Este documento presenta sugerencias para crear un ceremonial solemne de exorcismo que podría realizarse anualmente cuando se reúnen exorcistas nacionales, con el fin de proteger a la Iglesia universal de las fuerzas demoníacas. Propone una ceremonia nocturna en una catedral, con procesiones que invocan a ángeles, santos y la Virgen María mientras se conjuran a los demonios. Aunque el autor no tiene autoridad para aprobar rituales, ofrece esta idea al obispo anfitrión para que considere llevar