ¡Cuídate…!.- se despidió de ella con dos besos y salió por la puerta dejando a su compañero despedirse. - No entiendo como esta muchacha esta sola aún! - ¡Yo no diría eso! Creo que entre Jean-Paul y ella hay algo…aunque ninguno va a dar el primer paso… - ¿Por qué no la ayudas con un empujoncito? - No… es mi compañera y no quiero que se cabree con migo… ya sabes que genio tiene.. quita, quita, además la celestina eres tú… Tengo que 145
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    marcharme Cari. Nome esperes despierta, puede que se nos haga tarde. - Ten cuidado cielo! Te quiero - Y yo… Cuando salió por el portal, Carla ya estaba en el coche con el motor encendido. Jorge vivía en la Calle Cartagena, a uno 10 minutos en coche del parque en cuestión. Por eso habían pasado las últimas noches de vigilancia en su casa. A una llamada de Jean- Paul, estarían muy próximos. En ese tiempo, ninguno dijo nada, mentalmente intentaban preparase para el enfrentamiento. Jean- Paul, les había instruido de cómo debían enfrentarse. Ninguno debía atacarle de frente, debían coordinarse y atacar cada uno por un costado. Él se encargaría de reducirle y matarle. Tan solo debían evitar que huyera. Cuando llegaron al parque, él les estaba esperando junto a la moto de Carla, la cual se había convertido en su vehículo habitual. Aparcaron en la calle de Sancho Dávila, y anduvieron hasta la escena. Eran las nueve de la noche, todo estaba oscuro y desierto. - Hola Chicos.. ¿Estáis preparados? - Creo que sí.- Dijo Carla… - Yo más bien… necesito desfogarme… así que… Sí… estoy más que listo. - Bien!.- Dijo extrañado ante el comentario de Jorge. Carla mentalmente se lo explico, se había vuelto una costumbre entre ellos, ese tipo de comunicación. A ella no le desagradaba, siempre y cuando no la cortara en medio de una conversación o contestara sin que formulara una pregunta. Salvo en esos caso, con el resto disfrutaba de la complicidad que podían llegar a tener. Jean- Paul, rara vez leía la mente de Jorge, ya que siempre estaba ocupada con su mujer y sus problemas, cosas demasiado íntimas y desagradables para él. Por lo que prefería las explicaciones sarcásticas o burlonas de Carla. 146
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    - ¿Qué ha hechonuestro amigo hoy? - Hoy he conseguido seguirle… tiene a la niña en el mismo lugar, si no la han encontrado tus compañeros, es por qué la debe tener oculta en algún zulo o algo por el estilo. Esta bastante nervioso, por lo que creo que atacará esta noche… - Si sabes dónde está la niña, ¿Por qué no la has rescatado?.- Pregunto Jorge algo malhumorado - ¡Lo haremos… ¡ Pero por ahora es mejor para ella que se quede donde está. - ¿Le has visto seguir a alguna mujer? - Si, ha seguido a un par de ellas. Pero creo saber a quién atacara. Es una mujer de unos diecisiete años, vive en la calle Eduardo Aunós. - ¡¡Es esa calle!!.- Exclamó Jorge - Si, por eso estoy convencido de que es ella…- Les indicó que esperaran con un gesto mientras comprobaba la zona y continuó.- Esconderos aquí… ¿Veis a ese grupo de chavales? La chica que está sentada en el respaldo del banco, es la posible victima… - ¿No saben qué hacer botellones está prohibido?.- El Vino le empezaba hacer efecto.. - ¿Has bebido Jorge?.- más que una pregunta era un reproche. - Poca cosa.. estoy bien, tranquilo. - No, no está bien… pero ya es tarde.- Miró a Carla cargado de reproche, ella no debería habérselo permitido.- La escena de Verónica, esta justamente detrás del gran seto que tienen delante. - Que podemos hacer ahora?.- pregunto Carla - Esperar a que la ataque. - ¿Y si no llegamos a tiempo y la mata? - Esa es tu labor, recuerdas… Entre ellos habían llegado al acuerdo de que Carla intentaría salvar la vida de la chica que atacara. Jean- Paul, la había intentado convencer 147
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    que esa victimasería un precio muy razonable, si conseguían atrapara a Vladimir. Pero ella no torció su brazo, al menos lo intentaría, verla morir sin hacer nada era superior a sus fuerzas. Esperaron unos veinte minutos agachados detrás del matorral. Transcurrido ese tiempo, vieron como los acompañantes de la muchacha se marchaban quedándose sola en el banco. Sin nada en que preocuparse, sacó de su cazadora un pequeño envoltorio y un paquete de tabaco. Desde la perspectiva de los agentes, a los cuales daba la espalda, solo se veía como movía los hombros. En un par de minutos, el aroma a Cánnabis les llego hasta el matorral. Un corpulento hombre vestido de negro, entraba por el sendero corriendo lentamente. No le extraño que aquel hombre hiciera Footing a esas horas, por lo que siguió fumando relajadamente. Jean- Paul, le hizo una seña preparándose para actuar. - ¡Hey! ¿Qué haces sola a estas horas? Deberías estar en casa… es peligroso. - ¡Gracias por la advertencia! - ¿Estás esperando a alguien? - Y que co… No pudo terminar la frase, en cuanto le miró su cuerpo dejo de reaccionar a sus órdenes, poniéndose de pie y saltando del banco. El hombre la rodeo por los hombros y la condujo tras el matorral. En ese mismo momento los Jean- Paul acompañado de Carla saltaron de su escondite, Jorge reaccionó algo más tarde. Carla imprimó a sus piernas toda la velocidad que pudo, llegando unos segundos después de Jean-Paul, a la escena. Lo que veía era horrible. Vladimir tenía a la muchacha agarrada por la cabeza. Sus pies estaban a un palmo del suelo, esta no gritaba ni se movía, estaba completamente bajo la influencia del vampiro. Este gruñía a su adversario con la boca llena 148
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    de sangre. Lahabía mordido, pero aún estaba convida. Este la dejo caer al suelo preparándose para saltar contra su atacante. Carla, preparada con la katana se colocó en a una distancia prudencial de los dos vampiros. Ante ella, los dos hombres comenzaron a andar en círculos, sin perder la vista uno de otro. Sus pasos eran lentos, si se tenía en cuenta a las velocidades que realmente podían andar. Otra batalla lejos de los instintos de Carla se estaba manteniendo. Cada contrincante estudiaba en la mente de su oponente el paso que iba a dar. Vladimir salto hasta su atacante. Los ojos de Carla, no conseguían ver más que unas manchas moviéndose en la oscuridad del parque. Un chasquido sonó, pero no pudo discernir si se debía a una rama de un árbol, un hueso roto o que era exactamente. Al igual que no era capaz de ver si alguno de los dos estaban heridos. Jorge apareció en esos momentos, quedándose perplejo de la danza que se estaba manteniendo ante sus ojos. Carla estaba inmóvil con la espada japonesa alzada, esperando la mínima oportunidad para sestar un golpe. Otro chasquido más fuerte que el anterior, rompió el silencio de la noche. Y un bulto oscuro cayó al suelo. Ahora las figuras eran nítidas. Vladimir estaba medio arrodillado en el suelo sujetándose el brazo, JeanPaul frente a él mantenía el cuerpo agazapado esperando volver atacar. Los ojos de Vladimir se alejaron del cuerpo de su oponente, para fijarse en los dos humanos que estaban a la espalda de este. En un ágil movimiento, sorteo a Jean-Paul huyendo por el flanco que Jorge debiera proteger. Pero este, estaba tan aturdido por la escena y por el alcohol, que reacción tarde. Dejando escapar a Vladimir malherido. - ¡Mierda Jorge! ¡Donde Coño tenías la cabeza!- le grito Carla. - Lo…lo…siento.. yo… 149
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    - ¡¡¡LO SIENTO!!!.- VociferoJean-Paul El Vampiro se había trasformado durante la pelea. Sus ojos inyectados en sangre miraban al aterrado policía. Su boca, con los labios contraídos en una mueca de furia, mostraba unos colmillos largos y amenazadores. Carla se aproximó a los dos hombres interponiéndose entre ambos. Miró a la cara del vampiro, pero esta no le causo el más mínimo miedo. Una reacción completamente diferente a la que había sentido su compañero. El cuál aún no podía hablar ni moverse del pánico que esta le había causado. Carla agarró la cara de Jean-Paul, en un intentó de atraer su mirada hasta ella. De ese modo libero a su compañero de la trasparente cuerda que le sostenía atado al vampiro. - Jean! Mírame!... ¡No le hagas daño!...¡la próxima vez no escapara! Le has herido en un hombro y además sabe que ya no es el que marca las reglas del juego…¡Jean! ¡Reacciona! El Vampiro poco a poco, fue tranquilizándose, no por las palabras de Carla, sino por la cercanía de esta. Aún mostrando su aspecto más salvaje, ella mantenía la calma y le agarraba para sosegarle. Controlo completamente sus instintos, no quería ni podía dañarla a ella. Carla no podría imaginarse hasta que punto había salvado la vida de su compañero. Una vez que comprobó que se había relajado y abandonado la postura de ataque, se alejo de él para comprobar el estado de la muchacha. Se encontraba inconsciente, pero estaba viva. Jean- Paul, se arrodillo junto a Carla para comprobar el alcance del mordisco. - SE pondrá bien… No ha perdido mucha sangre. Pero debemos llevarla a un hospital. 150
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    - ¿Crees que recordaraalgo? - No… está demasiado drogada. No recordara lo que la atacó. - ¡Jorge! ¿Por qué no la llevas a un hospital?.- le pregunto Carla - Está bien,- contestó algo más sereno.- ¿Qué digo en admisión? - Di que la has encontrado en un parque, que debió perder el conocimiento por las drogas y que tuviste que espantar a un perro rabioso. - ¿y el perro? - De eso ya nos encargamos nosotros… - Jean… creo que deberías implantárselo en la cabeza, le noto aún aturdido… ha y bórrale lo que ha visto esta noche… no creo que vuelva a confiar en ti sino lo haces. Jean- Paul se acercó a Jorge, el cual retrocedía temeroso ante la presencia del vampiro. Poco a poco sintió como la persuasión que ejercía la fría mirada de su compañero, se apoderaba de él y de su mente. Sintiéndose mucho más relajado y aliviado. Sin decir palabra a su compañera, que estaba arrodillada junto a la víctima, la recogió del suelo y salió del parque con ella en brazos. - ¿Crees que funcionara? - Si… solo que su mujer sospechara, de que no se acuerde de nada… - Creo que tiene problemas mayores con ella, para preocuparse por eso. Gracias Jean. - ¡Carla! Sabes los que significa que se nos haya escapado Vladimir… - Creo que sí… - ¡Se vengara! Ahora más que nunca querrá matarnos. - Lo sé. 151
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    Capítulo IX .-Aliados Trasla frustrada trampa tendida a Vladimir, Jean-Paul y Carla se sentían más abatidos que de costumbre. Habían depositado en ella todas sus esperanzas de acabar de una vez por todas con el sádico Vampiro. Pero una inoportuna coincidencia, había echado por tierra todo su plan. Carla se reprocha haber dejado beber a Jorge, pero él estaba tan angustiado y con el aburrimiento de toda la semana, se había bebido cuatro copas de vino. No es que fuera una clave importante para atraparlo, pero Vladimir había sabido aprovechar la oportunidad que se le brindó. Jean-Paul, sin embargo se reprochaba no haber estado atento, se sentía culpable por caer en la trampa de su oponente. Este, viéndose herido mentalmente pensó en atacar a Carla, eso bloqueo a Jean-Paul, que estaba atento al supuesto giro que daría a la derecha. Sin embargo, opto por encaminarse ante el despistado policía. A Jean- Paul le aterrorizó imaginarse a Vladimir enfrentarse con Carla. Cosa que estaba deseando esta última. Entraron en el gabinete que se había convertido en su casa en los últimos días. He intentaron seguir su rutina, para no pensar en lo que más les aterrorizaba. Las consecuencias de haber fallado. Carla, se sentó en el diván del despacho con los dos blocks de dibujo de la niña. A su vez, él se acomodó en el escritorio continuando la lectura de los diarios de Marcos. Dejando el de la transformación de los híbridos, se centro el que había recogido en Barcelona. Marcos había intentado recoger toda la información posible de su objetivo. Pero no consiguió encontrar nada en 153
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    él. Carla, analizabalos dibujos una y otra vez intentando encontrar algo nuevo. Pero tampoco lo consiguió. - ¡Esto es inútil!... Por mucho que finjamos que no va a pasar nada no es así… - No estoy de acuerdo contigo… yo no creo que le haga daño a Verónica. Está claro que ha descubierto nuestras cartas, pero aún creo que podemos atraparle. - ¿Crees que se marchará de esa Nave? - Sin duda, seguramente ya no estén allí ninguno de los dos. Ya me había planteado el seguirle y atacarle. - ¿Por qué no lo has hecho? - Por Verónica y por ti.- se arrepintió de decir lo último. - ¡no creo que me hiciera nada esta noche! Y más si tú le seguías… podríamos haber terminado con esto de una maldita vez. - Puede… ¿Pero a qué precio? - No pondré en peligro la vida de Verónica, es la hija de Marcos y no puedo defraudarle de esa manera… no… no me lo perdonaría en el resto de mi existencia. - ¡Pero y si hubieras conseguido atraparle antes de que llegara a su escondite! Yo hubiera ido detrás vuestra para sacar a la niña mientras le matabas… Ninguno se daba cuenta que poco a poco la frustración y la impotencia tomaban el control de sus emociones, levantándose cada vez más la voz. - ¿Y cómo la localizarías? Ya te he dicho que la tiene escondida… y por muy incompetentes que pienses que son esos dos compañeros que llevan el caso, la verdad es que la hubieran podido encontrar con la misma facilidad que “TÚ” prevés. Pero han entrado incluso dos veces en esa nave y no han encontrado nada… ¡Carla… Nada!… ¿Como lo harías tu, sin tener un olfato o una vista como la nuestra? 154
