Aportes - 1
Todo lo que ates en la tierra, quedará atado
en el cielo, y todo lo que desates en la tierra,
quedará desatado en el cielo” (Mt 16, 18-19).
Ese episodio es lo que llamamos la confe-
sión de Pedro o la “Cátedra de Pedro”. Hoy la
palabra “cátedra” nos remite a la enseñanza
universitaria, donde un docto profesor en-
seña su materia; pero, pensando desde la
fe, cátedra tiene que ver con la experiencia
de Cristo, como la de Pedro, al declarar a
Jesús como Mesías e Hijo de Dios. Este co-
nocimiento no tiene relación con los libros ni
con el conocimiento científico, porque es una
seguridad pétrea de fe que está destinada a
sostener el edificio que constituye la Iglesia.
La enseñanza o “cátedra” que da Pedro no es
teórica, sino que es el acopio de experiencia y
la formación misma que le dio el Señor, lo cual
es el carácter, estilo y contenido para guiar el
rebaño, que tiene que ver con el amor a Jesús.
Sin amor, Pedro no podría ser el pastor que
ejecutaría el mismo proceder que del Supremo
Pastor, como tampoco podría confirmar a los
hermanos si su corazón no estaba lleno de la
caridad pastoral del Maestro y Señor.
Nosotros, cuando Dios interviene de esa
manera, no entendemos. Él, en su infinita
sabiduría, todo lo ordenó para que se cum-
pliera el plan de salvación trazado desde la
eternidad. Ese proyecto que está orientado a
la reconciliación universal, por medio de Jesús.
Así, al llamar al Pedro para un ministerio tan
importante y delicado como el de ser la base
de la comunidad cristiana, no queda menos
que exclamar como san Pablo:“¡Qué insonda-
bles son sus designios y qué incomprensibles
Tú eres Pedro,
roca y padre de la Iglesia
Is 22, 19-23; Sal 137, 1-3. 6. 8bc;
Rom 11, 33-36; Mt 16, 13-20
Pedro era un rústico y analfabeto pesca-
dor galileo, cuyo hermano, Andrés, le anunció
emocionado que había encontrado al Mesías
(cf.Jn 1,41), aquel que daba respuesta a todo
lo que estaban esperando. Era un seguidor
convertido por el mismo Jesús, que lo llamó
a ser pescador de hombres (cf. Lc 5,10).
Pedro se llamaba Simón y Jesús le cambió
el nombre por el de Cefas o Pedro –Piedra–
(cf. Jn 1, 42), porque el encuentro con el
Maestro transforma la vida entera. Por eso,
Pedro recibió la misión de ser el basamento
donde se construiría la Iglesia. En vista de
esto, Jesús, lo fue formando y puliendo du-
rante toda su vida, de modo que, tanto por
su testimonio cristiano como por el ministerio
que desempeñaría, debía ser probo ante los
ojos de Dios y de su rebaño.
Cierto día, Jesús quiso saber si los Após-
toles lo conocían verdaderamente o tenían
un discipulado superficial. Entre los titubeos
de unos y las incertezas de otros, Pedro alzó
firme la voz y declaró: “Tú eres el Mesías, el
Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16), lo cual le valió
la bienaventuranza del Maestro: “Feliz de ti,
Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha
revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre
que está en el cielo” (Mt 16,17).Y así le descri-
bió el liderazgo que ejercería: “Tú eres Pedro,
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el
poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. (Continúa en la p. 4).
Aportes para la homilía
Aportes
Celebración
21º domingo durante el año	 27 de agosto de 2017
Ciclo A. Color: Verde	 Año XXI - Nº 1213
Aportes
Celebración
para la
Homilía y guión para la Santa Misa
Aportes - 2
Guión para la Santa Misa
1)  Introducción a la celebración
Hermanos y hermanas: El Papa
es el obispo de Roma y el Pastor
de la Iglesia Católica. Desde muy
antiguo, se lo ha llamado “siervo de
los siervos de Dios”. ¿De dónde procede
su autoridad?
