Don Tomás compró cuatro burros pero al contarlos en su casa sólo encontró tres, creyendo que le habían robado uno, mientras que su esposa contó cinco burros. Basilia le pidió unas calabazas a doña Prudencia a cambio de ayudarla a barrer pero prefirió irse porque también tenía sueño. Toño le pidió una moneda a su mamá para dársela a un señor que pasaba gritando que vendía helados.