La Tierra tiene un interior muy caliente debido a que cuando se formó hace miles de millones de años, grandes meteoritos colisionaban continuamente con ella y la calentaban. A medida que la Tierra se enfrió, los materiales metálicicos más pesados se hundieron hacia el centro, donde ahora forma un núcleo interno sólido de unos 6,000°C. La temperatura y la presión aumentan cuanto más profundo se va en el interior de la Tierra, con incrementos de unos 25°C por cada kilómetro.