El documento resume la organización política y social de Europa occidental luego de la caída del Imperio Romano de Occidente. Se formaron nuevos reinos romano-germánicos que darían origen a las naciones europeas actuales. Carlomagno organizó su imperio en condados, ducados y marcas. Estas divisiones cayeron en manos de vasallos que fueron adquiriendo mayor autonomía. Sobre estas bases se consolidó el feudalismo, caracterizado por vínculos de dependencia personal y una economía basada en el señorío.