Este documento describe los cuatro temperamentos básicos: melancólico, flemático, sanguíneo y colérico. Explica las características principales de cada uno, incluyendo sus fortalezas y debilidades. También señala que aunque el temperamento es innato, el poder del Espíritu Santo puede ayudar a fortalecer las debilidades asociadas con cada temperamento. El propósito de entender los temperamentos es interactuar mejor con los demás y permitir que el Espíritu Santo controle totalmente nuestra vida.