El documento analiza el concepto del infierno desde una perspectiva bíblica, señalando que no se trata de la muerte física ni de la tumba, sino de una existencia posterior a la muerte física. Se describen tres tipos de muerte: la muerte física, espiritual y la muerte segunda o infierno, esta última representando la separación eterna del hombre y Dios debido al pecado. Además, enfatiza la importancia de temer a Dios, quien tiene el poder de condenar al infierno.