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    - ¡Y yo quesé! Pero me mata esta situación. – gritó finalmente Carla se levantó del diván y salió a la terraza por la puerta del despacho, intentaba serenarse no quería pagar con él la impotencia que sentía ante esa situación. Se apoyo en la terraza y perdió la vista en el horizonte intentado calmarse. Jean-Paul la siguió de cerca, tomó aire en sus pulmones, no para respirar sino para poder templarse y hablar con más calma. - ¡Esto no va a quedar así, Carla! Sé que podemos hacer las cosas mejor sin correr riesgos absurdos. - Puede que tengas razón… pero estoy muy preocupada por esa niña.Sintió como le acariciaba la espalda calmándola. Sus caricias la estremecían. - Hoy le he visto asustado… no nos esperaba… estará más atento para no ser pillado de nuevo. Pero le has descuadrado, Carla. La trampa que has tendido ha resultado ser muy buena. El podrá saber como yo actuó, pero no te conoce a ti. Y yo se que se te ocurrirá algo nuevo… no lo dudo y yo confiaré en tu instinto. - ¡Confías demasiado! – le sonrió ante su apoyo, pero era carente de algún rastro de complacencia o felicidad- Ha sido mi culpa que haya salido mal… no debí dejar que Jorge bebiera tanto.- Su voz dejaba ver la culpabilidad que sentía por dentro. - Esta angustiado y sobre todo esto le esta sobrepasando. ¿Está saturado de vampiros, verdad? - Si, no creo que sea capaz de volver a leer nada sobre vosotros... aunque le borres la memoria, está empezando a teneros una aversión mortal. Durante unos minutos se quedaron mirando las vistas de la terraza sin decir nada. La noche era fría, unas nubes bastante oscuras amenazaban tormenta. La mujer se estremeció en pensar como estaría la niña, había 155
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    sufrido demasiado ysi eso no fuera poco, tendría que pasar junto a ese sádico que asesino a sus padres una noche más. Por su mente, pasaron todos los días que habían transcurrido desde que la sacó de su escondite. Recordó todas las veces que había pensado en ella e incluso había hablado de ella. No la volvió a ver desde que la encontró, pero sentía una vinculación especial con ella, y al parecer la niña sentía lo mismo. En los últimos dibujos, había escrito una nota para ella, Jorge le había comentado lo que su tío Peter y la funcionaria le contaron sobre el deseo de la niña de verla, también la había dicho que la llama “su ángel”. Pero como podía ser su protectora en esos momento. Como podía dejarla más tiempo en manos de un asesino. Pero Jean-Paul, tenía razón, si se precipitaban corrían peligro de morir los tres. Y había algo que la turbaba tanto como la muerte de la niña, no soportaba la sola idea de no volver a verle. Aunque tenía asumido que eso sucedería tarde o temprano. Jean-Paul, la observaba, leyendo todos sus pensamientos. Junto a ella recordó esos mismos momentos que pasaban por la mente de Carla. Pero prefirió hablar antes de quedarse en el último de ellos, el que más le atormentaba y del que no quería ni hablar ni escuchar en la mente de ella. - ¡Tienes suerte de haberla conocido! Yo he sido tan estúpido… no sabes cuánto me arrepiento! - ¿Por qué nunca quisiste conocer a la familia de Marcos? - Porque eran humanos. Llegue a un momento, que me negué a conocer a nadie que no fuera vampiro, para no ver me arrastrado por sentimientos que me harían sufrir. Nunca, hasta ahora, había comprendido como Marcos se casó con Allison. Tarde o temprano tendría que abandonarla o transformarla, si ella lo deseaba, pero en ambos casos corría el riesgo de perderla. - ¿Por qué tendría que perderla? 156
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    - Si pasaba loprimero, tendría que desaparecer de su vida en unos años, para que no notara que no cambiaba. O bien, contarle la verdad sobre su condición vampírica. Con lo cual llegábamos a dos opciones más, que ella se asustara y se alejara de él o que la convirtiera. - No lo veo tan negro como tú. Si de verdad estaba enamorada podría haberse quedado con él sin transformarse o pedirle que le convirtiera. Pero no creo que nadie huya… Al menos, yo creo que cuando amas a una persona, lo haces independiente de sus defectos y virtudes, los aceptas tal cual, pues eso forma parte de la persona amada. ¿Te han dejado alguna vez? - ¿A qué viene esa pregunta?, estábamos hablando de Marcos. - Por lo que me has dicho, noto un cierto recelo. Como si a ti, te hubieran hecho daño. Como si te hubieran dejado o algo por el estilo. - ¡¡Si!!.- Contesto casi en un suspiro. Le sorprendía lo observadora que era - Ahora está más claro... - ¿No me vas a preguntar nada más? - ¡No!, es tu vida… puedes contarme lo que te plazca, pero yo no voy a preguntar por el mero hecho de cotillear sobre tu vida pasada. – Esa era una cualidad que le gustaba, ella analizaba todo cuanto estaba a su alrededor, pero nunca invadía el espacio de nadie. Decía lo que pensaba y te dejaba que fueran los otros los que decidían si querían hablar o no. - ¿No te asustaste al verme?- Más que un pregunta directa, era como una afirmación. Pues ese gesto le había sorprendido bastante. - ¿Por qué debería asustarme? ¡Esa es tu naturaleza no!…Sabía que no me harías daño. - Carla…- busco su mirada- ella… me abandono cuando le conté la verdad sobre mi….- Comenzó a contarle su historia, ella le miró extrañada. No entendía por qué le contaba aquello, no había querido inmiscuirse en su vida. Aún así estaba agradecida de que al final el se 157
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    abriera a ella,y así poder entenderle mejor.- Cuando regresé junto con Marcos a Francia en 1814, Grace me estaba esperando. Nuestras familias se conocían de toda la vida, crecimos juntos y nos enamoramos. Al regresar, me alegre que aún no se hubiera comprometido con nadie, pues no le hice ninguna promesa antes de marcharme. Comenzamos una bonita relación, al año… estábamos comprometidos. – Aún se notaba el dolor en sus palabras, recordarlo no le era fácil. El dolor en el pecho de su inerte corazón, le hacía recordar que podría volver a pasarle. Pero deseaba contarle el por qué era así, y por qué no quería estar cerca de ella. >>Marcos me advirtió que debía contarle la verdad sobre nosotros si deseaba realmente estar con ella. Me pareció bastante fácil en ese momento, deseaba que compartiera conmigo mi eternidad. Así que poco antes de nuestro enlace, teniéndolo todo preparado, no demore el momento de decirle que seríamos felices para siempre. Paseando por los jardines de la finca de su familia, le conté como me hirieron y lo que Marcos hizo por mí.- Escondió su mirada al recordar el momento.- En sus ojos… vi el pánico. Cuando le relate todo lo que mi amigo me había explicado y cuál sería mi nueva vida, ella salió gritando llamándome demonio. Su mirada se perdía entre sus manos. Los recuerdos de Grace aún le atormentaban, pero deseaba seguir su historia para que Carla entendiera por que se alejaba de ella. Por qué no era capaz de estar con nadie, al menos si este era mortal. - Abatido,- continuó- busque consuelo en mi amigo... Me aconsejo que la diera tiempo, que no era una noticia fácil de aceptar. Creo que yo lo asimile tan rápido que no me di cuenta lo duro que era mi nueva realidad… Marcos me aseguró que no debíamos tener miedo a que se lo contara a nadie, pues podrían tomarla por loca. En aquella época se 158
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    tenía tanto pavora la guillotina, que se ocultaba hasta el más leve secreto. Se alejó del muro de la terraza dándole la espalda a Carla, abrir su corazón como lo estaba haciendo, le resultaba más fácil de lo que nunca. Sabía que se debía a la complicidad que había adquirido con ella. Y aunque ella era capaz de ver como lloraba su corazón, no deseaba que le viera llorar a él. - Espere … y espere…, pero no tuve noticias de ella. Al no romper el compromiso, tenía la esperanza que se uniera a mí. Todo seguía su curso… hasta el mismo día del enlace… ella se arrojó desde un puente…- su voz se rompió en mil pedazos al decir la última frase, tardó unos minutos en recobrarse y continuar.- Había dejado una nota, su madre amablemente me la entregó unos días más tarde. En ella decía que se iba junto a su amado, puesto que, el que había regresado era el mismo demonio vestido con su traje… - ¡Jean, lo siento!.- Se acercó por a su espalda y le acarició intentando reconfortarle. - La he llorado durante 179 años. No he querido conocer a nadie, por miedo a perderla después. No es que no comprendiera como Marcos se había enamorado de Allison, sino como se arriesgaba de ese modo. Y si te soy sincero, a veces pienso que él también tuvo miedo de decírselo por lo que me sucedió a mi… Me negué a conocerlas e incluso me aleje de mi amigo por ese motivo…, y cuando estaba dispuesto a enmendar mi error para ayudarlas. Ella huye de mi y es asesinada…luego esta Verónica… sin conocerla me he encariñado de ella…si la pierdo también… Sé que nunca me volveré a recuperar… - ¡Ehh! Eso no va a pasar… la vamos a rescatar, ya lo veras…- intentó consolarle, pero su voz se volvió más fúnebre.- ¡aunque sea lo último que haga, Verónica vivirá… te lo prometo” 159
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    - ¡NO!... no…- laagarró por la cintura sin poder controlar sus fuerzas- No digas eso… por favor, tampoco puedo perderte a ti… - No lo diré más… pero tanto tú como yo, sabemos que cuando acabe esto… tú me dejaras atrás! Así me lo dijiste y así lo tengo asumido.intentó moldear su voz para que no notara el sufrimiento que eso la provocaba. - ¡Lo siento, se que te hice daño… pero era por tu bien! - ¡Y ahora entiendo, que por el tuyo también!, dejémoslo así. No quieres comprometerte con nada ni con nadie, por ese miedo. Y yo no voy a esperar a que te decidas a arriesgar... Para mí, ahora es más importante esa niña y atrapar a Vladimir, que los sentimientos que pueda tener hacía a ti. Me he dejado llevar una vez por ellos, y eso casi interfiere en esta investigación. Prefiero dejar las cosas como están, después… ya veremos lo que pasa. Carla le tocó las manos para que la soltara y entró de nuevo en la casa. Realmente estaba enamorada de él, pero no volvería a dejar ese punto flaco al descubierto. Por mucho que deseara estar en sus brazos, prefería centrarse en el caso. Esperaría que el resolviera su conflicto interior, aunque no tenía esperanzas de que fuera a favor suyo. Ni le dejaría ver que lo hacía. Recogió del diván toda la documentación y se encerró en su habitación. Jean- Paul, se quedo en la terraza. Sabía que ella tenía razón, él no deseaba comprometerse. No tenía o creía poseer nada que ofrecerle. Había vagado tanto tiempo en soledad, que no sabía cómo enfrentarse a los sentimientos que Carla le había vuelto a despertar. Además de sentir el miedo a perderla. Aunque llegados a ese punto, hubiera o no algo entre ellos, le dolería de todos modos. Entonces comprendió sus palabras...” cuando amas a una persona, lo haces independiente de sus defectos y virtudes, los aceptas tal cual, pues eso forma parte de la persona 160
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    amada…” “¿Por quédebería asustarme? ¡Esa es tu naturaleza no!....” Ella le amaba sin importarle lo más mínimo lo que era, ni a lo que se dedicaba… nada la importaba. No le temió en el parque, porque no estaba viendo al asesino, sino a él. Ella nunca huyó, sino que desde el primer momento, intentó comprenderle a él y a su mundo. Se dio cuenta de que no sabía con certeza que pasaría al día siguiente, nunca se había planteado el día de después a la caza. Y si ahora cobraba más importancia el futuro, es por qué ella le había devuelto las ganas de vivir, que un día Grace le robó. Tal vez ella podría morir en manos de Vladimir, o tal vez caer él. Pero si dejaba pasar ese tiempo, luego no lo recuperaría por muchos siglos que viviera. Ya se estaba arrepintiendo de no haber conocido a Allison, ahora no tenía la menor oportunidad de hacerlo. Si dejaba escapar a Carla, por miedo a perderla, posiblemente no la recuperaría jamás. Se dio cuenta de su incongruencia. Decidido a enmendar su error, entró en la casa encaminándose a la habitación de ella. Carla no la había cerrado del todo. Esta se encontraba sentada en la cama rodeada de fotografías y papeles. Camino muy despacio por la habitación mientras se miraban, en los ojos de ella se veía el mismo fuego que Jean- Paul desprendía. La seguridad que le había dado su decisión, desestabilizó a Carla, la cual estaba segura de que le perdería para siempre. Cuando él llegó a su altura, se arrodillo junto a la cama. Mirándola a los ojos le acarició suavemente la cara con el dorso de la mano, ella se estremeció ante su caricia, le aparto un mechón de la cara y le susurró: - ¡No quiero arrepentirme de haberte dejado escapar! Te quiero junto a mí, pase lo que pase… - Yo también… Jean- Paul la arrastró hasta él para besarla, dejando atrás la dulzura que les había acompaño la primera vez. Carla se entregó completamente a 161