En este 21º domingo durante el año,
veremos cómo Jesús decide edificar su
Iglesia sobre un hombre que dio sobra-
das muestras de ser barro, pero a quien
Jesús transformó en “piedra”. El Papa es
el sucesor de Pedro en el gobierno de
la Iglesia.
Nos ponemos de pie. Recibimos al
padre que, en nombre de Cristo, presidirá
nuestra Eucaristía y, uniendo nuestros
corazones y nuestras voces, cantamos.
2)  Saludo inicial
Tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, dirá
Jesús.
Hermanos: Hoy contemplaremos el
amoroso poder de Jesús, que puede ha-
cer del barro una piedra para construir su
Iglesia y servir a la humanidad.
La gracia y la sabiduría de Jesús,
que a todos nos llama a ser
“piedras vivas” de su Iglesia,
estén con todos ustedes.
3)  Acto penitencial
El amor del Señor es eterno, y
nunca abandona la obra de sus
manos. Por eso, pidamos humil-
demente perdón.
–  Tú eres el Mesías.
Señor, ten piedad.
–  Tú eres el Hijo de Dios vivo.
Cristo, ten piedad.
–  Tú eres el fundador de la Iglesia.
Señor, ten piedad.
4)  Gloria
Ahora vamos a alabar, a bendecir,
a adorar, a dar gracias. Proclame-
mos con fervor: Gloria...
5)  Liturgia de la Palabra
Primera lectura (Is 22, 19-23): El
profeta Isaías nos muestra el poder
que Dios otorga a quienes han de
obrar en su nombre.
Salmo (Sal 137, 1-3. 6. 8bc): Ante
el amor gratuito que Dios manifiesta
con sus elegidos, el Salmo expresa
gratitud y alabanza. Participamos de
esta oración aclamando: Tu amor es
eterno, Señor.
Segunda lectura (Rom 11, 33-36):
San Pablo destaca los insondables de-
signios de Dios, quien siempre obra para
nuestro bien.
Evangelio (Mt 16, 13-20): Pedro
confiesa a Jesús como el Mesías, Hijo
de Dios, y el Maestro lo constituye fun-
damento de su Iglesia.
6)  Credo
Proclamemos nuestra fe católica
en Dios Padre, Hijo y Espíritu
Santo, en la unidad de la santa
Iglesia, presidida por el Papa, sucesor
de Pedro. Creo...
7)  Oración de los fieles
Instruidos, motivados y renovados
por la Palabra de Dios, oremos por
la Iglesia y por todos los hombres.
A cada intención, pedimos:
Aumenta nuestra fidelidad a tu
Iglesia.
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Aportes - 3
10)  Padrenuestro
Nos preparamos para comulgar.
Por eso, recemos con fervor la
oración de la fraternidad universal
que nos enseñó Jesús:
Padre nuestro...
11)  Cordero de Dios
Éste es el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo: Je-
sús, el Mesías, el Hijo de Dios
vivo. Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
12)  Comunión
Hermanos: Cristo, Hijo de Dios
vivo, se ha hecho Eucaristía para
sostener y alimentar nuestra fe.
Con alegría, vayamos al banquete
eucarístico.
13)  Avisos parroquiales
(Después de la oración pos-
comunión).
14)  Rito de conclusión
La Misa ha terminado. Nuestra
misión comienza.
Hermanos: La fidelidad al Papa
es parte de nuestra identidad católica.
Valoremos su figura y recemos por él.
El Señor esté con ustedes.
Multiplica tus dones, Señor,
sobre estos hijos tuyos, a quienes
constituiste “piedras vivas” del
edificio espiritual de tu Iglesia.
Y que la bendición de Dios...
15)  Canto final
Queridos amigos: Con la alegría
de reconocernos seguidores de
Cristo y de su Iglesia, nos retiramos
cantando.
