Este documento discute la violencia contra la mujer en el Perú. Señala que el país es un lugar peligroso para las mujeres y que la marcha "Ni una menos" ha puesto de manifiesto este problema nacional. Citando al Papa Francisco, enfatiza que la violencia contra las mujeres se opone al evangelio y que no se debe "naturalizar" la violencia o sostener una cultura machista. Finalmente, argumenta que se debe examinar las propias relaciones y roles aprendidos entre hombres y mujeres para cambiar la cultura de violencia e instaurar una de respeto