Las relaciones sentimentales en la adolescencia suelen comenzar como atracciones físicas o "noviazgos casuales", pero con el tiempo pueden formalizarse e involucrar compromisos más profundos. Algunos jóvenes deciden tener hijos o casarse a una edad temprana, aunque generalmente se considera mejor esperar hasta la edad adulta para asumir tales compromisos de por vida. Para que las relaciones se desarrollen de manera sana, se debe cultivar el respeto mutuo, la comunicación honesta y los límites adecuados.