4  Por el Papa, que ha recibido de Cris-
to la misión de guardar la unidad de
la Iglesia y confirmar en la fe a sus
hermanos.
Oremos.
4 Por los que legislan, gobiernan y
juzgan en la sociedad, investidos del
poder que les da el pueblo para que
le sirvan con idoneidad.
Oremos.
4 Por los que admiran a Jesús, como
hombre excepcional, y no lo han des-
cubierto aún como el Cristo, el Hijo
de Dios vivo.
Oremos.
4 Por nosotros, constituidos “piedras
vivas” en el edificio espiritual de la
Iglesia.
Oremos.
A ti, que no abandonas la obra de
tus manos, te pedimos que nuestra
fidelidad a la Iglesia sea testimonio
para cuantos te buscan en su corazón.
Te lo pedimos...
8)  Presentación de las ofrendas
Después de alimentarnos con la
Palabra de Dios, preparamos la
mesa de la Eucaristía. Por eso,
junto al pan y al vino, presentemos
al Señor la tarea con que deseamos ser,
en la Iglesia, piedras vivas, constructores
de una Iglesia más santa.
9)  Prefacio (P.E. V/a o Prefacio de
los Apóstoles I)
Cristo nos ha mostrado su deter-
minación de fundar su Iglesia. Por
eso, junto al celebrante, demos
gracias a Dios porque acompaña
a su Iglesia peregrina y le da la fuerza
de su Espíritu.
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Aportes - 4
Aportes para la Celebración es un subsidio litúrgico preparado por el equipo de redacción de El Domingo, periódico religioso de
la editorial San Pablo, propiedad de sociedad de san Pablo (Paulinos). Riobamba 230, C1025ABF Buenos Aires,Argentina.
Teléfono: (011) 5555-2416/17/21/24. Fax: (011) 5555-2439. E-mail: director.eldomingo@sanpablo.com.ar - www.sanpablo.com.ar -
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En el Uruguay:
San Pablo: Colonia 1591 (11200) Montevideo, tel.: 24018332, cels.: 094943071/095728681, Mail: libreria@san-pablo.com.uy
sus caminos!”. Entendemos esa revelación
hecha a Pedro como un eslabón en la cade-
na de la historia de la salvación porque, en
su sabiduría, tenía previsto esto para que la
misión de Jesús en la tierra llegara a cumplir-
se.Y volvemos a exclamar: “¡Qué profunda y
llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia
de Dios!”. Por lo cual nos preguntamos llenos
de asombro: “¿Quién penetró en el pensa-
miento del Señor? ¿Quién fue su consejero?
¿Quién le dio algo, para que tenga derecho
a ser retribuido?”. Entendemos, entonces, la
Confesión de san Pedro hecha en Cesarea
de Filipo, como parte del desarrollo de la his-
toria del Dios con nosotros, que preparó una
casa de comunión, donde todos los pueblos
tuvieran cabida y fuera un lugar de atención
privilegiado para los afligidos y desalentados,
los pobres y desvalidos de este mundo.
Tratemos de entender, entonces, esta
conversión-vocación de Pedro.Conozcamos su
misión-ministerio con las palabras del profeta
Isaías que acabamos de leer: Pedro, para la
comunidad cristiana, debió ser, sobre todo, un
padre, aunque haya vestido la túnica y la faja
de un poderoso y llevado en sus manos un
cetro de gobierno. Pedro debió ser un hombre
fuerte y de espíritu humilde, pues Dios puso
sobre sus hombros las llaves del Reino, “lo
que él cierre, nadie lo abrirá”. Pero Jesús le
dijo que también abriría el camino y desataría
las situaciones difíciles.Pedro sería “como una
estaca en un sitio firme”, donde todos pudieran
aferrarse sin miedo, sería así el centro de la
unidad de la Iglesia. Pedro debió hacer el es-
fuerzo propio de quien hace camino para ser
mejor, para ser fiel a lo que cree y adaptarse
a la nueva situación que le trae el Señor a su
vida.Pedro es el ejemplo de cómo se construye
un apóstol: haciendo un camino fatigoso para
pasar del hombre viejo al hombre nuevo. Sólo
así fue capaz de enseñar y ser propuesta de
paternidad para la comunidad.
