La teoría de la deriva continental, propuesta por Alfred Wegener en 1915, sugiere que los continentes formaban un gran supercontinente llamado Pangea que se fragmentó y se desplazó. Aunque Wegener presentó evidencias geográficas, climáticas, biológicas y paleontológicas, no pudo explicar la fuerza detrás de este movimiento, lo que llevó a la falta de aceptación de su teoría en su tiempo. En la década de 1960, se desarrolló la teoría de la tectónica de placas, que describe el movimiento de grandes bloques de la litosfera sobre el manto terrestre debido a corrientes de convección.