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    sus caricias yle guió hasta sentir cada parte de su cuerpo sobre el suyo. Ansiosos por rencontrarse, tiraron a manotazos toda la documentación que estaba sobre la cama, cayendo desordenadamente en el suelo. La pasión y el amor que sentían el uno por el otro se desató, rompiendo en girones la ropa de ambos. Se amaron como si fuera la primera y última vez que estarían solos Al amanecer, la pareja seguía aún bajo las sabanas, compartiendo juegos, caricias, miradas y risas. No deseaban levantarse, pero por mucho que quisieran retrasar el momento ambos eran conscientes de la misión de debían llevar a cabo Aún tenían que planear como rescatar a Verónica. Se habían quedado sin posibilidades, y no tendrían la felicidad absoluta hasta que no se encontraran frente a frente con Vladimir y lo liquidarán. Jean-Paul fue el primero en levantarse, aunque se había alimentado un par de días antes para estar fuerte ante la posible pelea con él, decidió volver hacerlo. Le quedaban bastantes reservas en la sala frigorífica, pero pensó en ir a por más. Así aprovecharía a volver a hablar con Gabriel y pedirle consejo, llevando a Carla con él. Durante la noche pensó, que sería muy favorable que se conocieran. Si le pasaba algo, Gabriel podría protegerla, o su mujer podría curarla. Cuando Carla, salió de su ducha matutina, lo encontró en la cocina preparándole el desayuno como de costumbre. Como buen francés, era un extraordinario Chef. - ¿No te habías alimentado hace poco?.- le preguntó señalando a la taza que tenía este en las manos. - ¡SIP!, ¡pero queme bastante anoche!.- Le contestó muy ufano mientras la besaba en la frente.- Quiero estar preparado ante cualquier posibilidad.- Continuo más serio 162
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    Carla se sentóen su sitio habitual y comenzó a desayunar. - Él podría pensar lo mismo.. ¿Verdad? - Si, ayer estaba realmente sediento, y le interrumpimos. No creo que cuando volvamos a luchar me sea tan fácil herirle. - ¡Lástima no tener más dibujos de Verónica…! - Aunque los tuviéramos, sería mucho más cuidadoso - Ya!, se encuentra sobre aviso… ¿Cómo crees que se encontrara Jorge? - Le borré bastantes recuerdos, por lo que se encontrara bastante aturdido. Creo que hoy deberíamos de darle el día libre. Además me gustaría que me acompañaras a ver a un amigo. Me gustaría tener algo más de provisiones y compartir con él algunas cuestiones del caso. - ¡Vaya! … que cambio… ¡me vas a presentar oficialmente!.- Se acercó a ella por la espalda y la abrazó mientras desayunaba - Si me pasara algo….- hundió su cabeza entre los cabellos mojados de Carla.- ellos podrían ayudarte… - Si te pasara algo… yo me iría contigo.- Se giro y le tapó la boca para que no replicara.- Pero no te sucederá nada… seamos positivos, de acuerdo. Le besó volviéndose a desencadenar la pasión entre ellos, la atracción era mucho más fuerte después de haber destruido el escudo que les protegía el uno del otro. Jean-Paul, la separó con dulzura.. - ¡Termina!… y llama a Jorge. Voy a vestirme. Se quedo mirando cómo se marchaba semidesnudo por el pasillo, cuando se le conocía no era tan duro, como quería aparentar. Aunque claro, de ella también se podría decir lo mismo. Cogió aire para serenar el calor interior y tomo su móvil de la encimera, marcando el teléfono de su compañero. El tono de llamada sonó varías veces sin obtener respuesta, cuando se decidió a colgar, escuchó al otro lado la voz de su amigo aún aturdido y somnoliento. 163
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    - Si… ¿dígame?.- respondióJorge - Buenos días, ¿cómo te encuentras? - Muy cansado… ¿Qué paso a noche? No recuerdo nada. - Nada del otro mundo. Te quedaste dormido en el coche.- le mintió.Vladimir se nos escapó antes de que pudiéramos acercarnos. - Ya entiendo… ¿Qué hora es? - Son casi las nueve. Pensaba que estarías ya de camino a la comisaría…. - ¡Oh! ¡¡¡No!!! Ahora entiendo el entusiasmo de María…. - Pues no me mates… pero te quería decir que te quedaras hoy en casa… ¿Es mucho problema? - Si!!!… ni se te ocurra… - Bueno, haremos una cosa… Jean y yo tenemos que hacer unos recados, así que iremos a buscarte alrededor de las… Once! - ¡Tan tarde!... Me va a desangrar…- Se dio cuenta que esa palabra no era la más correcta teniendo en cuenta las compañías con las que se encontraban últimamente.- Bueno tu me entiende…- Rectificó - ¡Bueno! Piensa que lo que hagas ahora, no tendrá que hacerlo esta noche… j aja - ¡Qué graciosa! Me gustaría verte en mi situación… - Lo siento… pero es científicamente imposible….¿Ya lo sabes? - ¡No te burles, vale! Y por tu bien, espero que estéis aquí a las once en punto… sino, ¡no te lo perdonare jamás…! ella tiene el día libre por eso del técnico… o me rescatas o me escapo… - O.K. no te preocupes… estaremos allí puntuales. Cuando colgó, Jean- Paul la miraba divertido. - ¿Disfrutas con la agonía del pobre muchacho? - Si lo hubieras conocido antes de casarse… harías lo mismo. No había falda que se le resistiera… así que como decimos aquí… “¿No querías sopa? ¡pues toma tres tazas…!” 164
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    - ¡¡Je!!... ¿Estas listas?Si quieres rescatarle debemos irnos… - ¡la verdad es que no estoy tan segura de que quiera hacerlo!¡María me cae genial…y sería una manera de hacerla un favor… - Vamos anda… ¡malvada!, ahora el que quiere rescatarle soy yo. Carla se termino de arreglar y partieron al hospital. Al llegar al recinto, Jean-Paul la tomó de la mano en un acto involuntario. Ella se sorprendió por el cambio que había dado, él siempre se había mantenido distante y frió, y más en público. Ahora parecía querer demostrar todo lo contrario. Eran una pareja normal, al menos ante el mundo. Al igual que hiciera en su visita anterior, bajo directamente por las escaleras al depósito. Esta vez, no se encontraron con ningún celador o enfermera. Traspasaron las puertas y vieron a su amigo con las narices metidas en un cadáver. - ¡Un momento! Enseguida término….- Depositó algo blando, rojizo y con una forma indescriptible en una bandeja metálica, que descansaba en el abdomen del muerto.- ¡ya está amigo! Tu familia se quedará más tranquila. - ¿Le hablas a los muertos? - Si vinieras más a menudo, no tendría que hacerlo!... ¡Ahh… Hola!. Los ojos de Gabriel casi fuera de sus órbitas, se movían velozmente de las manos entrelazadas al rostro de Jean-Paul. La imagen de su amigo demostrando afecto a una bonita humana, le parecía de lo más surrealista. Se sorprendió gratamente el cambio que aparentemente mostraba Jean-Paul. Este, lejos de sentirse incomodo, la sonrisa le iluminó la cara ante dicha reacción - ¡Vale, vale… sí, es mucho más que eso… pero no me hables mentalmente… A Carla no le gusta mantenerse al margen. Además 165
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    está enterada absolutamentede todo. No hay de necesidad de ocultar nada… - ¿De todo? - De todo. Gabriel, te presento a la inspectora que me está ayudando con Vladimir… y con otras cuestiones...- Dijo a la vez que llevaba las manos de ambos a la espada de ella, para acercársela a su costado en un abrazo.- Ella es Carla. - ¡Encantado! Perdona la sorpresa… pero ya sabes lo peculiar que es este hombre… - ¡Sobre todo con los humanos…! ¿Verdad?- él afirmó ante esa aclaración.- ¡Es un placer! - ¿En qué os puedo ayudar? - Tienes tiempo ahora… - Si, venga vamos al mi despacho… avisare a mi colega para que termine la autopsia. Traspasaron por la puertas dobles que se encontraban al final de la estancia, encontrándose con un muchacho joven que portaba unas carpetas. Gabriel le indicó que terminara de cerrar el cadáver con el que había estado trabajando, y entraron en su despacho. Jean- Paul, le contó con todo lujo de detalles la investigación y la trampa que le tendieron la noche anterior a Vladimir. Este les escuchó atentamente, preguntando de vez en cuando algún detalle. En otros tiempos Gabriel, había formado parte de una especie de comando, junto con Marcos y Jean-Paul. Su principal misión era preparar las estratagemas de los ataques a sus víctimas, muchos eran: Vampiros, asesinos, criminales etc.… Todos aquellos que contaban con una orden de busca y captura. Pero de eso hacía muchos años. Aún así, habían mantenido una estrecha relación los tres amigos. Marcos estudio psicología y él Medicina forense. El único que siguió viviendo de ese trabajo fue Jean-Paul. 166
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    - ¡Jean! Creo quela única oportunidad que tienes de atraparle realmente es atacando de frente! Vladimir buscara hacerte daño de alguna manera, antes de tocar a la niña. Pero no dudes que lo hará si no le prestas la suficiente atención a él. La trampa estuvo bien, pero ahora ya nos os funcionaria. Rastréale y ataca. - ¡Temo por Verónica y por Carla! - ¡Jean! ¡Por amor de Dios… se cuidarme solita… además estoy segura de que antes de que se acercara a mí, le asestaría un buen golpe!.- El puso los ojos en blanco ante la respuesta de ella. - ¡Jean! Por qué no me dejas que te ayude! Además Renata es una experta luchadora… - No puedo comprometeros con esto…!no! - Nosotros también deseamos ver muerto a Vladimir. Recuerda que Allison y Marcos eran también amigos nuestros. - ¡Jean!.- Le habló más suave Carla.- Gabriel tiene razón. Cuanto más seamos más fácil será terminar con él y rescatar a la niña. Si temes que me suceda algo… será menos factible si contamos con su ayuda. - ¡Tenéis razón!.- Contestó después de pensárselo un momento. Apretó la mano de Carla fuerte mente y continuo hablando.- Lucharemos juntos. Somos tres contra uno. - ¡Y medio!....- le rectifico Carla.- ¡Somos tres y medio! No me excluyas a mí. Estaré junto a ti, pase lo que pase.- le dijo guiñándole el ojo. - ¡Gabriel! Nos vemos esta noche en tu casa para organizarnos! - Si, perfecto… todavía guardó varias cosas que nos pueden ser útiles. ¿Te estás alimentando regularmente? - Sí, pero debemos tener provisiones. - De eso me encargo yo… Tranquila Carla… también te daremos a ti de cenar! ¡A Renata le encanta cocinar! - ¡Por mí no os molestéis! 167
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    - ¡Al contrario!… sile digo a Renata que viene un humano a casa y le niego ese placer… la que nos descuartiza es ella… ¡Jean! ¿Te acuerdas como llegar? - Si, no te preocupes… nos vemos a las seis - Perfecto…¡hasta entonces chicos!. “no te preocupes… no dejaremos que la suceda nada”.- le dijo mentalmente” - ¡Gracias Gabriel” Faltaban poco para las once de la mañana, por lo que se marcharon en busca de Jorge. A él lo mantendrían al margen, pero lo necesitaban para ocultar posteriormente la batalla. El podría falsear los expedientes de una forma convincente. Jorge aún se encontraba en la cama, mientras María comenzaba a vestirse. El reloj de la mesilla marcaba las diez menos cuarto, sobre esa hora habían asegurado que se pasaría el técnico de la lavadora. Aún le quedaba una hora de sufrimiento en su casa, su mujer le había amenazado que la esperara allí, mientras ella atendía al técnico. - ¡No creo que tarde mucho! En fábrica me aseguraron que es un fallo muy común en este modelo. - ¡María! Ya te he dicho que a las once, venían a buscarme… no creo que nos dé tiempo. Además no creo que sea capaz tan rápido. - ¿Por qué no te das una ducha fría? Cuando regrese a la habitación te traeré un zumo para reponer fuerzas. - Estas obsesionada. Recuerda que el tratamiento no es mano de santo, no creo que te quedes embaraza a la primera por mucho que hagamos el amor. - Puede…¡ Pero prefiero intentarlo!.- ¡upss! Llaman… enseguida vuelvo. 168
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    Jorge se quedoen la cama escuchando como su mujer abría la puerta a aquel desconocido y lo conducía a la cocina. Los oyó hablar de la lavadora mientras andaba hacia el cuarto de baño. De repente todo se quedo en silencio. No oía a su mujer, ni al técnico. Ni siquiera escuchaba el ruido que debiera hacer este al reparar la maquina. Un mal presentimiento le recorrió la columna, algo andaba mal. Se puso los pantalones de un viejo chándal y agarró su arma. - ¡María! Pero esta no respondió. Silenciosamente se acercó a la puerta, pero donde debería haber dos figuras… no encontró nada. Entró en la cocina rodeando la mesa que se encontraba en medio de ella. El arma, cayó al suelo con el seguro aún puesto, a unos escasos centímetros de sus pies desnudos, su mujer yacía en el suelo inerte. En su rostro se reflejaba el horror y el sufrimiento, del mismo modo que había visto a Allison Brown, escasamente nueve o quizás diez días antes. No tuvo tiempo a reaccionar, unas férreas manos le tenían sujeta la cabeza. Cayó muerto con el cuello roto, junto a su esposa. Jean- Paul aparcó la moto en el portal de Jorge, sin parar el motor. Carla se bajo dándole el casco a este. - No hace falta que me acompañes! Enseguida bajo - ¡No!… ¡me apetece conocer a su mujer! Así seremos dos contra dos….Dijo mientras se quitaba el suyo, pero algo en el ambiente le alteró.¡Carla, espera! - ¿Qué pasa? - ¡¡Vladimir!! ¡He estado aquí! No hace mucho… incluso puede que siga dentro.. - ¿Cómo que dentro?.- El pánico se reflejo en su voz. 169
