El documento describe los cuatro temperamentos humanos clásicos: sanguíneo, flemático, melancólico y colérico. Cada temperamento se caracteriza por diferencias en el sistema nervioso y la personalidad. Los sanguíneos son extrovertidos y alegres. Los flemáticos son tranquilos y racionales. Los melancólicos son sensibles, introvertidos y analíticos. Los coléricos son independientes, determinados y activos.