La Iglesia aplica este pasaje del Evangelio
para explicar la misión de enseñar que tienen
los Papas. Pero nosotros dejamos que esta
Palabra guíe nuestros pasos cotidianos, para
que sea luz para aquellos que tienen la mi-
sión de guiar a los demás, sea como padres,
gobernantes, servidores públicos, maestros,
sacerdotes… Los cristianos no pueden des-
empeñar ningún poder sin anteponer a eso
la confesión de la fe, porque el Señor está
por encima de esa autoridad. Por eso, todo
poder se convierte en servicio, ya que él es el
Todopoderoso, y no hay nadie que sobrepase
su señorío. Si Pedro confesó al Señor como
“el Mesías, el Hijo de Dios vivo”, entonces
puso su fe en aquel que dijo: “¿Quién es
más grande, el que está a la mesa o el que
sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa?
Y sin embargo, yo estoy entre ustedes como
el que sirve” (Lc 22, 27). Y no sólo eso, sino
que desestimó el uso de los títulos humanos
desprovistos de ética, como maestro, padre
y doctor porque todos somos hermanos (cf.
Mt 23, 1-12).
El papa Francisco llama a todos los que
tienen poder en la tierra, tanto en la Iglesia
como en el resto de la sociedad, para que la
autoridad sea una paternidad. La autoridad
puede convertirse en un peligroso camino al
despotismo; en cambio, teñida de paternidad,
lleva al servicio y a dar la vida por amor. Así
es como el Papa tiene grandes oponentes
eclesiásticos y compatriotas que lo critican
porque llama a perder el poder entendido
como dominio, porque está inspirado por
este evangelio que hoy meditamos, y no sólo
eso, sino también por la Enseñanza Social de
la Iglesia. El Papa llama a que la autoridad
promueva prioritariamente la dignidad de los
más pobres. Hasta por esto es llamado opo-
nente al gobierno nacional.Nada más lejos del
evangelio. Francisco enseña que la autoridad
es una entrega fiel, constante, incondicional,
para que su misericordia pueda llegar a todos
los más débiles.
(Viene de la p. 1).

Guión 27 agosto

  • 1.
    Aportes - 1 Todolo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mt 16, 18-19). Ese episodio es lo que llamamos la confe- sión de Pedro o la “Cátedra de Pedro”. Hoy la palabra “cátedra” nos remite a la enseñanza universitaria, donde un docto profesor en- seña su materia; pero, pensando desde la fe, cátedra tiene que ver con la experiencia de Cristo, como la de Pedro, al declarar a Jesús como Mesías e Hijo de Dios. Este co- nocimiento no tiene relación con los libros ni con el conocimiento científico, porque es una seguridad pétrea de fe que está destinada a sostener el edificio que constituye la Iglesia. La enseñanza o “cátedra” que da Pedro no es teórica, sino que es el acopio de experiencia y la formación misma que le dio el Señor, lo cual es el carácter, estilo y contenido para guiar el rebaño, que tiene que ver con el amor a Jesús. Sin amor, Pedro no podría ser el pastor que ejecutaría el mismo proceder que del Supremo Pastor, como tampoco podría confirmar a los hermanos si su corazón no estaba lleno de la caridad pastoral del Maestro y Señor. Nosotros, cuando Dios interviene de esa manera, no entendemos. Él, en su infinita sabiduría, todo lo ordenó para que se cum- pliera el plan de salvación trazado desde la eternidad. Ese proyecto que está orientado a la reconciliación universal, por medio de Jesús. Así, al llamar al Pedro para un ministerio tan importante y delicado como el de ser la base de la comunidad cristiana, no queda menos que exclamar como san Pablo:“¡Qué insonda- bles son sus designios y qué incomprensibles Tú eres Pedro, roca y padre de la Iglesia Is 22, 19-23; Sal 137, 1-3. 6. 