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    Jean-Paul, no lacontestó. Apagó el motor y se encaminó al portal. Carla le seguía de cerca, metió la mano dentro de su chaqueta y agarró la empuñadura de la pequeña katana que ocultaba en su espalda. No utilizaron el ascensor para subir. Al llegar al rellano del segundo piso, vieron que la puerta aún seguía abierta. Vladimir no se encontraba dentro, pero su esencia era demasiado reciente. Jean- Paul, intentó entrar pero una fuerza invisible le impedía cruzar el umbral. Carla, lo traspasó y le invito a entrar, pero no surtió efecto. - ¡Carla! No entres sin mi… ya es tarde, están muertos - Pero como…. - ¡lo sé! No me hace falta verlo, están en la cocina… pero por favor… no entres!.- le tendió la mano lejos de la entrada. Carla durante unos minutos dudo en el recibidor si entrar en la cocina o no. Quería comprobar con sus propios ojos si su compañero estaba allí, si estaba muerto tal y como le había asegurado él. Cuando giró sobre sus pies para encaminarse a la cocina, sintió como una fuerte cuerda imaginaria tiraba de ella hacía atrás. Su cuerpo no respondía, había caído bajo el influjo de Jean-Paul y tenía claro que unos segundos más tarde, su mente le obedecería completamente. No luchó, se dejo vencer, encontrándose de nuevo libre de ello en los brazos de él. - ¡Perdóname! Pero no podía dejar que lo vieras! Vayámonos. 170
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    Capítulo X.- Despedidas Jean-Paul sacó en brazos a Carla del inmueble, dejándola sentada en el bordillo del portal en estado de Shock. Movió la moto un par de calles, para que no fuera encontrada a la vista cuando llegarán la policía. No tardó ni cinco minutos en estar de vuelta, Carla seguía sentada en el mismo lugar con la mente ausente, aún no había reaccionado. La recogió del suelo, y se la llevó corriendo a un lugar donde ella pudiera sacar sus sentimientos tranquilamente. No muy lejos de la vivienda de Jorge había un pequeño parque infantil. A esas horas estaba vació de niños y madres. Por lo que le pareció idóneo. Buscó un banco lo bastante oculto de la vista al público y la sentó en su regazo. Carla comenzó a temblar abrazada a Jean- Paul. Durante los ocho años que llevaba en el cuerpo, Jorge había sido su compañero y amigo. No solo eso, sino que poco antes de que él conociera a María, habían tenido una pequeña aventura. Pero ambos habían sabido que aparte del sexo, no había nada entre ellos más que una buena amistad. Todos aquellos que apostaron que no sobrellevarían bien esa ruptura, perdieron estrepitosamente. Pues ambos salieron de esa relación con una amistada mucho más fortalecida. Cuando le presentó a María, esta quedo encantada con la muchacha, y aunque eran muy diferentes, rápidamente se hicieron amigas. Nunca le ocultaron a María su pasado, ella lo aceptó. 171
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    Al año deestar saliendo juntos se casarón, celebrando una pequeña e intima ceremonia. Carla fue la única de la brigada a la que se invitó. Durante mucho tiempo, no solo compartió con él el trabajo, sino muchas veladas de cenas en su casa. María a veces invitaba a algún conocido, con la esperanza de que se gustaran y encontrara pareja. Ahora, ya no estaban. Vladimir se los había arrebatado y ni siquiera pudo despedirse de ellos. Esa misma mañana había estado bromeando con él por teléfono. Ni siquiera le había apetecido ir a rescatarle, tal y como él le había pedido. Pues en el fondo, aunque se quejara de la forma de actuar su mujer, él deseaba tanto como ella ser padre. Todo había acabado para ellos. Poco a poco el cuerpo y la mente de Carla fueron conscientes del dolor que le producía le perdida de la entrañable pareja. Escondió la cabeza en el regazo de Jean-Paul y lloró desconsoladamente. Él la abrazaba fuertemente participando en su dolor, se sentía culpable. Sabía que Vladimir se vengaría de ellos, pero nunca imaginó que atacaría a Jorge. Había barajado la posibilidad de que hiciera daño a Carla, o a alguien cercano a él. Ni en el más remoto de los casos, pensó que atacaría a alguien cercano a ella. Vladimir apostaba fuerte, hacer daño a Jorge contribuía no solo a dejar al equipo sin un miembro, sino que desestabilizada emocionalmente a Carla. Ésta lloraba amargamente, luchaba por hacer frente a la situación, pero no encontraba nada a lo que agarrarse. Todo lo que le rodeaba pendía de un fino hilo. Vladimir no solo podía acabar con ella, sino también con Verónica o Jean-Paul. Fue consciente del peligro que todos corrían. Ya no atacaba a mujeres desconocidas, ahora iba claramente a por ellos. - ¡Jean!- le llamó entre sollozos.- ¿tengo que hacer algo antes de ir a casa de Gabriel? - ¡Dime!.- le susurró dulcemente 172
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    - ¿Quiero ir aver a mis padres!, tal vez sea la última vez que los vea. Y no quiero que me pase como con Jorge y María. Quiero despedirme de ellos - ¡Carla, no consentiré que te pase nada! ¡No tienes por qué despedirte aún! - ¡Si!... ¡Pase lo que pase, soy consciente de que posiblemente no vuelva a ver a mi familia! - ¿Estás segura de que quieres hacerlo? .- Ella afirmó con un gesto.- Esta bien…¡Quédate aquí! Voy por la moto. Carla se quedo sentada en el mismo banco pensando en cómo hacerlo, no podría llegar y soltarles…<< Papá, mamá… voy a participar en una batalla algo peligrosa y posiblemente no volváis a verme...>> . Pero quería decirles que les quería y que la perdonarán por llevar tantos años sin saber nada de ella. Quería dejarles con un buen recuerdo. En ese momento volvieron a su mente, la última conversación que tuvo con sus amigos en el salón de su casa la noche anterior, agradeció que Jean-Paul no la permitiera ver sus cuerpos… “le habían dejado un bonito recuerdo.” La moto rugió detrás de ella. Jean-Paul estaba esperando a Carla tendiéndole el casco. - ¡Supongo que querrás ir sola! ¡Ten mucho cuidado… yo te esperare en el Gabinete! - ¡Jean! ¡No… no quiero ir sola!... ¿Pero me permites conducir? Lo necesito. Jean- Paul, no la contestó tan solo la abrazó. Cuando ambos subieron a la moto, Carla la aceleró al máximo. La adrenalina y la velocidad la hacían sentir mucho mejor. En una media hora aproximadamente cruzaron la ciudad por la M-307. Cuando llegaron al parque del Planetario, entraron 7 M-30.- Carretera de circunvalación de Madrid 173
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    por la siguientesalida de Legazpi. A pocos metros de la plaza, los padres de ella vivían en unos bloques de edificios, que resaltaban entre los más modernos, por tener aproximadamente unos cincuenta años. Carla, algo más estable emocionalmente, aparcó la moto lo más próximo que pudo al portal. Jean-Paul la seguía de cerca. Frente al portal, la congoja y el sufrimiento la golpeo nuevamente, temblándole las rodillas. Jean- Paul la tomo de la mano. - ¡Estoy aquí! Sintiendo su presencia se recobro lo suficiente para llamar al telefonillo. Se agarró fuertemente a él y espero respuesta. - ¿Quién es…?- Un voz femenina entrañablemente familiar respondió. - Soy yo mamá, Carla. - ¡CARLA….! ¡Vamos entra! - ¿Seguro que deseas que entre contigo?- le pregunto él - No puedo hacer esto sola… Cuando subieron a la casa, su madre estaba esperándoles en el descansillo. A ella no hacía tanto tiempo que la había visto, pero a su padre podría hacer fácilmente unos seis o siete años. La mujer se quedó sorprendida al ver subir a su hija de la mano de un atractivo hombre. Pero no la preguntó, ni siquiera le miró, tan solo abrazo a su hija entre sollozos de alegría. Carla, la respondió ante el gesto con el brazo que tenía libre, la otra mano apretaba con más fuerza la de Jean-Paul, necesitando y absorbiendo la seguridad que él la transmitía. - ¡Qué alegría! ¿Pero qué haces aquí cariño? ¿No se supone que estás trabajando? - Si mamá, pero me he tomado el día libre y…. bueno… he pasado a veros. - ¿seguro que esto es obra tuya?.- Le preguntó sonriente a Jean-Paul 174
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    - ¡¡No señora!!, aunqueestoy encantado de conocerla. - Pasar hijos, pasar… - ¡ Mamá…! ¿Está papá en casa? - Si… esta contentísimo de que hayas venido… pero ya sabes que no te lo va a demostrar. Carla, entró algo asustada al salón donde descansaba su padre en su butaca predilecta. Este no dejó el periódico hasta que ella no comenzó a hablar. - ¡Hola papá! - ¡Hola Carla! ¿Qué haces aquí? - Bueno…..- Jean- Paul le apretó la mano intentando calmarla.- He pensado que era mejor arreglar las cosas. - ¿Vas a disculparte? - No, Papá…No quiero que empecemos a pelear, solo que hoy he recibido una noticia horrible.- se le cortó la voz y no pudo continuar - ¿Qué ha pasado cariño?.- Le preguntó la madre desde atrás. - ¿Te acuerdas de Jorge, mamá? Esta mañana… a muerto junto con su mujer.- A Carla se le rompió la voz al comunicar la noticia. - ¡oh! Cuanto lo siento nena! ¿Estás bien?. - No mamá, no lo estoy… pero me he dado cuenta que cualquier día… puede pasar cualquier cosa, y no quiero que ninguno de nosotros guardemos un mal recuerdo… - ¿Carla… estáis metidos en algún problema? - Sabes que no te puedo contar nada… - No hay peligro alguno señora… no se preocupe.- continuo Jean-Paul viendo que a Carla se le hacía imposible hablar.- Pero posiblemente Carla salga del país durante un tiempo… y a ella le gustaría despedirse dejando las cosas algo más claras entre ustedes. 175
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    Carla le miró,en unas pocas palabras habría expresado con exactitud lo que ella trataba de hacer, además de darle una coartada para aquella situación. - ¿Dónde vas?.- Pregunto su padre Su voz mostraba la preocupación, no le gustaba estar así con su hija, pero menos que se marchara. Aunque no se habían visto ni hablado durante mucho tiempo, sabia de ella a través de sus hijos y su mujer. Pero si se marchaba, la perdería definitivamente. - ¡Se viene a Francia conmigo, señor! regresó a mi país por trabajo y a decidido acompañarme. El accidente que han tenido Jorge y María, la ha empujado a tomar esa decisión. - ¿Cuándo? - ¡Ésta misma noche! Siento el poco tiempo… Jean- Paul estaba llevando la conversación de una manera fluida y tranquila, por lo que cada palabra estaba impresa en una sinceridad apabullante. Ella misma la hubiera creído si no supiera realmente lo que la esperaba en los próximos días. - ¿Carla, estás segura de la decisión? - Si, mamá. Como ha dicho Jean, hoy mismo he tomado la decisión. Quiero alejarme durante un tiempo de todo esto. - ¡Jorge era un buen chico! Pero no veo la necesidad de marcharte. Sal de la policía si necesitas descansar… - Papá, salir de la policía solamente… no me ayudaría, ¡de verdad que necesito irme una temporada! - ¡No la van a perder! Se lo prometo… Aquellas palabras de Jean- Paul tranquilizaron a todos. Carla había captado el doble sentido de las mismas, y sabía que él la protegería de Vladimir. 176
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    Intentando establecer denuevo la normalidad, la madre dispuso algo de comida en la mesa grande del salón. Olvidaron por unos momentos las rencillas familiares, las noticias de las inminentes partidas y la trágica muerte de Jorge, intentando disfrutar de una comida familiar. Su madre le reprochó varias veces a su hija que no le hubiera hablado antes de JeanPaul. Este había encajado a la perfección en su peculiar familia. Hasta a el padre estaba encantado con él. Como buen depredador, sabía como engatusar y engañar a sus víctimas, y sin duda su padres cayeron en su encantó. Durante el almuerzo, ambos hombres hablaron largo y tendido sobre la guerra civil, la política actual. Le encantó encontrar un hombre joven que conociera a la perfección la historia, y que además valoraba y escuchaba atentamente sus historias. La madre, sobre todo se fijó en como reconfortaba y atendía a su hija. Los elegantes movimientos de él y la dulce cadencia al hablar, les recordaban a los protagonistas de las películas antiguas que tanto le gustaban. Le asombraba la complicidad que ambos tenían, era como si se leyeran las mentes. Siempre se adelantaba a los deseos de ella. Al finalizar el almuerzo, Jean- se disculpó por tener que marcharse tan temprano, aún le quedaba muchas cosas por hacer antes de marcharse. - ¡Cariño, llámanos cuando puedas! - Lo hare mama… - ¡Toma esto!.- le entrego una pequeña cruz de oro, con unos pequeños rubíes engarfados.- Me hubiera gustado que lo llevaras el día de tu boda… pero los tiempos cambian… así que… llévatelo de recuerdo. Era de tu abuela - ¡Gracias mama! Es precioso… y si algún día sucede…- Refreno sus sentimientos e intentó disimularlos con un tono algo más jocoso.- Si algún día sucediera “ese milagro” no dudes que lo llevare. 177
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    Ambas se fundieronen un cariñoso abrazo, al que le siguió el de su padre. Permanecieron bastante tiempo unidos, sin decirse una palabra. Pero ese abrazo expresaba mucho mejor lo que ambos sentía. A parte de sus diferencias ideológicas o mentales, ambos eran iguales. - Sé que nunca te lo he dicho, ni demostrado… ¡pero estoy orgulloso de ti! Sigue así y no dejes que nunca te impongan una voluntad distinta a la tuya… - ¡Oh, papa! Carla había soñado durante años que le dirigiera esas palabras, y cuando al fin las escuchaba, no sabía con certeza si le volvería a ver. Se alegraba de haber ido a su casa, era la mejor despedida que podía haber imaginado. Ellos no sufrirían, pues se quedaban con la sensación de que su hija se marchaba feliz a otro país, y ella no sentiría remordimientos si finalmente no sobrevivía a Vladimir De camino a casa de Gabriel, Carla se sintió con una gran ligereza. Apesadumbrada por los acontecimientos del día, pero con la tranquilidad de que podría enfrentarse a su destino con los deberes bien hechos. Gabriel vivía en un pequeño Chalet en la sierra de Madrid, llegaron puntuales a su encuentro. El Doctor junto a su mujer los esperaban en el pequeño porche delantero. Sobre la mesa de piedra, una jarra de café recién hecho, esperaba a Carla, y otra bebida algo más templada a JeanPaul. - ¡Bienvenidos! Hemos supuesto que algo de beber calentito os agradaría. El gesto era tan normal, que por unos momentos, Carla no se percató que lo que ellos bebían no era café precisamente. 178
