La sociedad no prepara a las personas para relajarse y descansar, sino que las impulsa a trabajar de forma obsesiva y adictiva. La relajación, incluso durante una o dos horas al día, puede llevar a una mayor comprensión de uno mismo y tiene poderes milagrosos. La relajación debe aplicarse al cuerpo, la mente y el corazón, y con la práctica habitual puede conducir a la meditación.