8bc; Rom 11, 33-36; Mt 16, 13-20 Pedro era un rústico y analfabeto pesca- dor galileo, cuyo hermano, Andrés, le anunció emocionado que había encontrado al Mesías (cf.Jn 1,41), aquel que daba respuesta a todo lo que estaban esperando. Era un seguidor convertido por el mismo Jesús, que lo llamó a ser pescador de hombres (cf. Lc 5,10). Pedro se llamaba Simón y Jesús le cambió el nombre por el de Cefas o Pedro –Piedra– (cf. Jn 1, 42), porque el encuentro con el Maestro transforma la vida entera. Por eso, Pedro recibió la misión de ser el basamento donde se construiría la Iglesia. En vista de esto, Jesús, lo fue formando y puliendo du- rante toda su vida, de modo que, tanto por su testimonio cristiano como por el ministerio que desempeñaría, debía ser probo ante los ojos de Dios y de su rebaño. Cierto día, Jesús quiso saber si los Após- toles lo conocían verdaderamente o tenían un discipulado superficial. Entre los titubeos de unos y las incertezas de otros, Pedro alzó firme la voz y declaró: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16), lo cual le valió la bienaventuranza del Maestro: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo” (Mt 16,17).Y así le descri- bió el liderazgo que ejercería: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. (Continúa en la p. 4). Aportes para la homilía Aportes Celebración 21º domingo durante el año 27 de agosto de 2017 Ciclo A. Color: Verde Año XXI - Nº 1213 Aportes Celebración para la Homilía y guión para la Santa Misa
  • 2.
    Aportes - 2 Guiónpara la Santa Misa 1)  Introducción a la celebración Hermanos y hermanas: El Papa es el obispo de Roma y el Pastor de la Iglesia Católica. Desde muy antiguo, se lo ha llamado “siervo de los siervos de Dios”. ¿De dónde procede su autoridad? En este 21º domingo durante el año, veremos cómo Jesús decide edificar su Iglesia sobre un hombre que dio sobra- das muestras de ser barro, pero a quien Jesús transformó en “piedra”. El Papa es el sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia. Nos ponemos de pie. Recibimos al padre que, en nombre de Cristo, presidirá nuestra Eucaristía y, uniendo nuestros corazones y nuestras voces, cantamos. 2)  Saludo inicial Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, dirá Jesús. Hermanos: Hoy contemplaremos el amoroso poder de Jesús, que puede ha- cer del barro una piedra para construir su Iglesia y servir a la humanidad. La gracia y la sabiduría de Jesús, que a todos nos llama a ser “piedras vivas” de su Iglesia, estén con todos ustedes. 3)  Acto penitencial El amor del Señor es eterno, y nunca abandona la obra de sus manos. Por eso, pidamos humil- demente perdón. –  Tú eres el Mesías. Señor, ten piedad. –  Tú eres el Hijo de Dios vivo. Cristo, ten piedad. –  Tú eres el fundador de la Iglesia. Señor, ten piedad. 4)  Gloria Ahora vamos a alabar, a bendecir, a adorar, a dar gracias. Proclame- mos con fervor: Gloria... 5)  Liturgia de la Palabra Primera lectura (Is 22, 19-23): El profeta Isaías nos muestra el poder que Dios otorga a quienes han de obrar en su nombre. Salmo (Sal 137, 1-3. 6. 8bc): Ante el amor gratuito que Dios manifiesta con sus elegidos, el Salmo expresa gratitud y alabanza. Participamos de esta oración aclamando: Tu amor es eterno, Señor. Segunda lectura (Rom 11, 33-36): San Pablo destaca los insondables de- signios de Dios, quien siempre obra para nuestro bien. Evangelio (Mt 16, 13-20): Pedro confiesa a Jesús como el Mesías, Hijo de Dios, y el Maestro lo constituye fun- damento de su Iglesia. 6)  Credo Proclamemos nuestra fe católica en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en la unidad de la santa Iglesia, presidida por el Papa, sucesor de Pedro. Creo... 7)  Oración de los fieles Instruidos, motivados y renovados por la Palabra de Dios, oremos por la Iglesia y por todos los hombres. A cada intención, pedimos: Aumenta nuestra fidelidad a tu Iglesia.    
