El documento presenta información sobre el uso apropiado e inapropiado de la boca por parte de los cristianos. Indica que la boca del cristiano no debe usar mentiras, gritería, maldiciones o palabras sucias, sino alabanzas, cantos y palabras de gracia. Explica también que de la abundancia del corazón habla la boca y que no se puede bendecir a Dios y maldecir a los hombres al mismo tiempo. Aconseja responder con suavidad cuando alguien habla mal.