El documento describe un proyecto que usa esculturas de máscaras hiperrealistas para promover la empatía y romper ciclos de violencia familiar. Se tomarán moldes de la cara de niños y sus familias involucradas en un refugio para mujeres. Luego, en un taller, crearán nuevas máscaras que muestren cómo se ven a sí mismos y cómo los ven los demás. El objetivo final es que reconozcan las perspectivas de los demás para mejorar la comunicación y prevenir futuros abusos.