  • 3.
    Aportes - 3 10) Padrenuestro Nos preparamos para comulgar. Por eso, recemos con fervor la oración de la fraternidad universal que nos enseñó Jesús: Padre nuestro... 11)  Cordero de Dios Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo: Je- sús, el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. 12)  Comunión Hermanos: Cristo, Hijo de Dios vivo, se ha hecho Eucaristía para sostener y alimentar nuestra fe. Con alegría, vayamos al banquete eucarístico. 13)  Avisos parroquiales (Después de la oración pos- comunión). 14)  Rito de conclusión La Misa ha terminado. Nuestra misión comienza. Hermanos: La fidelidad al Papa es parte de nuestra identidad católica. Valoremos su figura y recemos por él. El Señor esté con ustedes. Multiplica tus dones, Señor, sobre estos hijos tuyos, a quienes constituiste “piedras vivas” del edificio espiritual de tu Iglesia. Y que la bendición de Dios... 15)  Canto final Queridos amigos: Con la alegría de reconocernos seguidores de Cristo y de su Iglesia, nos retiramos cantando. 4  Por el Papa, que ha recibido de Cris- to la misión de guardar la unidad de la Iglesia y confirmar en la fe a sus hermanos. Oremos. 4 Por los que legislan, gobiernan y juzgan en la sociedad, investidos del poder que les da el pueblo para que le sirvan con idoneidad. Oremos. 4 Por los que admiran a Jesús, como hombre excepcional, y no lo han des- cubierto aún como el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Oremos. 4 Por nosotros, constituidos “piedras vivas” en el edificio espiritual de la Iglesia. Oremos. A ti, que no abandonas la obra de tus manos, te pedimos que nuestra fidelidad a la Iglesia sea testimonio para cuantos te buscan en su corazón. Te lo pedimos... 8)  Presentación de las ofrendas Después de alimentarnos con la Palabra de Dios, preparamos la mesa de la Eucaristía. Por eso, junto al pan y al vino, presentemos al Señor la tarea con que deseamos ser, en la Iglesia, piedras vivas, constructores de una Iglesia más santa. 9)  Prefacio (P.E. V/a o Prefacio de los Apóstoles I) Cristo nos ha mostrado su deter- minación de fundar su Iglesia. Por eso, junto al celebrante, demos gracias a Dios porque acompaña a su Iglesia peregrina y le da la fuerza de su Espíritu.     
  • 4.
