Uno de los puntos verdaderamente esenciales del proceso de creación de una empresa de consultoría
académica es la configuración de un plan de crecimiento sistemático. Antes de nada, debe decidir el
nivel de compromiso con el que se siente cómodo, teniendo en cuenta que tiene un trabajo a jornada
completa en la Universidad y que tiene una vida al margen del trabajo. (Lo que, una vez más, nos
remonta a la pregunta que me hacía en mi primer artículo: ¿por qué, para empezar, ha decidido montar
una empresa?). Tiene que precisar, con exactitud, cuántas horas quiere dedicar a la empresa porque,
asumiendo que la idea empresarial que la sustenta sea sólida y que usted haga un buen trabajo, es muy
probable que crezca su reputación o que cada vez haya más clientes llamando a su puerta. Por lo tanto,
tiene que pensar en que hará cuando las exigencias de su actividad económica comiencen a exceder su
nivel de compromiso adquirido. ¿Optará por, simplemente, no aceptar más clientes ni nuevos
contratos? ¿Contratará a nuevos empleados? Y si las cosas salen realmente bien, ¿abandonará el mundo
académico para dirigir su empresa a jornada completa?
Si se decide por la segunda opción y emplea a más gente, debe estar preparado para asumir más cargas
administrativas (ej. contratación, nóminas, retribuciones...). También tendrá que reconocer que está
contrayendo el compromiso de obtener los ingresos necesarios para poder asumir todas las
implicaciones de las nóminas. Más aún, todos recordamos lo importante que es, cuando acaba de llegar
a la universidad, el seleccionar cuidadosamente a su primer alumno de posgrado. Lo mismo sucede con
los empleados: es importantísimo que esa primera persona que trabaje con usted sea excelente. No sólo
serán ustedes los que construyan la empresa juntos durante su etapa más crítica; el primer empleado
ejercerá una gran influencia en la cultura empresarial y en todos los empleados que le sigan.
En mi caso, tuve la suerte de que mi primer alumno de posgrado fue también mi primer empleado. Este
individuo tenía magníficas calificaciones profesionales y disfrutábamos de una excelente relación
laboral. No obstante, aunque contratar a alumnos, presentes o pasados, puede ser la mejor solución, la
relación contratador / empleado puede ser bastante diferente a la de asesor / alumno así que debe estar
preparado para ver una evolución en las relaciones. La contratación de alumnos también puede traer
consigo conflictos de interés desde el punto de vista de la universidad, tema que exploraré con mayor
profundidad en otro artículo de este monográfico.

Otro aspecto en el que hay que reflexionar en la fase de configuración de la empresa es en la
identificación, y posiblemente en la delimitación, del mercado potencial para sus servicios. ¿Quién
estará dispuesto a pagar no poco dinero por su tiempo y experiencia? Puede que ya tenga algunos
contactos en la industria; si es así, estos constituyen un excelente primer paso. Sin embargo, debe tener
siempre en cuenta el hecho de que usted, como consultor, no estará inventando ni vendiendo el más
novedoso de los artilugios. Necesita comprender su mercado potencial de un modo realmente pleno y
global. Por ejemplo, sus conocimientos técnicos sobre un amplio repertorio de temas, unido a su
habilidad para apreciar las aplicaciones potenciales de nuevas ideas, pueden hacerle valiosísimo para
las sociedades de inversiones, los capitalistas de riesgo e incluso para abogados de patentes que estén
tratando de conocer el potencial de inversiones de nuevas empresas o tecnologías. Evidentemente,
comprender su mercado también le ayudará a planificar el futuro de su empresa dándole claras
indicaciones de su potencial de crecimiento.
Después de todo lo dicho, creo que ha quedado claro que no es poco lo que tiene que reflexionar antes
de montar su despacho de consultor. Mis consideraciones no pretenden constituir obstáculos; véalas
como una oportunidad para comprender, genuinamente, su nuevo papel. De hecho, el proceso puede
enseñarle algo sobre usted mismo además de sobre qué es lo que le hace único, tanto como científico
como como ser humano.

