La teoría de los geosinclinales explica la formación de montañas a partir de la acumulación de sedimentos en cuencas que se hunden bajo su propio peso, elevándose luego por rebote para formar las montañas. Funciona bien para montañas simétricas pero tiene dificultades para explicar montañas asimétricas. La teoría propone que los procesos de formación de montañas son lentos en lugar de catastróficos.