La autora pasó por una situación difícil a los 17 años después de que sus padres murieron, quedando al cuidado de sus abuelos. Se sintió triste y sin propósito. Empezó a trabajar y estudiar, pero se sentía agotada. Buscó ayuda y encontró un volante en el parque que la invitaba a una iglesia cristiana. Asistió y encontró nuevas amistades que la ayudaron a superarse. Ahora a los 23 años ha mejorado su vida y aprendido de las situaciones del pasado.