Empresa Consultora Academica

  • 3.
    Uno de lospuntos verdaderamente esenciales del proceso de creación de una empresa de consultoría académica es la configuración de un plan de crecimiento sistemático. Antes de nada, debe decidir el nivel de compromiso con el que se siente cómodo, teniendo en cuenta que tiene un trabajo a jornada completa en la Universidad y que tiene una vida al margen del trabajo. (Lo que, una vez más, nos remonta a la pregunta que me hacía en mi primer artículo: ¿por qué, para empezar, ha decidido montar una empresa?). Tiene que precisar, con exactitud, cuántas horas quiere dedicar a la empresa porque, asumiendo que la idea empresarial que la sustenta sea sólida y que usted haga un buen trabajo, es muy probable que crezca su reputación o que cada vez haya más clientes llamando a su puerta. Por lo tanto, tiene que pensar en que hará cuando las exigencias de su actividad económica comiencen a exceder su nivel de compromiso adquirido. ¿Optará por, simplemente, no aceptar más clientes ni nuevos contratos? ¿Contratará a nuevos empleados? Y si las cosas salen realmente bien, ¿abandonará el mundo académico para dirigir su empresa a jornada completa? Si se decide por la segunda opción y emplea a más gente, debe estar preparado para asumir más cargas administrativas (ej. contratación, nóminas, retribuciones...). También tendrá que reconocer que está contrayendo el compromiso de obtener los ingresos necesarios para poder asumir todas las implicaciones de las nóminas. Más aún, todos recordamos lo importante que es, cuando acaba de llegar a la universidad, el seleccionar cuidadosamente a su primer alumno de posgrado. Lo mismo sucede con los empleados: es importantísimo que esa primera persona que trabaje con usted sea excelente. No sólo serán ustedes los que construyan la empresa juntos durante su etapa más crítica; el primer empleado ejercerá una gran influencia en la cultura empresarial y en todos los empleados que le sigan. En mi caso, tuve la suerte de que mi primer alumno de posgrado fue también mi primer empleado. Este individuo tenía magníficas calificaciones profesionales y disfrutábamos de una excelente relación laboral. No obstante, aunque contratar a alumnos, presentes o pasados, puede ser la mejor solución, la relación contratador / empleado puede ser bastante diferente a la de asesor / alumno así que debe estar preparado para ver una evolución en las relaciones. La contratación de alumnos también puede traer consigo conflictos de interés desde el punto de vista de la universidad, tema que exploraré con mayor profundidad en otro artículo de este monográfico. Otro aspecto en el que hay que reflexionar en la fase de configuración de la empresa es en la identificación, y posiblemente en la delimitación, del mercado potencial para sus servicios. ¿Quién estará dispuesto a pagar no poco dinero por su tiempo y experiencia? Puede que ya tenga algunos contactos en la industria; si es así, estos constituyen un excelente primer paso. Sin embargo, debe tener siempre en cuenta el hecho de que usted, como consultor, no estará inventando ni vendiendo el más novedoso de los artilugios. Necesita comprender su mercado potencial de un modo realmente pleno y global. Por ejemplo, sus conocimientos técnicos sobre un amplio repertorio de temas, unido a su habilidad para apreciar las aplicaciones potenciales de nuevas ideas, pueden hacerle valiosísimo para las sociedades de inversiones, los capitalistas de riesgo e incluso para abogados de patentes que estén tratando de conocer el potencial de inversiones de nuevas empresas o tecnologías. Evidentemente, comprender su mercado también le ayudará a planificar el futuro de su empresa dándole claras indicaciones de su potencial de crecimiento. Después de todo lo dicho, creo que ha quedado claro que no es poco lo que tiene que reflexionar antes de montar su despacho de consultor. Mis consideraciones no pretenden constituir obstáculos; véalas como una oportunidad para comprender, genuinamente, su nuevo papel. De hecho, el proceso puede enseñarle algo sobre usted mismo además de sobre qué es lo que le hace único, tanto como científico como como ser humano.