Un terremoto devastador en Haití destruyó completamente una escuela parroquial que albergaba a unos 300 niños y profesores, matándolos a todos. La iglesia parroquial también resultó gravemente dañada, y la ciudad de Puerto Príncipe sufrió daños catastróficos. Los sobrevivientes se quedaron sin hogar y lloraron la pérdida de seres queridos, mientras pedían oraciones y solidaridad para su pueblo, que sufre enormemente.