… Claro de Luna… el 1er movimiento colma la habitación en penumbras…recorre como una caricia  envolvente sus oídos, su cuerpo todo…La voluptuosa sensación de que todo ese sonido es sólo suyo, y fuera de ella solamente los ruiditos rutinarios de la casa reptan la noche, la apacigua…
Antes, leía  al acostarse, pero la lectura era solo un goteo y el menor sonido ajeno la sacaba del libro… La música, en cambio, es un torrente,  nadie  la rapta de ahí… sabe que en breve y envuelta en la telaraña entretejida con los hilos invisibles de las notas, sutilmente prisionera, se entregará al sueño…
En el sueño hay una tregua, se navega en aguas cristalinas y tibias… con movimientos  suaves  y armónicos, sin dolor, sin tiempo, sin edad, sin apuro…
Ella esta sola, eso le pesa, la inquieta,  él le cede su presencia sólo a través de las palabras,  ella quiere lo demás: sus latidos, sus preocupaciones, sus sueños, sus manos de tocar otras anatomías… Sabe que no es posible pero insiste, el pensamiento es capaz de transportar imágenes y sueños, lo provoca…
Con su pequeño manojito hecho de ilusión, se mete entre las sábanas, sabe que los pétalos se dispersarán sobre la alfombra cuando se duerma.
Aprieta fuerte los párpados y ya ve sólo estrellitas que la invaden, brillan, titilan y se desvanecen… Su cuerpo no logra relajarse, insomne, crispado, preparado para una batalla que no ocurrirá, la sumerge en esa fantasía, la hace desandar las horas  vividas…por fuera es silencio, por dentro es música. Y por la música va al jardín de madrugada, se siente joven y bella, el mundo se acurruca en esa música y le pertenece…
Espera la llegada del hombre  que no pone más que la voz en las palabras, ya no le duele, ella ha logrado en esa fantasía cazar al ausente, lo rescata de su lejano hábitat y se pasea con él cuando la música diluvia, aferrada a él cuando la música diluvia, sostenida por él cuando la música diluvia…
Otra cosa no la inquieta, cree que para esas pocas horas estaba hecha la vida…  Y entonces, se duerme… Silvia

Fantasia

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  • 2.
    … Claro deLuna… el 1er movimiento colma la habitación en penumbras…recorre como una caricia envolvente sus oídos, su cuerpo todo…La voluptuosa sensación de que todo ese sonido es sólo suyo, y fuera de ella solamente los ruiditos rutinarios de la casa reptan la noche, la apacigua…
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    Antes, leía al acostarse, pero la lectura era solo un goteo y el menor sonido ajeno la sacaba del libro… La música, en cambio, es un torrente, nadie la rapta de ahí… sabe que en breve y envuelta en la telaraña entretejida con los hilos invisibles de las notas, sutilmente prisionera, se entregará al sueño…
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    En el sueñohay una tregua, se navega en aguas cristalinas y tibias… con movimientos suaves y armónicos, sin dolor, sin tiempo, sin edad, sin apuro…
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    Ella esta sola,eso le pesa, la inquieta, él le cede su presencia sólo a través de las palabras, ella quiere lo demás: sus latidos, sus preocupaciones, sus sueños, sus manos de tocar otras anatomías… Sabe que no es posible pero insiste, el pensamiento es capaz de transportar imágenes y sueños, lo provoca…
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    Con su pequeñomanojito hecho de ilusión, se mete entre las sábanas, sabe que los pétalos se dispersarán sobre la alfombra cuando se duerma.
  • 7.
    Aprieta fuerte lospárpados y ya ve sólo estrellitas que la invaden, brillan, titilan y se desvanecen… Su cuerpo no logra relajarse, insomne, crispado, preparado para una batalla que no ocurrirá, la sumerge en esa fantasía, la hace desandar las horas vividas…por fuera es silencio, por dentro es música. Y por la música va al jardín de madrugada, se siente joven y bella, el mundo se acurruca en esa música y le pertenece…
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    Espera la llegadadel hombre que no pone más que la voz en las palabras, ya no le duele, ella ha logrado en esa fantasía cazar al ausente, lo rescata de su lejano hábitat y se pasea con él cuando la música diluvia, aferrada a él cuando la música diluvia, sostenida por él cuando la música diluvia…
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    Otra cosa nola inquieta, cree que para esas pocas horas estaba hecha la vida… Y entonces, se duerme… Silvia