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    - ¡Gracias!.. ¿Esto… noeras más mayor esta mañana?.- Los tres vampiros se echaron a reír.- ¡Perdón no quería ser indiscreta! - ¡No! ¡Tranquila!... ésta mañana llevaba maquillaje, pero es bastante incomodo de llevarlo todo el día… y como eres conocedora de nuestro secreto, me he visto en la libertad de mostrarme tal cual! - Ahh! Entiendo… - ¡Lo siento Cariño!.. he sido muy descortés… - le dijo a su esposa.- ¡dejad que os presente a Renata! La artífice de mi disfraz! - ¡Es un placer! Ya era hora que te conociera Jean-Paul, tanto Marcos como Gabriel, me han hablo mucho de ti..- le tendió cariñosamente los brazos.- También me alegro de conocerte Carla, Gabriel está encantado del cambio que has obrado en su amigo! Aunque veo que ha sido reciproco ¿Verdad? - Si! ¡Supongo!.- contesto sorprendida. - ¡Chicos! ¡Mi mujer no solo tiene el don de sanar la mente, sino de ver más allá. Ve los vínculos entre las personas, algo que le es favorable para saber que tiene que curar y que no!... Pero pasemos, tenemos mucho trabajo pendiente. Los condujeron hasta un pequeño salón de madera, en el que estaba encendida la chimenea. Una vez acomodados en los sofás de un color arena, Renata comenzó a interrogar dulcemente a Carla. - ¡Carla! Te noto dolida, triste… pero a la vez feliz. Intuyo que todo en cierta manera tiene que ver con Vladimir, pero tienes la mente tan bloqueada que no puedo leer nada con exactitud. - ¡Carla ha aprendido con bastante celeridad a bloquearse! No sé como lo hace, pero es capaz de ocultar completamente sus pensamientos. No le agrada que le leamos la mente. - Así es, pero ahora mismo no estaba pensando en nada. ¡Es que yo misma me siento bloqueada! 179
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    - ¿Por qué? ¿Quéha pasado para que estés así? Carla comenzó a relatarles el día, sentía que esa mujer la podría ayudar a sobre llevar todos los acontecimientos. Pues si no los superaba, no se veía con la suficiente fuerza para atacar a Vladimir. No quería dejarse llevar por el odio o la venganza, ya que eran sentimientos que la podían cegar completamente. En el tiempo transcurrido cerca de Jean-Paul, había aprendido que teniendo la mente completamente lucida, podría sorprender hasta a un vampiro. Y en esos momentos era completamente predecible, quería la venganza, quería matarle a cualquier precio. Renata la escuchó atentamente toda la historia de su compañero y la de sus padres incluso. Mientras Carla hablaba, poco a poco liberaba su mente dejando que entrara ella en su cabeza. Cuando le pareció ver el vínculo que la unía a esas personas, reparó esos sentimientos como si recompusiera un cristal roto. Carla, no sabía que estaba ocurriendo o lo que Renata estaba haciendo en su cabeza, pero una sensación nueva se apoderó de ella. Ya no se sentía triste por la muerte de su amigo o por la despedida con sus padres. También había desaparecido la sed de venganza, volviendo la estabilidad a su mente. Una vez recobrada la compostura, y sintiéndose más fuerte, fue capaz de preguntarles que tenían previsto para capturar a Vladimir. Para que Gabriel pudiera crear una estrategia de ataque, debería conocer todos los pormenores. Jean- Paul, tomó la palabra y les explicó uno por uno todos los pasos que habían seguido durante esos días. De la mochila negra que aún portaba y de la que no se había desprendido en todo el día, sacó los libros de Marcos, los cuadernos de la niña y la copia de los dosieres de investigación que habían estado redactando en la oficina tanto Carla como su compañero. Carla, a su vez les explicó sus suposiciones sobre las posibles zonas de ataque de Vladimir, sacando un plano Madrid de una de las carpetas. Les 180
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    enseño los lugaresdonde se habían encontrado las víctimas y el lugar donde le habían estado esperando la noche anterior. Tres zonas más estaban resaltadas en rojo, las que ella suponía que podrían ser las escenas más factibles para emboscarle de nuevo. Cuando terminaron de contarles a sus anfitriones todo lo que sabían o creían saber sobre su oponente, habían pasado tres horas. - ¡Está bien!.- Dijo Gabriel.- Por qué no acompañáis a Renata a la concina para qué cene Carla, yo necesito pensar un momento a solas sobre toda esta información. Carla, se negó a cenar, prefería quedarse para ayudar a Gabriel con la estrategia, pero una mirada de Renata y de su compañero la hizo desistir de intentarlo. Los tres partieron a la cocina dejándolo solo ante un monto de papeles. 181
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    Capítulo XI.- Estrategia Lacocina de la pareja era tan acogedora y cálida como la estancia anterior. Decorada en madera, resaltaban unos lustrosos electrodomésticos de acero brillante. Se notaba el poco uso de esa estancia, aunque viendo la mesa de madera y azulejo que había en un lateral repleta de comida, se podría dudar de ello. La afición de Renata era la gastronomía, y aunque los vampiros no eran capaz de distinguir sabores ni asimilar los alimentos, estaba comprobado que todo lo que hacían era hecho con una perfección absoluta. Jean-Paul y Renata se sentaron junto a ella, después de haber rellenado de nuevo sus tazas. Carla, no sabía por dónde empezar, aquella mujer cocino para un regimiento entero, y ella era la única que esa noche cenaría algo solido. - ¡Jean! ¿Qué me puedes contar sobre Verónica?, ¿Por qué estas tan seguro que no la va a hacer daño? - Supongo que si se la hubiera encontrado hace unos años, no lo hubiera dudado. Pero ya se está operando el cambio en ella. Verónica es bastante precoz, no debería haber experimentado el cambio hasta llegar a los doce años. Pero tengo la sensación que Vladimir es el culpable de que haya empezado ya. - ¿Cómo puede haber hecho eso? 183
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    - Por lo quehe leído en los diarios de Marcos, los niños híbridos mantienen su humanidad hasta el primer cambio hormonal. Es en ese momento donde la encima vampírica se activa. Pero su transformación no es tan rápida como cuando somos adultos. Para ello tardan varios años. >>Según pudo averiguar Marcos, no termina de destruir la sangre hasta que su cuerpo no alcanza la madurez, es decir, hasta que no tienen los diecisiete años. - Pero Vladimir fue transformado a los trece años, no había alcanzado esa madurez y sin embargo se transformó inmediatamente. - Si, así es… Pero fue transformado con una sangre ya madura. Al parecer ésta encima está aletargada en la sangre de los semivampiros, no adquiere su virulencia hasta que no completa la transformación. Dicho de otro modo… cuando empiezan los cambios, las hormonas no solo lo hacen el cuerpo de los niños, sino que hace madurar todos los sistemas del cuerpo humano. Este proceso dura varios años…. Hasta ahí todo claro ¿Verdad? …Bueno pues al parecer nuestra encima al estar alojada en nuestro sistema linfático, cambia y madura junto con los ganglios en este proceso, liberándose en la sangre al terminar el proceso hormonal. Una vez en la ella, la destruye en una semana. - ¡Vale, ahora lo comprendo! ¿Y crees que ella ha empezado ya a madurar?- preguntó Carla - ¡Si!, Al llegar Vladimir a España y matar a su padre, en ella tuvo que asimilar la muerte de su padre con tan solo seis años. Al ser una niña muy despierta, tal vez por su mitad vampiro, este hecho no paso para ella desapercibido. Por eso comenzó a tener visiones con ocho años. Marcos ayudo a muchas niñas con unos once o doce años de edad, que empezaban a desarrollar sus dones al tener la primera menstruación. Pero en el caso de Verónica fue tras la muerte de su padre, y cuando Vladimir atacó en Madrid, su instinto vampírico la alertó de su presencia con las visiones. 184
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    - ¿Cómo has llegadoa todas esas conclusiones?.- le interrogo Renata - Cuando estuve en el hospital, el día que se la secuestro, note en el ambiente un aroma algo más dulce que el de un humano, pero no era como el nuestro. Cuando llegue al Gabinete intente averiguar cuando comenzaban o cuando se hacían visibles... Marcos había constatado en su diario que esos signos, como el olor no empezaban hasta que el desarrollo estuviera avanzado. Por lo que supuse que la primera fase habría comenzado con anterioridad. - A ver si lo he entendido. Vladimir no puede alimentarse de ella… ¿por qué está más cerca de ser un vampiro? - Así es, Carla. Vladimir quiere sangre joven para refrenar su envejecimiento, y la de ella está ya infectada. Es como si su organismo se hubiera adelantado para protegerla de él. - Pero el tendría que haber notado ese cambio cuando la secuestro… ¿Por qué se la llevo entonces? - Supongo que para tenerla como escudo, tal y como pensó Carla en su momento. Sabe que no le atacaría directamente teniendo a la hija de mi amigo. - ¿Cuánto tiempo crees que le queda a Verónica para transformarse completamente? - No lo sé, su padre no había encontrado un caso similar… pero con lo avanzada que se encontraba, y teniendo en cuenta el peligro que corre junto a él. Posiblemente se haya completado en un par de días. - Eso, nos podría ayudar….- Divagó Carla. - ¡No entiendo lo que está pensando!.- protesto Renata a Jean- Paul, este le hizo un gesto para que esperara. - ¿Vosotros sois capaces de comunicaros sin hablar, Verdad? - Ya lo sabes… pero no te entiendo.- Contestó Jean- Paul - No sé lo que estará pensando Gabriel de la estrategia que debemos seguir, pero yo lo veo de este modo. Vladimir no se va a presentar ante 185
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    nosotros de unamanera más o menos fácil. Supongo que deberemos forzarle, seguirle o algo por el estilo… pero no creo que debamos ir todos en su captura. Él está deseando enfrentarse a ti y si puede hacerse con mi sangre… mejor que mejor… Pero no espera que Renata, trabaje con nosotros. Ella podría rastrear de un modo independiente a la niña. Si esta ya se ha trasformado, mentalmente le podrá indicar donde se encuentra y rescatarla. De ese modo, no correríamos riesgo alguno pasara lo que pasara en nuestra lucha con Vladimir. - ¡Si… definitivamente esta chica piensa mejor cuando está libre de cargas mentales!- Exclamó Gabriel desde la puerta.- Lo que Carla dice, tiene su lógica, aunque habría que depurar algunas cosas. - ¿Cómo cuales? - Carla, Renata no puede seguirla sin tener su aroma. No solo estamos nosotros, hay muchos vampiros entremezclados con vosotros. Segundo, no se puede contactar con ella, sino te has escuchado anteriormente. Es decir, si no se conocen. - Entonces, la única persona que podría hacerlo soy yo. Puesto que soy la única que la conoce. Y aunque no me importara convertirme en un vampiro para poder rescatarla, dudo de que tengamos tiempo para ello! - Efectivamente, pero hay otros modos… Tu plan ha dado en el blanco, pero con la persona equivocada. La última vez que Renata vio a la niña fue hace un año. Con lo que no había experimentado ningún cambio… pero yo la vi poco después de su primera visión. Me pareció que la niña me miraba con otros ojos y no entendía el porqué. Pero he escuchado a Jean desde el salón y me parece que el cambio que note en ella, fue porque era consciente de lo que yo era… - Hay más Gabriel, creo que su padre le hablo de nosotros… no se que le contó, pero cuando la vi a través de los cristales de la cafetería, sé que mentalmente se comunicó conmigo. Después comprobé que no solo 186
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    sabía lo queyo era, sino que me conocía. Como has visto, en unos de sus dibujos dejó una nota para Carla… en ella escribió mi nombre. - Entonces, con más razón. Yo soy el idóneo para seguir la pista de Verónica y vosotros a Vladimir. - ¿Has encontrado alguna manera de hacerlo? - Creo que sí… si Carla ha terminado de cenar, ¡acompañarme!. Inmediatamente se levantaron los tres de la mesa y siguieron a Gabriel. Se acomodaron de nuevo en los sofás y le escucharon atentamente. - Antes de comenzar… déjame que te felicite Carla!, Tienes una mente increíblemente abierta para tu condición humana. Por lo que he leído en los informes, por la disertación que me has hecho al exponerme el caso y por tu deducción junto con el plan del rescate. Me dice que eres una persona capaz de analizar hasta el último detalle, creando estrategias basadas en la conducta de la persona. Dicho así, suena a un simple trámite o labor de tu trabajo, pero yo se que esa capacidad va mucho más allá. Si te soy sincero… no se qué capacidad tendrías en nuestro mundo, pero te aseguro que muchos te temerían. >> Como ya sabemos, .- continua hablando para todos.- Carla acertó donde se podría encontrar el escenario de Verónica. Y hubiera funcionado si no hubiesen influido otros factores… Pero si seguimos el esquema marcado, y la conducta que desarrollo Carla, Vladimir atacará cerca de Arturo Soria. Bien, el problema es el siguiente… >> Aunque cuenta con suficientes parques o zonas ocultas para atacar, Vladimir necesita un polígono industrial para poder esconder a Verónica, y los dos más cercanos son el de Josefa Valcárcel y Quinta de los molinos. Ambos están desprovistos de alguna nave abandonada. Pues lo que más hay son edificios de oficinas. Por lo que creo que Vladimir se habrá trasladado junto a la niña, al parque empresarial de 187
