Julia sueña con viajar a la época del Renacimiento en Florencia para aprender a tocar la flauta. En la iglesia de Santa María Novella, escucha a Monserrat, una niña ciega, tocando la flauta de forma hermosa. Monserrat acuerda enseñarle a Julia, vendarle los ojos para que aprenda a tocar por sentimiento en lugar de partituras. Usando nombres como "Nieve" y "Luna" para las notas, Monserrat le enseña melodías hermosas.