Las 13 colonias americanas se independizaron de Gran Bretaña tras la Guerra de Independencia entre 1775 y 1783. Las colonias del norte se centraban en la industria y el comercio, mientras que las del sur dependían de la agricultura y las plantaciones trabajadas por esclavos. La falta de representación política de las colonias en el Parlamento Británico y el aumento de impuestos llevaron a la guerra. Tras la victoria colonial en Yorktown en 1781, Gran Bretaña reconoció la independencia de los Estados Unidos en 1783.