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    Juan Carlos I.Aunque la gran mayoría son edificios de oficinas como en los anteriores que he mencionado. >>Me consta que hay todavía muchos de ellos que no están habitados, ni siquiera terminados. El Parque que lleva el mismo nombre está muy próximo. Creo que debemos probar directamente en este lugar. Como no sabemos donde se puede encontrar, lo mejor es que Jean –Paul y yo rastreemos la zona para encontrarlo. - De acuerdo ¿Cuándo? - Empezaremos ésta noche. ¡Renata , Carla! Vosotras debéis descansar, puesto que por la mañana tendréis que seguir vosotras donde nosotros lo dejamos… - ¿Por qué no podemos ir con vosotros? Así podríamos abarcar mucha más zona?.- Pregunto Carla - Por la sencilla razón, que si os lo encontrarais esta noche… no tendrías muchas posibilidades Carla… Sin embargo, por la mañana debido a la actividad laboral de la zona, no creo que os presentara batalla! - ¿Realmente crees que le importa mostrarse tal y como es a la luz del día? Yo creo que no, más bien estaría encantado de tener tanta expectación… - ¡Puede que tengas razón!, Pero más bien, él estará buscando alguna víctima para alimentarse. Sabe que se avecina una gran pelea, y aunque se ha alimentado esta misma mañana… - La cara de Carla se contrajo al recordar.- Tomara más precauciones y se volverá alimentar. Jean y yo, le seguiremos para intentar localizar la siguiente víctima y no le perderemos de vista hasta que la valla a atacar por la noche… - ¿Y cómo rescataremos a Verónica?.- se adelantó Renata - Si la encontráramos su escondite esta noche, os lo diríamos para que la sacarais vosotras cuando tuvierais la vía libre. Sí no es así, vuestra prioridad es buscarla por la mañana. Como ha dicho Carla antes, 188
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    Renata podría localizarpor el olfato… pero ojo, no os fiéis… ella no conoce su aroma, tendrás que ser tú la que te comuniques con ella mentalmente, Renata solo hará de traductor cuando capte su pensamiento… lo entendéis. - Sí, yo soy el transmisor y ella el receptor….- Simplifico Carla - Así es… - ¿Cómo y cuando le atacaremos? - Mi idea es más o menos lo mismo que hicisteis la vez anterior, pero al no contar con la ubicación, tú y yo no debemos perderle de vista ni un momento… pero hasta que no lo localicemos no puedo deciros que vamos a hacer exactamente. Así que lo primero es lo primero. ¡Renata!, nosotros nos llevaremos el BMW, es menos llamativo para el seguimiento, vosotras el todo terreno. Nos veremos a las seis en la. Gasolinera que hay en la glorieta de entrada. - Deberíamos llevar sangre, posiblemente Verónica la necesite… - Estoy de acuerdo contigo! Ambos coches están preparados con una pequeña cámara frigorífica en el maletero. Podemos llenar las dos. - ¿Qué armas vamos a llevar?.- Pregunto Carla - Realmente, nosotros no necesitamos, pero creo que tu deberás llevar una Katana8, además de la Wakizashi9 que llevas ahora mismo…- Abrió unos de los armaritos del comedor y caco un sable japonés.- ¡Esto es una katana!, es más larga y pesa algo más… Carla, mantuvo con las dos manos el arma que le había proporcionado Gabriel, realmente era muy similar a la que tenía anteriormente, pero su hoja era de aproximadamente un metro de largo. La vaina de madera en 8 Katana.- sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuráis. Su tamaño más frecuente ronda el metro de longitud y el kilo de peso. 9 Wakizashi.- Su forma es similar a la de la katana, aunque el filo es generalmente más delgado y por tanto puede herir con mayor severidad a un objetivo desprotegido. Los guerreros samurái a menudo llevaban ambas consigo, denominándolas en conjunto daishō, literalmente 'la larga y la corta'. 189
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    la que estabaguardada, era de un intenso color celeste en el que figuraba un pequeño dragón plateado cerca de la empuñadura, sin duda era una espada con un incalculable valor… Desenfundó el arma un par de centímetros y la hoja resplandeciente la cegó unos segundos. - ¡Guau!... es preciosa…¿Cómo tienes tu esto? - ¡Fue un regalo!...ya te contare su historia en otro momento… ahora tienes que descansar, Renata te enseñara el cuarto que te ha preparado… - No os preocupéis… puedo dormir en el sofá… - ¡De eso nada!, para una vez que tengo visita, no la voy a dejar dormir en un incomodo sofá… además en la habitación tendrás más tranquilidad… - ¿Cuándo os marcháis?.- le pregunto de nuevo a Gabriel - ¡dentro de una hora!, he de ir al hospital por sangre y llenar los depósitos de los coches…- Se percató de cómo se miraba la pareja.- ¡Jean! Quédate con ella, Renata puede acompañarme… Jean- Paul, aunque no lo agradeció con palabras, le dedico a su amigo una mirada de complacencia. Ambos siguieron a la anfitriona hasta la habitación y se despidió de ella con una amigable abrazo. <<Cuida de ella en mi ausencia, por favor>> le pidió mentalmente, ésta le respondió con un cariñoso beso en la mejilla. Cuando se quedaron solos finalmente, ambos se abrazaron y besaron igual de apasionados que la noche anterior. En una hora se separarían para realizar la búsqueda, y posteriormente no tendrían tiempo para despedidas. Ninguno quería pensar en el resultado final de la batalla que se les avecinaba, ninguno quería pensar en lo que supondría perder al otro. Ninguno quería pensar en la noche siguiente a esa. Se amaron con pasión, con pena, con rabia por el tiempo perdido. 190
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    Carla, cayó rendidaen su regazo, luchando por no dormirse en los últimos minutos que le quedaban para que el partiera junto con su amigo. No quería romper la magia del momento, pero deseaba decirle tantas cosas que no pudo guardárselas para sí misma. - ¡Jean! ¿tendrás cuidado verdad? - Sí, ahora si tengo algo que merezca la pena seguir viviendo. ¿Y tú?... por favor, no te hagas la valiente, vale… haz caso a Renata, ¡por favor!... - ¡Descuida! … ¡Jean! ¿Después que pasará…? me refiero… si acabamos con Vladimir… - ¡No lo sé! ¿por qué? - Solo quería saber si contabas conmigo en tus planes… ¡tengo miedo a perderte! - Tal vez… nos podríamos ir los tres una temporada a Francia. Todavía mantengo la villa familiar… ¡Pero no quiero hacer planes, todavía!...¡eso sí, hagamos lo que hagamos estaremos juntos! - ¡Gracias! Eso era todo lo que necesitaba saber… Gabriel llamó a su puerta para avisar de su regreso. Jean-Paul, se levantó de la cama vistiéndose de nuevo. La besó y salió por la puerta. Carla, se quedo allí tendida, viendo como se marchaba e intentó dejarse vencer por el sueño. No tardó mucho en conseguirlo, después del torrente de emociones de ese día, el cansancio hizo mella en ella. Jean-Paul, bajo las escaleras encontrándose con Gabriel que le esperaba al final de ellas. Ambos se dirigieron al porche, donde les aguardaba el coche del doctor ya preparado. Renata se despidió de su marido y entró en la vivienda. Ya en la carretera en dirección al Campo de las Naciones, Gabriel y Jean-Paul hablaron de lo mismo que hacía tan solo unos segundos le había preguntado Carla. Él estaba reacio a crearse vanas esperanzas, e imaginar una vida feliz junto a ella. Tan solo quería preocuparse por acabar 191
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    con toda aquellahistoria lo antes posible. Vladimir le había arrebatado tantas vidas, que temía que antes de que él sucumbiera se llevara alguna más consigo. Ambos se centraron en que lo primero, era localizar a dicho vampiro. Si no lo conseguían esa misma noche, todo podría retrasarse mucho más. - ¡Jean! Antes de entrar en el Campo de las naciones, he pensado que lo mejor era asegurarnos que Vladimir no se encuentra aún en Ventas. - ¡Me parece bien! Sé donde se estaba escondiendo así que no creo que tardemos demasiado. - Perfecto! La salida de Ventas esta justo aquí… Con el coche recorrieron las calles en la que días antes, Jean-Paul le habría estado siguiendo. Pararon el coche a la entrada del polígono y se dividieron para rastrear mejor. Al cabo de unos minutos, ambos estaban de regreso en el coche. El rastro de Vladimir se estaba desvaneciendo, lo que les aseguro que se había marchado la misma noche del ataque, tal y como habían supuesto. Sin necesidad de regresar a la carretera, se encaminaron al campo de las naciones atravesando la ciudad, de ese modo podrían asegurar la zona de Arturo Soria. En Josefa Valcárcel, no había rastro alguno, por lo que siguieron hasta el Parque empresarial. Al entrar en la calle de Ribera del Loira, detectaron rápidamente el aroma de Vladimir. Aparcaron el coche y rastrearon a pie, era bastante reciente y junto a él, un aroma algo más dulce. No terminaba de ser el aroma de lilas y azahar de un vampiro, pero ya estaba próximo a ese dulzor. Verónica estaba en la última fase de conversión. Pasaron por varios edificios de oficinas. En muchos de ellos se podía ver una pequeña luz de escritorio en las recepciones. Sin duda, la gran mayoría contaban con servicios de seguridad privada. El rastro de Vladimir y de la niña entraba en algunos de estos edificios. Como había asegurado 192
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    Gabriel, muchos estabantodavía sin habitar y otros no se habían terminado. Durante cuatro horas, buscaron en cada planta, en cada escondite de cada uno de los edificios que Vladimir parecía haber entrado. Saltaban de edificio en edificio, de una grúa a un andamio… no dejaron ni un centímetro por revisar. Pero no había rastro de Vladimir o la niña, y ningún rastro conducía al mismo lugar dos veces. - ¡Jean! ¡Vladimir está jugando! - ¡Ya me he dado cuenta! ¡Las chicas están a punto de llegar… reunámonos con ellas! Dejaron el coche donde estaba aparcado y cruzaron la calle para encontrarse con Renata y Carla. Estas ya estaban esperándoles en la gasolinera. - ¡tenemos problemas! - ¿Qué ha pasado?- Preguntó Reneta viendo a su marido algo acalorado y preocupado - Vladimir debía de estar esperándonos… ha dejado su rastro por todos los edificios pero no está aquí…- dijo Jean- Paul - ¡No soy capaz de ver su jugada! ¿No sé qué estrategia seguir!... Nunca me había pasado algo así. - ¡Tranquilo Gabriel… no te presiones, entre los cuatro pensaremos algo…! - ¿Qué hacemos ahora? - ¡Esperar a que nos llame él!.- Dijo Carla con la mirada ausente. - ¿QUEEEE?.- contestaron al unisonó. - Está claro que él no quiere que lo encontremos…, sabe cómo trabaja Jean, por lo que habrá supuesto que le seguiríamos de cerca… además en este tiempo ha podido averiguar cómo trabajo yo. Por lo que carecemos de sorpresa alguna…Gabriel ¿Cómo funciona tu don exactamente? 193
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    - Bueno… yo soyun estratega - Si, ¿pero cómo funciona? ¿Te anticipas a sus pensamientos o algo por el estilo? - No a sus pensamientos, soy capaz de ver con claridad los puntos débiles y como presionar sobre ellos… - ¿Jean, tu eres un rastreador o algo similar, no? - Si, así es… ¿Pero donde quieres ir con todo esto? Tu mente es un galimatías ahora mismo… me estas poniendo muy nerviosos. - ¿Te estoy bloqueando ahora mismo? - Sí, claro que sí… no me dejas ver con claridad tus pensamientos… - ¿Gabriel y tú? ¿Podrías ver mis puntos débiles? - No… tu mente tiene ahora mismo muchas imágenes incomprensibles… - ¡Perfecto!… os explicaré… Lo único que estoy haciendo es imaginar cosas sin importancia para que no me leáis la mente. No es ningún don… es algo que he aprendido hacer en este tiempo tal y como comento Jean antes en vuestra casa. Pero lo que quería mostraros es que Vladimir posiblemente tenga ese don. Por eso no podéis rastrearle ni anticiparos con una estrategia. >>Gabriel, tu acabas de mencionar que no eres capaz de ver su jugada … y Jean, cuando tu lo resteaste en Ventas, me dijiste que algo te bloqueaba … ¿Me equivoco? - ¡No! Ya sé lo que intentas decir… puede que su don sea un escudo… - No sé como llamáis vosotros a ese tipo de cosas, pero creo que él está utilizando ese bloqueo para que no le encontremos. No quiere que le volvamos a pillar desprevenido. Por eso ha dejado un rastro falso. Él ha dejado claro en varias ocasiones que esto es un juego… pues él está moviendo ficha ahora, y nos avisara cuando quiera que le encontremos. - ¿Cómo puedes estar tan segura?.- Le pregunto Renata 194
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    - La gran mayoríade psicópatas, lo que quieren es tener audiencia o que se les preste la atención que reclaman. Cuando le tendimos la trampa, fue por qué no le seguimos el juego, no hicimos lo que él quería… a hora, ha aprendido como llamarnos la atención. Quiere que estemos a expensas de él. Por lo que nos avisara para que juguemos la batalla final. Lo único que no sé… es hasta qué punto sabe que no estamos solos… - No tenemos forma de saber si él ha estado observándonos… por lo que tendremos que imaginar que ahora sabe que trabajamos con vosotros …Jean, si Carla esta en lo cierto.. ¿Dónde se supone que tendremos que esperarle? - ¡En el apartamento de Carla!... ahí fue donde se comunicó conmigo la primera vez… 195
