El evangelio según San Mateo describe cómo los fariseos enviaron a algunos de sus seguidores a Jesús para preguntarle si era lícito pagar tributos al César. Jesús les pidió que le mostraran una moneda de tributo y les preguntó de quién era la imagen en ella. Cuando le respondieron que era del César, Jesús les dijo que debían devolver al César lo que era del César y a Dios lo que era de Dios.