Las primeras generaciones de ordenadores (1940-1952) funcionaban con válvulas y se utilizaban principalmente para aplicaciones científicas y militares. La segunda generación (1953-1964) sustituyó las válvulas por transistores e introdujo los sistemas operativos que permitían programar las máquinas mediante lenguajes de programación. La tercera generación (1965-1971) utilizó circuitos integrados para reducir costes y tamaño de las máquinas.