    Aportes - 4 Aportespara la Celebración es un subsidio litúrgico preparado por el equipo de redacción de El Domingo, periódico religioso de la editorial San Pablo, propiedad de sociedad de san Pablo (Paulinos). Riobamba 230, C1025ABF Buenos Aires,Argentina. Teléfono: (011) 5555-2416/17/21/24. Fax: (011) 5555-2439. E-mail: director.eldomingo@sanpablo.com.ar - www.sanpablo.com.ar - Impreso por G. S. Gráfica s.r.l., Cnel. Charlone 958, B1868DZF Piñeyro,Avellaneda (Bs.As.),Argentina. En el Uruguay: San Pablo: Colonia 1591 (11200) Montevideo, tel.: 24018332, cels.: 094943071/095728681, Mail: libreria@san-pablo.com.uy sus caminos!”. Entendemos esa revelación hecha a Pedro como un eslabón en la cade- na de la historia de la salvación porque, en su sabiduría, tenía previsto esto para que la misión de Jesús en la tierra llegara a cumplir- se.Y volvemos a exclamar: “¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios!”. Por lo cual nos preguntamos llenos de asombro: “¿Quién penetró en el pensa- miento del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?”. Entendemos, entonces, la Confesión de san Pedro hecha en Cesarea de Filipo, como parte del desarrollo de la his- toria del Dios con nosotros, que preparó una casa de comunión, donde todos los pueblos tuvieran cabida y fuera un lugar de atención privilegiado para los afligidos y desalentados, los pobres y desvalidos de este mundo. Tratemos de entender, entonces, esta conversión-vocación de Pedro.Conozcamos su misión-ministerio con las palabras del profeta Isaías que acabamos de leer: Pedro, para la comunidad cristiana, debió ser, sobre todo, un padre, aunque haya vestido la túnica y la faja de un poderoso y llevado en sus manos un cetro de gobierno. Pedro debió ser un hombre fuerte y de espíritu humilde, pues Dios puso sobre sus hombros las llaves del Reino, “lo que él cierre, nadie lo abrirá”. Pero Jesús le dijo que también abriría el camino y desataría las situaciones difíciles.Pedro sería “como una estaca en un sitio firme”, donde todos pudieran aferrarse sin miedo, sería así el centro de la unidad de la Iglesia. Pedro debió hacer el es- fuerzo propio de quien hace camino para ser mejor, para ser fiel a lo que cree y adaptarse a la nueva situación que le trae el Señor a su vida.Pedro es el ejemplo de cómo se construye un apóstol: haciendo un camino fatigoso para pasar del hombre viejo al hombre nuevo. Sólo así fue capaz de enseñar y ser propuesta de paternidad para la comunidad. La Iglesia aplica este pasaje del Evangelio para explicar la misión de enseñar que tienen los Papas. Pero nosotros dejamos que esta Palabra guíe nuestros pasos cotidianos, para que sea luz para aquellos que tienen la mi- sión de guiar a los demás, sea como padres, gobernantes, servidores públicos, maestros, sacerdotes… Los cristianos no pueden des- empeñar ningún poder sin anteponer a eso la confesión de la fe, porque el Señor está por encima de esa autoridad. Por eso, todo poder se convierte en servicio, ya que él es el Todopoderoso, y no hay nadie que sobrepase su señorío. Si Pedro confesó al Señor como “el Mesías, el Hijo de Dios vivo”, entonces puso su fe en aquel que dijo: “¿Quién es más grande, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa? Y sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve” (Lc 22, 27). Y no sólo eso, sino que desestimó el uso de los títulos humanos desprovistos de ética, como maestro, padre y doctor porque todos somos hermanos (cf. Mt 23, 1-12). El papa Francisco llama a todos los que tienen poder en la tierra, tanto en la Iglesia como en el resto de la sociedad, para que la autoridad sea una paternidad. La autoridad puede convertirse en un peligroso camino al despotismo; en cambio, teñida de paternidad, lleva al servicio y a dar la vida por amor. Así es como el Papa tiene grandes oponentes eclesiásticos y compatriotas que lo critican porque llama a perder el poder entendido como dominio, porque está inspirado por este evangelio que hoy meditamos, y no sólo eso, sino también por la Enseñanza Social de la Iglesia. El Papa llama a que la autoridad promueva prioritariamente la dignidad de los más pobres. Hasta por esto es llamado opo- nente al gobierno nacional.Nada más lejos del evangelio. Francisco enseña que la autoridad es una entrega fiel, constante, incondicional, para que su misericordia pueda llegar a todos los más débiles. (Viene de la p. 1).