El documento presenta el caso del doctor Gustavo Quintana, un médico colombiano de 65 años que ha practicado la eutanasia en 102 pacientes terminales. Algunos lo consideran un "sicario" por violar el juramento hipocrático, mientras que otros lo ven como un "ángel" que les permite a los pacientes morir sin dolor. Quintana explica que practica la eutanasia porque cree en el derecho de los pacientes a decidir sobre su propia vida y muerte cuando se enfrentan a enfermedades terminales con mucho sufrimiento.