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    Capítulo Movimiento dealfil Los cuatro se subieron al todo terreno, Jean- Paul lo condujo hasta casa de Carla. Habían salido de ella, el mismo día que Vladimir les mando la nota con el gato, y no volvieron a entrar. Cuando llegaron, el apartamento se encontraba exactamente igual, la persiana del dormitorio esta bajada para tapar la ventana rota. Cristales y sangre reseca seguían aún en la alfombra. - ¡Estáis seguros de que nos avisará! - ¡Si, no sé como lo hará, pero estoy convencido de que será aquí donde nos manará el aviso! Un fuerte repiqueteo se oyó en la puerta de la entrada - ¡CARLA! ¿Carla se que has llegado… por favor abre la puerta! Carla! - ¡Es Carlos!... ¡Pero qué inoportuno es este hombre!.- susurró a sus visitas para que este no le oyera… - ¡Ábrele Carla! Esta realmente asustado… y creo que se por qué… no vamos a tener que esperar mucho… corre ábrele!.- le ordenó Jean-Paul Carla, le abrió la puerta al histérico vecino, que sin esperar invitación entró como un huracán… - ¿Carla, donde has estado? ¡me tenias muy preocupado! Ese tío me asusto muchísimo… ¿Pero en que andas metida?¡No mejor no me lo cuentes ¡ ¿Pero por qué has estado dos semanas fuera!.. ¿Por dios Carla.. me quieres contestar…? 197
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    - ¡CARLOS ¡!!.- Legrito- Te contestaría a alguna de tus preguntas si me dejaras hablar… ¡Tranquilízate y dime por que estas tan asustado! ¿De qué “Tío” hablas? - Vale, vale… A noche me llamo a la puerta un tío con acento extranjero y me dio esto para ti en cuanto te viera….- Le entrego un sobre.- Le dije que te habías marchado.. que no sabía nada de ti… pero él me aseguro que regresarías hoy… ¿De qué va todo esto? - Es un caso… ya sabes que no hablo de esas cosas… ¿Te dijo algo más? - No… - ¿Estaba solo?- le pregunto Jean-Paul - Sí… eso creo… - Carlos, Gracias por darme el recado… pero ahora debes marcharte… tengo mucho trabajo… - ¿Ya esta! ¡No me vas a decir dónde has estado…! - En mi casa.. – Contesto Jean-Paul, un poco cansado de la insistencias del vecino.- ¿Ahora si nos permites… tenemos trabajo..!! Carlos despareció por la puerta temeroso de hacerle enfadar. En cuanto se quedaron solos los cuatro, Carla le dio el sobre a Jean- Paul para que lo leyera. << Siento mucho la perdida de tu amigo… esta tarde le presentare mis condolencias a su familia. Tengo un gran deseo de conocerte en persona. No me falles. Vuestro amigo: Vladimir>> - ¡Carla, por qué no llamas a tus compañeros para saber donde entierran a Jorge! Carla, cogió su móvil y llamo a uno de sus compañeros, amigo también de Jorge y María. Aún se encontraba en el tanatorio, cuando le respondió al teléfono. 198
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    - ¡Hola Carla! ¿Quétal estas? - No muy bien, ¿Y Tú? - Más o menos cómo tú. ¿Cómo es que no has venido al Tanatorio? Su familia me ha preguntado por ti. - ¡No puedo! Se me hace muy duro verle… prefiero recordarle de otra manera! - Lo entiendo… no sabes de la que te has librado… ayer fui de los primeros en llegar. Perdona que no te avisáramos antes, pero le dije que era mejor que no fueras a su casa. Era demasiado desagradable…. - ¡Gracias! ¿Sabes dónde va a ser el entierro? Me gustaría asistir. - Estas segura! Todos sabemos lo que ellos significaban para ti… si no vienes nadie te lo va a reprochar … - ¡Se lo debo a ello! - ¡Está bien!... Será en el cementerio de la Almudena a las cinco de la tarde… es una hora muy rara, pero la familia lo han conseguido como favor especial. Se les hace duro esperar un día más… - ¡Nos veremos en la capilla a las cinco!.. ah.. si me puedes hacer un favor - ¡Si claro? Dime - Puedes decirle al teniente que me cogeré unos días libres. Creo que después del entierro me voy a ir unos días fuera… - No te preocupes! Ahora mismo se lo digo… ha llegado hace unos minutos! - ¡Gracias… hasta esta tarde!.- Colgó.- Ya sabemos el lugar….¿ Y ahora qué? Durante unos momentos se quedaron en silencio intentando analizar todas las opciones con las que podrían contar. Habría mucho público para que les pudieran atacar, pero no estaban del todo convencidos que eso no lo utilizara él para dar mayor emoción a su juego. Finalmente decidieron que los únicos que se presentarían en el funeral serían Jean-Paul y Carla. Renata y Gabriel esperarían con una distancia prudencial, para que 199
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    Vladimir no captarade su presencia. A no ser que se produjera el enfrentamiento en ese mismo lugar, ellos esperarían a que fuera necesaria su intervención, siguiéndoles con cautela. Poco antes de la hora, tomaron el camino al cementerio. Los tres Vampiros se alimentaron mientras Carla conducía el todo terreno por las calles de Madrid. Aunque era poca la cantidad de Sangre que estaban ingiriendo en eso días, era lo suficiente para mantenerse fuerte ante cualquier eventualidad. Al llegar al lugar citado, Carla introdujo el coche por los verdes caminos de lapidas y niños. Estacionó el vehículo a una distancia prudencial de la pequeña capilla donde se harían los oficios antes de la sepultura de su joven pareja de amigos. La impotencia, la ira y sobre todo el dolor por su pérdida volvieron al corazón y la mente de la inspectora. Ella nunca había experimentado esa sensación, nunca se había enfrentado a la muerte de un modo tan directo a ella. Mientras caminaba junto a Jean-Paul al la entrada del campo Sacro, su mente recorrió toda las escenas que sus ojos habían visto sobre los familiares destrozados ante la noticia de haber perdido un familiar o un amigo. Ahora los comprendía mucho mejor y lamentaba haberse mostrado muchas veces tan fría o distante de esas personas. Todo el caso, todo lo referente a Vladimir… todo lo que estaba viviendo en esos días, la estaban cambiando. Toda su vida había estado bloqueando sentimientos para no sentirse débil, la que había salido de su ataúd de oscuridad… era ella. Y no sabía qué consecuencias tendría a posteriori Al llegar al corredor de columnas de la entrada, esperaron pacientemente. Más o menos, a los cinco minutos de estar en la entrada vieron como los familiares y amigos de la pareja, entraban por la puerta principal en una silenciosa procesión. Carla y Jean- Paul, los observaban debajo de uno de los arcos del corredor de acceso. Cuando llegaron los 200
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    padres de sucompañero, seguidos por los de su mujer. Carla los abrazo con dolor, después de darles su más sentidas condolencia, por primera vez en su vida no fingió. Rota por ese dolor siguieron a ambos féretros olvidándose por unos segundos de la monstruosa labor que los había llevado a ese lugar. Algo más tardes de ver entrar a todos su compañeros, a lo lejos vio como se aproximaba una figura desgarbada vestida de negro. De la mano, una angelical muñeca de rizos castaños, Carla contuvo el aliento al ver de nuevo a la niña. Su rostro transmitía tranquilidad, no estaba asustada, y paseaba de la mano del extraño hombre con una seguridad deslumbrante. La notaba cambiada, aunque sus mortales ojos no comprendían la diferencia. Jean-Paul, se percató que Verónica estaba completamente transformada. En sus ojos leyó la sed de sangre, pero su pálida piel, le decía que aún no se había alimentado. Verónica clavó sus hermosos ojos azules en Carla, y una chispa de felicidad se instaló en ellos. Estaba claro que la única que sabía el desenlace final era esa preciosa niña. Carla, deseo poder leerle la mente para saber cual seria. - Está bloqueando su pensamiento igual que tú haces… lo único que recuerda es la primera vez que te vio….- Le contesto a sus pensamientos.- Pero Vladimir está nervioso.. no sé por qué, pero puede que se arrepienta de esta cita… - ¿Le lees sus pensamientos? - No… en eso tenias razón, es un escudo… pero lo leo en su movimientos… Sigue mostrándote tan segura y bloquea tu mente… ¡Eso nos puede ayudar! 201
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    Carla le obedecióinmediatamente, le hubiera gustado preguntar en que los ayudaría, pero tenía miedo a desvelar de ese modo, lo que JeanPaul pudiera estar tramando. Cuando Vladimir, pasó junto a ellos, les hizo un gesto para que siguieran de nuevo a la comitiva. Él camino detrás. Durante todo el sepelio, no se dirigieron ni una sola mirada. Pero Carla los sentía muy cerca de ella, tanto que estaba segura de poder tocar a la niña. Cuatro hombres vestidos de la misma manera, sellaron con una gran piedra de mármol el sepulcro de la pareja. Poco a poco, todos los asistentes se acercaron a los familiares para despedirse de ellos… - Acercaros a ellos … os esperaremos de nuevo en la capilla… no os retraséis.- Les susurró Vladimir. Jean-Paul y Carla, siguieron las especificaciones de este, despidiéndose de la familia. - ¡Gracias por venir Carla!.- Le dijo la madre de Jorge cuando la abrazó.Se cuanto apreciabas a mi hijo...¡Por favor…mata a ese h…! - ¡Señora!... ¡pienso hacerlo!.- le susurró en su oído – ¡Se lo debo a Jorge! Después de eso se encaminaron los dos a la iglesia donde los habían citado. Cuando llegaron el cementerio ya esta desierto, y la luz de la tarde se hacía cada vez más oscura. Vladimir los esperaba de pie en la puerta, mientras Verónica descansaba en uno de los bancos de la entrada. - ¡Ya estamos aquí! ¿Qué es lo que quieres Vladimir? - ¡Eres directo Bousset! Pero la paciencia no es una de tus virtudes…. - ¡efectivamente! Ya estoy algo cansado de tanto juego… ¿Cuándo va a empezar lo bueno? O es que tienes miedo de medirte conmigo… - ¡Miedo!...no… la otra noche jugaste sucio… pero no te será tan fácil volver a herirme… 202
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    - Si tan seguroesta de ti… ¿a que estas esperando? - Ummm! Como decirte esto!.. así… primero he de quitarme del medio a todos tus amigos… estarás de acuerdo conmigo que el juego está muy desigual - ¡Es eso lo que quieres! ¡Me alegra saber que tienes tanto miedo a Carla! - ¡no seas ridículo! Esta insignificante humana no entraba en mis planes… tan solo la veo como un delicioso aperitivo antes de matarte!... Me refiero a ese que se hace pasar por doctor y a su centenaria mujer - ¡cómo ves! Ellos no han venido… - ¡No me tomes por tonto…! ¡Aunque debería decirte que ellos ya no te van a ayudar! Mientras ambos vampiros hablaban, midiéndose las fuerzas comenzaron a andar en círculos. Jean-Paul se mantenía en una postura de ataque con la espalda algo acorvada y las manos ligeramente adelantadas a su cuerpo, esperando la oportunidad de agarrar a su contrincante. Vladimir se movía algo más seguro, su postura no era de ataque ni de defensa. Sin duda algo estaba planeando, pero el escudo e su mente no dejaban ver cuáles eran sus intenciones. Carla, aún no se había recuperado de la despedida de sus amigos, y no les prestaba la atención suficiente a la pareja de vampiros. Sus ojos estaban fijos en la figura de la niña, la cual seguía sentada en el banco ajena completamente a la conversación que se mantenía cerca de ella. Sus manos se movían agiles sobre la fría piedra del banco. Vladimir vio la pequeña brecha que Jean-Paul había abierto entre él y Carla. Se colocó en la misma postura de ataque que él, lanzó un pequeño ataque, pero no era tal, en el momento que Jean-Paul saltó para contraatacarle, este de zafó en un movimiento ágil acercándose peligrosamente a Carla. Cuando Jean-Paul vio las intenciones de Vladimir, ya era tarde. Tenía a Carla cogida por el cuello, la inspectora no podía liberarse de su opresor. Con sus manos, intentaba deshacer el férreo abrazo que la retenía, pero cuanto más forcejeaba, más la asfixiaba la 203
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    mano del cuello.Desistió de toda lucha, no había nada que pudiera hacer un mortal ante un vampiro, y menos a uno con esa fuerza y sed de sangre. Jean-Paul miraba impotente la escena, si lo atacaba, tenía por seguro que Vladimir le rompería el cuello con un solo movimiento antes de defenderse de él. Había caído en su trampa. Vladimir había detectado su punto más débil. - Oh! No me lo puedo creer! ¡Me has defraudado Bousset!.- Le dijo mientras apretaba el cuello de Carla. Jean- Paul, con la frustración y el remordimiento reflejados en su cara intentó lanzarse contra él, deseando ser lo suficiente rápido para salvarla. Carla se mantenía calmada, le hizo saber a su compañero que prefería caer ella en los brazos del sádico vampiro antes que la niña, la cual miraba toda la escena desde el banco - ¡No amigo! ¡Yo que tu no lo haría!, sabes que la podría matar antes de que llegaras hasta mi… tengo otros planes para la inspectora…- Su voz áspera erizó los cabellos de Carla.- Como veras, Verónica se ha transformado muy rápidamente y le prometí que tendría a quien quisiera para su primer festín… solo cumplo sus deseos… - ¡No te creo! – Gritó con una nota de desesperación en su voz - … Verónica no sería capaz de hacerle eso a Carla… - ¡Ven cariño!.- llamo a la niña, que inmediatamente corrió hasta él.¡Puedes decirle a nuestro amigo lo que pediste ayer! - Sí, claro.- repiqueteó un voz musical.- Te pedí que me dieras a la inspectora para mi sola… - ¡Ya ves Bousset!, creo que he conseguido a la pareja perfecta, quien me lo iba a decir a mí, con esa cara angelical, tiene más ansias de matar que yo mismo. De hecho, fue de ella esta idea…¡Upps!.- Su voz era cada vez más sarcástica. ¡Casi se me olvida! Si quieres salvar a tus 204
