El lobo intentó engañar a las 7 cabritas haciéndose pasar por su madre para poder entrar a la casa y devorarlas. Primero llamó a la puerta con una voz ronca fingiendo ser su madre, pero las cabritas no se dejaron engañar. Luego volvió a intentarlo después de comer yeso para suavizar su voz, pero una de sus patas negras delató su identidad. Finalmente logró engañar a un molinero para que le blanqueara la pata, pero aun así las cabritas no