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    amigos… aún lesquedan diez minutos para que la bomba estalle y ardan en el infierno… Luego si quieres… puedes intentar salvar a tu amada… jajajaja- Su risa estaba cargada de veneno. Carla comenzó a temblar al escuchar las palabras de Vladimir, temía por la vida de sus amigos, y por la suya misma. Jean-Paul, aterrado por el hecho de perder cuanto le quedaba en este mundo, se quedo paralizado, viendo como Vladimir corría por el cementerio llevándose en brazos a Carla. Verónica les siguió de cerca, pero antes de emprender la marcha tras ellos, le miró y con una sonrisa le señalo el banco con un ligero movimiento de cabeza. Jean- Paul se aproximó a él, una sonrisa de renovadas esperanzas se dibujo en su cara. Inmediatamente partió en busca de sus amigos. Esos diez minutos que le había dado, eran simplemente para que nos los siguiera. Se preguntaba como la abría colocado, o tal vez, simplemente era un treta para engañarlo. Aún así no quiso correr el riesgo y fue hasta sus amigos. Cuando llego hasta donde estaba estacionado el todo terreno, Gabriel y Renata le miraban con incredulidad. - ¡salir! Rápido! ¡Salir del maldito coche….! Aturdidos por la extraña orden de su amigo se bajaron del coche, Jean- Paul los agarró y los llevo lo más lejos que le permitió el peso extra que cargaba. - ¿Qué pasa Jean? ¿Dónde está Carla? ¿Por qué os ocultas….. Gabriel no pudo terminar la pregunta, su coche estalló repartiendo en mil pedazos la pesada carrocería del todo terreno, el fuego terminó con lo poco que había quedado en pie… - ¿Qué… ha pasado…? 205
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    - ¡SERAAA CABRÓN!!! ¡¡¡Diezminutos!!!.... - ¡Jean! Nos puedes contar que está pasando… - Si, perdonar… lo siento… Vladimir colocó esa bomba… aunque estoy convencido que el tiempo de explosión no me lo dio erróneamente por casualidad… - ¿Cuándo? No se ha acercado nadie… - LE hemos subestimado… debió de esperarnos en el apartamento, no encuentro otra alternativa… - ¿Y Carla? - Se la ha llevado… he sido un estúpido… pero ahora no tengo tiempo para culparme… se a donde se dirigen… no tenemos tiempo que perder… - ¿Pero cómo nos vamos a desplazar? No tenemos el otro coche! - ¡Tendremos que hacerlo del mismo modo que ellos! ¡¡¡Corriendo!!! 206
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    Capítulo XII.- Emboscada Lostres vampiros partieron en busca de de Vladimir, ninguno le pregunto a Jean- Paul a donde se dirigían y de dónde había sacado la dirección. Confiaban en su instinto. Renata lo encontraba sumamente relajado, teniendo en cuenta que las dos personas que más amaba en el mundo se encontraban en poder de su rival. Deberían cruzar la ciudad para recoger el BMW, que habían dejado aparcado en el Campo de las Naciones. Necesitaban la sangre que tenían en el maletero. Intentando ocultarse lo máximo posible de los inocentes ojos humanos, recorrieron la ciudad saltando de azotea en azotea, hasta llegar a una estación de metro. Los tres entraron intentando simular una velocidad más normal, y evitando ser vistos por las cámaras, saltaron a las vías del metro. Por los túneles, podrían correr de manera más despreocupada, atravesando los andenes y a su multitud en un paso despreocupado. Al llegar a la estación de campo de las naciones, Jean- Paul, les pidió que le esperaran en la parte posterior del recinto ferial, él bajo a recoger el coche en la calle Ribera del Loira. Arrancó el motor y saltándose los semáforos de la glorieta, recogió a sus amigos incorporándose inmediatamente a la M-11 que se encontraba detrás del recinto Ferial. Recorrido algo más de un kilometro tomó un desvió próximo al aeropuerto de Barajas. Por las ventanillas tan solo podían divisar un paisaje 208
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    desierto, sin urbanizacionesni tráfico. Algunos caminos se divisaban desde la carretera principal, estos llevaban a unos pequeños polígonos industriales, pero Jean-Paul no tomó ninguno de ellos. Pasadas unas glorietas aún sin señalizar, se podía ver toda una zona repleta de escombro, y maquinaria de construcción. Tomaron una de las salidas de la glorieta, a la derecha, una gran malla metálica, delimitaba el límite del Aeropuerto de Barajas. Para ser exactos lo que se veía desde esa carretera era el final de las pistas de la Terminar 4 de dicho aeropuerto. A la izquierda tan solo había varias casetas de construcción que fueron utilizadas para la ampliación del mismo, y que aún se encontraban allí junto con montones de material que aún no había sido retirado. Jean-Paul, accedió a la zona de obras. El camino estaba si asfaltar y la noche iba llenando todo de oscuridad. - ¡Desde aquí tendremos que ir a pie! Él no nos espera… pero no se con exactitud donde se puede encontrar… así que tendremos que ser cuidadosos para que no nos perciba. - ¿Cómo sabes que está aquí? - Luego te lo contaré todo… ahora no tenemos mucho tiempo… Necesito que hagas un esfuerzo en crear una estrategia… pero no te centres en Vladimir, sino en Verónica. - ¿En la niña? - Si… hazme caso… Vladimir es un escudo, no podremos acceder a él. Pero la niña ya es un vampiro completo, por lo que puedes centrarte en él - ¿Pero no la vamos a atacar a ella, no? - No… Pero esta junto a él. Es la única posibilidad que tenemos… ¿Puedes hacerlos? - Está bien, lo intentare. 209
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    Gabriel se concentrounos minutos en la niña y como una chispa se enciende en un chiquero, una idea se le vino a la cabeza. - Renata! Tú debes ir por la izquierda, a unos 300 metros, encontraras un coche grúa. Esta tiene la escala desplegada, pero no está horizontalmente. Aún así está a una altura considerable del suelo para tener un punto bueno de ataque. Mantén una seguridad de unos 200 metros. Tu objetivo no es él, sino sacar a la niña y a Carla cuando empiece el juego… ¿Podrás hacerlo? - Si, ¿cuándo salto? - ¡Sabrás el momento cuando llegue! Ten los oídos bien abiertos… ¡Vete ya!.. ahh… te quiero! - Yo también… nos vemos luego. Renata salió del coche en silencio en la dirección dada por su marido. - Jean! Sigue de frente… en cuanto veas unos bidones de gasóleo, gira a la izquierda. Te lo encontraras de espaldas. Te hare una señal cuando me encuentre en posición… - ¿Dónde estarás? - Me colocare a la derecha, podrás verme. Cuando estemos preparados, esperaré tu señal para lanzarnos sobre él. - ¿Qué posibilidades tenemos? - Son bastante altas… pero no se decirte… puede que la cosa no salga como esperamos… ten en cuenta que lo he visionado sobre la niña. Y es un blanco muy fácil. Atacar a Vladímir es otra muy diferente… no se cual es su punto débil… - Yo creo que su cual es… es demasiado vanidoso… - Puede! Pero eso no nos ayuda… él luchara con todas su fuerzas, y si se ve acorralado… no sé de qué será capaz 210
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    - ¡Prefiero no pensarlo!-Barajo por un momento la posibilidad de que este atacara a Carla.- ¡No… mejor no pensarlo! Ella es fuerte… sé que sabrá defenderse… al menos lo intentará. Los dos hombres salieron del vehículo y se encaminaron hacía sus posiciones. Al llegar a los bidones que la había descrito Gabriel, aumento las precauciones para no ser detectados. Frente a él, encontró a unos 500 metros aproximadamente a Vladimir discutiendo con la niña. Carla, estaba sentada en el suelo entre ambos, maniatada. - ¡Vamos Verónica! A que tanta reticencia ahora… no la querías a ella… pues mátala de una vez.. me estoy empezando aburrir de todo esto.. o lo haces tú o lo hago yo. - ¡ Vladimir! No tengo tanta sed ahora… sé que estoy a punto de terminar la conversión, lo siento en mi cuerpo… pero ahora mismo.. no soy capaz de proyectar los caninos… - ¡Muerde y ya está! Yo no pensé en tantas cosas…. En cuanto pruebes la sangre, sabrás como debes de actuar…. - ¿Cómo lo sabes? - ¡Niña estúpida! De veras que eres tan inteligente? ¡Con preguntas de ese tipo no sé por qué te he hecho caso anteriormente! - ¡Perdón…- comenzó a llorar- No te enfades conmigo! Solo es que estoy asustada…nunca he matado a nadie… - ¡No llores! Sabes que lo odio! Me pone mucho más furioso! - Pero yo no quiero que te pongas furioso! Está bien.. lo intentare… La niña se colocó junto a Carla, abrió sus pequeñas fauces y enterró su cabecita en el cuello de ella. En esos momentos, Jean- Paul busco con la mirada a su compañero, asintiéndole una vez cruzadas las miradas y saltaron al escenario. Al oír como se lazaban hacía él, Vladimir giró sobre sus talones, para hacer frente a los dos vampiros que le atacaban por cada flanco. La 211
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    fuerza de Vladimirera descomunal, no tenía nada que ver con la que había demostrado en su lucha anterior. Debió de alimentarse mucho más de lo habitual desde ese enfrentamiento, pues la destreza, velocidad y fuerza que mostraba era superior a la de sus dos atacantes. Vladimir sestó un certero golpe en el abdomen de Gabriel, impulsándole varios metros en la dirección contraria. Este cayó sobre un amasijo de hierro y tuberías. Sin preocuparse por su amigo, jean- Paul aprovechó ese momento para atacarle. Vladimir esquivo sus primero golpes, pero no tuvo más remedio que encajar un tercero, que le hizo retroceder arrastrando sus pies por el polvoriento suelo. Los movimientos de los dos vampiros eran tan rápidos que un humano no hubiera conseguido ver nada. Las dos manchas se movían a mucha velocidad, saltando de una caseta a otra… de un lado para otro. Gabriel se recuperó del golpe, y saltó en ayuda de su amigo. Vladimir, conseguía dispensarlos a los dos. Estando los tres en el fragor de la lucha. Renata aprovechó el jaleo para saltar desde la grúa hasta la posición de la niña y Carla. Esta ya estaba liberada gracias a Verónica, que simulando su mordisco la liberó de sus ataduras y dio la señal a JeanPaul. Renata, cogió en brazos a la niña y la colocó en lugar seguro. Mientras Carla, que se había negado a abandonar el lugar, preparando su arma. El cual estaba escondido bajo unos pallets de madera. Vladimir no la había registrado, tan pagado de sí mismo que ni por un momento sospecho que un humano, le pudiera hacer el más mínimo daño con un arma. Posteriormente, en el campamento, Verónica la ayudo a esconderla. Con la Katana desenvainada, las piernas abiertas y ligeramente flexionadas. Agudizó la vista para poder distinguir, entre los borrones que eran los hombres, a Vladímir. Estaba muy segura de si misma, había analizado cada movimiento de su contrincante. Y estaba convencida de 212
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    que la mejorcarta con la que ella contaba, era su condición de humana. Gabriel fue despedido de nuevo, cayendo con un brazo casi amputado en el suelo. Jean- Paul, resistió algo más, pero cayó al suelo cerca de su amigo. Vladimir, le animaba a seguir el combate ajeno completamente a la determinación de Carla. La escuchaba detrás de él, pero no le preocupo en absoluto. El corazón de Carla estaba acelerado por la tensión del momento, y lo único que él quería era acabar con los dos vampiros entrometidos y saborear la sangre de Carla. Poco le importaba ya la niña. Su propósito se cumpliría. Lentamente y con una sonrisa de victoria, se fue acercando a JeanPaul. Él cual intentaba recuperarse. Él se había dado cuenta de las intenciones de Carla, y aunque no le gustaba que ella se arriesgara, sabía con certeza que tal vez ella fuera la ultima oportunidad que tendrían. Había subestimado la fuerza y la habilidad de lucha de Vladimir. Pero él estaba cometiendo el mismo error. Carla sin pensárselo dos veces, blandió la espada contra el vampiro. Intentó que sus movimientos fueran limpios y rápidos para no poner en sobre aviso al Vampiro. Al golpear está en la base del cuello, un estrepitoso chasquido resonó en el ambiente. Los ojos de Vladimir quedaron en blanco. Su cuerpo decapitado se derrumbó en el suelo como un gran árbol talado. Carla, con el pulso temblando por el estallido de adrenalina, se quedó mirando aquel cuerpo inerte del suelo. Aún no era muy consciente de cómo había conseguido matar a Vladimir. Paralizada y sin poder moverse, vio como su amante, amigo, y compañero de batalla comenzaba con el último ritual Sin felicitaciones ni preguntas inmediatamente se pusieron a trabajar. Renata encendió una gran fogata con los viejos pallets de madera. Jean- 213
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    Paul agarró delcuero cabelludo la cabeza de Vladimir, tirándola al mismo centro del fuego. Posteriormente le siguió su cuerpo. Un aroma similar al incienso inundo la pradera. Con el cuerpo de Vladimir entre las llamas, poco a poco la tensión que todos habían vivido unos segundos antes, comenzaba a dispersarse. Carla, que aún seguía estática en el mismo sitio, reaccionó cuando el olor empalagoso inundo sus vías respiratorias. Arrojó la espada japonesa y se lanzó a Jean- Paul que se encontraba junto a la fogata, él la recibió en sus brazos. - ¡Buen trabajo Cariño! - ¡Lo estaba deseando!... ¿Cómo supiste venir? - Verónica me lo dejo escrito en el banco… - Ahora entiendo por qué estaba tan segura y tranquila La niña bajo de la grúa donde la había dejado Renata y se abalanzó sobre los dos. - ¡Jean! Me alegra conocerte al fin - ¡Y a mi pequeña! ¡Gracias por tu ayuda!.. pero hay algo que me tiene muy intrigado… ¿Cómo sabías de nosotros? - Mi padre me hablo de ti y de Gabriel poco antes de morir… de hecho, lo hizo la noche antes de irse a Barcelona… me lo contó todo, y me pidió… que si alguna vez necesitaba ayuda que te buscara… me dijo que yo debería estar junto a su hermano, que tú me enseñarías a vivir con lo que soy… - Bueno… y ¿ahora qué?.- Preguntó Carla A Verónica se le encendió la cara, los agarró a ambos por las manos y los guio al coche… - Ya os lo diré… Ahora… ¡necesito cenar! 214
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